El pasado viernes 22 de Octubre, el presidente de Colombia, el Sr. Pastrana, estuvo en Oviedo como invitado en la entrega de los Premios Principe de Asturias.
El (COSAL) Comite de Solidaridad con America Latina realizó el reparto de un texto en las inmediaciones del Teatro Campoamor (lugar del acto), entre las personas que se encontraban en el exterior del Teatro viendo a las personalidades asistentes al acto.
Las personas que repartieron dicho textos, las cuales iban encarteladas con frases alusivas a la falta de Derechos Humanos en Colombia, fueron controladas desde un primer momento por los numerosos policias y agentes  que alli se encontraban.    Al acabar el acto se repartió el texto entre los asistentes al acto (politicos, periodistas...) hasta que fueron apartados por la policia para impedir que siguieran con una actividad tan subersiva como es la de repartir papeles, a la vez que se les pidió la documentacion para coger sus datos.Adjunto os enviamos el texto que se repartió.

Comite de Solidaridad con America Latina  de Oviedo

ANTE LA PRESENCIA DE ANDRÉS PASTRANA EN ASTURIAS

Hace ahora catorce meses que Andrés Pastrana, a partir de promesas electorales, consiguió el reducido, aunque suficiente, tirón electoral para lograr alzarse con la presidencia de Colombia. No había tomado aún posesión de su cargo, cuando ya se sacó la fotografía con los guerrilleros de las FARC, en plena selva colombiana, anunciando que su objetivo número uno era la paz. La población recibió esperanzada estos movimientos, pues en los últimos años han ido acrecentándose los sentimientos y las voces más dispersas dentro de la sociedad colombiana tendentes a articular vías para la paz ante la perspectiva casi única de la guerra, de las masacres y asesinatos cometidos por el paramilitarismo, del desastre de los gobiernos corruptos y de la pobreza y miseria que alcanzan a sectores amplísimos.

El acuerdo sobre la agenda de la mesa de diálogo indica que el proceso que se inicia es de naturaleza distinta de los anteriormente desarrollados: no se trata ahora de buscar la reinserción de algunas cúpulas guerrilleras al sistema político, sino de rediseñar el Estado, modificar la sociedad, discutir el modelo económico, en definitiva, resolver el conflicto armado, económico y social que lleva ya casi cincuenta años.

Ha transcurrido más de un año y, hasta el momento, en materia de derechos democráticos, eliminación del paramilitarismo, democratización del Ejército y Policía, restauración de la Justicia, condiciones de vida y trabajo, planes contra la pobreza, vivienda, salud, seguridad social, reforma agraria, control de los recursos energéticos y un largo etcétera, no ha habido NI UN SOLO CAMBIO, y se supone que éstas son cuestiones clave para la paz.

Al contrario. La política social que Pastrana ha puesto en práctica desde el comienzo de su mandato ha sido de una dureza inusitada en aplicación de los planes de privatización y de diversas medidas antisociales bajo indicación de Fondo Monetario Internacional.
 
Por otra parte, el accionar paramilitar -creado, impulsado, sostenido y protegido desde el Estado- continúa con su macabra marcha: las amenazas, desplazamientos de la población y asesinatos no son excepciones, son sólo una más dentro de la extensa cadena que amordaza la boca del país que no se calla.

Estas políticas del gobierno de Pastrana, están teniendo una nada desdeñable contestación social como lo demuestran el paro cívico nacional del mes de agosto o la huelga general de los sectores estatales el pasado día catorce y que se siguen saldando con el habitual e impune asesinato de destacados líderes sociales.

Por si esto fuera poco, la intervención de Estados Unidos en Colombia se acrecienta. A los 700 millones de dólares anuales de ayuda militar se suman ahora el envío de aviones-espía y sofisticados aparatos y equipos de telecomunicación a los que se sumará una "Brigada Antinarcóticos" (5.000 hombres) financiada, entrenada y dirigida por militares norteamericanos.

Este es el verdadero rostro del Presidente Pastrana, primer responsable del hambre, las masacres, desplazamiento y exilio de miles de personas. Quienes hoy lo reciben, sin ningún pudor ante estos datos, son cómplices de esta situación.

Desde los Comités de Solidaridad con América Latina denunciamos su juego y expresamos nuestra solidaridad con las luchas del pueblo colombiano.

Asturias, 22 de octubre de 1999.