La situación política en Turquía y Kurdistán.
Su reflejo en la prensa española.
Nº 3.- Febrero 2000 .






Durante el mes de febrero las noticias referidas a la coyuntura política que se vive en Turquía y Kurdistán han ocupado, como ya es habitual, poco espacio en la prensa española. El hecho en sí mismo no es sorprendente dada la desidia y el desinterés con el que se siguen los acontecimientos que allí ocurren. Sin embargo es preciso señalar que algunos de los temas de actualidad que allí se desarrollan tienen una gran importancia en planos tan sensibles como el proceso de democratización y pacificación, la vigencia de los Derechos Humanos, la búsqueda de una solución política al conflicto kurdo y el esclarecimiento de las relaciones del aparato de estado con organizaciones paramilitares.

No deja de ser sorprendente este desinterés si se tiene en cuenta que Turquía ha sido admitida recientemente en el grupo de estados candidatos a la plena incorporación a la Unión Europea, pero sometido a una serie de condiciones cuyo cumplimiento es, en teoría, requisito obligado para garantizar una plena incorporación. En realidad la apatía de los grandes medios de comunicación son el reflejo del alejamiento y desinterés oficial sobre este asunto. Algunos de los acontecimientos ocurridos este mes revistan gran importancia. Un seguimiento en profundidad de los mismos obliga a recurrir a fuentes de información del exterior ya que la información española es escasa y además no hace ningún tipo de seguimiento a ninguno de los temas que esporádicamente aborda.

A lo largo del mes de febrero, los diarios de mayor difusión estatal, EL PAIS y EL MUNDO se han hecho eco del proceso de desmantelamiento de la organización integrista Hezbolá (2-2), la decisión del PKK de abandonar la lucha armada (10-2), tema que mereció un editorial en EL PAIS, el enfrentamiento entre islamistas y policía en Van que produjo diez muertos (EL PAIS 15-2), la detención de tres alcaldes de las ciudades kurdas más importantes fue recogida por EL PAIS (22-2) mientras que EL MUNDO reflejaba el encarcelamiento de la dirección del HADEP (25-2).

Las informaciones recogidas el día 2-2 reflejan la existencia de una tema grave relacionado con la asistencia prestada por el Ejército turco al grupo terrorista Hezbolá durante los años noventa para combatir al PKK. En todo caso el tema, de gran transcendencia para la salud de un estado democrático, no ha gozado de un seguimiento posterior que refleja los datos que han ido apareciendo a lo largo del proceso, incluidas las denuncias con pruebas y nombres que vinculan a oficiales de policía y militares turcos con el desarrollo de Hezbolá.

En lo que se refiere a la decisión del PKK de abandonar la lucha armada, la información aparecida en el mundo ofrece una serie de datos abundantes que permiten calibrar la importancia del cambio desarrollado por esa organización. Sin embargo EL PAIS ofrece menos datos y un editorial que, en lugar de valorar la importancia del cambio que supone que una organización armada renuncie a la violencia y decida buscar vías de participación en el plano político, se dedica a valorar los cambios ocurridos en las relaciones greco- turcas. Dos graves acontecimientos ocurridos a finales de febrero, relacionados con la cuestión kurda, han mecido escasas líneas en ambos periódicos: la detención de alcaldes kurdos y el encarcelamiento de la dirección del HADEP, único partido kurdo legal, bajo la acusación de colaborar con el PKK.

Dada la importancia y gravedad de los hechos ocurridos a lo largo de febrero, ofrecemos un resumen de los principales acontecimientos así como algunas valoraciones políticas sobre los mismos.


Durante este tiempo continuó la operación policial en contra de Hezbolá. Sin embargo el aspecto mas importante relacionado con este tema ha sido la publicación de diversos informes en la prensa turca, europea y norteamericana que inciden en las sospechas de colaboración entre el estado turco y el grupo terrorista. Para hacerse una idea de la importancia que la actuación del citado grupo ha tenido en la evolución de la guerra en Kurdistán basta con valorar los datos estadísticos sobre la misma ofrecidos el 14-2 por Ozgur Politika/ Kurdish Observer a partir de fuentes oficiales turcas.

