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Pocos han sido los temas referidos a la situación de Turquía y Kurdistán que han conseguido acaparar algún espacio en la prensa española durante el mes de septiembre.
Apenas unas líneas han merecido temas como la negativa de Alemania a vender tanques al ejército turco tras el veto oficial que impuso el gobierno federal a la empresa Krauss- Mafrei que aspiraba a ganar un concurso para fabricar mil tanques a Turquía. (El País 9-9).
Unos días después se publicó la noticia de la promulgación de una orden de captura en contra de Necmetin Erbakan, ex dirigente del partido islamista Refah, disuelto por los militares, y condenado él mismo a prisión como se informaba en la edición de MESOPOTAMIA Nº 9. Contra todo pronóstico, la justicia ha decidido llevar el proceso hasta sus últimas consecuencias, pese a que Erbakan se encuentra retirado forzosamente de la actividad política y cuenta con 74 años de edad. Su detención y posterior internamiento supone el final de una actividad política iniciada en los años sesenta, con posterioridad a la primera intervención militar. Durante estos años se forjó una generación de políticos que ha llevado las riendas hasta nuestros días (Demirel, Erbakan y Ecevit, que continúa en activo). La disolución del Refah en 1988 y la posterior inhabilitación de Erbakan ha permitido que el movimiento islamista se haya renovado estos años, manteniemdo una importante presencia en el Parlamento a través del Partido de la Virtud (Fazilet) dirigido por el también veterano Recai Kutan, aunque en el interior del mismo se vienen manifestando en los últimos meses una serie de movimientos que anuncian un relevo generacional en su dirección. (El País 14-9). Detenciones de turistas gais. En la prensa del día 8-9 se hacía pública la expulsión de un grupo de 800 turistas gais norteamericanos de la ciudad de Kusadasi, en el Egeo. El grupo se encontraba de visita turística haciendo un crucero por el Mediterráneo a bordo del Olimpic Voyager y tenían previstas diversas visitas en Turquía. Sin embargo, pese a la existencia de una campaña tendente a dulcificar la imagen de Turquía en el exterior ofertando un país occidentalizado y abierto a los aires europeos, lo cierto es que desde la pasada primavera se habían producido una serie de avisos para evitar la presencia de mirones gais en el Campeonato Nacional de Lucha Turca. De hecho, el Presidente de la citada federación deportiva, Alper Yazoglu, se había dirigido al Ministerio de Asuntos Exteriores para pedir que evitara que el citado campeonato se convirtiera en una atracción gai internacional. Mientras en el interior de Turquía se producían estos movimientos, fuera del mismo, diversas revistas relacionadas con el movimiento gai- lésbico internacional vinieron potenciando la imagen de Turquía como país exótico y abierto para los turistas. Así aparecieron artículos en revistas como Gay Times en Inglaterra o NosotrAs de Bilbao. En todos ellos la visión que aparece de Turquía está marcada por el exotismo y el idilio no recogiéndose ningún tipo de mención hacia la situación opresiva que padecen en ese país gais y lesbianas. La retención y posterior expulsión de los visitantes gais norteamericanos ha venido a poner las cosas en su punto, por mas que posteriormente el Ministro turco de Turismo, Erkan Mumcu, haya intentado quitar importancia al asunto y afirmar que incidentes semejantes no se volverán a repetir. Sin embargo, la propia prensa turca, comentando el acontecimiento señalaba la existencia de una circular del Ministerio de Interior, difundida a principio de verano en la que se instaba a impedir que la presencia de turistas gais pudiera alterar de algún modo los campeonatos previstos en Edirne. Kurdistán en el cine y el mundo de la fotografía. Dos acontecimientos relacionados con el mundo de la cultura han permitido que la tragedia del pueblo kurdo pueda ser un poco mas conocida por la población española. Por un lado la exposición Éxodos del fotógrafo brasileño Sebastiao Salgado y por otro lado, el inminente estreno de la