Nicaragua
COYUNTURA
APUNTES PARA UNA TRAGEDIA INESPERADA
El golpe ha sido demoledor. Pero no de muerte. Y hay salidas. Lo más importante será que el país, el gobierno, la sociedad sepa hallarlas para superar los daños y para transformar esta nueva crisis en una oportunidad. Habrá que seguir, habrá que volver a empezar. Nuestros análisis de los próximos meses tratarán de aportara la búsqueda de nuevas alternativas.
Equipo Nitlapán-envío.
Nicaragua ha
quedado gravemente herida en una amplia
zona de su geografia
tras las devastadoras lluvias que acompañaron el paso por territorio
de Honduras del huracán Mitch en los últimos días
del mes de octubre. Aunque Mitch-un
potente huracán
de 400 kms. de diámetro- nunca entró en
el territorio
nicaragüense, sus efectos indirectos fueron más
dañinos
que los efectos directos causados por los 40 huracanes
que han afectado
a Nicaragua a lo largo del siglo XX. Las lluvias batieron todos los récords
históricos. En Jinotega fueron mil por ciento superiores a
las del promedio histórico en todo el siglo. En Chinandega, un ochocientos
por ciento superiores. Y así en gran parte del país. Diluvios,
crecida de ríos y lagos y deslaves de tierras causaron la tragedia.
Peor que el terremoto de 1972
- Desde que los
medios de comunicación -primero que las autoridades del gobierno-
dimensionaron la magnitud del desastre, supimos que Mitch había
sido peor que el terremoto que destruyó Managua en diciembre de
1972, a pesar de sus 10 mil muertos. Peor porque la geografía devastada
es más extensa. Peor porque el país quedó desmembrado
en amplias zonas y esto complica al extremo la reconstrucción. Y
peor porque el país devastado en 1998 carga sobre sus espaldas más
problemas que entonces: los daños aún no superados de una
guerra de diez años y los daños causados por más de
diez años de un modelo económico que ha ido ahondando hasta
el extremo todas las desigualdades entre los nicaragüenses. En 1972
Nicaragua era un país con cierta bonanza económica. Veintiseis
años después, Nicaragua es, después de Haití,
el país más empobrecido de América Latina.
Las diferencias
con el desastre causado por Mitch en la vecina Honduras son muchísimas.
Honduras es el país centroamericano que realmente ha retrocedido
¿diez, veinte, treinta? años. Todo en Honduras será,
como dijo abrumado su Presidente, Carlos Flores "antes y después
del Mitch". Honduras -después de Nicaragua, el
país más empobrecido del continente- fue castigada al extremo
por las lluvias del Mitch y también durante varios días por
la extrema violencia de sus vientos, de más de 250 kilómetros
por hora. Esto acabó con la infraestructura vial, productiva, portuaria,
petrolera, agrícola, turística, y de servicios de luz, agua
y teléfonos en prácticamente todo el país. "En menos
de 72 horas perdimos lo que tardamos medio siglo en levantar", dijo Flores.
Prácticamente ninguna ciudad, pueblo o comarca quedó ilesa.
También fue dañada severamente la tercera parte de Tegucigalpa,
que quedó irreconocible, al desbordarse los ríos que la atraviesan
y ser destruidos barrios enteros, de todas las clases sociales.
El mapa del desastre
Managua se
salvó. El país devastado es un amplio sector de la Nicaragua
rural del Occidente (León, Chinandega) y del Norte (Matagalpa, Jinotega,
Las Segovias), el país campesino que produce alimentos para subsistir,
para el consumo interno y para la exportación. Hubo destrozos significativos
en varias ciudades de la zona devastada: Estelí, Matagalpa, Ocotal,
Jalapa, Ciudad Darío... Destrozos en zonas de Granada y Rivas y
dramas aún desconocidos en municipios muy aislados: Dipilto, San
Juan de Limay, Santa Rosa del Peñón, Achuapa... Los destrozos
en la red vial -puentes, carreteras, caminos y trochas- de toda esa extensa
zona fragmentaron el territorio nacional, dejando a Managua incomunicada.
Las zonas
castigadas en Managua fueron el municipio de San Francisco Libre, el cercano
municipio de Tipitapa y los miserables barrios asentados en las orillas
del lago Xolotlán, que creció más de cuatro metros,
su- perando su récord histórico de altura sobre el nivel
del mar para unir sus aguas con las del lago Cocibolca.
Se salvó
del azote del Mitch la zona que es la columna vertebral de la ganadería
nacional, de Matagalpa hasta Rivas. Se salvaron las zonas bananeras del
sur y amplias zonas cafetaleras de todo el país. Un buen porcentaje
de los cultivos perennes destinados a la exportación y gran parte
de la capacidad productiva de la totalidad del país no fue golpeada
de muerte. Todo esto permite esperar una recuperación a medida que
se vayan restableciendo puentes, carreteras y caminos y siempre que haya
políticas acertadas.
El desastre
mayor a corto, mediano y largo plazo se encuentra en zonas de producción
campesina ya muy empobrecidas, algunas de ellas escenarios de la guerra
de los años 80. La destrucción de los caminos rurales de
esta geografía hace aún mayor el desafío en comarcas
aisladas en las que sólo existe producción de subsistencia
y que no producen ningún cultivo estratégico.
Los rostros de los más pobres
Después
de años de exclusión y olvido, los productores rurales de
este pedazo de Nicaragua, surgen de entre el agua y el lodo ante los ojos
de Managua, como los adoloridos protagonistas de la tragedia. Para ellos
"llovió sobre mojado": los que ya tenían poco, los que tenían
cada vez menos, ahora, de repente, ya no tienen nada. Sólo la ropa
enlodada que llevaban puesta cuando huyeron de sus casas o fueron rescatados
de techos, árboles o cerros. Lo que ha ocurrido es que ahora ya
no están tan dispersos ni podrán ser tan fácilmente
"escondidos" o disimulados tras las cifras de crecimiento económico
o estabilidad.
El mundo,
atónito ante la catástrofe centroamericana, mira quizá
por primera vez estos rostros. Pero ellos y ellas no empezaron a sufrir
con el Mitch. Cargan en sus cuerpos una desnutrición y un olvido
de muchos años. El dolor de estas zonas rurales va a cuestionar
de hoy en adelante y a gritos los obscenos niveles de despilfarro en los
que la Managua neoliberal ha vivido satisfecha en los últimos tiempos.
¿Provocará esta tragedia un giro en la dirección de
una mayor solidaridad y responsabilidad social?
Wiwilí,
Quilalí, Bocay, Raití... Nombres que se hicieron famosos
en los años de la guerra. De ellos no queda casi nada en pie. Mitch
añadió dolor a heridas aún no sanadas entre
la población y los desmovilizados de estos heroicos puntos de la
geografía, que consideran que el huracán fue más destructivo
que la guerra de los 80. De las 2 mil 800 casas de Wiwilí sólo
300 quedaron en pie. En San José de Bocay sólo quedaron tres.
Las aguas del río Coco -el mayor de Nicaragua- crecieron más
de 4 metros, sobrepasando los techos y, río arriba, llegaron a cubrir
casi del todo los altos cocoteros, arrastrando todo el mundo conocido en
zonas remotas de Jinotega y del Atlántico Norte. En Quilalí
fue gravísima la destrucción. En los días del huracán,
se iba a inaugurar allí un estadio de beisbol, que costó
muchos esfuerzos levantar y que llamaban "el orgullo deportivo del Norte".
No se pudo estrenar. Fue borrado por las aguas y el lodo.
