| ¿Por qué necesitamos un espacio de mujeres? |
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| Escrito por Pilar Galindo |
| MONDAY 31 de AUGUST de 2009 00:00 |
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¿POR QUÉ NECESITAMOS UN ESPACIO DE MUJERES?
INTRODUCCIÓN
Este documento forma parte de una serie de cuatro titulados “¿Por qué nos llamamos Colectivo Feminista Las Garbancitas”, “Notas sobre el contexto del derecho al aborto en nuestro país...” y “Debates sobre el aborto. A propósito del texto Nuestro Aborto”. Todos ellos han sido elaborados para dar forma a nuestro propio proceso, pero también por si nuestra experiencia puede servir a otras mujeres.
Los documentos mencionados son reelaboraciones de las actas del colectivo, respetando el contenido y acuerdos de las reuniones, pero reelaborando, ordenando y clasificando los temas tratados desde que nos reunimos por primera vez en junio de 2008.
Este primer documento se centra, aunque no sólo, en nuestra opción por crear un espacio “segregado” de mujeres, como diría Christine Delphy, en un tiempo en que se postulan colectivos mixtos, de hombres y mujeres, como forma de avanzar en el feminismo. Nosotras sabemos que no hubiéramos podido hacer este recorrido en presencia de hombres, de nuestros compañeros.
El segundo documento, “¿Por qué nos llamamos Colectivo Feminista Las Garbancitas”, explica cómo y porqué decidimos nuestro nombre, un elemento de la construcción de nuestra identidad colectiva.
El tercero, “Notas sobre el contexto del derecho al aborto en nuestro país...”, expresa cómo vemos el contexto político-social que impide el derecho a un aborto libre y gratuito en el Estado Español. Incluye, al final, una valoración sobre el actual borrador de ley.
El cuarto, “Debates sobre el aborto. A propósito del texto Nuestro Aborto”, ilustra el recorrido que hemos hecho las mujeres de este colectivo para, partiendo de edades, ideologías, creencias y experiencias diversas, emprender un camino de debate sobre el aborto hasta llegar a un acuerdo liberador. El proceso no sólo nos ha permitido crecer en un diálogo entre mujeres. También nos ha permitido ser conscientes de la necesidad de constituir un colectivo feminista. Ninguna de nosotras ha salido igual que entró y estamos satisfechas del resultado al que han contribuido tanto nuestro deseo y voluntad de trabajar juntas, como la forma de hacerlo.
1.- EL GERMEN DEL COLECTIVO
La contraportada del Boletín Nº 4 de la Garbancita Ecológica motiva la redacción del texto “Nuestro aborto” por parte de I. En respuesta y dialogando con las reflexiones y pensamientos expresados en dicho texto, P. escribe “Comentarios sobre el derecho al aborto”.
La necesidad de un espacio para que mujeres que participamos en organizaciones mixtas podamos debatir y hablar sobre temas que tanto nos influyen, impulsó la formalización de un primer encuentro.
La reunión discurrió más en base a lo que cada una aportó de experiencias, sentimientos y elaboraciones propias ante el derecho a abortar que a discutir los textos que nos habían convocado, aunque ambos textos reflejan la sociedad en la que vivimos. Los testimonios, narrados desde diferentes perspectivas y posicionamientos, recorren tres generaciones distintas: jóvenes educadas en el contexto del feminismo de los 70-80, jóvenes educadas en las consecuencias de la institucionalización feminista de los 80-90 y jóvenes educadas en el reflujo derechista de las últimas dos décadas. No tenemos la misma cultura, ni el lema “nuestros cuerpos son nuestros” tiene para todas el mismo significado. Respecto a la experiencia del aborto destacamos, tanto en los tiempos de clandestinidad como en los tiempos de “despenalización parcial” y de pago, lo mal que se vive esta situación en un contexto social contrario al derecho al aborto. No sólo por la condena social y tener que ocultarlo en los círculos más queridos por ser considerado pecaminoso o un delito. También por los sentimientos de culpa, soledad y vacío que pueden albergar las mujeres que han vivido esta experiencia. Hay quienes, siendo contrarias a esta práctica, vivieron la oposición familiar, de ser madre soltera, forzando su decisión para abortar. Hay quienes, aun posicionándose a favor del derecho al aborto, reconocen las condiciones de dureza y soledad que vivieron, además del silencio que la presión social te obliga a mantener. Hay quienes, según sus circunstancias adoptaron una posición o la contraria, pero siempre bajo presión.