El número de personas detenidas en relación con Hezbolá es de 4501 personas. El número de asesinatos cometidos por la organización desde 1991 es de 1027 crímenes, incluidos 484 "asesinatos cometidos por personas desconocidas", siendo el periodo comprendido entre 1993- 95 el momento álgido de su actuación. A esto hay que añadir 386 heridos, el lanzamiento de 18 bombas y 21 cócteles molotov, 11 palizas, 14 tiroteos, 11 asaltos armados, 11 atracos a mano armada, 20 incidentes de extorsión, 4 de propaganda ilegal, 3 pintadas, 7 manifestaciones ilegales, 3 violaciones de la ley nº 2911 sobre legalización de discursos y manifestaciones, 38 ataques incendiarios y 6 incidentes diversos.

Otros datos referidos a la organización son los siguientes:
   Año    Nº de detenidos. Asesinatos por desconocidos Nº de operativos policiales contra Hezbolá
1991   4  
1992 80 65 22
1993 156 180 39
1994 475 182 52
1995 483 8 70
1996 356 3 86
1997 524 9 155
1998 900 5 203
1999 1527 22 270

En lo que se refiere a los operativos policiales la mayor parte de los mismos se ha llevado a cabo en Diyarbakir/Amed (509), la capital de Kurdistán en Turquía; 93 en Batman, 58 en Bingol, 36 en Urfa y Mardin, 20 en Elazig, 16 en Van y 14 en Icel, todas ellas localidades situadas en Kurdistán; 20 operativos se han efectuado en Estambul y los 93 restantes en otras partes de Turquía.

El 16-2 la organización Human Rigths Watch publicó un importante informe sobre los orígenes y actuación de Hezbolá en Turquía del que ofrecemos un breve resumen.

La organización Hezbolá comenzó a operar en Turquía a principios de los años noventa, coincidiendo con el momento más duro de la guerra desatada por el Ejército turco en contra del PKK. Sus acciones se centraron muy pronto en atacar a personas sospechosas de colaborar con el movimiento nacionalista kurdo, principalmente con el PKK. Se trata de un fenómeno urbano ya que en las áreas rurales cientos de ejecuciones extrajudiciales relacionadas con la "guerra sucia" han sido desarrolladas por los guardianes de aldea (milicia al servicio del gobierno turco), grupos especiales del Ejército (Komando) y Gendarma.

Normalmente sus actuaciones consistían en disparos mortales, a plena luz del día, que tenían como objetivo además de la muerte de la víctima, aterrorizar a la población. En algunas ocasiones, cuando los autores de los atentados eran detenidos se pudo comprobar que se trataba de personas muy jóvenes, de procedencia humilde y que, en algunos casos, habían sido detenidos previamente acusados de colaborar con el PKK.

Las sospechas de relaciones entre Hezbolá y el Ejército proceden del hecho de que en algunas ocasiones estos individuos entregados a las autoridades después de cometer atentados, eran tratados de manera benigna y puestos en libertad a los pocos días.

Por otro lado, uno de los indicativos de que existían vínculos con el aparato de estado fue el hecho de que varios periodistas que habían investigado esta relación fueron muertos por "autores desconocidos" poco después de haberse publicado los primeros datos sobre sus investigaciones. Tal es el caso de Halit Gungen del periódico 2000'e Dogru (hacia el 2000) o Hafiz Akdemir del Ozgur Gundem (Agenda Libre), ambos de orientación prokurda. Estos casos se pueden ampliar con otros más.

Tanto el informe de HRW como el boletín CILDKT ofrecen informes con datos precisos acerca de las relaciones entre Hezbolá y Salih Sarman, prefecto de la ciudad de Batman, una de las ciudades donde perpetró mayor número de acciones el grupo terrorista. En este sentido se señala la existencia de un número determinado de armas desaparecidas y que se supone que fueron a parar a manos integristas así como la existencia de campos de entrenamiento de las milicias islamistas dirigidos por oficiales militares. Algunas fotos fueron publicadas en su día antes de que los periodistas autores de la investigación fueran asesinados. Durante este tiempo el Parlamento turco promovió una comisión de investigación, aunque se trataba de un grupo de bajo perfil mediatizado por el Ejército que siempre negó toda vinculación, pese a que en aquellos años el Ejército controlaba absolutamente todo lo que ocurría en Kurdistán.

