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La ciega tiene boca.
de Mada Alderete.
Crecida,
62 págs.
Para leerlo completo escribe a Asociación Crecida,
Apdo. 25. 21400 Ayamonte (Huelva).
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"No esperes nada de mí"
eso me dijo antes del beso
y creo que añadió "nena"
No,
fue... "preciosa", eso es.
O no,
quizá "preciosa" lo jadeó la otra noche,
entre el abrazo y el polvo.
Dijo mi nombre, sí.
"TúnoesperesnadademíMiNombre"
Yo pensé,
anda que no tenga que ver yo
cine negro americano
para contestar a este chico
a la altura
de sus propias
circunstancias.
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Ajuste de cuentas.
de Jorge Arévalo.
Catálogo poético de la Exposición del mismo nombre en Galería Azca (uff).
Todo está en todo -selección-
(Nicolás de Cusa)
6
Todas las guerras son civiles
7
Pssssh...
¿Alguien puede pasarme un gramo de conciencia de clase?
9
Mi mentira no sirve de nada; menos mal
15
Con tu granito de arena harán hormigón
Yo adoro a nadie -selección-
(Fra Cirano de Velasco)
1 Mitología
No se confundan, a Europa la raptó un cerdo
28 Definición de Arte
Definitivamente, Arte es aquello que hacen los artistas
(entiéndase por artistas sólo aquellos que hacen Arte)
31 Misterio
El secreto está en la masa
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Consecuencia
Yo mi me conmigo
tu ti te contigo
él si se consigo.
***
Afraid he'll bite you? -selección-
(James Joyce)
50
Justicia para el necio
51
(Raza=azaR)
53
Y encima le cantan al muerto...
58
Y tropezó dos veces con su granito de arena.
60
Ni siquiera me sitúo
ni siquiera
en el centro de mi eje cartesiano
61
En el Arte todo vale
¡sálvese quien pueda!
64
Somos nosotros,
los que para doblar un palo
lo metemos en el agua.
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Hora punta frente al espejo.
de Rafael Baena Zapatero,
edición propia,
sin numerar.
Para leerlo completo, escribe a rafabaena@yahoo.com.
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Autocrítica
Café bien cargado
con una de azúcar
y el diario económico
como lectura.
Despertar del correcto
pusilánime.
Nudo doble de corbata,
Traje oscuro, camisa blanca
o azul y gemelos
en los ojales
para mantener la uniformidad
de la tropa.
Homogeneidad impecable
de la carne de cañón.
Resignación,
el cerebro y la conciencia
en modo de autolavado
y el espíritu crítico
se va por el baño
cada mañana al tirar
de la cadena.
Actividad mental
del perfecto ciudadano.
Horas de productividad
y compromiso,
fertilidad laboral,
humildad, disciplina
y el puño en la boca
cuando eyaculan dentro de ti.
Actitud del despreocupado
ejemplar.
El que esté libre de pecado
que tire la primera piedra.
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de Vicent Camps,
Celya, 113 págs.
www.editorialcelya.com
Puedes leer una versión completa de este poemario
(bilingüe valenciano/castellano) en
nuestra biblioteca.
Ciudad de las Ciencias.
Vivo en Valencia
pero no he bajado
al cauce del Turia
a ver las instalaciones
de la Ciudad de las Ciencias
no quiero incrementar
con mi presencia
los índices que justifiquen
al partido de turno
la existencia
de tan fastuosa construcción
no quiero participar
de sensaciones orgásmicas
mientras me siento astronauta
de un carísimo cosmos virtual
en el Museo príncipe Felipe
al tiempo que el sida mata
setenta millones de personas
en los próximos años
en este mundo obsceno
que ha confundido
el orden de prioridades
y en tanto talleres del mundo
continúan pintando a pistola
sin la ventilación suficiente
o rehabilitando fachadas
sin los más mínimos
elementos de seguridad
haciendo subir
las cifras
de enfermedades profesionales
y accidentes
muchos de ellos mortales.
