No
es novedad para nadie que una de las principales trabas para el
desarrollo de una alternativa política de la clase trabajadora
y el pueblo es la creciente fragmentación de las organizaciones
obreras y populares. La enorme división que reina en el
campo de la izquierda y de las organizaciones que se reivindican
revolucionarias, tiene efectos sumamente nocivos para la gestación
de una opción política del pueblo trabajador que
hoy brilla por su ausencia.
Frente a este panorama de innegable dispersión suelen ser
comunes los llamados a la unidad de los revolucionarios. Sin embargo,
esa consigna sobre la que tanto se escribe escasamente se traduce
en hechos concretos y a la hora de la práctica pueden más
los pequeños intereses de grupo. De esta forma, las arengas
sobre la unidad quedan reducidas a simples declamaciones verbales.
Nuestras organizaciones no están por fuera de este escenario,
ni de la lógica fragmentadora y sectaria que señalamos
y cuestionamos. Desde ya, asumimos las responsabilidades que nos
caben en este sentido. Por esto mismo, consideramos que la mejor
forma de enfrentar las tendencias a la fragmentación es
oponiendo ejemplos concretos, reales, de reagrupamiento, que abonen
con hechos concretos esa perspectiva de unidad declamada. Por
estas razones -y en virtud de compartir importantes puntos de
acuerdo en el plano programático y de caracterización
política de la etapa que atravesamos en la lucha de clases-
nuestras organizaciones han iniciado un proceso de acercamiento,
debate y práctica conjunta, en el que nos trazamos como
objetivo fundamental la confluencia en un futuro no muy lejano.
Si iniciamos este proceso es porque estamos convencidos que desde
la estrechez de construcciones reducidas será imposible
ponernos a la altura de las tareas que nos plantea la lucha de
clases. En este sentido, debemos asumir que las tareas pendientes
que nos dejó la rebelión popular de Diciembre de
2001, sólo podrán ser cumplimentadas exitosamente
si somos capaces de gestar las herramientas políticas y
organizativas que son imprescindibles para lograr la definitiva
emancipación social, política y económica
de la clase trabajadora en nuestro país.
En este esfuerzo de largo aliento, M-IR y Venas Abiertas se conciben
como dos destacamentos que intentan aportar a la construcción
de una organización revolucionaria de la clase trabajadora,
de extensión nacional y con fuerte inserción en
las masas. Ubicamos nuestra construcción en la tradición
viva del marxismo revolucionario, intentando abrevar crítica
y creadoramente en los mejores aportes y experiencias del socialismo
revolucionario a nivel mundial.
Bajo esta perspectiva común, en los próximos meses
intentaremos crear las premisas políticas, organizativas
y prácticas que nos permitan concretar el objetivo de confluencia
que nos trazamos. Si finalmente este proceso se resuelve en un
sentido positivo y logramos llevar a la práctica la unidad
orgánica, el resultado será un nuevo destacamento,
de mayor desarrollo e inserción, que seguirá considerándose
un afluente en el camino de esa organización de trabajadores
revolucionarios de escala nacional que necesita nuestra clase.
Y nuevamente buscaremos la unidad con otros grupos, núcleos
y destacamentos que compartan la necesidad de forjar esa herramienta
política de la clase trabajadora.
Por esto mismo, expresamos nuestra plena predisposición
para contactarnos, debatir e intercambiar posiciones con todos
aquellos militantes, núcleos o destacamentos que se sientan
interpelados por el contenido de esta declaración.
Buenos Aires, marzo de 2006
¡Por el poder obrero y popular! ¡Revolución
Socialista o Caricatura de Revolución! ¡Socialismo
o barbarie capitalista!
Venas Abiertas / M-IR