Tino Brugos
La cuestión de Kosovo fue uno de los problemas más arduos a los que tuvo que enfrentarse Tito en la época en la que presidió la Federación Yugoslava. Se trataba de un problema heredado del período anterior, cuando al trazarse las fronteras de Serbia después de la I Guerra Balcánica en 1912, se incluyó dentro de la misma al territorio de Kosovo, zona donde estuvo situado el núcleo del estado medieval serbio así como los principales monasterios de la iglesia ortodoxa, aún sabiendo que en aquellos momentos el área estaba habitado mayoritariamente por "población no eslava" según documentación del momento.Este hecho representaba un factor nuevo con el que no contaba el nacionalismo serbio: la mayor parte de la población serbia había huido hacia en norte durante el período otomano y en su lugar se fue asentando, hasta convertirse en mayoritarios, individuos de origen albanés. Este cambio, lento pero inexorable , se inició ya en el S.XIV con la llegada de los turcos y fue potenciado por éstos ya que los albaneses fueron el único pueblo del área que se convirtió masivamente al islamismo.Con la incorporación de Kosovo a Serbia la población albanesa de los Balcanes quedó fragmentada entre quienes pasaron a tener la ciudadanía del nuevo estado albanés y quienes al quedar fuera de ese estado-nación fueron incorporados a Gracia, Serbia o Montenegro. De este modo, con la desaparición del Imperio Turco de los Balcanes urge un nuevo problema en la zona: el irredentismo albanés. Hoy aproximadamente la mitad de la población albanesa vive fuera de las fronteras de Albania.Su adhesión al islám hizo que no se sintieran especialmente incómodos dentro del Imperio Otomano, de ahí que se trate del último pueblo en construir su proyecto de estado nacional. Hubo que esperar a 1878 para que surgiera el primer grupo político albanés, la Liga de Prizren.Los serbios, una de cuyas señas de identidad fue su oposición al dominio turco- islámico despreciaron siempre a los albaneses a quienes visualizan como turcos debido a su religión musulmana. Por ello, tras recuperar el control de Kosovo idearon los primeros planes para expulsar a la "población turca" de la zona. Sin embargo, el cambio demográfico era tan profundo que todas las medidas adoptadas desde entonces han fracasado, convirtiéndose la cuestión de Kosovo en un auténtico trauma para los serbios, que no son capaces de concebir que su suelo sagrado pueda estar poblado mayoritariamente por población no serbia.Por su parte los albaneses, tras su incorporación al reino de Yugoslavia, se organizaron en torno al partido Cemiyet (Sociedad) que llegó a contar hasta el 16% de los votos en Kosovo. Se trataba de un partido confesional que pretendía representar a los musulmanes, debido a la prohibición para legalizar partidos albaneses. Sin embargo pronto entre sus reivindicaciones se incluyeron la autonomía, la devolución de las tierras expropiadas y la oficialidad del albanés en la enseñanza. En 1925 el Cemiyet fue ilegalizado acusado de colaborar con el movimiento KaÇac (que en turco significa bandido, contrabandista), grupo surgido en el último período del Imperio Otomano que luchó primero contra los turcos y luego contra los serbios. Una de las bases más importantes de los KaÇak fue la zona de Drenica, valle donde en la actualidad mantiene importantes apoyos el UÇK (Ejército de Liberación de Kosovo). También existió un Comité Nacional para la Defensa de Kosova (KMKK) que recibió alguna ayuda italiana, muy interesada en debilitar a la nueva Yugoslavia, y que fue perseguido en Albania.Durante la II Guerra Mundial Kosovo fue incorporado a Albania-entonces dominada por los fascistas italianos-por lo que fue un período en el que estuvo a punto de conseguirse la Gran Albania. Esto explica que la resistencia antifascista tardara en desarrollarse en la zona, ya que mayoritariamente los albaneses no deseaban volver al dominio serbio. La tácticadesarrollada por Tito hizo que la resistencia en Kosovo estuviera dirigida por el Partido Comunista de Albania. Pese a que no pensaban en renunciar a Kosovo, en la medida que el objetivo final era la creación de una Federación Balcánica , la cesión de soberanía al partido albanés no suponía un mayor problema.Sin embargo, tras la ruptura entre Tito y Stalin en 1948 el proyecto fue abandonado. La posterior ruptura entre Albania y la URSS no cambió las cosas y las relaciones entre Kosovo y Albania estuvieron cortadas totalmente hasta la caída del comunismo en Albania. Durante la época de Tito la situación en Kosovo conoció diversas fases. El Ministro del Interior A. Rankovic implantó en la zona un estado policial que se mantuvo hasta 1966. La presión del nacionalismo serbio, el temor a las reivindicaciones nacionales albanesas y el miedo constante a una invasión explican esta actitud.Fueron las tensiones crecientes entre serbios y croatas las que forzaron una serie de cambios institucionales que culminaron con la promulgación de la Constitución de 1974. Hasta el año 69 Kosovo gozaba de una autonomía reducida al ámbito de lo local con prensa albanesa, algunas escuelas y poco más. Luego se creó una región autónoma que pronto se llamará Provincia Autónoma Socialista de Kosovo, contaba con su propio gobierno, y aunque las competencias eran amplias, no alcanzaba el rango de República en igualdad con respecto a los otros pueblos de la federación.El nacionalismo serbio fue el responsable de esta decisión, ya que existía el temos de que una vez constituido en república Kosovo quisiera ejercer su autodeterminación para separarse y