Un país abandonado
Parte de la
Nicaragua rural que ha herido el Mitch estaba abandonada a su suerte o
era objeto ya de "otras" donaciones. Antes del huracán se estaba
comenzando a desarrollar una campaña proselitista del gobierno liberal,
consistente en el traslado de alimentos, ropa y servicios médicos
gratuitos a distintas zonas del campo. Responsable de las giras era la
Oficina de la Primera Dama, María Dolores Alemán, hija del
Presidente, que repartía personalmente los donativos. Con esta actividad
el gobierno preparaba el terreno a un triunfo de los liberales en las elecciones
municipales del año 2000. No resulta fácil saber quién
capitalizará políticamente la actual situación y el
gran volumen de donaciones que llegua al país con la emergencia.
A la par de
las giras de la Primera Dama, el manejo discrecional, que hacía
el gobierno, de los proyectos del Instituto de Desarrollo Rural y del Fondo
de Crédito Rural habían puesto en crisis los fondos de la
cooperación europea de los que dependen estas dos nuevas instituciones,
aumentándose así el abandono del sector rural más
empobrecido.
Cifras contradictorias
Al 10 de noviembre,
las cifras seguían siendo bastante diferentes, dependiendo de su
procedencia: las del Presidente hablando a medios nacionales o internacionales,
las del Vicepresidente -quien dirige el Comité de Emergencia-, las
de los gremios de productores, las de las autoridades o líderes
locales... En números redondos, los costos humanos del desastre
parecen ser: 5 mil muertos y 800 mil damnificados. No resulta alarmista
afirmar que jamás tendremos un número exacto de los muertos,
porque los censos en muchas zonas de desastre -recónditas, aisladas-
han tenido siempre vacíos históricos. El número de
damnificados re-presenta casi una quinta parte de la población nacional.
Como corresponde
a un país de niños, más de la mitad de los damnificados
son niños y niñas. Un alto tanto por ciento de los clasificados
como "damnificados" lo perdieron todo: la casa y todo lo mucho o poco que
en la casa tenían, el ganado, las bestias de carga y transporte,
y todos los animales domésticos, los árboles frutales, los
cercos, las pequeñas o medianas inversiones en infraestructura de
subsistencia que habían hecho en sus fincas, los siembros, las semillas,
las cosechas ya a punto de corte. También pulperías, pequeños
talleres y herramientas de trabajo. Todo.
El desastre ecológico previo
No han sido
evaluadas aún, en conjunto, las pérdidas ecológicas
del desastre. El experto nicaragüense Jaime Incer Barquero fue el
primero en señalar, lúcidamente, que "la Naturaleza nos había
pasado la cuenta", apuntando a que los efectos de las lluvias se hicieron
más destructivos por el irracional desequilibrio que existe en el
país entre los asentamientos poblacionales y las cuencas hidrográficas,
por la gravísima deforestación en la zona del desastre, por
la escasa voluntad reforestadora que tienen quienes deciden el rumbo de
Nicaragua y también por las antiecológicas prácticas
agrícolas que persisten en las zonas rurales como consecuencia de
un empobrecimiento y atraso históricos. Recordó Incer las
devastadoras quemas de suelos agrícolas que se produjeron en los
meses de marzo y abril de este año y que deterioraron tantas tierras
agrícolas, saturando de humo los cielos de todo el país durante
semanas. En esta situación de desprotección ambiental, nada
amortiguaba la avalancha de las aguas.
Mitch ha cambiado
la geografía en varias zonas del Norte de Nicaragua, abriendo cañones
y zanjas, modificando el curso de ríos y quebradas, que discurren
ahora por cauces desprotegidos, arrancando árboles centenarios y
afectando zonas enteras de bosques. Es muy probable que el huracán
haya arrastrado a las aguas del mar toneladas de nutrientes del suelo,
irremediablemente perdidos. La Madre Naturaleza tarda decenas de años
en producir un centímetro de suelo fértil. Pero, como tiene
también sus paradojas, es posible que los aluviones hagan fértiles
algunos suelos bajos que ya estaban muy desgastados. Los campesinos más
pobres, que son los que -empujados por los grandes propietarios, que ocupan
las mejores tierras-, cultivan y viven en las pendientes de suelos más
inclinados son, también por esta razón, quienes más
perdieron.
Posoltega: el dolor mayor
El mayor desastre
humano se produjo en la zona rural de Posoltega, departamento de Chinandega,
en las faldas del volcán Casita, de 1 mil 400 metros de altura.
El volumen de las lluvias torrenciales caído desde el 26 de octubre
en el cráter del volcán provocó a mediodía
del 30 de octubre un gigantesco derrumbe en una de sus laderas. La avalancha
de lodo y piedras alcanzó varios metros de altura y provocó
un alud que cubrió 80 kms. cuadrados de superficie, sepultando en
minutos ocho comarcas y sus más de 2 mil habitantes.
Los 700 sobrevivientes
del horror del Casita que, o no encontraron nunca a sus muertos o los vieron
incinerar, ya irreconocibles, quedaron heridos en sus cuerpos y, tal vez
para siempre, en sus almas. Un grupo de sicólogas nicaragüenses
anunció que, vía Internet, habían conseguido, para
usarlos en Nicaragua, los materiales con los que sus colegas colombianas
atendieron la terapia de los sobrevivientes de la tragedia del Nevado del
Ruiz, donde un alud similar mató a 25 mil colombianos en 1985.
La Asociación
Italia-Nicaragua tenía hermosos planes para levantar varias escuelas
para los niños de las comarcas de las fal- das del Casita. La población
infantil ya había sido censada con ese objetivo y esto permitió
conocer los nombres de muchos de los niños y las niñas que
mató el lodo. El Payasito, El Pececito, Las Estrellitas... se iban
a llamar las nuevas escuelas.
Proyectos alternativos arrasados
Durante años
muchas de las zonas del desastre -abandonadas por la política oficial-
fueron sembradas, paciente y esperanzadamente, con proyectos alternativos
de desarrollo. Proyectos productivos muy variados. Un número aún
no cuantificado de estos proyectos han quedado arruinados. Y habrá
que empezar de cero o de menos de cero. Un ejemplo está en la tragedia
de San Francisco Libre, en las orillas del lago Xolotlán, una comunidad
pobrísima que estaba en franca recuperación humana y económica
con una serie de proyectos alternativos de los que hablamos hace un par
de años en las páginas de envío. La crecida del lago
de Managua anegó el municipio y arrasó con los nuevos cultivos
de pitahaya, con las crías de cerdos, con los árboles frutales,
con el ganado vacuno, con los criaderos de tilapia... Con todo.
Otro ejemplo
está en las cooperativas artesanales de camarones de la zona de
Puerto Morazán, en las que se ha invertido tanto desde hace años.
En la semana siguiente al paso del Mitch ya era tiempo de cosechar los
camarones. Allí se perdió prácticamente toda la producción
y el 70% de toda la infraestructura de las nuevas camaroneras de la zona,
tan prometedora. Los más perdedores fueron, naturalmente, los productores
artesanales.
Falta de previsión y arrogancia
En la primera
semana de la tragedia fue notoria la peligrosa mezcla de lentitud y autosuficiencia
de la que se revistió el Presidente y el Vicepresidente de la República
y algunos de sus ministros. Arrogancia y falta de previsión acompañaron
también las vísperas de la tragedia. El huracán Mitch
avanzó tan lento y se sabía era tan poderoso -uno de los
cuatro más potentes del siglo XX en el Mar Caribe- que podían
haberse tomado algunas previsiones elementales. Pero no fue así.