película de Javier Corcuera La espalda del mundo. A mitad se septiembre se inauguró una exposición de fotografías de Sebastiao Salgado en el Círculo de Bellas Artes de Madrid, que permanecerá abierta al público hasta el mes de diciembre. La misma, bajo el título de éxodos pretende mostrar imágenes del sufrimiento humano en los conflictos ocurridos en este final de milenio de los que el fotógrafo ha sido testigo. La exposición forma parte de un proyecto amplio que pretende inaugurar una página web en internet y publicar parte de las fotos expuestas con textos de intelectuales comprometidos como Saramago y Galeano. Algunos periódicos como El País han concedido una especial relevancia al proyecto y la exposición de fotos, abriendo sus páginas a la misma, apareciendo entre otros retratos varios niños de origen kurdo de las regiones de Barwari, Dohuk y Atrush. Igualmente en las pantallas del canal de TV Canal + se han emitido diariamente imágenes de éxodos protagonizados por población afectada por conflictos, apareciendo entre otros el éxodo protagonizado por la población kurda al finalizar la Guerra del Golfo. Nuevas publicaciones sobre Turquía y Kurdistán. Este mes han visto la luz varias publicaciones que tienen como centro de sus análisis la situación y perspectivas de Turquía y Kurdistán para el próximo período. Por un lado la Universidad de Columbia, en su revista Journal of International Affairs ha editado un número monográfico sobre Turquía, donde aborda aspectos como las identidades, evolución económica, política exterior, relaciones estado- sociedad civil, etc. Por su parte, en Le Monde Diplomatique se publicó un amplio artículo de Eric Rouleau, especialista en cuestiones de Oriente medio y Turquía donde analiza el papel de los militares turcos en la evolución política del país y, relacionado con esto, aunque indirectamente, la revista Yeni Gundem, publicó recientemente un artículo en dos entregas sobre el futuro de los Guardianes de Aldea, grupo oficial, de carácter paramilitar que colaboró durante los años de guerra con el Ejército turco en contra de la guerrilla del PKK. En el artículo introductorio del número monográfico de JIA Resat Kasaba y Sibel Bozgodan abordan de forma sintética los aspectos que en el resto de los artículos se desarrollan. Se trata de una visión que ofrece algunas impresiones que pueden calificarse de optimistas con respecto a la evolución reciente de la República Turca y de la sociedad en su conjunto. Comienza situando en el centro de mira la cuestión de la identidad nacional turca, señalando que se trata de un proceso de construcción iniciado en 1923 tras la proclamación de la República y coincidiendo con la eliminación de los grupos étnicos mas importantes de aquella época, los armenios y griegos. Sin embargo, la presencia de población kurda en el interior del país y el desarrollo de una conciencia nacional propia ha venido a plantear los límites del proceso de turquización- asimilación usado por las autoridades republicanas. En la actualidad es innegable la existencia de un grave problema nacional que tiene al pueblo kurdo como protagonista, unos 12 millones en Turquía, concentrados mayoritariamente en 14 provincias. Afirman que la captura de Ocalan y su evolución política posterior permite remover el escenario político, pero, contra todo pronóstico, eso no anula el problema kurdo que cuestiona la ideología oficial kemalista de la homogeneidad étnica. La desaparición de la lucha armada no ha supuesto el final de un problema al que los gobernantes deben dar una respuesta inmediata. En este sentido los autores muestran una visión optimista de la sobre la evolución de este problema sirviéndose para ello de las condiciones políticas que impone la UE a Turquía para el proceso de incorporación de Turquía a las instituciones europeas. Algunas declaraciones de Ismail Çem, Ministro de Exteriores, o de Mesut Yilmaz, líder del partido ANAP, en la coalición gubernamental, son tomadas como indicadores de que el país se dispone a resolver el problema kurdo desde una óptica conciliadora e integradora. Analizan