Por su parte el periódico Ozgur Politika, cercano a los planteamientos del PKK, ha venido publicando durante varios días una serie de artículos firmados por Nevzat Aydin bajo el título Hezbolá: el nombre de una sangrienta historia, donde se ampliaban informaciones referidas al accionar del grupo desde sus orígenes coincidiendo con la extensión de la guerra, las sospechas sobre colaboración del grupo con estamentos oficiales, etc. apareciendo datos abundantes sobre la táctica de reclutamiento, su trabajo entre el clero islámico y eliminación de aquellos imanes que se oponían a sus métodos, etc.

Este mismo diario recogía en su edición del 28-1 una declaración oficial del ejército turco que salía al paso de unas declaraciones de Recai Kutan, dirigente del partido islamista legal Fazilet (Virtud) quien señalaba sus serias dudas acerca de la impunidad con que se movió Hezbolá en los años difíciles de la guerra sucia. En su comunicado el Ejército devolvía la acusación señalando que la base de apoyo de Hezbolá se situaba en las filas del islamismo moderado.


A mitad de mes se hicieron públicas las conclusiones del VII Congreso del PKK. Según las informaciones disponibles (EL PAIS y EL MUNDO 10-2; boletín CILDKT Nº 160; Ozgur Politika 10-2) el Congreso se desarrolló en las montañas de Kandil, en Irán, en una zona donde se han refugiado parte de la guerrilla del PKK tras su retirada de territorio turco, durante los días 2 al 23 de enero. Participaron en el mismo unos 400 delegados que ratificaron la línea política impulsada en el último año por el Consejo Presidencial elegido tras el secuestro de Ocalan en Kenia.

La nueva línea política supone la renuncia a la lucha armada y la necesidad de proceder a renovar la actuación política del partido. De este modo, tras la disolución del Parlamento en el exilio ahora le toca el turno al frente de masas, ERNK, que en adelante actuará como Unión Democrática del Pueblo para desarrollar la lucha popular y la guerrilla, ARGK, se convertirá en Fuerza Democrática del Pueblo. Se recoge un llamamiento a la militancia para renovar la acción política y desarrollar un proyecto que permita una solución pacífica y democrática. La renovación llega a cuestionar la línea independentista de la primera época señalandose ahora que era un error la idea de establecer un estado kurdo. Los objetivos se reducen ahora a conseguir el reconocimiento de los derechos culturales kurdos dentro del estado turco. Para ello se mantendrá la utilización del concepto Kurdistán, aunque servirá para señalar al gobierno del área Sureste de Turquía. Por último, en un intento por renovar la concepción política de la organización se procede a sustituir el nombre del órgano de dirección del partido que dejará de ser el comité Central para ser la Asamblea del Partido.


Como se sabe, este cambio en el seno del PKK se viene realizando en medio de una fuerte crisis que ha culminado con la escisión de la organización en un sector mayoritario, el denominado PKK Consejo Presidencial y la disidencia que viene agrupándose bajo el nombre de PKK - Combatientes de la Línea Revolucionaria (PKK-- Devrimci Cizgi Savascilari). En la diáspora europea la disidencia está agrupada alrededor de la denominada Iniciativa kurda en Europa que ha criticado el abandono de la lucha armada como una concesión histórica. No está claro cuál es el alcance real de la división pero el CC del PKK oficial ha reconocido que al menos dos unidades guerrilleras se han negado a acatar las órdenes de la dirección para retirarse de Turquía y poner fin a las acciones guerrilleras.

En las cárceles turcas se viene desarrollando una fuerte tensión entre los presos de diferentes organizaciones políticas izquierdistas por un lado y los del PKK por otro. A lo largo de este mes la organización DHKP-C ha denunciado en dos ocasiones agresiones y enfrentamientos entre los presos políticos que tienen como trasfondo las discusiones políticas sobre la coyuntura actual.