Sí,
ya sé
que no lo evitaré
eludiendo la visita
al museo del borbón
pero es cuestión de principios
de poder decir
en voz alta lo que pienso
de no rendirme
ante lo que ellos
desprecian
por utópico
se trata
de pensar sin miedo
como la cabrera del islote Perejil
que en la escala de valores
son más importantes
las cabras
que todos los estados
del mundo. |
Ciutat de les ciències.
Vics a València
però no he baixat
al llit del Túria
a veure les instal-lacions
de la Ciutat de les Ciències
no vull incrementar
amb la meua presència
els índexs que justifiquen
al partit de torn
l’existència
de tan fastuosa construcció
no vull participar
de sensacions orgàsmiques
mentre me sent astronauta
d’un caríssim cosmo virtual
al Museu príncep Felip
al mateix temps que la SIDA mata
setanta milions de persones
els pròxims anys
en este món obscé
que ha confós
l’ordre de prioritats
i en tants tallers del món
continuen pintant a pistola
sense la ventilació suficient
o rehabilitant façanes
sense els més mínims
elements de seguretat
fent pujar
les xifres
de malalties professionals
i accidents
molts d’ells mortals.
Sí,
ja sé
que no ho evitaré
eludint la visita
al museu del borbó
però és qüestió de principis
de poder dir
en veu alta el que pense
de no rendir-me
davant del que ells
menyspreen
per utòpic
es tracta
de pensar sense por
com la cabrera de l’illot Perejil
que en l’escala de valors
són mes importants
les cabres
que tots els estats
del món. |
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de Enrique Falcón,
ed.
Crecida,
61 págs.
Puedes leer una versión completa de este poemario en
nuestra biblioteca.
Criaderos humanos
junto a las autopistas y -
Yyy?:
Un descuido de alas
:el sol |
¿Reconoces el nombre escrito en la quebrada de las
/ tibias?
El? Sol-
:Donde te hallé sin falta sin
imponer todavía? la hermosura sobre el filo de los dedos?:
allí te soy sepulturero y MIEDO DE ALAS EN CAL
A-
bre la cámara desnuda de las fosas
introduce la cabeza y pánico morfina
-una virgen que mira partida con el vientre tac de estas
algas
(una falta animal-;
da-
me la expresión triste de las fieras,
primavera con flecos y péssssimo gusto
en escribir tac mi nombre con una flor de bilis. |
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de Amin Gaver,
El Árbol Espiral, LF ediciones,
57 págs.
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Sin novedad
esta noche he dormido
con el ordenador
todo es acostumbrarse
hay quienes dicen
que los polvos virtuales
son más prolongados
no sé...
estarán acostumbrados
a participar
en las olimpiadas de jodienda
roncar
no ronca
lo desenchufo del ladrón
y ni esta boca es mía. |
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de José María Gómez Valero.
X Premio de Poesía Ciudad de Mérida.
Ediciones Vitruvio. 88 págs.
Desde pequeños aprendimos a amar la vida.
Jugábamos a contener la respiración
para luego llenarnos los pulmones con ansia.
Resistir
y
respirar.
Nada ha cambiado.
***
El niño observa con atención
el edificio más alto de la avenida.
Pero no aprecia sus cornisas,
no admira sus ventanales.
El niño desprecia sus cimientos.
Planea, en silencio, cómo ser más alto que él.
***
Guerra
Después de la batalla
regresaron los héroes.
Nada había cambiado en ellos.
Traían los mismos ojos cerrados
que antes de partir.
***
Descubrimiento de un cadáver.
Esta muerto, dijeron.
Y él, en silencio,
pensó lo mismo de ellos.
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La travesía.
A pesar de este frío antiguo,
de las crueles vigías y sus leyes,
a pesar de este miedo que atenaza,
muchos volverán esta noche
a recorrer los campos con antorchas.
Indóciles, errantes, ateridos,
labrarán resplandores en lo oscuro,
fulgores que deberían persistir.
Saben qué les aguarda, saben
que al fuego que sostienen y comparten
lo envolverá la oscuridad, la húmeda sombra,
pero ellos -qué encendida travesía,
qué alta siembra de pasos decisivos-
proseguirán su paciente tarea,
su prodigioso tránsito, su derrota:
hacer que una luz nueva alumbre el mundo,
prender el tiempo, fundar claridades.
