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Extracto de la “Historia de Salamanca” de Villar y Macías. CapÍtulo XIII
“Una de las siete parroquias erigidas en el distrito de los castellanos, es la de Santo Tomás Apóstol, vulgarmente conocida por Santo Tomé: estuvo situada casi en el centro de la plazuela a que daba sombra, llamada modernamente de los Bandos, mediado ya el presente siglo fue trasladada a la inmediata iglesia que perteneció al convento de Carmelitas Descalzos. Según la siguiente inscripción la consagró en 1136 el obispo don Berengario. Fue hallada esta inscripción el 15 de octubre de 1752, en una tira de pergamino, debajo del ara del altar de la capilla de San Juan, en un hueco cubierto con una pizarra, que contenía una caja de madera con las reliquias de los santos mencionados, envueltas en doble tafetán carmesí, con siete tiras de pergamino, y en cada una el respectivo letrero y volvieron a ser colocadas bajo el ara del altar. En 1776 las expusieron a la veneración de algunos devotos. El templo era muy pequeño, por lo que Gonzalo Rodríguez de las Varillas, primer señor de Cempron, Bernoy y otros lugares, hijo de Rodrigo y de doña Teresa Godinez, en el testamento que otorgó en Salamanca ante Benito Pérez, el 25 de febrero de 1345, dice: “E mando que ensanchen la cabecera de dicha iglesia, é que la fagan á mi costa; é fagan y arcos los que pudieren caber (é que sotierren á mí en uno de ellos), según la anchura é longura que entendieren los testamentarios é los clérigos de Sancto Tomé” En lo añadido se hizo la capilla mayor, de bóvedas ojivales y ventanas boceladas, conservando lo antiguamente edificado su carácter románico, los canecillos con mascarones, impostas y cornisas ajedrezadas. El sepulcro de Gonzalo estuvo en el centro de la capilla de San Juan, que tambien parece ser fundacion suya; tenía su estatua y la de su primera mujer doña Teresa Martínez, pues estuvo casado en segundas nupcias con doña Inés Rodríguez. Hallándose sepulcro y estatuas en extremo deterioradas, el Juez eclesiástico en la visita de 1752, lo mandó quitar todo y poner una sencilla inscripción que lo recordase. Tuvo Gonzalo el patronato de esta casa. Su hijo Juan Rodríguez de las Varillas, sucesor en los mayorazgos, fué abuelo de doña María la Brava, como ya veremos, estuvo enterrado en la expresada capilla, en el primer arco del lado del Evangelio, tenía estatua, con armadura y el escudo con las barras de su apellido, el sol de los Solís, y la banda con las dos tragantes cabezas de dragón; tuvo este epitafio Aquí yace Juan Rodríguez de las Varillas, honrado caballero, señor de Cempron é Bernoy, fijo el mayor de Gonzalo Rodríguez de las Varillas, señor de Cempron é Bernoy é de la honrada señora Teresa Martínez, su muger, fijó era de 1428 (1380). Según se salía de la capilla de San Juan, al lado de la Epístola, había otro enterramiento con estatua de mujer, sin epitafio, y la tradición le señalaba como el de la célebre doña María de Monroy la Brava, lo que no era exacto, como ya veremos. Conservamos copia de todos los epitafios de esta iglesia, que no reproducimos por no tener importancia histórica; podía esta iglesia ser considerada como uno de los verdaderos panteones de la nobleza salmantina, pero muchos eran los sepulcros que en ella había. Tuvo tres benefícios, veinticinco capellanías y veinticinco memorias. Fue cabeza de bando, y de ella tomó el nombre uno de los dos, conocido posteriormente también con el de San Martín. | |||
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