La tendencia del Presidente a minimizar el peligro y los efectos de las
lluvias, todavía el sábado 31 de octubre, pueden ha- ber
contribuido a agravar las desgracias.
La irresponsabilidad
de quienes sean responsables en Nicaragua o en Centroamérica la
comparten con otros, más difíciles de identificar, en todo
el mundo. Mitch fue un engendro mortífero de la peligrosa corriente
de La Niña, que siguió los pasos a la corriente de El Niño.
¿Qué relación tienen estos destructivos fenómenos
de grandes sequías seguidas de grandes diluvios con el cambio climático
global? Lo que sí está claro es que los terribles efectos
de estos fenómentos tienen mucho o casi todo que ver con un modelo
de crecimiento económico cada vez más irracional e inhumano
que está dominando el planeta, un modelo que imponen unos pocos
a la mayoría, en todo el mundo y en cada uno de los países.
También en Centroamérica.
¿Sobran médicos?
Hubo, especialmente
en la primera semana, muestra tras muestra de improvisación e ineficacia
sostenidas con altivez. Una de las primeras y muy notables fue el rechazo
público del gobierno de Nicaragua al ofrecimiento que de inmediato
hizo el gobierno de Cuba de enviar a Nicaragua a una brigada especializada
en desastres de 12-15 médicos, que llegaría al país
con toneladas de medicinas. La Ministra de Salud, por or- den presidencial,
aceptó los medicamentos, pero declaró que los médicos
no eran nece- sarios, porque Nicaragua contaba con suficientes profesionales
para enfrentar cualquier problema. Varias brigadas médidas cubanas
llegaron a prestar sus valiosos servicios a Honduras, Guatemala y El Salvador.
Y brigadas de médicos mexicanos, de EEUU, franceses y de otras nacionalidades
llegaron a Nicaragua a prestar su ayuda.
El mundo de
las apariencias
El gobierno
liberal ha tenido entre sus rasgos más característicos el
culto a las apariencias. Desde el primer día de su gestión,
en 1997, una de sus prioridades ha sido tratar de imponer la apariencia
sobre la realidad. Apariencia de desarrollo con una "economía de
espuma" volcada sobre Managua, donde la inauguración del primer
McDonald's, en julio 98, hizo exclamar pomposamente al Vicepresidente Enrique
Bolaños que con la apertura de la hamburguesería transnacional
"Nicaragua se quitaba por fin el taparrabo". Apariencia de gobernabilidad
sobre una creciente descomposición social. Apariencia de reconciliación
sobre una ideología anticomunista provinciana y una política
de exclusión de profesionales capaces en todos los cargos públicos
por la única razón de no ser afines al liberalismo.
Mitch derrumbó
no sólo más de 70 puentes e innumerables torres de tendido
eléctrico. Derrumbó, tal vez para un buen tiempo, la posibilidad
de seguir viviendo engañados y de engañar con las apariencias.
Ha quedado al desnudo ante nosotros mismos y ante el mundo la fragilidad
de nuestro "desarrollo" y lo efímero o falso de nuestras cifras
de "progreso". Y no sólo porque la Naturaleza fue fiera con el país,
sino porque no es difícil descubrir que decenas de los miles de
damnificados de hoy ya lo eran antes del huracán por la marginación
sin salida que no les impuso la Naturaleza sino una minoría de sus
compatriotas.
Una masa de hambrientos
En una situación
tan crítica como la actual, Nicaragua podría empezar a vivir
mayor descomposición social que la que ya había y podría
asistir a brotes de desorden social desconocidos en los últimos
años, si el gobierno y la sociedad no responden con unidad y solidaridad
ante la emergencia. Es mucha la gente que ha quedado sin nada cuando ya
tenía casi nada y ninguna pocas oportunidades de tenerlo.
En los primeros
días, una masa de pobladores hambrientos de Telica, Chinandega,
saquearon dos furgones cargados con miles de libras de carne, que quedaron
estacionados en la Carretera Panamericana, sin posibilidad de circular
por los destrozos que sufrió la columna vertebral vial de Centroamérica.
En el saqueo murieron aplastados dos niños pequeños. Diez
días después, centenares de pobladores de Estelí reclamaban
comida frente a la alcaldía, armados de machetes. Dos días
después, los habitantes de Ciudad Darío mantuvieron secuestrado
a su alcalde durante unas horas pidiéndole como rescate sacos de
frijoles para poder comer... La emergencia del hambre y de un muy previsible
mayor desempleo de miles de gentes que quedaron sin vivienda, durará
meses. ¿Cómo evolucionará la conciencia de los hambrientos,
en tan clara crisis de liderazgo político como el que padecíamos
desde mucho antes de las lluvias y el lodo?
Polémica
por la "emergencia"
Un tenso debate
-que nunca se resolvió- acompañó los primeros días
del desastre. El Presidente Arnoldo Alemán se resistió a
decretar el "estado de emergencia", tratando de aparentar normalidad y
de dar confianza. Sectores sociales y políticos de todos los colores
reclamaron inútilmente la declaración de la emergencia. El
tema, como casi todos, se politizó. Por fin, el Presidente declaró
"estado de desastre natural parcial", sólo en determinadas áreas
de algunos departamentos, argumentando con una falacia jurídica:
la emergencia exigiría supenderle a los ciudadanos una larga serie
de derechos civiles y "una democracia" no podía permitirse eso.
La contradicción mayor se produjo cuando el Presidente, sin decretar
emergencia nacional, nombró al Comité Nacional de Emergencia,
al frente del cual puso al Vicepresidente Bolaños. También
decretó Alemán tres días de "duelo nacional" con la
bandera a media asta. Unos días antes había llamado "loca"
a la alcaldesa de Posoltega, cuando desesperada clamaba por ayuda para
los sobrevivientes de su municipio arrasado.
¿Razones
de la resistencia a declarar la emergencia? Varias. Temor de un gobierno
donde muchos altos funcionarios son banqueros a que la banca privada se
vea obligada a condonar deudas de forma masiva. Aunque los bancos privados
no han colocado muchos créditos en el agro, se calcula que el 28%
de toda la cartera de la banca privada sí lo estaba y este dinero
se perdió. También tenía temor un gobierno centralizador
a verse forzado a trasladar poder, recursos y funciones a los municipios.
Y un gobierno que ha tratado por todos los medios de arrinconar, debilitar
y deslegitimar a las organizaciones de la sociedad civil temía perder
el control o la hegemonía sobre las donaciones que atrae siempre
una emergencia.
¿Hora del municipalismo?
El huracán
afectó, de una forma o de otra a más de la mitad de los 145
municipios de Nicaragua. Antes de la tragedia, muchos de estos municipios
hoy devastados se habían declarado en bancarrota por el centralismo
del Ejecutivo. En los primeros días de la tragedia, la Asociación
de Municipios de Nicaragua hizo público un comunicado en el que
decía: "AMUNIC le hace un llamado a toda la población
para que continúen apoyando a los alcaldes de sus municipios. Los
recursos con los que cuentan son muy pocos, y en algunos casos, nulos.
Recordemos que las municipalidades no reciben partida presupuestaria, y
para situaciones como éstas, sólo cuentan con la solidaridad
y la buena voluntad de sus ciudadanos. En momentos como éste es
cuando se hace evidente la necesidad de una efectiva transferencia del
Presupuesto General de la República a las municipalidades. El ejemplo
de los Alcaldes en medio del drama, la necesidad de reconstruir los municipios
afectados y la falta de recursos demandan estas transferencias."
