:Manifiesto Organizativo

1.- Al principio fue…

La Felguera, constituida bajo el deliberadamente y confuso nombre de “Colectivo de Trabajadores Culturales”, nació en 1996 en Tenerife, aunque el primer número de su publicación (fanzine La Felguera) se editase de forma modesta y amateur en la isla de La Palma. Desde entonces, la revista ha sufrido una notable evolución, tanto en sus aspectos cuantitativos como cualitativos. Tal hecho ha sido una de sus principales características e itinerarios editoriales: un proyecto fundado desde la heterodoxia política y siempre en continua construcción. Tras más de una década de supervivencia e historia -durante la cual sus miembros han participado en todo tipo de experiencias militantes dentro de la izquierda más radical, así como han sido testigos de la desaparición de la mayor parte de grupos y revistas contemporáneos a éstos-, La Felguera es hoy una referencia innegable para otras tantas publicaciones e individuos y ha contribuido a crear una manera distinta de entender “lo político”. En este sentido, ejemplo de esta evolución han sido los cambios en su cabecera, pasando de ser un exponente de la cultura punk y el cambio social a afirmar, en su último número, ser “la publicación más comprometida del mundo”.

2.- Subversión.

Durante su trayectoria, La Felguera ha participado en coordinadoras, abierto espacios e infraestructuras culturales (la inaudita y efímera experiencia del Local-librería Amor&Rabia en pleno centro comercial y turístico de Santa Cruz de Tenerife), firmado manifiestos colectivos, editado carteles de agitación, folletos, música y textos, participado en charlas y conferencias, organizado jornadas, rotado sus miembros desde lugares tan alejados entre sí como Tenerife, Madrid, Berlín, Nueva York o Barcelona, así como ha sido autora de un sinfín de acciones: sugiriendo ser la mano que se ocultaba tras célebres incendios, abriendo el subsuelo oculto de una capital y provocando el cierre de calles (y la presencia de antidisturbios y del selecto equipo de policías del “subsuelo”), propuesto ubicaciones imposibles para los símbolos del franquismo, lanzado arriesgadas iniciativas de creación de textos colectivos, promovido boicots, etc.

3.- Y llega la editorial…

En el año 2004, iniciamos una importante etapa con la puesta en marcha y fundación de un nuevo espacio de acción como es la editorial y cuyo proyecto, actualmente, se encuentra consolidado. La Felguera Ediciones comparte la fascinación por ofrecer textos ajenos a la dinámica de este tiempo, pero con una contemporaneidad furiosa. Son textos críticos, cuya mirada de remonta hacia aquellos parámetros comprometidos de la historial social y llegando a construir un profundo recorrido a través de, hasta el momento, la casi secreta narración de los asaltos al mundo de los cielos:

“LA FELGUERA es una editorial ajena al tiempo en que vive. Sus pulsaciones no responden a otro propósito que el de ofrecer referencias editoriales y artefactos que apunten hacia experiencias, pasiones, aventuras y enamoramientos capaces de provocar rupturas y pequeñas interrupciones. Los textos son producto de nuestra labor de exploradores en busca de aquello auténtico en un mundo lleno de banalidades y falsificaciones. Bajo este fin, buscamos e investigamos, traducimos y contactamos. Creamos redes. ¿Podrá una pequeña editorial sobrevivir sin generar best-sellers y sin un criterio de persecución de lo meramente mercantil? LA FELGUERA es de las pocas editoriales que produce material propio: lo escribe, lo genera, lo diseña y maqueta, lo presenta, lo difunde y sus beneficios se reinvierten en nuevas ediciones. Nuestros libros tienen la peculiaridad de conducirnos a momentos espléndidos o de esbozar futuros y deseados encuentros en los que tú (lector) y nosotros (editorial) hagamos realidad la poesía; la realicemos”

Texto perteneciente al catálogo 2006-2007

4.- Libertad.

Nuestra actividad jamás se paraliza o detiene con la publicación de la revista, la edición de libros, realización de acciones o ante la creación de todo tipo de materiales. Aunque la editorial concentra gran parte de nuestros esfuerzos, no por ello colapsa la actividad global del grupo. Su defendida e irrenunciable autonomía y libertad frente a organismos, instituciones o grupos externos, encuentra su mejor puesta en marcha en su funcionamiento interno. En este sentido, cada miembro goza de plena libertad y respaldo económico para ver realizadas y plasmadas sus ideas sin tener que rendir cuentas a nadie. Tan sólo se asumen unos principios ideológicos mínimos, pero sin que por ello se produzca “ideología” en el interior del grupo. El proyecto pretende ofrecer una práctica coherente, pero nunca uniforme.