igualmente el éxito de las opciones electorales islamistas en los últimos tiempos, llegando a la conclusión de que el auge islamista no es un peligro para la integración y homologación europea de Turquía. Sitúan la explicación de su auge electoral en función de los cambios recientes relacionados con el proceso de modernización. En 1927 solo el 12% de la población era urbana frente al 71% actual. Esa transformación genera tensiones obligatoriamente, pero aunque en algunos aspectos los islamistas se han presentado como un bloque anti- modernizador, en los últimos tiempos están adaptándose a las nuevas circunstancias, tal como indica la aparición de un fuerte grupo de empresarios, los llamados Leones de Anatolia, vinculados al bloque social islamista capitaneado por Erbakan, que si bien ha conocido importantes reveses políticos en los años ochenta y noventa, no por ello su influencia electoral ha dejado de crecer hasta convertirse en uno de los partidos mas votados del país. Frente a esta adaptación alas nuevas circunstancias hay que situar la marginalidad en la que quedan grupos radicales islamistas y antioccidentales como Hezbollah, desarticulado a principios de este año, coincidiendo con el proceso de pacificación en Kurdistán, cuando los militares consideraron que había perdido utilidad su presencia frente al PKK. Por ello, concluyen, parece difícil, imaginar un escenario político turco en el que haya desaparecido la presencia islamista. Abordan posteriormente la orientación económica de Turquía en el proceso de globalización, señalando que los objetivo estratégicos de Turquía se dirigen a reforzar la alianza con Israel, el Cáucaso así como la mejora de las relaciones con Grecia. En este campo señalan los efectos del terremoto como el punto de partida de la nueva coyuntura económica turca que cada vez mas se homologa con las prácticas neoliberales europeas y abandona el proteccionismo a marchas forzadas. De este modo, concluyen, la erosión del mito de la unidad étnica, el ascenso del islam y la liberalización de la economía están acabando con los principios políticos republicanos de nacionalismo, secularismo e intervencionismo estatal. Esta transformación se aprecia cada día que pasa en la sociedad turca, pero es el mundo de la cultura donde los nuevos aires muestran un proceso que se acerca al punto sin retorno. Se están produciendo tres debates en la sociedad que ilustran bien estos cambios: sobre la valoración de herencia otomana, el primero, en segundo lugar sobre el papel del islam en la sociedad y por último sobre el lugar de Turquía en el mundo globalizado. En lo referente a la herencia otomana, hay que señalar que hasta hace poco, la ideología oficial republicana rechazaba la herencia y tradición otomana. Sin embargo una cierta rehabilitación se produjo en los años ochenta con la elaboración de la llamada síntesis turco- islámica, que permitió aglutinar ideológicamente al país frente a la amenaza comunista de los años setenta y el ascenso del nacionalismo kurdo. Esta rehabilitación ha seguido adelante y hace poco era el ex presidente Demirel quien celebraba el 700 aniversario de la fundación del Imperio Otomano. Este proceso abarca todas las capas de la sociedad que ven en lo otomano la fase inmediatamente anterior de su actual identidad política, lo que facilita la actual eclosión de restaurantes con cocina otomana, arte otomano, etc. Los islamistas contribuyen a la recuperación otomana con su admiración hacia Mahomet II, el conquistador de Constantinopla. Por su parte los nacionalistas del MHP ven en la etapa otomana el precedente mas claro de la grandeza del pueblo turco que se plasmará en etapas futuras en la construcción del mundo turcófono unificado desde el Adriático hasta Mongolia. Incluso el sector europeista encuentra elementos en la otomanicidad para contribuir a esta recuperación. Por un lado presentan la etapa otomana como una fase de larga convivencia étnica en una amplia región desde los Balcanes hasta Oriente Medio. Frente a ello los enfrentamientos de los S. XIX y XX son vistos como una