En la ronda final que hicimos en el primer encuentro teníamos un sentimiento general de satisfacción por habernos reunido y hablado entre nosotras:
Compartíamos la necesidad de dar continuidad a este espacio. Nos parecía bien incluso poderlo abrir a otras compañeras, sin prisa. No caer en una tertulia, sino seleccionar textos y discutirlos. Con todas estas ideas y deseos expuestas, diversas preguntas planteadas y varios temas en el candelero, en particular entrar al análisis de los textos que motivaron esta reunión, acordamos un nuevo encuentro.
Veíamos bien hacer un debate con los compañeros de la cooperativa pero cuando este grupo de mujeres lo haya trabajado suficientemente y considere que es el momento idóneo.
La razón de plantearnos un debate mixto sobre el aborto partía de su origen en el espacio mixto. Una vez que el proceso ha ido tomando profundidad y el colectivo se ha ido constituyendo, las prioridades han sido otras.
2.- METODOLOGÍA PARA UN PROCESO DE DIÁLOGO SOBRE EL ABORTO
Aún no éramos un colectivo. Tampoco sabíamos si llegaríamos a serlo. Tras la primera reunión sabíamos que compartíamos el deseo de dialogar entre nosotras, en un espacio sin interferencias masculinas. Partíamos de ideologías y experiencias diferentes que nos separaban en nuestra percepción del derecho al aborto y podían frustrar nuestros buenos deseos de llevar a buen puerto este diálogo, sin prefigurar su resultado. Esto último lo decíamos con miedo, albergando la duda de que fuéramos capaces de iniciar un proceso que no excluyera a ninguna de nosotras pero que igualmente nos permitiera avanzar. Por eso teníamos que ir poco a poco y con un método que permitiera debatir respetando el punto de partida de cada una. La forma mejor que vimos para hacerlo era la lectura textual de nuestros propios escritos como base del diálogo. Facilitar que fluyera un pensamiento colectivo que, si era posible, nos condujese a identificar no sólo los acuerdos y desacuerdos, también las razones por las cuales decíamos una cosa o la contraria. En la segunda reunión inauguramos esa metodología de trabajo. Tan importante como la forma de posibilitar un debate pausado y ordenado era consignar, igualmente por escrito, el progreso del pensamiento colectivo. Nos esmeramos mucho en redactar el progreso de cada reunión atendiendo a las razones y a los acuerdos que se iban abriendo. Y cada redacción era nuevamente revisada y consensuada. A veces, un acta ha tenido hasta tres revisiones, hasta incluir todo lo que nos parecía relevante y dar oportunidad a que todas expresáramos nuestra opinión.
Documentos base de la reflexión: “Nuestro aborto” de I., “Comentarios sobre el derecho al aborto. Entorno al texto titulado Nuestro aborto” de P. Aportación de No. y de Amp.
Metodología: avanzar párrafo a párrafo empezando por el texto “Nuestro aborto” y comparando los textos que han elaborado o se elaboren posteriormente en diálogo con éste primero. Garantizar que se tratan todas las ideas y reflexiones, que se comprende cada argumentación planteada y que se enriquece el debate. Conclusión de esta segunda sesión: Estamos de acuerdo con esta metodología de trabajo, “lectura párrafo a párrafo”. Asumimos que nos plantea dedicar más tiempo del previsto inicialmente, teniendo claro que nos merece la pena detenernos para sacar el mayor partido a las aportaciones.