unirse a la vecina Albania. Desde mitad de los años setenta la reivindicación de República Kosovar aglutinó a la población albanesa. Tras la muerte de Tito fue en Kosovo donde surgieron las primeras protestas en 1981, pronto reprimidas. Las escasas expectativas que ofrece Kosovo a los jóvenes, la región más pobre de Yugoslavia en una zona con el mayor índice de natalidad, ha hecho de la juventud albanesa un semillero de descontentos.Entre 1981-89 se produjo un rápido deterioro de la confianza mutua en el nivel de convivencia entre los diferentes pueblos yugoslavos, siendo Kosovo el primer lugar donde se rompieron las reglas del juego marcadas por Tito. Los intelectuales serbios comenzaron a desarrollar argumentaciones anti-albanesas como la innecesidad de dos estados albaneses, o el planteamiento de que el derecho a la autodeterminación corresponde a los pueblos y no a las minorías nacionales. Todo ello condujo a la publicación del Memorandum en 1986 en el que esta intelectualidad retomó el nacionalismo como ideología central a la hora de preparar las nuevas iniciativas políticas. Por ello pronto Milosevic anuló las autonomías de Voivodina y Kosovo, alegando que eran elementos artificiales que perseguían reducir el peso de Serbia en el conjunto de la Federación.Con esta medida se inició el proceso de descomposición política de Yugoslavia. Eslovenia y Croacia se declararon independientes, la guerra y el horror se hizo presente en Croacia y Bosnia, al tiempo que en Kosovo los albaneses, conscientes de sus debilidades, iniciaron una estrategia de desobediencia civil y resistencia pacífica, al tiempo que proclamaron una República que no fue reconocida nada más que por Albania. Pronto se levantó un sistema sanitario, un parlamento clandestino, una enseñanza paralela, etc. dominada por la población albanesa. Se trataba de romper todos los lazos con Serbia.Las esperanzas de la Liga Democrática de Kosovo (LDK) y su presidente Ibrahim Rugova se centraban en el final de la guerra en Bosnia en la creencia de que la comunidad internacional intentaría arreglar al tiempo los problemas de Bosnia y Kosovo . Para los albaneses el arreglo suponía el reconocimiento de su independencia y no vuelta a la autonomía eliminada en 1989. Sin embargo Europa prefirió no tocar el asunto de Kosovo creyendo que, al respetar la finca particular de Milosevic, se le podría mantener contento y contar con su colaboración para imponer la paz en Bosnia.Ante estos hechos el frente albanés comenzó a agitarse. Por un lado se actualizó la vieja táctica balcánica de que para cambiar la correlación de fuerzas es necesario acudir a la intervención exterior ante la debilidad propia. Por ello se acentuaron las demandas en este sentido a Occidente. Por otro lado, ante el bloqueo de la situación el mapa político albanés comenzó a fragmentarse con la aparición de un grupo mas activista dirigido por Adem Demaqi, viejo prisionero político y hoy convertido ya en portavoz del UÇK así como el srgimiento de un grupo armado, el UÇK a partir de varios núcleos de albaneses emigrantes y estudiantes radicalizados del interior. Aunque Rugova afirmaba que su origen era una maniobra serbia, lo cierto es que su audiencia aumentó con la creación de zonas liberadas, lo que obligó a los serbios en primavera a iniciar una escalada en el conflicto que ha llegado al actual estado de guerra.La derrota táctica sufrida por la guerrilla albanesa obliga a ésta a definir mejor su próxima actuación, pero no supone para los serbios una victoria nada más que temporal, puesto que una situación política si cambios en Kosovo es insostenible a corto plazo. Mientras tanto Occidente aparece dividido con respecto a la actitud a tomar ante el conflicto. La intervención, anunciada a bombo y platillo por la OTAN no ha llegado a producirse debido a múltiples factores: el temor a un nuevo estado en la zona, que aumnetaría la complejidad de la misma; el miedo a que ante una derrota serbia se venga abajo la precaria paz de Bosnia; las posibilidades reales de que un estallido en Kosovo arrastraría a Macedonia, algo que la guerrilla ya ha anunciado . Mientras tanto el conflicto se desarrolla en un nivel peligroso con más de mil civiles muertos y cerca de trescientas mil personas desplazadas. Existe el temor a que este invierno se produzca una catástrofe humanitaria.Esta idea ha sido difundida por diversas personalidades como Enma Bonino y ONGs entre las que destaca por su contundencia la organización Mujeres de Negro que en un comunicado difundido en Julio planteaban su decisión de solicitar una intervención internacional para detener el camino seguro hacia la guerra y el sufrimiento de la población, aún sabiendo que esa decisión suponía un reforzamiento momentáneo de los ejércitos, contra lo que ellas luchan desde hace años. Sin embargo opinaban que esa solución se ha convertido en el único camino para abrir una vía de solución pacífica al conflicto y democratizar la zona.Pese a estas propuestas la situación política parece estancada. Volver a la autonomía de 1989 sería lo máximo que podría admitir Serbia; la independencia cuenta con serias dificultades, entre otras la oposición occidental; un protectorado internacional supondría un enfrentamiento con todos los actores políticos de la zona. Hay quien ha planteado la creación de una nueva Yugoslavia con tres repúblicas: Serbia, Kosovo y Montenegro, donde se crearían instituciones democráticas que permitirían la salida definitiva de Milosevic del poder. Sin embargo esta idea parece en estos momentos muy alejada de la realidad.