catástrofe que afectó a todos los pueblos del área. En este contexto, tanto griegos como turcos fueron los mas perjudicados. Con respecto al genocidio armenio, permanece válida la posición tradicional negacionista del mismo. Sin embargo, algunas grietas comienzan a surgir. Así, un grupo de historiadores turcos y armenios se han reunido en la Universidad de Chicago, y, aunque la mayor parte de las versiones tradicionales se mantienen, se ha logrado el compromiso de futuros encuentros para seguir tratando este asunto. En lo referente a la recuperación del Islam señalan que, pese al formal laicismo, Turquía sigue siendo una sociedad profundamente marcada por el islam. Esa presencia se manifiesta de múltiples maneras aunque una de ellas es la construcción de nuevas mezquitas que en los años noventa fueron mas de 1500. Si a esto añadimos los triunfos electorales de los islamistas en Ankara y Estabul se comprende la importancia de tal afirmación. Por último,. En de cara a la globalización, la vida cotidiana turca ha comenzado a moverse de cara a entrar en el siguiente milenio. La imagen moderna del país se asocia cada vez mas a grandes centros comerciales, restaurantes occidentales, etc. en lugar de las tradicionales imágenes kemalistas y posteriores de las escuelas, estaciones de ff.cc. etc. Sin embargo, frente a estos aspectos que anuncian una serie de movimientos de fondo, otros elementos llaman la atención sobre los factores estables, que tienden a perpetuar su presencia e influencia en la vida política. Uno de estos factores es el Ejército. El poder de los militares. Precisamente este es el tema que aborda Eric Rouleau quien publicó un interesante artículo sobre la presencia e influencia de los militares en Turquía en Le Monde Diplomatique. El analista señala la existencia de un peso político del estamento militar que poco tiene que ver con el que sus homólogos tienen en le resto de los países de la Unión Europea. Sitúa el origen de esta posición privilegiada de los militares en la tradición otomana y en el papel clave jugado por Mustafá Kemal y otros militares en la proclamación de la República en 1923. Posteriormente han seguido jugando un papel fundamental ya que de los diez presidentes republicanos, seis fueron militares de alta graduación. Por otro lado el papel de árbitros les ha permitido irrumpir en el escenario político mediante una serie de golpes de estado en 1960, 1971 y 1980, además de otro golpe virtual en 1997 cuando mediante una serie de presiones combinadas lograron expulsar del gobierno al islamista Erbakan. Esta presencia en el escenario político esta envuelta en la bandera del kemalismo, ideología oficial que inunda todos los aspectos de la vida política de Turquía. Sin embargo Rouleau señala las dificultades para definir al kemalismo como ideología ya que la práctica política de M. Kemal estuvo caracterizada ante todo por el pragmatismo. Prueba de que no existe un núcleo duro de la ideología kemalista es que sus sucesores han ido adoptando con el tiempo decisiones contradictorias con el legado de Ataturk como la adopción del sistema multipartidista frente al régimen de partido único del primer período. Del mismo modo dieron paso a un sistema económico de mercado eliminando progresivamente el sistema estatalizado heredado o la asunción de la defensa de los intereses de los pueblos islámicos del Caúcaso y los Balcanes a pesar del principio de aislacionismo impuesto en aquella época con respecto a este tema. Sin embargo existen ciertos temas que son incuestionables, integridad del territorio, unidad de la nación y laicidad de la república, de los que el Ejército se ha convertido en guardián supremo. El cuerpo de oficiales del mismo goza de una amplia autonomía que le permite reproducirse mediante una estricta selección de sus miembros candidatos, una intensa formación cuyos contenidos escapan al Ministerio de Educación Nacional así como un fuerte adoctrinamiento ideológico en materias como historia, sociología, ciencias políticas, etc. Se añade a esto un nivel salarial sensiblemente superior al del resto de