Por lo que respecta a las actividades legales se pueden señalar algunos hechos importantes. El periódico Turkish Daily News (TDN) señalaba el día 16-2 la existencia de contactos políticos para formar el Grupo Iniciativa para un Movimiento Democrático. Este grupo estaría impulsado por Feridum Yazar, antiguo presidente del DEP, partido político pro- kurdo ilegalizado por el gobierno en 1994. Entre sus actividades mas significativas hay que señalar sus contactos con los antiguos diputados, hoy encarcelados en Turquía Leyla Zana, Hatip Dicle, que fue presidente del DEP, Selim Sadak y Orhan Dogan. Al parecer éstos se habrían interesado por el desarrollo de la iniciativa y apoyarían los esfuerzos desplegados. El proyecto de Iniciativa pasaría, según informa elperiódico TDN por la formación de un frente político de izquierdas donde además del HADEP coincidirían otras organizaciones de la izquierda política turca como el EMEP (Partido de los Trabajadores) y ODP (partido de la Libertad y la Democracia). En realidad una alianza similar ya funcionó en las elecciones de 1995, aunque debido a la barrera estatal del 10% no logró acceder al Parlamento.

Por otro lado se han producido acontecimientos importantes en lo que respecta al HADEP, único partido pro kurdo legal, que en las últimas elecciones municipales alcanzó un resonante triunfo en las grandes localidades de Kurdistán. Desde los gobiernos municipales se vienen impulsando iniciativas que tienen como objetivo ampliar el espacio político legal en que se mueve el movimiento kurdo. En este sentido se trabaja en dos frentes simultáneos, por un lado apoyar todas las iniciativas tendentes a buscar una solución política al conflicto kurdo y por otro buscar contactos institucionales que permitan romper el bloqueo gubernamental a los ayuntamientos kurdos.

En este línea en los últimos días de febrero se reunió el alcalde de Diyarbakir, Feridun Celik, con la ministra sueca de exteriores Anna Lindh, quien efectuó un viaje de dos días a Ankara. (Unos días antes las autoridades turcas negaron permiso a D. Cohn Bendith del Parlamento Europeo para entrevistarse con la diputada kurda encarcelada Leyla Zana). Poco después de la reunión se produjo la detención por parte de la policía turca del alcalde kurdo así como de Selim Ozalp y Feyzullah Karaaslan, alcaldes también de Bingol y Siirt respectivamente. A todos ellos, miembros del HADEP, se les acusa oficialmente de mantener vinculaciones con el PKK y desarrollar relaciones políticas que tienen como objetivo minar la autoridad del estado turco.

Inmediatamente después de las detenciones comenzaron los disturbios en la ciudad de Diyarbakir, de los que se hicieron eco diferentes medios de comunicación extranjeros como AFP, The New York Times, The Economist, etc. La situación se ha caldeado bruscamente coincidiendo con el primer aniversario de la detención de Ocalan en Kenia. Para mostrar el rechazo a la situación de A Ocalan el PKK convocó una huelga de comercios de media jornada que según algunas informaciones tuvo importante eco en los barrios pobres de Diyarbakir así como en Hakkari y Dersim, zonas de tradicional implantación del PKK.

La respuesta a estas detenciones vino de la mano del resto de alcaldes del HADEP, quienes en número de 33 se reunieron para exigir la libertad de sus compañeros. Sin embargo, el gobierno turco ha reaccionado con su habitual soberbia y no solo ha ignorado las peticiones sino que ha procedido a encarcelar a antiguos miembros de la dirección del HADEP acusados de organizar manifestaciones y huelgas de hambre el año pasado para protestar por el secuestro y detención de Ocalan. De este modo, los pequeños pasos que se habían dado en los últimos meses para buscar un cauce de participación pacífico y desmilitarizar la política kurda se pierden en una semana de tensión política que ha obligado incluso a la Unión Europea a recordar a Turquía las condiciones impuestas para mantener su candidatura a la incorporación plena. Como de costumbre también la reacción oficial en boca del presidente S. Demirel fue contundente y despectiva : Nadie va a decirnos cómo tiene que actuar Turquía.