***
Buscabas algo que te sacara de aquí.
y encontraste a Dios.
Mala suerte.
***
La muerte no tiene brazos.
Por eso no sabe de caricias,
no entiende los puños cerrados,
nunca agarrará tu mano
al borde del precipicio.
Porque la muerte no tiene brazos.
Sólo lanzas afiladas,
lanzas inmóviles que aguardan,
emboscadas y pacientes,
que seas tú quien las abraces.
***
perquè la cançó canta en cada bri de cosa
Salvat-Papasseit
Igual que viajeros que descendieran del tren de los miedos
en un lugar sin estación
y plantaran los pies en la verdad de la tierra,
así despertamos al abierto corazón del mundo.
Algo barre entonces de los ojos el frío y la hojarasca:
unas palabras en una lengua cristalina
como un lugar donde refugiarse,
una canción para cantar juntos,
una complicidad que convierte el dolor
en cosa diminuta, en casi nada.
Hay signos que nos alcanzan
desde un país misterioso.
Hay signos en los que habita
un tiempo que amanece.
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de David González,
Bartleby Editores,
78 págs.
Para leerlo, Bartleby Editores, Apdo. correos 71,
28891 Velilla de San Antonio,
bartlebyeditores@arrakis.es
916607259.
Página del autor:
http://arte-nativa.com/david/
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Los hombres del saco
para Jose
a ciertos niños,
como a
nuestras madres rojas,
antes
de vendernos,
nos
cortan el pelo al rape,
como si
tuviéramos liendres.
a
ciertos niños,
como a
los americanos nativos,
antes
de vendernos,
nos
cortan el pelo al cero,
como si
tuviéramos piojos,
y se nos
prohíbe, además, hablar
en la
lengua de nuestros antepasados.
a
ciertos niños,
como
también a los caballos,
antes
de vendernos,
nos
miran la dentadura
y nos cuentan
los dientes,
y muchas
mentiras también. |
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(Poemas africanos de Arthur R.
(1879 - 1891)
de David González,
Germanía editorial,
67 págs.
Para leerlo,
germania@germania.es
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Al hablar de matrimonio
siempre quise decir que entendía
que sería libre para viajar.
El mundo es muy grande
y está lleno de magníficas regiones
que ni mil vidas
bastarían para visitar.
Al hablar de matrimonio
siempre quise decir que entendía
que sería libre para vivir
en el extranjero e incluso seguir viviendo
en África. Por otra parte,
hay algo que me resulta imposible:
la vida sedentaria.
Encontraría muy desdichado
vivir siempre en el mismo lugar.
En fin, lo más probable
es que uno vaya
a donde no quiere
y haga
lo que no quiere hacer
y viva
y muera
de manera muy diferente a como jamás quiso,
sin esperanza de ninguna especie
de compensación. |
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Ley de vida.
de David González,
DVD Ediciones,
86 págs.
Para leerlo completo: DVD Ediciones, S.L. Padre Claret,
21. 08037 BCN.
Matemáticas.
En la portada de mi diario
han sacado
a una niña rubia
a la pizarra.
La niña
está de espaldas
al resto de la clase;
está de puntillas
el brazo izquierdo levantado
una tiza azul
entre sus pequeños dedos.
El maestro le ha puesto
una operación de matemáticas
para que la resuelva.
Una suma.
Una suma que está chupada:
uno + uno.
A ella le da tres.
A mí,
cada vez que abro el diario
y le leo lo que voy
escribiendo en sus páginas,
también.
Tres.
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Humillación.
El funcionario, un cacho de carne con ojos en mangas de
camisa dice:
-Todas las cosas de metal que tenga, sáqueselas
y déjelas sobre esa mesa.
Luego, mi abuela, apoyada en su muleta (hace un año se rompió la cadera
al caer de espaldas al suelo mientras limpiaba los cristales de la ventana
de la cocina subida encima de una banqueta), pasa por el detector de
metales y el detector emite una serie de pitidos.
-A lo mejor es la muleta -dice mi madre.