funcionarios, préstamos en condiciones ventajosas, centros de vacaciones exclusivos, economatos particulares, etc. Todo ello permite hablar de una auténtica casta elitista. El sistema política actualmente vigente en Turquía es el resultado de la intervención militar de 1980. La nueva Constitución establece la existencia de un Consejo de Seguridad Nacional (MGK) que funciona como un gobierno en la sombra. Se reune dos veces al año y forman parte del mismo los jefes de los ejércitos, gendarmería y policía así como ministros de interior y exteriores. Sus opiniones funcionan como órdenes inapelables que sumisamente vienen cumpliendo los diferentes gobiernos existentes en Turquía desde 1982 hasta hoy. Además de esto, el ejército, por prerrogativa constitucional goza de una amplia autonomía que facilita el nombramiento y promoción de nuevos oficiales, aprobar y gestionar la política de defensa, garantizar la producción y compra de armamentos, etc. En este sentido, en la actualidad el ejército turco está empeñado en un proceso de modernización que está suponiendo unos gastos importantes al estado. Sin embargo, es costumbre en la tradición republicana aprobar los presupuestos referidos a gastos generales sin debates parlamentarios. Los datos que se manejan actualmente hablan de 70 000 millones de dólares. Uno de los elementos que garantiza la autonomía y suficiencia del ejército turco es el entramado de empresas que controla a través del holding OYAK, formado por una treintena de empresas implantadas en diversos sectores económicos: automóvil, cemento, seguros, pesticidas, etc. Los intereses económicos del estamento militar se concentran aquí, donde cotizan el 10% del salario, reparten beneficios y, por supusto, están exentos de impuestos. Cualquier crítica que se efectúe a la institución militar puede ser enjuiciada gracias al peculiar sistema constitucional que penaliza las opiniones y los pensamientos que puedan atentar en contra de los intereses nacionales definidos por el pensamiento kemalista. De este modo, el ejército queda blindado ante cualquier crítica procedente de la sociedad civil. El desarrollo de la guerra en Kurdistán ha permitido conocer los límites de la democracia instaurada en Turquía por los militares tras el golpe de 1980. Sus grandes justificaciones ideológicas durante el período de la Guerra Fría fueron la lucha en contra del comunismo y la integridad territorial. La insurrección desencadenada por el PKK encajaba con el perfil del enemigo para el que dicho ejército estaba preparado para luchar. Durante este tiempo han desarrollado una guerra abierta en momentos determinados y sucia y secreta en otros que ha dado como resultado mas de treinta mil muertos, miles de pueblos y aldeas arrasadas, intervenciones en territorio irakí con el pretexto de perseguir a los combatientes kurdos, etc. todo ello con el mayor de los desprecios hacia el poder ejecutivo, que de forma sistemática ha acabado cediendo a sus deseos y llevando a los tribunales a cualquier voz discrepante, turca o kurda, que se atreviera a cuestionar la orientación que el ejército ha venido dando al conflicto. La coyuntura actual sirve para mostrar lo inútil de la guerra ya que, pese al abandono del PKK, el conflicto sigue sin ser resuelto. Algo parecido se puede decir con respecto al enfrentamiento con los islamistas. La peculiar visión laica de la República hace que el movimiento islaismista aparezca como una amenaza a combatir, de ahí el continuado enfrentamiento con el Refah hasta lograr desalojar del gobierno a Erbakan. Sin embargo, las aspiraciones para incorporarse a la Unión Europea chocan con esta situación de impunidad. Las recomendaciones democratizadoras planteadas para alcanzar esta adhesión obligan a Turquía a poner fin a este sistema de tutela militar. Para Rouleau, cumplir los criterios de la UE será una tarea especialmente dura que, de llevarse a cabo finalmente obligaría a una verdadera revolución que pondría fin a un sistema estatal que en estos momentos aparece sólidamente establecido. Los guardianes de aldeas. El desarrollo de la