A medida que
en la primera semana de noviembre empezaron a bajar las aguas, comenzaron
a aparecer cadáveres sepultados en las toneladas de lodo acumulado
por los diluvios. A medida que iban subiendo y ba- jando las aguas, empezó
a hacerse manifiesto el acumulado de errores sociales, políticos
y éticos de la actual sociedad nicaragüense. Apareció
el irrefrenable afán de protagonismo y de "robar cámara"
de un buen grupo de dirigentes políticos de todos los colores, aparecieron
los altos costos que ahora hay que pagar por años de desorganización
de los pobres, aparecieron los vacíos provocados por la actitud
del poder central frente a los poderes locales.
Pero todas
las crisis son también oportunidades. Y a la par del afloramiento
de tantas actitudes negativas, también empezó a surgir una
nueva conciencia de responsabilidad y solidaridad, una conciencia de nación
en nuevos y aún desconocidos dirigentes locales, y una espontánea
organización en municipios y comunidades que -aunque insuficiente
para afrontar tanta tragedia- ha creado vínculos forjados en el
dolor y puede hacer brotar experiencias nuevas en el seno de los poderes
locales. Tal vez esta tragedia signifique la hora del municipalismo, la
hora de reforzar a los alcaldes y de potenciar sus espacios de acción
y de decisión.
Costos de la polarización
No será
sin tensiones que se fortalezcan los poderes locales. La atención
a la emergencia puso de manifiesto las rivalidades políticas y los
altos grados de polarización partidaria en los que vive inmerso
un sector de la clase dirigente del país y también algunos
sectores de la sociedad. La manipulación partidaria se hizo evidente
en el proceder de altos cargos gubernamentales. Las discrepancias políticas
impidieron la coordinación en la entrega inmediata de ayuda en varios
puntos del país y añadieron más negligencias a las
actividades de socorro y atención de los damnificados y a la recepción
de donaciones. Las discrepancias pueden dificultar las tareas de reconstrucción.
El Presidente
de un gobierno que se proclama a diario "facilitador" no facilitó
la despolarización ni dejó de dar muestras de intolerancia
y exclusión, no incorporando al Comité de Emergencia Nacional
ni a sectores organizados de la sociedad civil ni a la organización
de alcaldes del país ni a los sectores evangélicos.
El 4 de noviembre,
algo menos seguro en sus gestos y palabras, el Presidente de la República
encomendó a los obispos católicos de las diócesis
más afectadas por el huracán la dirección de los Comités
de Emergencia departamentales, para que canalizaran las ayudas a través
de parroquias y de grupos religiosos, mientras ya para ese momento muchos
alcaldes habían decretado "emergencia municipal" haciendo uso de
la autonomía que les concede la Ley.
La decisión
de entregar la dirección de la emergencia a los obispos fue cuestionada
como un atentado a la institucionalidad, porque significa desconocer a
las autoridades municipales. La cuestionaron también dirigentes
evangélicos de un país donde más del 30% de la población
pertenece a denominaciones evangélicas.
Incalculables
costos políticos
Es difícil
evaluar los costos políticos del desastre, tanto para el gobierno
como para el principal partido de oposición, el FSLN. Antes de la
desgracia, dirigentes liberales en el gobierno y dirigentes del FSLN, en
un clima dominado por el huracán de la corrupción, estaban
a punto de concluir un cuestionado pacto económico y político-institucional
que representa un importante golpe a la ya frágil institucionalidad
del país. Y por eso, un serio desafío al también frágil
movimiento social.
La conducción
institucional del FSLN ha tendido a ignorar a los poderes locales durante
mucho tiempo, más interesados sus dirigentes en los hoy lucrativos
espacios del poder central. Los 52 municipios con alcaldes del FSLN han
estado trabajando descoordinados, sin estrategia, desconociendo este partido
los espacios de poder real que brinda el poder local, desaprovechando los
espacios de participación ciudadana, de democracia representativa,
que ha abierto la Ley de Municipios. A la hora de la desgracia, mientras
el gobierno central desconocía la institucionalidad violando la
autonomía municipal y relegando a los alcaldes de la conducción
de los comités de emergencia, cierta dirigencia del FSLN se volvió
oportunistamente hacia el poder local, tratando de manipular partidistamente
el heroísmo de algunos alcaldes, especialmente el de la ejemplar
Felícitas Zeledón, alcaldesa de Posoltega.
Días
antes de la tragedia, el Vicepresidente Enrique Bolaños, en unas
desacertadas declaraciones, había rechazado la posibilidad de la
candidatura presidencial de cualquier militar, descalificando a los militares
porque "sólo sirven para matar". Bolaños preside el Comité
de Emergencia Nacional, donde el trabajo realizado por el Ejército
de Nicaragua en el rescate y abastecimiento de la población damnificada
ha sido ejemplar, insustituible y encomiado por todos. También lo
tuvo que reconocer así el propio Bolaños.
Ayuda con transparencia
La comunidad
internacional y varias instancias nacionales expresaron pública
o privadamente su preocupación porque la ayuda internacional de
todo tipo que llegará al país durante un buen tiempo sea
manejada con transparencia y llegue realmente a los damnificados. Ronda
en muchas mentes el fantasma de lo sucedido con la ayuda que llegó
a manos del gobierno somocista en 1972, cuando el terremoto. Y ronda el
más cercano fantasma de los gruesos casos de corrupción en
que altos funcionarios del gobierno de Arnoldo Alemán estaban envueltos
en los meses que precedieron a la tragedia.
El Contralor
General de la República, Agustín Jarquín, recomendó
que los alcaldes fueran incorporados a los Comités de Emergencia
y sugirió que ninguna ayuda llegue o se entregue a nombre de partidos
políticos. A solicitud de varios gobiernos y organismos internacionales,
la Contraloría destacó auditores en los lugares donde se
recibe la ayuda y tendrá incidencia en su control desde que ésta
llega al país, y no sólo al final de la emergencia, como
parecía ser la voluntad del Presidente de la República.
El jurista
liberal Sergio García Quintero señaló acertadamente
sobre este espinoso asunto: "El pueblo de Nicaragua desconfía del
gobierno del doctor Alemán y del Comité de Emergencia Nacional
creado por él, porque posiblemente intuye la profundidad de todo
lo que implican las conclusiones a las que el Banco Mundial llegó
con respecto a Nicaragua en su documento de marzo de 1998, donde dice:
1. Que en Nicaragua el sector público es débil e ineficiente.
2. Que el gobierno adolece de una falta de prioridades claras sobre los
problemas y objetivos a ser resueltos en corto y mediano plazo.3. Que el
sector público muestra una débil coordinación entre
los distintos programas sociales que hacen que los acuerdos institucionales
sean deficientes. 4. Que la trans- parencia del gobierno es insuficiente
en lo que hace al uso de los recursos públicos. 5. Que los controles
internos y auditorías son frágiles. 6. Que el gobierno genera
una falta de confianza en la aplicación de las leyes y una escasa
confiabialidad en el sistema judicial, lo que constituye el mayor obstáculo
para la inversión nacional y extranjera."
Desconfían
también otros pueblos, solidarios en esta hora con el drama de Nicaragua
y Centroamérica. "Impresionan y asombran las respuestas nunca vistas
de solidaridad del pueblo español, pero nos asustan las uñas
largas de algunas manos por las que puede pasar esa solidaridad. Aún
así no los dejaremos solos", nos dijeron amigos de envío
en España.