-¿Puede andar sin ella? -le pregunta el
funcionario.
-Buenos, sí... pero no querrá que...
-Que se la dé a usted y que vuelva a pasar.
Y mi abuela, su largo pelo blanco recogido en un moño por detrás de la
cabeza, un pañuelo negro cubriéndola, hace lo que le ordenan y, aunque
cojeando, consigue que el detector de metales pite otra vez.
-A ver, quítese ese pañuelo.
Mi abuela obedece.
-Seguro que son esas horquillas, así que haga el favor
de soltarse el pelo.
Mi madre explota:
-¿Pero no se le cae a usted la cara de vergüenza al
hacer que una persona tan mayor tenga que pasar todo esto para ver a su
nieto? ¿Quién se cree que somos nosotros? ¿Es que no sabe distinguir a
la calaña de las personas honradas?
Pero ya mi abuela, con su vestido gris, está pasando otra vez por el
detector de metales, con idéntico resultado que las dos veces anteriores.
Y el funcionario, un cacho de carne, dice:
-Quítese el vestido. Si quiere puede doblarlo y
dejarlo colgado del respaldo de esa silla de ahí.
Mi madre está tan indignada que no le salen ni las palabras; y mi abuela,
cojeando, despeinada, en enaguas, consigue cruzar al otro lado del
detector de metales sin ser delatada.
-Ahora ya puede vestirse y pasar al locutorio -dice el
boqueras.
Y mi abuela, que al ir a ponerse el vestido, ha encontrado en un bolsillo
una moneda suelta, se acerca al boqui y le dice:
-Perdón, señor, ¿sería esto lo que sonaba?
Y le pone delante de los ojos, a modo de espejo en miniatura, una pesata
con la cara de Franco.
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de Daniel Macías Díaz.
Donaire, número ocho, Diputación de Huelva,
28 págas.
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A los Creadores
Promiscuos, generosos,
higos chumbos en el suelo
con el vientre abierto,
regalando sus tripas púrpuras
a los bichos que pasan. |
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Pasa la voz, hermano.
de Salustiano Martín.
Bartleby Poesía,
79 pags.
Para leerlo completo escribe a
bartelby@arrakis.es o a salustiano.mart@teleline.es.
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Sus sofismas pretenden
que es este el mejor de los mundos
posibles,
así nos envenenan de cizaña
los sueños que barruntan nuestros pasos.
Con sus disfraces
escriben la memoria que no fuimos,
nos pudren el denuedo
que palpita en las huellas
con sed que nos preceden.
Aquellos que auguraban
los aires de un futuro al fin propicio
han echado el cerrojo.
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Prohibido Morir.
de Eduardo Mazo.
Edición del autor.
124 pág.
Para leerlo completo: puedes escribir un correo-e al autor.
"¿Cuál es su última voluntad?"
le preguntaron al reo que iban a fusilar.
"Pónganme de perfil", contestó.
***
Para muchos, el crepúsculo,
es sólo la hora del telediario.
***
Ya en el siglo pasado se dijo que
la propiedad es un robo.
Cómo pasa el tiempo, ¿verdad?
***
Dios y yo no nos entendemos:
él, con esa costumbre de estar en todas partes,
no me deja sitio.
***
¿Para qué preocuparse,
si, a la velocidad que va la ciencia,
pronto la perderemos de vista?
***
Hay dos maneras de vivir:
la tercera es perfecta.
***
Un escritor inteligente
es aquel que se dedica a la pintura.
***
A los marines norteamericanos
habría que levantarles un monumento
encima.
***
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Algunos piensan que la revolución social
es entrar a un restaurante de cinco tenedores
y comer con las manos.
***
Para ciertos idiotas,
su mayor ilusión
es morirse ricos.
***
Si viene el Juicio Final,
yo apelo.
***
La aguja la encontré,
lo que no encuentro es el pajar.
***
Hay gente que acaricia su libreta de ahorros
con más ternura que a sus hijos.
***
La trata de esclavos ha sido abolida.
Ahora sólo resta abolir la esclavitud.
***
¿Y si en el más allá
también está la OTAN...?
