Poeta español nacido en Soria en 1960. Licenciado en Física Teórica por la Universidad de Alcalá, tiene además estudios de psicología, literatura francesa e italiana y ciencias políticas. Profesor de derecho procesal en la Universidad Alfonso XI desde 1995. Políglota por cuna (en su familia se hablaba italiano y francés, además del español) es también traductor de literatura italiana, norteamericana y alemana. Ha traducido, entre otros, la obra de Gabrielle D’Anunzio, Ezra Pound, Robert Brasillach y Piero Melograni.
Ha obtenido, entre otros, los premios: Poesía Hiperión en 1985, Feria del Libro de Madrid en 1991, Nacional de Poesía Villafranca del Bierzo en 1994, Jaén de Poesía en 1995, y en el año 1998 los premios: Internacional Gabriel Celaya de Poesía y Stendhal de Traducción.
Su extensa obra muestra su camaleónica capacidad creadora. De Salas utiliza de forma ajustada casi todos los medios comunicativos, premodernos, modernos y postmodernos, desde la estrofa clásica (en “Cuaderno permanente”) hasta el apropiacionismo (en “Una vida posible”), la reiteración anafórica caeirense (en “Cántico extranjero”), hasta la reinvención del rubaiyat en su último libro, “Estancia del alquimista”.
Perteneciente a una ética de la sospecha (como Martínez Chamorro) y la refractación, De Salas suscribe una estética que no desvía la mirada del horror y la belleza del mundo, exaltadas ambas como vías de entrada a “una mirada no defensiva ni excluyente, sino que abrace la realidad toda tal cual es, transcendiendo en la propia inmnencia de lo que hay”. La presencia de la fealdad, la injusticia o la miseria en la poética de De Salas no busca, por ello, resaltar, subrayar ni complementar la también presente belleza, justicia y riqueza, sino que se dan a la vez, en planos que son paralelos y divergentes a un mismo tiempo. El oficio del poeta, según De Salas, es “ver y decir lo visto”, pero sin “recaer en el viejo testimonio ni en un triste misionerismo. Ver significa aceptar. Y sólo se puede aceptar el mundo cantándolo”.
Esta suerte de neo-neorealismo, permite superar, por asimilación creadora, corrientes poéticas que De Salas utiliza, sincretiza y supera en su práctica poética. Así, se perciben en sus poemas rastros dadivosos de poesía social y sucia, de poesía mística, realista o de vanguardia.
Reproducimos aquí, con permiso del autor, algunos de sus textos.
La respuesta
Todo nos habla de lo que todos callan.
Todo nos llega de ese ojo sin fondo.
Apenas rozamos su hermosura reventada
(todo temblor y fuego en el polvo)
y nuestro destino en su luz se graba.
Silenciosa en el ruido del gozo,
la belleza, duro azote, nos llama.
El topo
Ser uno que adivina lo que yace bajo tierra.
Uno que, penetrando como un topo en lo oscuro,
a acariciar lo que está dormido acierta.
Uno que se hace inmenso en lo inmenso
y se ensancha más basto que los imperios.
Ser uno que se clava en lo eterno
aunque no quieran los carceleros.
El desván
Si con este salto descendiera
al fondo oscuro del lago
que en silencio teje respuestas
abriría de pronto los ojos que no estuvieron cerrados.
Cepos
¿Quién fui, qué dije, cómo te llamas, cómo me llamo yo?
Somos la tangible ausencia de ese secreto.
¿Por qué se habrá vestido de azar la voluntad de Dios?
Tan sólo nos reconocemos en lo incompleto.
¿Qué puede mencionar esta llaga?
Nuestros pasos avanzan con recelo.
¿No sabes nada? ¿No ves nada? ¿No recuerdas nada?
La gozosa carne de nuestro miedo.