Los muertos, los olvidados
El 2 de noviembre,
día de difuntos, los nicaragüenses lloraron a sus muertos pero
no siempre en los cementerios. Mientras los sobrevivientes de Posoltega
vivían un duelo masivo sin encontrar aún a centenares de
sus familiares, los habitantes de Chinandega, Estelí o Jinotega
descubrían cómo los aluviones de agua y lodo habían
sacado de sus tumbas féretros y esqueletos en los cementerios de
estas ciudades.
Hasta el 5
de noviembre no comenzaron a llegar las primeras noticias de la devastación
sufrida en la Costa Atlántica de Nicaragua. Y el 10 de noviembre
aún no había noticias claras del paradero de los habitantes
de más de 70 comunidades mískitas del Río Coco arriba,
que lo perdieron todo con la inesperada crecida del caudal del río.
El reverendo Norman Bent, representante de la Iglesia Morava, cifró
en 45 mil los damnificados en el Atlántico, especialmente en la
Región Norte, y denunció la falta de información y
de acciones de urgencia en esta zona del país como "una expresión
más de racismo y del abandono con el que históricamente han
sido tratadas nuestras comunidades".
Deuda externa:
la oportunidad
El Presidente
de la Comisión Nacional del Café fue el primero en exigir
al gobierno "un plan económico acorde con la tragedia", recordando
que "Managua no es Nicaragua, que Managua come de Nicaragua". Días
después, otros sectores políticos y sociales pedían
lo mismo. El FSLN propuso "modificaciones al plan económico." Desde
el primer momento de la tragedia, el Presidente del Banco Central de Nicaragua,
Noel Ramírez, insistió en que el ESAF, el programa de ajuste
estructural, continuaría aplicándose de forma invariable.
El cambio
más importante que puede darse en el marco macroeconómico
tiene que ver con la reestructuración o cancelación total
o parcial de la deuda externa o con una moratoria en el pago de sus intereses.
Fue en Alemania y tan pronto como el 1 de noviembre donde surgieron las
primeras voces que pedían la cancelacion total, y sin condiciones,
de la deuda externa de Honduras y de Nicaragua, dos países extremadamente
pobres, altamente endeudados y los dos más castigados por la furia
del huracán. La iniciativa nació en un organismo de la sociedad
civil alemana, el Instituto Sudwing. Pidiendo que la deuda fuera perdonada
y se creara un Fondo de Emergencia para paliar los efectos del desastre,
recordaban que "la deuda externa tiene paralizadas las posibilidades de
desarrollo económico de estos dos países" aún antes
del paralizante desastre. En el primer borrador de la iniciativa, se señalaba
que en 1997 Honduras pagó 410 millones de dólares en intereses
de la deuda y sólo dedicó 16 millones a la compra de equipo
médico y quirúrgico, imprescindible para dar respuesta a
una catástrofe como la que hoy vive. En 1998 Nicaragua debía
pagar en intereses 240 millones de dólares.
La posición
oficial del gobierno de Nicaragua -tal vez la única que puede tener
dentro del estricto marco del ajuste- es solicitar que se le adelanten
los plazos para ingresar a la iniciativa HIPC -por sus siglas en inglés-,
que viene siendo promovida desde hace algunos años por el Banco
Mundial para aliviar la deuda de los países pobres y altamente endeudados.
Esta iniciativa, en la que Nicaragua pensaba poder entrar -ya desde antes
de la emergencia- a fines del año 1999, exige de los países
el cumplimiento exacto y durante varios años de un duro programa
de ajuste estructural y les concede, a cambio, la cancelación del
80% del principal de la deuda, reduciendo en algún nivel el pago
de los intereses. La iniciativa HIPC ha sido muy criticada no sólo
por las organizaciones de la sociedad civil de todo el mundo, que la consideran
totalmente insuficiente, sino también por gobiernos como el británico.
Los críticos le han propuesto modificaciones muy interesantes. En
este sentido, es útil repasar el contenido del documento "La vida
antes de la deuda", elaborado por ONGS católicas de todo el mundo
(envío núm. 195 de junio 98).
Aprevechando
una emergencia no sólo tan grave, sino tan publicitada internacionalmente,
¿pueden aspirar Nicaragua y Honduras a la cancelación total
de sus deudas externas? Es difícil imaginarlo. Una cancelación
total sería un precedente preocupante para el sistema financiero
internacional, que tiene en el pago de las deudas externas de los países
del Sur un importante mecanismo de control de sus economías. Otros
países también muy pobres y muy endeudados empezarían
a aspirar a una medida de perdón similar. En estas circunstancias,
pareciera que lo máximo que podrá lograr Nicaragua es la
entrada inmediata a la HIPC y una reducción de los intereses anuales
para que no superen el 10% del valor de sus exportaciones.
Respuesta internacional
A partir del
5 de noviembre comenzó a llegar a Nicaragua ayuda humanitaria de
todas partes del mundo. La comunidad internacional, conmovida por las impactantes
imágenes de la devastación sufrida en toda Centroamérica,
respondió con respuestas sin precedentes. La sociedad civil española
lo hizo de forma ejemplar, batiendo todos los récords conocidos
en cualquier anterior campaña humanitaria. En sólo dos días
recolectaron más de 35 millones de dólares. Los gobiernos
del mundo enviaron junto a toneladas de comida y medicinas, equipos militares,
técnicos y profesionales para colaborar en tareas de reconstrucción
que superan la capacidad de los países centroamericanos. Las inyecciones
económicas que recibirá Nicaragua y toda Centroamérica
paliarán parcialmente y sólo en los primeros meses los efectos
más visibles del desastre y rehabilitarán -¿en qué
medida?- la infraestructura dañada, pero aún así,
las ayudas económicas sólo reconstruyen pero no reactivan
la economía.
Mientras el
mundo descubría que Honduras existe, el pueblo de Nicaragua, que
se acostumbró a estar "en el centro del mundo" en los años
80, durante la revolución sandinista, volvió a ocupar por
varios días titulares e imágenes en las primeras planas de
los medios de todo el planeta. Ahora en otra posición, no menos
digna, pero sí más abatida, más sumisa, más
cansada.
Rápidamente
se pone de acuerdo la comunidad internacional en momentos como éstos
para aliviar el dolor. La rapidez para las respuestas humanitarias que
permiten no morir de hambre o de sed o de diarrea a mi- llones en los primeros
momentos de un desastre natural y espectacular, contrasta con la lentitud
o la desidia en las respuestas estructurales que hagan posible el desarrollo
en paz para todos, que construyan un mundo en el que nadie nunca en ningún
país tenga por qué morir de hambre, de sed o de diarrea.
El papel de
Estados Unidos
Los organismos
financieros internacionales que controlan la economía de Nicaragua
y que son controlados por Estados Unidos -Banco Mundial, BID y FMI- liberaron
más de 60 millones de dólares para reparación de la
infraestructura dañada en Nicaragua, urgencia estratégica
en cualquier plan de recuperación. Facilitará esta tarea
el comienzo del verano, ya sin lluvias.