En la tercera reunión tuvimos un debate sobre la legitimidad de esta metodología. El grupo había acordado debatir nuestros propios textos hasta concluirlos. Al faltar en esa sesión la autora del texto que vertebraba el debate se nos plantea una contradicción. Por un lado, se nos hace difícil dialogar con sus textos, no podemos aclarar y/o matizar sus argumentaciones. Por otro, habíamos asumido que los textos volcados al grupo pertenecen al colectivo y son objeto de estudio y reflexión de todas, independientemente de las que asistamos en una reunión u otra. Para resolver dicha contradicción sólo podíamos hacerlo avanzando en el debate. El acuerdo al que llegamos fue el siguiente:
- Es importante construir grupal y claramente los conceptos de sexualidad y maternidad (algo confusos y entremezclados en los textos de I.) - La diversidad en los textos aportados al grupo refleja lo que piensan ciertos sectores de la sociedad. Necesitamos construir nuestro pensamiento en grupo y dotarnos de argumentos para dialogar con otras mujeres y hombres que piensen de manera diferente. - La condena al aborto libre es un elemento más de control a las mujeres. Esta semana aparece en los MMCC la intención del Gobierno de crear una nueva ley que regule el aborto en España. Un acicate más para continuar.
Ronda final de la sesión- Nos reafirmamos en la positividad de nuestra metodología. - Es importante no perder de vista las consideraciones sobre el aborto que maneja toda la sociedad y recordar que actualmente nos encontramos con mujeres jóvenes que se posicionan en contra del derecho al aborto. ¿Somos capaces de elaborar un discurso que nos permita dialogar con ellas para aportarles otros puntos de vista? - El gobierno ha comunicado su interés por reformar la actual ley del aborto, estamos en un buen momento para reflexionar, debatir y producir.
Ese día no continuamos el debate de los textos por falta de tiempo, pero hicimos algo mejor, afirmamos la voluntad del grupo de continuar haciéndolo superando todas las contradicciones.
En la siguiente sesión avanzamos identificando los valores que nos inculca una sociedad machista a través de la mano alargada de la Iglesia sobre mujeres creyentes y no creyentes[1]. Concluíamos nuestro debate con la siguiente reflexión:
Es muy positiva la participación de I. en el Colectivo porque aporta una serie de puntos de vista diferentes que nos amplían las posibilidades de reflexión y nos permite dialogar sobre su texto a pesar del mismo. Las ideas iniciales han sido superadas trabajándolas desde sus propias contradicciones. El éxito de nuestros avances nos viene dado además, por: - nuestra apuesta inicial para crear las condiciones necesarias para el diálogo entre mujeres sobre el aborto sabiendo que partimos de posiciones diferentes. - la aptitud de todas para adentrarnos, sin miedo a pensar diferente, en el debate sobre lo que pensamos y buscar el origen de nuestras ideas. - el inicio de un camino responsable y ordenado de profundización sobre los textos elaborados. - abonar ese camino con un método que registre los debates colectivos paso a paso y nos haga crecer juntas.
3.- NECESIDADES Y CARENCIAS COMO COLECTIVO FEMINISTA
Transcurridas dos o tres reuniones empezamos a plantearnos lo que necesitábamos para avanzar en una dirección feminista.
Estamos empleando algunos términos muy utilizados en el entorno feminista que conviene comprobar si todas tenemos claro qué significan y decidir si los utilizamos o no en nuestras propias elaboraciones. Necesitamos saber más del concepto “empoderamiento” y ampliar información sobre Feminismo de la Diferencia y Feminismo de la Igualdad.
Hemos hecho casi exclusiva referencia a relaciones heterosexuales. Convendría recordar(nos) que una de las líneas de reflexión/acción muy importantes dentro de los grupos de mujeres y feministas es la lucha por el reconocimiento de las mujeres lesbianas. Lo anotamos aquí como aspecto a tener en cuenta en adelante, ya que no vivimos en una única realidad si no en muy diversas.
Nos planteamos una apertura del colectivo a nuevas actividades:
“las mujeres somos transmisoras de valores”. Nuestro papel en la familia tiene cosas válidas y otras no. Por eso necesitamos formarnos para saber realmente qué valores transmitimos.
Desde el punto de vista de nuestra metodología insistimos en la importancia de construir(nos), crear recursos para superar nuestras contradicciones y aprender a argumentar nuestras opiniones. Tenemos que empezar dentro del propio grupo: ▪ Expresar-nos: se pide a las compañeras que menos hablan que se propongan superar ese reto en próximas reuniones así como sostenerlo entre todas. ▪ Este es, sin duda, un espacio validado por el grupo. Es fundamental que cada una de nosotras asuma la responsabilidad de aumentar su participación: tomando notas durante las reuniones, proponiéndose para la redacción de las actas, elaborando las intervenciones para no dar paso a improvisaciones. ▪ Para la construcción de nuestro propio método de trabajo, nos proponemos una rueda final de intervenciones como forma de facilitar la participación de todas.
