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Ricardo Robledo, Universidad de Salamanca Desde hace algún tiempo los estrategas del marketing convencieron a la institución que fuera, que amar a Salamanca era querer un parking en Los Bandos, de modo que la P de pasión valía como reclamo de aparcamiento. Buena sinergia. En la deriva que pueden ir las cosas, una lectura subliminal del eslogan en negativo vendría a decir que quien se opone a este aparcamiento ama poco a su ciudad y llevacamino de ser un mal salmantino. Menos mal que lo de la Casa Lis dicen que se ha arreglado de modo que en ese carnet de puntos de salmantinismo no deben contar ya negativamente lasmuestras deapoyo al Museo modernista. A riesgo de perder algunos puntos¿a quién favorece realmente esta decisión, la contraria que sostuvo el ayuntamiento hace unos diez años? Me entero por El Adelanto de hoy que los proyectos ya están viento en popa ¿Qué argumentos nuevos hay ahora? Si unorepasa la hemeroteca se encuentra con escritos tan bien articulados como el de Eugenio García Zarza “Diez razones en contra del aparcamiento en los Bandos” (La Gaceta, 13 de abril de 1996) donde el Catedrático de Geografía Humana y actual Presidente del Centro de Estudios Salmantinos argumentaba que “ser Ciudad Patrimonio no debe servir sólo para hacerse la foto” y que lo que se gana en un día se puede perder con más facilidad de la que se ganó. Don Eugenio advertía que no nos hicieran “comulgar con ruedas de molino”: se trataba según él de un atentado al paisaje urbano, en contra de la tendencia de los cascos históricos de las ciudades Patrimonio, con perjuicios de peatonalización, con daños irreversibles en las especies arbóreas, etc. “Causa pavor sólo pensarque puede quedar como las de Julián Sánchez el Charro Sanla Eulalia y Carmelitas...” apuntaba este experto en Geografía Urbana precisamente, quien como colofón acudía poéticamente a J. Manrique: “Por los comunes provechos / dejad los particulares. / Pues vos fizo Dios pilares I de tan riquísimos techos/!!Estad firmes y derechos!!» En ese mismo periódico Doña Teresa Santander escribió otro artículo memorable “Preludio de un disparate” (19 de septiembre de 1996) que terminaba citando al historiador F. Araújo cuando se produjo la demolición de la iglesia románica de San Mateo en el siglo XIX: “Que seamos nosotros quienes asestemos premeditadamente el golpe mortal es execrable, criminal y vergonzoso, propio de hordas salvajes, pero no de un pueblo civilizado”. Es doloroso comprobar que ni Teresa Santander ni Enrique de Sena -que pedía al Sr. Alcalde que no fomentara los bandos y que hiciera cultura para pedir que la ciudad lo fuera a título universal (18 de noviembre de 1996)- ya no estén entre nosotros para seguir oponiéndonos a este disparate. Fueel Centro de Estudios Salmantinos, entre otras instituciones, la que en junio de 1996 (El Adelanto, 25 de junio de 1996) advirtió de que el Titulo de Patrimonio de la Humanidad exige un “tratamiento exquisito” al que se oponen las características tanto urbanísticas como medioambientales del lugar elegido para su construcción y concluía “Nuestra obligación no estriba en destruir sino en mejorar lo que de agradable y bello nos legaron anteriores salmantinos, legado que han de heredar las generaciones futuras". ¿Es el Parkingla mejor pasión por la Salamanca ciudad Patrimonio? | |||
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