5.- Independencia.

La Felguera es un proyecto horizontal, cuya idea de independencia supera lo que habitualmente se entiende como tal.

6.- Financiación.

Ningún miembro del grupo percibe honorarios o retribuciones económicas de ningún tipo y cada uno vive de su propio trabajo ajeno a La Felguera. No recibimos subvenciones estatales o del sector privado y, por supuesto, no existen liberados. Bajo estas premisas, todo beneficio e ingreso económico se reinvierte en su totalidad en futuras ediciones, gastos de imprenta o del propio funcionamiento cotidiano del proyecto, etc. La Felguera carece de cualquier ánimo de lucro. Su único ánimo es otro bien distinto: fomentar la cultura crítica, y ofrecer infraestructura o apoyo a esa disidencia. Nuestro calendario editorial está determinado por la viabilidad, interés y soporte financiero, pero sin que nos determine su vocación “comercial”. Tanto este como otros aspectos, nos diferencian del habitual mercado editorial.

7.- Asamblea.

La Felguera es un proyecto autogestionado e independiente. La toma de decisiones se realiza por medio de la democracia directa, esto es, la asamblea y el consenso. Por ello, manifiestos y comunicados son firmados por “La Felguera” cuando se trata de compromisos o ideas que involucran la totalidad del grupo, o bien por “Comités” (Madrid, Tenerife, Nómada…), en caso de que sus enunciados y pretensiones impliquen sólo a los miembros éstos.

8.- Ideario.

La Felguera exige a sus miembros la adhesión a su ideario político y es clara con el cumplimiento de unos mínimos. No obstante, la fidelidad del grupo entre sí no radica en el cumplimiento de ningún programa político, sino en la cooperación, comunicación, amistad y experiencia compartida. Cada miembro lo es no por la tenencia de un carnet -por cuanto no existe tal documento-, sino por la puesta en común y práctica de iniciativas e ideas que respaldamos colectivamente. Así, no se es miembro porque se desee serlo, sino por lo que tal deseo plasme, aunque sea de una forma modesta.

9.- Elegancia.

Somos un proyecto elegante y pretendemos “saber estar” en esta época catastrófica. Somos capaces de casi todo. Nuestro propuesta estética es elevada, pero también lo son nuestras “razones”.

10.- Recorrido.

Sabemos de dónde venimos y el lugar exacto en que estamos. El resto, lo ignoramos. Para nosotros, por ahora, eso es más que suficiente. No existen guías, tan sólo deseos.

:Manifiesto Ideológico

1.La Felguera es un colectivo o grupo de afinidad que desarrolla determinadas acciones dirigidas a transformar la realidad. Defendemos una estética y un estilo de vida que rompa con las condiciones de lo existente.

2.Vivimos en una sociedad alienadora de ideas y proyectos. Un mundo necesitado de espejos que reflejen su verdadera imagen, y de artistas que desgarren en mil pedazos sus sustentos ideológicos.

3.Pretendemos combinar una intelectualidad crítica a lo que hasta ahora no había sido criticado -incluyendo nuestra propia crítica- a partir de lo cotidiano. Mantenemos una forma diferente de pensar y actuar fruto de todas las luchas históricas, con sus sujetos históricos, que constituyen la alternativa de lo real a partir de ciertas ideas, actitudes y modos de existencia revolucionaria y antagónicas.

4. Nuestras ideas las materializamos en textos y músicas que editamos, que ahondan en el arte como elemento esencial para el cambio cultural, y desbancar el concepto de arte tradicional sujeto a las leyes del espectáculo .

5. No esperamos crear verdades absolutas. Somos conscientes de nuestras propias limitaciones y contradicciones. Por tanto, no aspiramos más que a sembrar una inquietud que anime a cada individuo a crear conciencia crítica.

6. Actuamos de forma autónoma, pero en contacto abierto con individualidades y colectivos cuyos objetivos y propósitos se dirijan a esa deliciosa utopía por la que todos luchamos.

7. Creemos en el potencial que cada individuo alberga dentro de sí, y que de forma voluntaria o involuntaria infravalora. Un potencial infinito con el que tomar y manejar las riendas de su propia vida.