Sobre la elaboración de los debates y acuerdos de las reuniones concluimos que: ▪ No son actas donde aparezca todo lo dicho por cada una de nosotras. Son, sobre todo, documentos de trabajo colectivo que incluyen las líneas de reflexión y debate de manera organizada. ▪ Sería mejor que en la elaboración de las actas participasen más compañeras. Para ello, en cada sesión puede proponerse una compañera nueva con el apoyo de la compañera que viene realizando esta tarea. ▪ El trabajo de revisión de las actas recae sobre todas y hacerlo antes de la siguiente reunión nos hará ser más ágiles. Para ello es imprescindible tener elaboradas y enviadas las actas con el tiempo suficiente para posibilitar dicho trabajo individual. ▪ Para facilitar el trabajo de elaboración de las actas, podríamos dedicar un tiempo en cada reunión a sintetizar las propuestas que hayamos generado. ▪ Nos proponemos recopilar diversos materiales feministas que promuevan el estudio y la reflexión dentro del grupo como parte de nuestra metodología participativa. Hasta el momento resaltamos “Perspectivas feministas entorno a la economía: la crisis de los cuidados”. Amaia Pérez Orozco. Ed. C.E.S. 2007. Libro “Rebeldes Periféricas”. Ana Muiña. Ed. Linterna Sorda. 2008.
4.- LA PARTICIPACIÓN ¿CÓMO CONSTRUIRLA?
A raíz de un debate abierto por una compañera sobre su propia participación en el colectivo, elaboramos nuestra idea de la participación como un proceso que, partiendo de la situación desigual de cada una, aborda esa desigualdad de forma propositiva para abonar el crecimiento individual y del colectivo.
No hay estatuto de participación, lo cual no significa que nos dé igual todo. Este colectivo se ha ido construyendo primero por necesidad de debatir temas de mujeres entre mujeres que participábamos en una organización mixta, la cooperativa La Garbancita Ecológica. Hemos ido abriendo a otras compañeras con las que compartíamos espacios e inquietudes en el Grupo de Estudios Agroecológicos, de CAES, que se acercaban al consumo responsable, etc. Casi todas nosotras formamos parte de colectivos mixtos. Eso es deseable porque da mayor riqueza al colectivo, pero también significa que tenemos más trabajo, más dificultades para compaginar, más tensiones internas cada una para establecer prioridades, ritmos, etc.
Hemos llamado a la participación a compañeras que hablaban poco. Es importante sentir que podríamos hacer más y poner los medios para remediarlo, pero no es bueno culpabilizarse. No debemos dejar que el sentimiento de culpa nos desactive y nos desanime. Estamos elaborando colectivamente las herramientas para asumir con responsabilidad nuestras decisiones, evitando caer en la culpabilidad que tanta autoestima y autonomía nos roba.
Para acabar con la subordinación de las mujeres a los hombres necesitamos espacios de mujeres[2] , precisamente de mujeres que militan en espacios mixtos pero que dan importancia a reunirse entre sí, sin los hombres. Estos espacios son los que nos dan fuerza para poder igualarnos (¿? ) a los hombres[3] .
Cada una debemos dedicar tiempo, el que podamos, a la preparación de las reuniones, el estudio, hacer aportaciones. Eso nos enriquece en primer lugar a nosotras mismas, pero también a todas y al colectivo. Otra cosa es que no se quiera mantener esta tensión, que no se desee o no se considere prioritario estar en un colectivo feminista.
Lo más sano y deseable es que en un colectivo haya una alta participación, se repartan las tareas y el grupo crezca. Pero sabemos que no todas partimos con las mismas condiciones, deseo, posibilidades. No hay igualdad y el crecimiento individual y colectivo para conseguirla es un proceso. Hay que aceptar las limitaciones sin ser condescendientes con ellas. Lo importante es que haya crecimiento: de cada una de nosotras y como colectivo; que cada una dé lo que pueda. Desde este reconocimiento de las diferencias y la necesidad de crecer, se hace un llamamiento a no ser complacientes y apostar por compartir las tareas de mayor peso y responsabilidad del grupo, que hasta el momento han venido recayendo en las mismas personas.
