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Transcurría plácidamente la mañana del Día Mundial del Libro con la premio Planeta Laura Espido Freire, vestido verde y azul estampado y tacones de aguja, intentando plantar un cedro en la Vaguada, cuando el alcalde se encontró una china en su zapato.
Tribuna, 21 - IV - 2006 «Hoy plantas un árbol, pero esta mañana las máquinas han quitado unos cuantos en San Justo», gritaba mientras Freire seguía peleándose con la pala y el árbol. A Lanzarote le cambió el rictus. Calderón, convertido ya en protagonista del acto, se zafó de los policias locales que llegaron a controlarle, y el alcalde se encontró con él. | |||
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