Graná, 06/06/05
Queridos compañeros/as, todos/as conocéis las “circunstancias”
que me impiden estar en las reuniones de la asamblea. La presente carta
os la envío para que conozcáis detalles de mi vida que muchos
desconocéis y que explican el por qué de mi detención
e ingreso en prisión. Pero ante todo agradeceros con el corazón
todo lo que estáis haciendo por mí y el apoyo que me mostrasteis
en los juzgados. Me hicisteis sentir acompañado de vuestro cariño,
fuerza, tesón… sois la reostia.
Para empezar contaros que esta no es la primera vez que estoy preso, si
bien las causas eran otras y las circunstancias peores que las actuales
(no tenía tan buenos amigxs, sobre todo). Con 18 años me
enfrenté a una suma de peticiones fiscales (lo que pide el estado
por cometer delitos) que superaban los 30 años de prisión.
Por aquel entonces, años 93-94, finalmente me condenaron a un total
de catorce años de prisión (5 y 6 por dos atracos a bancos,
más tres por tenencia ilícita de armas), de los cuales cumplí
9 años, tres meses y 18 días.
Estuve un año preventivo en la antigua cárcel de Graná,
y una vez condenado me llevaron a la cárcel de Almería,
“El Acebuche”, auténtico agujero negro para la dignidad
y los derechos de los hombres y mujeres que allí se encuentran
(aunque la cárcel de por sí ya lo sea). A los 4 años
de estar en este lugar, me vi en un módulo de aislamiento (celdas
de castigo, he conocido muchas), esperando mi clasificación en
1er grado del llamado “tratamiento penitenciario” por denunciar
los abusos y agresiones de los carceleros contra mí. En esta situación,
un grupo de carceleros me provocó con un cacheo arbitrario, al
cual me negué sin violencia (ni verbal ni física), pero
aún así me agredieron en dos ocasiones la misma mañana
(17/10/98). No satisfechos, además me denunciaron judicialmente
(también me sancionaron disciplinaria o administrativamente) por
atentado a la autoridad y lesiones, con la doble intención de cubrirse
las espaldas anta mi denuncia por agresión y malos tratos y castigarme/intimidarme
por mi actitud reivindicativa y de lucha. Un año y medio aprox.
Se celebró juicio por estos hechos, en el cual me negué
a participar, no declarando en la vista oral, ya que consideré
que era la postura más digna: tanto la denuncia que interpuso la
asociación Pro Derechos humanos de Andalucía (cuyos abogados
en Córdoba, Antonio, Luna y José Miguel me defendían
y eran parte), como la que interpuse por medio de mi madre, fueron archivadas
por el juzgado de instrucción, dando curso únicamente a
la de los carceleros ¿no era eso prejuzgar y dar más valor
a la “versión” (mentiras) de una de las partes? La
sentencia fue recurrida a la Audiencia provincial de Almería, pero
ésta la ratificó. A continuación los abogados (que
hoy día son mis amigos) solicitaron que se suspendiera el cumplimiento
de la sentencia (ya en el año 2001) por ser una pena inferior a
dos años y carecer de antecedentes penales con respecto a estos
delitos. Mientras el juzgado resolvía esta suspensión salí
en libertad, en septiembre de 2002. Desde esta fecha nos hemos ido conociendo
y muchos sabéis la trayectoria que he llevado: hice un curso de
pintor para perfeccionar mi oficio, comencé a militar en Jaleo!!!,
emigré a Navarra, comencé a trabajar allí en distintas
cosas, sobre todo en la construcción, he tenido la relación
afectiva más larga de mi vida con Raquel, he vuelto a Graná,
me habéis visto comprometido en mil historias. En resumidas cuentas,
que a los ojos de este sistema se puede decir que llevo una vida “normalizada”,
aunque parece que no es suficiente. Me veo cumpliendo una condena injusta
y sufriendo la lentitud de la burocracia judicial.
De todas formas no creo que sea casual el momento que han elegido para
encerrarme. Mi opinión, casi certeza, es que por el tipo de delito
(atentado a la autoridad), el lugar de los hechos (Almería), mi
militancia político-social (organizaciones independentistas, ocupación,
antifascismo, relación con Euskal Herria) y la próxima celebración
de los juegos del Mediterráneo en Almería, he sufrido una
especie de prisión preventiva, por otra parte totalmente injustificada.
Todo esto puede parecer un poco paranoico, pero no lo es tanto cuando
conoces el funcionamiento de esta parte del sistema. Esta suele ser una
práctica habitual cuando comienza el verano, el meter en la cárcel
a “delincuentes” para que no molesten al turismo, más
aún si hay eventos a la vista. Además, en el mismo módulo
en que me encuentro hay varios chavales en una situación parecida
a la mía: causas de hace varios años, llevan años
sin tener problemas con la justicia, se han desenganchado de ciertas drogas
o están en proceso de hacerlo, han rehecho sus vidas, trabajan…y
aún así los han metido recientemente en la cárcel,
algunos la misma semana que yo… ¿Casualidad? Supongo que
será cosa de talantes…
Bueno, sobre mi estado de ánimo y situación personal, deciros
que es bueno. La detención se produjo en mi casa, estaba durmiendo
la siesta y la policía secreta llamó a la puerta. El trato
fue correcto, incluso decían que les chocaba tener que detenerme
pues me veían en buena situación y sabían que llevaba
tiempo sin problemas. Una vez en la cárcel tampoco he tenido problemas
con los carceleros (espero seguir así). Estoy en el módulo
1 y aquí cuento con gente conocida, algunos incluso de la infancia.
Pero sobre todo sé que cuento con gente maravillosa ahí
fuera y eso me hace sentir acompañado en todo momento, arropado,
contento… Gracias amigos.
Me despido con un beso y abrazo para cada uno.
El CSO NO SE TOCA
BIBA L’ANDALUZIA LIBRE Y SOLIDARIA
BIBA L’INTERNACIONALISMO ZOZIALIHMO I LIBERTAH
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