HISTORIA
Hoy, catorce años después seguimos acá, resistiendo, en el mismo baldío de entonces; que ahora tiene otra cara, pero es el mismo, con la satisfacción de seguir y con algo de frustración también, por no tener un espacio físico que cobije tantas caras sucias y algunas certezas, esas que gritan la enorme desigualdad social que día a día padecen nuestros pibes y sus familias.
En la vieja vemos, año a año, un incremento notable en la inequidad que viven y padecen los pibes y sus familias. No está bien que un país que produce alimentos para trescientos millones de personas tenga pibes que se mueran de hambre o que estén pésimamente alimentados. No está bien que el comedor de la escuela sea la única excusa para vestir guardapolvo blanco. No está bien que los papás de los chicos no tengan trabajo digno. Ni cobertura medica. Ni Justicia.
Hoy en La Vieja somos alrededor de una decena de operadores y treinta y pico de chicos y chicas. Conseguimos a lo largo de este camino un micro-aula que se quedó parado, casi como un guiño del destino, al lado mismo de nuestro espacio, y hace poco tiempo pudimos comprar un terreno en donde pensamos continuar esa Idea que tuvimos y mantenemos desde hace tanto tiempo.
Queremos construir con nuestros pibes y sus familias la lucha cotidiana por un mundo mejor, con igualdad, dignidad y justicia para todos.
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