Esta reflexión ayudó a impulsar la participación, aunque seguimos constatando una situación de desigual participación y responsabilidad. Pero todo proceso necesita tiempo. Lo importante es no conformarse.
5.- CRECIMIENTO Y AUTOAFIRMACIÓN DEL COLECTIVO
Tras un grupo que surge de forma natural nos vamos configurando como un colectivo que se identifica como feminista pero que tiene que crecer. La reunión de hoy es de las más importantes porque nos hemos dado un nombre, “Colectivo Feminista Las Garbancitas”, después de un proceso de gestación como colectivo de varios meses. Además va creciendo el grupo. Ya somos 15.
Alguien reafirmó, como dijimos en la primera sesión, que no queremos quedarnos en una tertulia. Este colectivo tiene que ir autoformándose y haciendo cosas. La participación en el acto sobre el aborto de Leganés es una de ellas. Un taller de educación de nuestras niñas y de nuestros niños y niñas, es otra. Una de nuestras compañeras va a ser madre (D. nació al día siguiente), otra va a ser abuela y los cuidados a su madre le han impedido venir a alguna reunión, pero quiere seguir participando.
Aunque ha sido la sesión con menos disciplina con el tiempo, llegamos a muchas conclusiones y a un plan de trabajo. Había ganas de acabar con el debate de nuestros textos pero no hacerlo precipitadamente, arruinando lo que hemos cuidado tanto en estos meses. Tenemos necesidad de formación y muchas tareas por delante, entre otras, acabar bien nuestro debate sobre el derecho al aborto, “es una elaboración colectiva” y componer un texto con todas las actas acordadas colectivamente[4] .
Hemos dado un salto cualitativo al rechazar colectivamente la frase “con nuestro aborto triunfa”[5] . Dar un nombre al colectivo ha sido algo muy importante. Hemos llenado con argumentos la palabra feminismo para poder defenderlo.
El trabajo con los niños y las niñas da miedo por si no somos capaces de transmitir los valores como nos gustaría.
Hay que dar un salto de la culpa a la responsabilidad. La culpa pesa mucho y es un lastre que hasta que no se suelte, no se es libre. Llevamos con ella toda nuestra vida, ya que muchas de nosotras nos hemos educado con familias muy religiosas. Enfrentándonos con nuestras propias ideas, verbalizándolas, damos más pasos hacia delante.
Estamos llegando a objetivos comunes que asientan las raíces del grupo, dialogando desde distintos puntos de vista. El grupo va bien en tiempo y vamos avanzando bastante. Hemos desarrollado un trabajo colectivo que ha respetado los ritmos. Ha permitido dialogar desde posiciones contrarias en el papel. Hemos ido creando argumentos para poder hablar. En la sesión de hoy hemos reconstruido el escenario y se han dado nuevas aportaciones. Tenemos que sostener, enmendar y profundizar para que haya un proceso de liberación del grupo.
En la valoración final de la siguiente sesión concluíamos: hoy hemos profundizado, en la práctica, en el crecimiento de la participación colectiva proponiendo la implicación de cada una de nosotras en alguna tarea.
6.- APERTURAS: FORMACIÓN, INTERVENCIÓN SOCIAL
El hecho de dar nombre al colectivo como parte de un proceso, es un indicador de que la identidad compartida no surge en el instante uno, sino que hay que construirla. Según avanza el sentimiento de grupo y la necesidad que tenemos de este espacio feminista, surgen diversas propuestas para afianzarnos:
· Tenemos que formarnos. Necesitamos elaborar nuestro feminismo. Mencionamos, además de los seleccionados en una sesión anterior, Celia Amorós “10 claves para el feminismo”; Olimpí de Gouges “Declaración de los derechos de la mujer y la ciudadanía”. Nos hace falta un trabajo de selección de materiales y un plan de trabajo · Feminismo ¿opuesto de machismo o no?, porque apuesta por la igualdad entre hombres y mujeres. · Se abre otra polémica sobre las distintas lecturas que implica la denominación de la violencia contra las mujeres según se denomine de una u otra manera. Violencia doméstica apunta a la violencia al interior del hogar, sin indicar a ningún colectivo como agresor o víctima y en todo caso incluye la de adultos sobre niñ@s; Violencia machista apunta a los hombres como causantes; Violencia de género implica cierta distorsión porque parece que la existencia de géneros distintos es la causa de la violencia y oculta que género y sexo no son la misma cosa[6] . Las abogadas emplean “violencia contra las mujeres”. Parece una denominación bastante adecuada aunque no alude directamente al problema del machismo como problema social y parece excluir a los hombres no violentos, aunque pueden ser machistas[7] y en ese sentido, colaboradores de las condiciones que ejercen la violencia estructural de los hombre sobre las mujeres.