Después
de tímidas e indolentes reacciones del gobierno de Estados Unidos,
enfrascada su clase política en las elecciones para el Congreso
del 4 de noviembre, la AID calificó el desastre como "la mayor catástrofe
natural del hemisferio occidental" y creó un Fondo de Ayuda de Emergencia
a Centroamérica de 70 millones de dólares, la mitad en alimentos
y la mitad en equipo especializado para reconstruir la infraestructura
y enfrentar desastres. Unos días después -viendo las masivas
respuestas de apoyo de otros gobiernos, más lejanos y menos responsables
de las tragedias bélicas en Centroamérica- aumentaron 10
millones de dólares. La cantidad resulta insignificante contrastándola,
simplemente, con la ayuda recogida en sólo días, persona
a persona, por la sociedad española. Con entusiasmo pomposo, el
embajador de Nicaragua en Estados Unidos, Francisco Aguirre, calificó
la ayuda de Estados Unidos como "un Plan Marshall para Centroamérica".
Imágenes reales del país
El modelo neoliberal
ha impuesto en países como Nicaragua un Estado que reduce o abandona
sus responsabilidades sociales, que recorta cada vez más el gasto
público, el gasto social, y que abandera las bondades de privatizar
la salud y la educación. ¿Qué cruel significado puede
tener esta teoría "modernizante" en un país como éste
y ante una tragedia como ésta?
En vísperas
del huracán, el Canciller de Nicaragua, Eduardo Montealegre, afirmaba
en todas sus declaraciones que había que "vender a Nicaragua". Venderla
a los inversionistas extranjeros, venderla a los turistas del Primer Mundo.
La tragedia ¿cómo afectará la inversión? Es
evidente que los tímidos avances en la industria turística
y sus optimistas proyecciones fueron canceladas. Es difícil imaginar
que la Nicaragua devastada, con tanta miseria visible y publicitada y con
proyecciones de graves epidemias sea un destino atractivo para algún
satisfecho ciudadano del Norte. Y es previsible suponer que tardará
mucho en serlo.
Más
de siete plagas amenazan extensos territorios del país. Porque el
exceso de agua caída del cielo -causante, entre otros desastres,
de la destrucción de decenas de miles de letrinas- es colosal caldo
de cultivo para varias epidemias: malaria, dengue, parasitosis, leptospirosis,
hongos de todas clases, enfermedades respiratorias de todo tipo... A su
vez, la falta de agua potable originará otras enfermedades: cólera,
conjuntivitis, hepatitis, tifus, infecciones... Antes del Mitch empezaban
ya a estar fuera de control muchas de estas enfermedades por la crisis
existente en el sistema de salud pública, en proceso de privatización.
A lo largo de 1998 se multiplicaron los casos de dengue en todo el país
y entre todas las clases sociales.
Pérdidas en la producción
Comparando
cualquiera de las cifras de pérdidas materiales que han ido apareciendo
con los miles de millones de dólares que perdieron las bolsas asiáticas
o con el valor de los activos de las corporaciones transnacionales, la
devastación que produjo el Mitch en Nicaragua es insignificante.
Se calcularon 1 mil millones de dólares como total de las pérdidas
materiales. La verdadera magnitud de cualquier número sólo
alcanza relieve cuando leemos los datos en la dimensión nicaragüense.
En una primera
valoración, la Unión Nacional de Agricultores y Ganaderos
(UNAG) dio por perdidas 215 mil manzanas de los más diversos cultivos,
algunos de ellos ya a punto de cosechar -maíz, frijol, sorgo, arroz,
soya, ajonjoli, maní-, lo que representa el 52% de toda el área
de siembra de postrera y el 35% de toda la producción del ciclo
97-98. Valoraron las pérdidas en el agro en por lo menos 52 millones
de dólares. Esta cantidad es sólo un par de millones más
de lo que se gastó Kenneth Starr en investigar las aventuras sexuales
de Clinton...
Sin saber
la cuantía exacta de lo perdido, rubro por rubro, en la zona afectada
-donde vive un 44% del hato ganadero- se da ya por perdido el 42% de la
producción de leche y el 70% de la de café. A lo largo de
1998, antes del Mitch, y tras varios años de sequía, la esperanza
de todos estaba puesta en "un invierno cosechero". Por esto, se habían
incrementado en todo el país las áreas sembradas con granos
básicos. Gran parte de este esfuerzo y de estas esperanzas se perdió
con las lluvias. Ahora, se presenta la siembra de apante -la última
del ciclo agrícola- como la salvación inmediata para la escasez
e inevitable alza de los precios de los granos básicos que se avecina.
Pero se trata de una solución parcial y focalizada, porque no se
puede sembrar apante en todas las tierras agrícolas de Nicaragua.
La escasez
de frijol será la más dramática. Dos escenarios cabe
esperar respecto a la oferta de todos los granos básicos. Una importación
o recepción masiva de donativos, que mantendrá o bajará
los precios y que afectará los bolsillos de los productores de cosechas
diezmadas que aspiran a levantarse vendiendo lo poco que les quedó.
O un alza de precios, con devastador efecto para los pobladores urbanos
de menores ingresos -desempleados, sector informal-. La situación
será propicia para que en la justa lógica del mercado se
introduzca la menos justa lógica de la especulación.
Arroz, ganado, hortalizas...
El fértil
valle de Sébaco se convirtió en un gigantesco lago. El arroz
tuvo en el valle grandes pérdidas, y las estratégicas cosechas
de hortalizas de esta zona se arruinaron en su totalidad. Zanahorias, cebollas,
repollo y otras verduras tendrán que ser importadas de Costa Rica.
Esta escasez -que se empezó a sentir de inmediato-, unida a la de-
vastación en tantas áreas dedicadas a granos básicos
atenta contra la ya precaria seguridad alimentaria de la población
nicaragüense y muestra la fragilidad de una economía que depende
fundamentalmente del sector agrícola, pero que tiene los mayores
porcentajes de su población en ciudades.
UPANIC calcula
en 12 mil las cabezas de ganado que se ahogaron. Pueden ser más
según otras cifras. Después del desastre, muchas más
morirán o disminuirán su producción lechera por la
falta de pastizales, por la proliferación de enfermedades mal atendidas
y por el estrés que les causan los diluvios. Más incalculable
es el número de gallinas, cerdos, cabras y todo el ganado menor,
que juega un papel clave en la economía de los campesinos más
pobres, y que se perdió en su totalidad. Una vivienda se levanta
relativamente rápido, pero la reactivación de la unidad de
producción campesina es un proceso cuya velocidad es proporcional
al capital disponible. Algunas zonas del campo han quedado totalmente descapitalizadas
con las inesperadas avalanchas de lluvia y lodo.
El cultivo
que menos sufrió en las zonas castigadas por los embates de Mitch
fue el café. Sin embargo, primeros estimados de productores de Jinotega
y Matagalpa -la principal zona cafetalera del país- hablaron de
que el 30% de la cosecha se había perdido y que el resto, a punto
ya de corte, amenazaba con perderse, por lo ruinosos e intransitables que
quedaron más de mil kilómetros de caminos de penetración
a las haciendas cafetaleras. En cuatro mil se calculan los kilómetros
de carreteras dañadas en la zona del desastre.
Pérdidas en cadena
No sólo
hay que cuantificar las pérdidas directas. Se producirá un
efecto en cadena que se hará sentir en cada localidad: los comerciantes
que tuvieron la fortuna de no perder su mercadería no tendrán
a quién vender. El desplome económico de varios sectores
agropecuarios y el incremento del desempleo -por la destrucción
de innumerables planteles artesanales y de pequeñas industrias locales-
aniquilará a decenas de miles de nicaragüenses como consumidores.
Nicaragua verá agudizarse el problema, ya preocupante, de una demanda
mortecina en la inmensa mayoría de su población.