***
Cada vez que me piden el curriculum vitae
me arrepiento de todo.
***
No luchemos por el Poder,
luchemos por poder.
***
Alguien está
subversivamente riendo.
***
Una hipótesis subyugante
sería la justicia, por ejemplo.
***
"¡Que no corra más sangre!"
dijo el general, refiriéndose
a los fusilamientos de prisioneros.
Desde aquel día
comenzaron a ahorcarlos.
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Autorizado a vivir.
de Eduardo Mazo.
Edición del autor.
124 pág.
Para leerlo completo: puedes escribir un correo-e al autor.
Un día desaparecerán
los déspotas, los tiranos,
la inmobiliarias
y la explotación del hombre por el hombre.
Sólo el amor nos seguirá oprimiendo.
***
La policía ha matado a dos muchachos
en una manifestación.
Pero no te digo dónde
porque fue en un país democrático.
***
No todo lo que reluce
está bañado en oro.
***
Los pobres son subersivos,
y encima,
muchos.
***
Estamos todos a las puertas
del siglo veintiuno,
menos el cerrajero.
***
No hay vida después de la vida,
y para muchos, durante.
***
¿Qué nos aterra más?
¿Estar solos en el universo,
o estar solos en casa después de apagar el televisor?
***
¡Por fin sé lo que es la libertad...
pero no me dejan!
***
Todos morimos: ricos y pobres,
pero los pobres ensayamos más.
***
Democracia quiere decir en griego:
"gobierno del pueblo"
(pero en un griego muy, muy antiguo)
***
A veces dudó,
pero, no sé.
***
La sociedad de consumo
nos consume
(y además, pagando).
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¡Por fin!
Los "desaparecidos" en latinoamérica
han sido declarados muertos.
Todo regresa a la normalidad.
Sólo los deudos quedan,
impávidos,
esperando.
***
En Estados Unidos
cualquiera puede llegar
a la presidencia de la nación.
Eso es lo que precisamente pasa.
***
¡La felicidad!
¡Vaya hipérbole!
***
Hay gente cruel,
y además,
sobrevive.
***
Las puertas de las cárceles
dan a ambos lados.
***
El mundo ya no aguanta
el peso de tantas injusticias,
aunque los sismógrafos
se empecinen
en hacernos creer que es por otra causa.
***
La televisión no idiotiza a la gente,
sólo lo confirma.
***
La televisión
es un arresto domiciliario.
***
Los niños aprenden frente al televisor
a ser buenos
televidentes.
***
La gente mira la televisión,
pero la televisión no mira a nadie.
***
Me gustan mucho los manicomios,
con sus coches, sus casas de apartamentos,
sus bancos, sus campeonatos de fútbol...
***
Después de la revolución,
más.
***
Es tarde,
menos para todo.
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Che, Salvador.
de Eduardo Mazo.
Puedes leerlo en la
Biblioteca del
MLRS.
El pezón de las venganzas.
"... y hacía ya dos días que el bebé no comía ni tomaba nada. Fue cuando nos llevaron al estadio nacional y te imaginas, la criatura apenas tiene quince meses y lloraba v lloraba, estaba empapado y sucio hasta los ojos; yo desesperaba. Era algo horrible. Horrible. Entonces se acerca un carabinero y no se de dónde, me viene con una taza de leche con unos pedazos de galleta adentro. "Déselo al niño", me dijo, y se fue. Pero no aparece por ahí un militar, coronel, creo que luego me dijeron, y me grita, "¿Quien ordenó darle leche a ese chico?", y manda a un soldado a sacarme la taza, y te imaginas, yo sentí que no podía ser tanta crueldad, pero me la quitaron de un manotón, cuando mi hijo apenas había comenzado a beber.
(Confesión de una madre chilena al autor de este poema).
Me llamo..
no importa, coronel, como me llamo;
a esta altura
no interesan los nombres,
interesan los daños,
interesa el dolor,
descifrar
desde qué antro
lo han parido, coronel,
desde qué húmeda caverna
se proveyó de chancros
y de peludas manos.