6.1.- El manejo del tiempo. Compaginar distintos objetivos y necesidades.
El tiempo de las reuniones es nuestro y nosotras decidimos cómo lo empleamos. Lo hemos dicho varias veces. Con el crecimiento del colectivo aparecen otras necesidades y posibles actividades en agenda. Hay que ir cerrando el debate de nuestros textos sobre el aborto, sin apresurarlo (queremos acabar bien) pero sin dilatarlo. En la reunión de hoy no ha dado tiempo. También queremos darle tiempo al debate sobre las propuestas de nueva ley y tomar nuestra propia posición, si es posible, por escrito. Se han abierto también nuevas iniciativas entre ellas un espacio para trabajar con nuestras niñas una educación feminista. La propuesta inicial se concretó en poder trabajar con nuestras niñas o también con nuestros niños y niñas, pero no se cerró. Para empezar algo que no suponga problemas para el abanico de edades, desde 3 a 15 años: contar lo que ocultan los cuentos. Quedamos en empezar por eso pero no cerrarnos, porque ambos espacios, mixto o sólo para niñas, tienen su valor y son necesarios. Habría que concretar cómo hacer esa primera sesión de cuentos. Igualmente vimos la necesidad de abrir nuestro propio espacio de formación feminista.
Todo esto daba como resultado lo siguiente:
Estos planes se cubrieron sólo en parte. Pero ha sido importante elaborarlos e intentar ponerlos en práctica. Sin ellos no hubiéramos podido evaluar la materialización de nuestros deseos y voluntad colectiva. Tampoco habríamos podido valorar las razones de su cumplimiento total o parcial.
6.2.- Talleres con nuestr@s niñ@s.
Profundizamos en la propuesta de la reunión pasada de hacer talleres para educar a nuestr@s niñ@s. Formulamos la actividad en dos direcciones: educación para la igualdad de nuestros hijos e hijas y educación feminista para nuestras hijas. ¿Por dónde empezar? ¿Qué hace más falta? ¿Seremos capaces? Sale la polémica de si actualmente educamos o no a nuestr@s hij@s. Antes te podía corregir un/a vecin@ o un/a amig@ si te veía haciendo algo mal, ahora no se permite a nadie que se meta en la educación de tus hij@s. La iglesia está diciendo ahora que los valores sólo son responsabilidad de la familia. El grupo mixto es fundamental, ellos también han tenido una cultura tradicional. Igualmente nuestras niñas necesitan tener, igual que nosotras, un grupo de mujeres de referencia.
Llegamos al acuerdo de iniciar los talleres con la educación en valores y continuar con la educación feminista para las niñas. Lo más fácil parece empezar con los cuentos. Nos preocupa saber hacerlo. Nadie lo hizo con nosotras. Pero al igual que hemos hecho hasta ahora, tenemos que apoyarnos. Todo individuo que viva en sociedad, tiene potencial educador. En este colectivo además, hay mujeres con experiencia educativa. Estamos todas de acuerdo en intentarlo.
Ideas de prácticas: a) Empezar con un cuento donde claramente niños y niñas tienen un papel diferenciado (como blancanieves). Continuar sólo con las chicas, con otro, donde asignan a las niñas un papel temeroso (como caperucita roja), para inducirnos a que necesitamos protección. B) Elaborar o leer un texto con nuestras niñas para ver lo que les sugiere a ellas y abordar el tema entre todas.