guerra en Kurdistán y sus consecuencias entre la sociedad civil kurda no se puede entender sin analizar el papel jugado durante estos años por los guardianes de aldeas, grupos paramilitares organizados, entrenados y financiados por el ejército turco. Surgidos de los grupos tribales cercanos al estado, han servido para enfrentar a kurdos contra kurdos durante este tiempo, a la vez que reforzaban la división social entre fieles a la República Turca y sus detractores. La retirada del PKK abre un período de incertidumbre sobre el futuro de este colectivo que durante años ha gozado de carta blanca para combatir por todos los medios al PKK al tiempo que algunos de sus líderes se implicaban en turbios asuntos de carácter mafioso. Es de suponer que con el final de la guerra su utilidad se resienta por lo que cualquier perspectiva de normalización social en Kurdistán debe afrontar este asunto. Este verano la revista Yeni Gundem (Nueva Agenda) publicó varios artículos firmados por Nevzat Aydin en los que se analizaba el pasado y las perspectivas de este grupo. KurdishMedia difundió recientemente una traducción al inglés de los mismos. Según cifras oficiales se calcula que actualmente forman parte de este cuerpo 62.654 personas, financiadas y mantenidas pro el estado. Su origen coincide con el desarrollo de las primeras acciones militares por parte del PKK, siendo Turgut Ozal, entonces Jefe de Gobierno, quien animó su formación. Implicados en asesinatos políticos y otros de carácter común, se calcula que uno de cada seis guardias está relacionado con algún crimen o hecho delictivo. Precisamente por su implicación en todos los acontecimientos relacionados con la Guerra Sucia es por lo que cobra especial importancia lo que pueda ocurrir con este cuerpo paramilitar al servicio del estado y del ejército. En el momento en que se inicie cualquier tipo de investigación independiente sobre las atrocidades de la guerra es de suponer que numerosos militares así como miembros de los diversos gobiernos pueden quedar implicados en la preparación y ejecución de actos contrarios a los Derechos Humanos. Sirva como ejemplo de lo anterior señalar que desde 1985 los guardianes han sido acusados de 296 asesinatos de civiles, 77 guardias han sido condenados por secuestro y violación de mujeres y 23.222 han sido removidos de sus puestos acusados de diversos delitos. La implantación de este cuerpo se reduce al territorio kurdo escenario de enfrentamientos armados entre ejército y ARGK, brazo armado del PKK. Su implantación y número permite conocer la amplitud e intensidad de la guerra ocurrida durante años en aquella zona: -Batman 3445 -Bingol 2678 -Bitlis 3759 -Diyarbakir 5842 -Hakkari 7596 -Siirt 4809 -Sirnak 7520 -Dersim 377 -Mardin 3565 -Mush 2036 -Adiyaman 1633 -Agri 2207 -Ardahan 113 -Elazig 2307 -Antep 593 -Kilis 37 -Marash 2342 -Kars 675 -Malatya 1343 -Igdir 479 -Urfa 1112 -Van 8186 Como se aprecia, se trata de los departamentos turcos coincidentes con el territorio kurdo. La mayor presencia coincide con las zonas donde la guerra cobró en su día mayor intensidad, bien sea la zona de los Montes Tauro o las áreas fronterizas. Se puede apreciar que son precisamente Hakkari y Van, zonas fronterizas con el Kurdistán de Irak e Irán, donde se concentra un mayor número de guardianes. Casi todos estos departamentos han vivido durante los años de guerra bajo la ley marcial, dirigidos por una autoridad especial, militar, con sede en Diyarbakir (OHAL). El hecho de que en la actualidad se esté procediendo de forma paulatina a restablecer las garantías constitucionales, que en algunas zonas estaban suspendidas desde 1978-- Masacre de Marash-- hace especialmente importante denunciar la existencia de este cuerpo que constituye una verdadera amenaza social de cara al restablecimiento de la paz social así como para garantizar el retorno, sin amenazas de ningún tipo, de las decenas de miles de personas desplazadas forzosamente por el ejército de sus aldeas tradicionales. Las consecuencias del repliegue. El repliegue del PKK en los últimos años ha creado graves dificultades