Es previsible
que se aceleren los procesos de urbanización, las migraciones del
campo a las ciudades, ya plagadas de desempleados venidos de zonas rurales
desde mucho antes del Mitch. El gobierno liberal ha mantenido un discurso
de permanente apuesta al sector rural -hacer de Nicaragua el "granero de
Centroamérica", la hora de "la revolución rural", etc.- pero
sin proporcionar los servicios básicos que hagan atractivo el vivir
y el trabajar en el sector rural. ¿Lo hará ahora? Unas 320
escuelas rurales han quedado destruídas, más de 200 se convirtieron
en refugios, hay innumerables puestos de salud rurales arruinados y decenas
de miles de viviendas campesinas que ya no existen... ¿Cómo
retener en estas zonas a una población rural en estado tan crítico?
Son previsibles también migraciones masivas, más masivas
que nunca, hacia los "paraísos" de Costa Rica y de Estados Unidos.
Incluso, a los de México y Guatemala.
A todos los
costos por lo que pasó, hay que añadir los costos por lo
que ya no pasará. La inversión que no llegará porque
lo ocurrido mina la confianza en la futura prosperidad de Nicaragua. Y
el declive de la productividad debido a las enfermedades, desnutrición
y precaria situación en la que han quedado decenas de miles de trabajadores
del campo y de las ciudades.
Lo que resulta
más imposible de medir, de cuantificar en ningún informe,
ni en estos apuntes, son las huellas que el trauma de esta inesperada tragedia
puede dejar en la conciencia del pueblo de Nicaragua y los estragos que
causará el estrés post-traumático en el que han quedado
tantas decenas de miles de hombres, mujeres, niñas y niños
que vieron morir a familiares, amigos y vecinos y lo perdieron todo en
una avalancha a la que no le hallan sentido. En vísperas del huracán,
Nicaragua era una sociedad de desempleados, con altísimos grados
de violencia contra mujeres, niñas y niños en los hogares,
una sociedad asaltada por la desesperanza en la que cada 24 horas se suicidaba
un nicaragüense en algún lugar del país. ¿Y ahora?
¿Será posible que la élite política y empresarial
de Nicaragua continúe siendo la misma que era en las vísperas
de la tragedia? Pareciera que, si no éticamente, técnicamente
es imposible.
Oráculo sobre Nicaragua
En 1973, Ernesto Cardenal escribió un histórico poema, "Oráculo sobre Managua". Sobre la Managua destruida por el terremoto del 22 de diciembre de 1972. Sobre los escombros de la muerte, Cardenal escribió: "Ahora desde el seminario se mira otra Managua / unos segundos y todo el orgullo se fue a la mierda / cascarones de casas como huevos podridos y quemados / paredes ahumadas / ventanas como cuencas sin ojos..." Y concluía su trágica descripción del desastre avizorando la resurrección, el principio del fin de una era de injusticias, la era del somocismo: "Sólo los muertos resucitan / otra vez hay otras huellas / no ha terminado la peregrinación." Y así fue. ¿De qué será principio esta catástrofe? No termina nunca la pe- regrinación del pueblo de Nicaragua.
Hechos:
PRESUPUESTO 99:
El 15 de octubre
-sin ninguna posibilidad de prever la situación de emergencia que
desencadenaría el "Mitch"- el Ejecutivo presentó al Legislativo
el proyecto de Presupuesto para 1999. Los diputados opositores expresaron
especialmente su rechazo a una partida de 700 millones de córdobas
más de 60 millones de dólares) que la Presidencia de la República
se asignó para "imprevistos". Esa cantidad equivale al 10% del total
del presupuesto. También resaltaron la contradicción
de que, a pesar de que los países del Club de París habían
renegociado y reducido los intereses de la deuda externa de Nicaragua,
en 1999 se pagaría más en intereses que en 1998. Otro "escándalo"
del Presupuesto 99 lo constituyen los más de 4 millones de córdobas
con los que se indemnizará al Vicepresidente de la República
Enrique Bolaños por fincas que se le confiscaron en los años
80 y 90.
PACTO PLC-FSLN:
Cuando el huracán
"Mitch" comenzó a descargar sin piedad sus interminables lluvias,
el pacto entre el gobierno liberal
y el FSLN avanzaba
a toda velocidad, aunque con algunas crisis. Al interior de la dirigencia
del FSLN fueron más visibles. Los diputados Mónica Baltodano
y Víctor Hugo Tinoco descalificaron la participación del
ex-Jefe del Ejército Humberto Ortega como principal actor, aunque
escondido, del diálogo con los liberales. _Humberto no es siquiera
militante del FSLN, no nos representa, dijo Baltodano. Sin embargo, Daniel
Ortega validó y valoró el protagonismo de su hermano como
interlocutor del FSLN con el gobierno. "Yo le encomendé esa tarea",
dijo. Aunque los arreglos sobre espacios económicos -esenciales
en el pacto- continuaron, a pesar de la emergencia provocada por el huracán,
los aspectos político-institucionales del pacto -reformas constitucionales,
sobre todo- pueden haber sufrido un retraso estratégico. El 9 de
enero, Ortega anunció que plantearía una reunión con
Arnoldo Alemán para proponerle "un proyecto de unidad nacional"
para que el país "no se vaya al despeñadero y caiga en la
anarquía".
OBANDO:
El 30 de octubre,
el último "acto político" previo a la catástrofe causada
por el "Mitch" fue la visita hecha por
Daniel Ortega
al Cardenal Miguel Obando con el fin de mejorar sus relaciones con el Arzobispo
de Managua. Ortega había avanzado importantes aspectos del pacto
del FSLN con el gobierno en una entrevista que mantuvo con el Presidente
Alemán el 28 de octubre y visitó a Obando para comunicarle
las coincidencias que había encontrado la dirigencia del FSLN con
el gobierno.
CONTRALOR:
En las mismas
vísperas del inicio de los diluvios
causados por
el "Mitch", el Contralor General de la República,
Agustín
Jarquín, fue escuchado -con ostensible hostilidad-
por la Comisión
Anticorrupción de la Asamblea Nacional, dominada
por diputados
liberales, que inició el 28 de octubre el juicio
político
contra Jarquín. Ese mismo día, el Procurador de Justicia
-quien dio comienzo por orden del Presidente de la República a ese
juicio- afirmó que las pruebas contra Jarquín eran tan "contundentes"
que el Contralor iría a los tribunales o sería destituído.
Dentro del pacto gobierno-FSLN, Alemán y Ortega habían ya
acordado otra solución intermedia: crear una Contraloría
colegiada de 5-6 miembros -electos por el PLC y el FSLN- para "controlar"
a Jarquín, revocando a su discreción las decisiones del Contralor.
La emergencia nacional retrasó -¿o estancó definitivamente?-
este acuerdo.
DEUDA EXTERNA:
Una semana antes
de la llegada del huracán, el total de la impagable deuda externa
de Nicaragua, de 6 mil 500 millones
de dólares
a fines de 1997, se había reducido en 83 millones.
El 22 de octubre,
Austria perdonó totalmente la deuda bilateral de Nicaragua (40 millones)
y Estados Unidos la redujo en 13 millones. Países europeos y Canadá
habían reducido el 16 de octubre la deuda nicaragüense en 30
millones. Después del paso del "Mitch", y hasta el 10 de noviembre,
también le condonaron sus deudas bilaterales a Nicaragua, Francia
($70 millones) y Cuba ($50 millones)
CRISIS ASIATICA:
Cuando analistas
y funcionarios nicaragüenses -tras
un extraño
y prolongado silencio- comenzaban a analizar las consecuencias para Nicaragua
de la crisis asiática, se abatió sobre el país la
inesperada y aún más demoledora crisis del _Mitch. A mediados
de octubre, el Presidente del Banco Central, declaró que los efectos
de la crisis en Asia serían "mínimos" en Nicaragua porque
el ESAF "nos vacunó" contra esa crisis. Ese día reiteró
que Nicaragua tendría en 1998 un crecimiento del 6%. La crisis asiática
y mundial se había comenzado a sentir en el país con la baja
de los precios de los productos de exportación y con expectativas
de menores inversiones extranjeras y una reducción de la cooperación
internacional.