Acordamos que finalizado el trabajo sobre nuestros textos y pasado el 8 de marzo, abordaremos la actividad de los talleres, y veremos cuáles son los plazos adecuados para hacerlo. Lo deseable sería hacer una actividad con grupo mixto y sólo con niñas antes del verano para que la experiencia del primero ayude al segundo, pero ya veremos.
Una compañera se encargó de elaborar una propuesta sobre esta actividad. Hasta la fecha no hemos podido abordarla.
6.3.- Planes de estudio y actividad del colectivo
Una vez pasado el 8 de marzo, aunque el tema del aborto continuará, es necesario avanzar en otras direcciones. Una compañera propone profundizar, con la metodología empleada hasta ahora, abordando líneas de trabajo vinculadas a lo que mayoritariamente nos constituye: feminismo, cuidados, alimentación, mundo natural-artificial, crítica a la tecnología, soberanía alimentaria, ver si nuestra actividad se inscribe dentro del ecofeminismo.
Entre las asistentes se valora positivamente profundizar en las líneas de trabajo propuestas. Repartimos algunos libros que pueden orientarnos para ir trabajando individualmente en ello:
M. C. recomienda la lectura del libro “Los hombres que caminan” de Malika Mokeddem, que narra la lucha de las mujeres y los impedimentos con los que se encuentra en la sociedad argelina.
En el momento de la redacción de este documento no hemos podido abarcar todos los planes. Ya en la recta final, antes del verano, hemos decidido centrar nuestras energías en consolidar lo que habíamos trabajado durante todo este año para que sirviera de plataforma para dar los siguientes pasos.
Pilar Galindo Elaborado a partir de actas del Colectivo feminista Las Garbancitas 31 de agosto de 2009
[1] Las conclusiones de dicho debate las hemos destacado, por su importancia, en un documento aparte: “Notas sobre el contexto del derecho al aborto en nuestro país. Iglesia, derecha tradicional y derecha sobrevenida”. Puede consultarse en esta misma sección de la web La Garbancita Ecológica. [2] Cuando estaba reordenando estos materiales del trabajo colectivo, cayó en mis manos un artículo de Christine Delfhy, feminista de larga trayectoria titulado “Los desafíos actuales del feminismo frente a la ofensiva patriarcal” (Le Monde Diplomatique mayo 2004) que es de plena actualidad y aporta una reflexión sobre la situación actual del movimiento feminista. Es muy recomendable su lectura. En particular, sobre la necesidad de espacios propios de mujeres. Parafraseando a Christine: “Esta práctica resulta necesaria porque los hombres no tienen el mismo interés –ni objetivo ni subjetivo- en luchar por la liberación de la mujer. Pero sobre todo porque las(los) oprimidas(os) deben definir su opresión y en consecuencia su propia liberación, so pena de que otros la definan en su lugar. Y es imposible hacerlo en presencia de gente que por una parte pertenece al grupo objetivamente opresor y por la otra no sabe y no puede saber, salvo en circunstancias excepcionales, lo que es ser tratado todos los días de su vida como una mujer (...). Ningún grado de empatía puede sustituir a la experiencia. Compadecer no es padecer”. [3] Ante este “igualarnos a los hombres” nos surge una duda ¿de qué igualdad estamos hablando, si entre nosotras somos diferentes? La igualdad hay que construirla. Sin embargo, el interrogante que hacemos sobre esta expresión no tiene redacción alternativa por el momento. Dejamos una línea abierta. Reflexión de la revisión del acta de esa sesión. [4] El resultado de esta propuesta es: Debates sobre el aborto. A propósito del texto ‘Nuestro aborto’. [5] Ver documento mencionado “Debates sobre el aborto. A propósito del texto Nuestro aborto” en esta misma sección de la web de La Garbancita Ecológica. [6] Por ejemplo, puede haber violencia machista en parejas homosexuales. [7] Reducir el problema de la violencia sobre las mujeres a los malos tratos físicos o psicológicos al interior de la pareja enfoca sólo a hombres violentos pero deja fuera de responsabilidad al resto del colectivo masculino beneficiario. Las actitudes machistas aunque no sean violentas colaboran igualmente, si bien con daños menos visibles, a la situación de subordinación generalizada del colectivo de mujeres al colectivo de hombres. Para acabar con los malos tratos hay que acabar con la impunidad del machismo “cariñoso”. |
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