para desarrollar un trabajo coherente de solidaridad con los pueblos de Turquía y Kurdistán. En el caso del Estado Español su presencia contribuyó a levantar un incipiente, movimiento de solidaridad que extendía sus raíces por varias comunidades autónomas, tanto entre los movimientos populares de solidaridad existentes (en su mayor parte con América Latina), como entre otras ONGs y grupos políticos. El trabajo desarrollado en tos cortos años permitió difundir y extender una problemática desconocida hasta ese momento y con serias dificultades para su difusión debido a su origen en un contexto cultural y político sin antecedentes de trabajo. Con el cierre de la representación del ERNK desaparece una ventana fundamental para conocer y valorar la realidad de la situación política en Turquía y Kurdistán así como para poder tener un seguimiento coherente de la misma. Este hecho no es un caso aislado ya que en los últimos tiempos diversos grupos solidarios que venían desarrollando trabajo político con Turquía y Kurdistán se enfrentan una situación similar. Así esta primavera cerró un grupo de trabajo solidario con Turquía y Kurdistán que operaba desde Holanda (stk-l) y difundía a través de internet abundante información procedente tanto de las organizaciones populares y revolucionarias turcas como kurdas. Una situación semejante está enfrentando en la actualidad otro grupo, de similares características radicado en los USA (kurd-l). En ambos casos se señala la necesidad de mantener en activo el movimiento solidario ofreciendo diversas razones para ello. Se denuncia la actitud incomprensible del PKK con su renuncia tanto a la lucha armada sin un balance político de los resultados obtenidos durante estos años de guerra. Se señala que este repliegue hunde sus raíces también en lo ideológico ya que ahora no se reivindica ni la revolución socialista, ni el modelo leninista de organización, ni la necesidad de desarrollar un movimiento de lucha por la liberación nacional. El proceso de deriva conduce hasta extremos como renunciar a utilizar la palabra Kurdistán y en su lugar referirse al término étnico kurdo. Esta situación tiene consecuencias en múltiples campos que afectan al conjunto de personas afectadas por la guerra, a los crímenes cometidos que permanecen impunes así como a los miles y miles de presos y presas que permanecen en las cárceles de Turquía. Tanto los presos kurdos como los turcos se encuentran en una situación de gran indefensión. Precisamente el colectivo de presos de diversas organizaciones de izquierda revolucionaria turca viene desarrollando desde hace tiempo una serie de duros enfrentamientos desde las cárceles en contra de la represión y denunciando las prácticas políticas y sociales vigentes. Ya en ocasiones anteriores estas luchas han acabado en huelgas de hambre masivas, muertes en las cárceles, e incluso con masacres en el interior de las mismas al entrar la policía a reprimir las protestas de los presos y presas. Precisamente en los meses anteriores se ha iniciado una lucha en las cárceles protagonizada por los presos de diversos grupos políticos como DHKP/C, TKP-ML, TKIP, etc. que amenaza con radicalizarse. Se trata de un elemento mas que obliga a mantener en activo ese mínimo movimiento solidario. Sin él, no se podrá influir en el proceso de adhesión de Turquía a la UE, no se podrá vigilar el cumplimiento de los criterios democráticos, permanecerán impunes los miles de crímenes cometidos y se aniquilará en las cárceles a todas las generaciones revolucionarias forjadas, tanto en Turquía como en Kurdistán, desde los años setenta y tampoco se dará una respuesta positiva al llamado problema kurdo. Fuentes utilizadas para elaborar el presente informe: Gay Times y NosotrAs de agosto 2000. MENsual nº 116 y 121. Boletín digital de noticias gais y lésbicas Chueca.com del 8-9. El País 8-9; 9-9; 14-9; 17-9; 20-9. 22-9; El País Semanal nº 1249 del 3-9. JIA Nº 54 Otoño 2 000. Le Monde Diplomatique septiembre 2000 Boletines informativos de KurdishMedia.com Servicio de noticias de Arm the Spirit (Kurd-l) y SKT-L. |