CASO NARCOJET:
Dos semanas
antes de que empezara a llover sin cesar
sobre todo el
territorio nicaragüense, un perito de la DEA hizo una segunda prueba
para detectar iones de cocaína en el interior del polémico
Lear Jet 35-A, que en abril se constituyó en prueba de la impune
presencia del narcotráfico en el país y de su vinculación
a sectores del gobierno. Al contrario del primer peritaje, que había
revelado altos niveles de cocaína en la aeronave, esta prueba no
encontró ni un rastro. El Presidente Alemán afirmó
satisfecho que todo había sido "una trama" para desprestigiar al
gobierno y el Procurador de Justicia -cargo que es nombrado por el Presidente
de la República- anunció que solicitaría que revocaran
la sentencia contra los funcionarios que permanecen presos en el caso del
"narcojet". El Primer Comisionado de la Policía recordó que
con el tiempo todas las pruebas, también las partículas de
cocaína, se deterioran y hasta desaparecen.
QUIEBRA DEL BANADES:
A mediados de
octubre, y cuando la ruina que el huracán
Mitch dejó
en la Nicaragua rural era impensable, se hicieron públicos -por
presión del BID sobre el gobierno como condición
para desembolsar
fondos para apoyar el programa de ajusteestructural-los nombres de los
123 grandes productores agropecuarios que llevaron a la quiebra al Banco
Nacional de Desarrollo (BANADES). Estos productores nunca pagaron nada
por los grandes préstamos que se asignaron (55 de los 123), con
influencias en el gobierno lograron reestructuraciones muy favorables,
o pagaron menos y con dinero devaluado. En la lista de los responsables
aparecieron productores de derecha y de izquierda, allegados al gobierno
sandinista, al gobierno chamorrista y al actual gobierno liberal.
ALEMAN EN OPORTO:
Diez días
antes del devastador paso del "Mitch",
el Presidente
Arnoldo Alemán participó en Oporto (Portugal)
en la VIII Cumbre
Iberoamericana. Alemán buscó destacarse
en la Cumbre
al declarar, antes de salir de Managua y desde que llegó al encuentro,
que no asistiría a la IX Cumbre de 1999, que se celebraráen
La Habana, argumentando que en Cuba no existe ni democracia ni respeto
a los derechos humanos. Ningún otro mandatario hizo eco a la posición
del Presidente de Nicaragua.
CASO ZOILAMERICA:
El 21 de octubre,
unos días antes de que Nicaragua se viera enlutada por la tragedia
que causaron las avalanchas de lodo del Mitch, Zoilamérica Narváez
acudió a la Asamblea Nacional para pedir con urgencia información
precisa sobre su solicitud de desaforación de Daniel Ortega con
el fin de que acuda a los tribunales para responder por la acusación
de prolongado abuso sexual que ella le hizo. El caso ha estado estancado
en la Asamblea desde mediados de junio, con un retraso vinculado claramente
a los avances y retrocesos en el pacto del FSLN con el gobierno. Zoilamérica
anunció ese día que analizaba la posibilidad de llevar el
caso ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos, por las señales
de retardación y obstrucción de justicia que encontraba en
el ámbito nacional.
FALSO HALLAZGO:
A mediados de
octubre, y antes del "Mitch" Nicaragua
estuvo ya presente
en los cables internacionales con una buena noticia que, finalmente, resultó
ser falsa. Un camarógrafo costarricense anunció haber hallado
al sur del país, en la zona selvática de la reserva de los
ríos Indio-Maíz, en Río San Juan, 42 promontorios
en forma de pirámides que parecían ser obra humana. Enseguida,
se creyó que podrían ser restos de una civilización
indígena y se especuló con la posibilidad
de una "ciudad"
del pueblo Chibcha, del que se cree llegó desde el Sur del continente
-desde el territorio que hoy es Colombia- hasta esta zona del territorio
centroamericano. Finalmente, científicos nicaragüenses concluyeron
que se trataba solamente de columnas de rocas basálticas formadas
tal vez en la era terciaria.
COSTA ATLANTICA
(I):
El 12 de octubre,
antes de que los indígenas que viven en el norte de la Costa Atlántica
vieran arrasadas decenas de sus comunidades por la crecida del río
Coco -el de mayor caudal de Nicaragua- el Presidente de la República
envió a la Asamblea Nacional un proyecto de ley para regular los
derechos de propiedad en las tierras de las comunidades indígenas
que viven en la zona Atlántica del norte y sur de Nicaragua. El
Ejecutivo espera que en abril de 1999 la ley sea aprobada. Líderes
y diputados costeños consideran que la ley viola la autonomía
que la Constitución de Nicaragua garantiza a esta mitad de la nación,
donde se concentran los más valiosos recursos naturales del país.
COSTA ATLANTICA
(II):
Las comunidades
indígenas de la Costa Atlántica
y sus dirigentes
políticos y sociales consideran atentatorios
contra la autonomía
de las dos Regiones del Atlántico de Nicaragua varios artículos
de la "Ley Orgánica que regula el Régimen de Propiedad Comunal
de las Comunidades Indígenas de la Costa Atlántica y Bosawás",
que promueve el Presidente de la República. Entre ellos, el artículo
2, que concede al Estado potestad para definir cuáles son comunidades
indígenas y cuáles no, y el artículo 12, que concede
al Estado el dominio sobre los recursos naturales de las propiedades comunales.
En su segundo párrafo, el artículo 2 dice: "El Ministerio
de Gobernación, previa consulta con el Consejo de Ancianos respectivo
y el aval de las autoridades del municipio donde tenga su sede la Comunidad
Indígena interesada y estudios e investigaciones, dictaráacuerdo
reconociendo como tal al grupo humano que llena los requerimientos enunciados...
y que ameritan su carácter de Comunidad Indígena.". El artículo
12 dice: "Cuando por causa de interés nacional, el Estado considere
conveniente la exploración y explotación de los recursos
naturales no renovables existentes en una propiedad comunal, el Estado
podrá proceder al aprovechamiento de esos recursos, concediendo
a la comunidad poseedora de las tierras la participación de un porcentaje
razonable de los beneficios netos que se obtengan." La polémica
entre Managua y la Costa, entre el Poder central y el Poder autónomo
quedó abierta.
NARCOTRAFICO:
El 8 de noviembre,
la Policía Nacional encontró escondidos en una zona de manglares
de Chinandega 579 kilos de cocaína, valorados en unos 17 millones
de dólares, que esperaban ser trasladados al extranjero. Días
antes, la Policía habia detenido en Managua a 6 hombres -cuatro
colombianos, un beliceño y un nicaragüense- a los que se encontró
vinculados a este cargamento, introducido en el país aprovechando
la situación de emergencia provocada por el paso del "Mitch" y la
misma geografía del desastre. A todo lo largo de 1998 se han hecho
cada vez más evidentes el incremento de las actividades del narcotráfico,
el aumento del consumo de drogas y el aumento de las señales de
lavado de dinero por todo el país.
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