Interesa, coronel,
y váyalo sabiendo,
que comienzo a crecer
desde estos quince meses que sostengo.
Me siento enorme, coronel,
¡y usted es tan pequeño!
No volveré a llorar, se lo aseguro.
Haré del hambre que me impuso, coronel,
haré un soneto,
haré un puño buscándole la cara,
haré un entierro.
Y entonces, coronel,
desde estos quince meses que defiendo,
desde el cósmico pezón de las venganzas,
llenaré de leche las ánforas del pueblo
y las levantaremos todas en un brindis,
en un brindis de adiós para sus huesos.
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La Moneda, once de septiembre del setenta y tres.
El sol
¿había ya salido el sol sobre Santiago?
era temprano
y era tarde
era el asalto
un once de setiembre agazapado
por donde entraban todas las explicaciones
y salían a crecer en los disparos
tomaron posiciones
al pie de las ventanas y el abrazo
parapetados
en el muro volcánico
de un pueblo
capaz de cien fracasos
y mil triunfos
capaz de un holocausto
las mujeres exigieron un lugar
abrigadas de luz y sobresaltos
no tenían fusiles
no tenían
tenían el corazón
y un beso en desparpajo
tenían el honor y el calendario
fue necesario
ordenarles salir
salvar la vida
debían ir en busca
de los hijos
crearlos
en los vientres inmunes
llenar de revolucionarios
la geografía herida por las balas
salvarse
para salvar la patria
dejaron el palacio
una
sin embargo
una mujer quedó
no se su nombre
la llamaré Rosario
o Carmen o María
o Juana a solas
a solas con sus años
¿una sola quedó?
creo que todas las mujeres de chile
se quedaron
y si murió
murieron todas
Rosario
y Carmen y María
y Juana a solas
a solas con su canto
era un paisaje hermoso
proclamando
que ahí estaba la gloria
mordiendo en cada diente
su gesto libertario
alguien
desde un miedo orinante
llamó a la rendición
fijó sus ojos de lagarto
sobre las puertas cerradas
al agravio
pensó que aquellos eran
hombres de su mismo barro
y se quedó esperando
un grito de "¡traidor!" le mojó el culo
y huyó sin fuerzas a evacuarlo
salvador crecía en el espacio
bombardearon
es muy simple
bombardearon
sobre los techos caían a pedazos
las patas de los uniformados
caían la venganza
dios y el diablo
adentro
en esa casa florecida de muchachos
se defendía cada rincón
cada guijarro
los heridos escribían con su sangre
la penúltima carta de amor
trazo por trazo
aún no había salido el sol sobre Santiago
cayeron uno a uno
y mientras tanto
se decían adiós en cada pájaro
mensajero de auxilio
y de los párpados
que se iban cerrando
en un sueño infinito
y proletario
aquel
con los ojos mirando
vaya a saber qué cosas
el otro
oceánico
y sencillo
caído al pie de una escalera
con sus negros zapatos
hacia el sur
con sus zapatos negros
señalando
Salvador crecía en el espacio
un siglo
exactamente
pelearon ahí adentro
y sitiados
construyeron un pueblo
por cada nueva bomba
y un precoz continente
por cada asesinado
ya no tenía puertas la casa
tenía dos paredes
y un hombre apuntalando
tanto dolor al viento
tanto chile sangrando
Salvador crecía en el espacio
entraron todos
¿los numeramos...?
entró la CIA
con su disfraz de niña boba
entró el pentágono
y el golfista y el traumático
el rey de los negocios of course
los pequeñitos generales
y el democrático
señor político
y entró el parlamentario
y entraron los rufianes
y el caballo
del juez a levantar el acta
todos entraron
menos Chile y América
todos entraron
Salvador crecía en el espacio
después
vino la niebla
en oscuras oleadas de sonámbulo
a envolver la esperanza
en catafalcos
vino el sudor y el llanto
y vinieron los bandos
tres soldados custodian el palacio
los tres son mancos
ahora
que el toque de queda
reniega del cansancio
y cruza en dos el sueño de los niños
un poncho rojo comienza a desplegarse en luz
como un peñasco
está saliendo el sol sobre Santiago.
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