El edificio que hoy conocemos como Kasa de la Muntanya es parte del patrimonio histórico de Barcelona. Con cien años de antigüedad, está construida sobre una montaña que limita con los barrios de Gracia, Carmel y Horta.
Se puede decir que la historia de esta casa empieza a partir de la huelga general que es produce en 1902. Durante ésta, el barrio de la Salut, habitado fundamentalmente por la alta burguesía barcelonesa de la época, sufrió diversos altercados que comportaron la demanda por parte de sus habitantes de una mayor protección y seguridad para el barrio. Por lo visto el gobierno en aquel momento carecía de fuentes para eso y Don Eusebio Güell decidió construïr él mismo un cuartel con dinero particular para cederla en uso al Ministerio del interior. Mediante una escritura pública de donación, cedió en uso este edificio el año 1909 con la condición de que la propiedad devolviera a la familia Güell una vez la Guardia Civil dejase de utilizarla.
La guardia civil abandonó la casa el año 1982 dejando a 2 agentes que se marcharon definitivamente en 1983 después del último atentado de Terra Lliure. El edificio permaneció abandonado hasta el año 1989, cuánto fue okupada por un grupo de jóvenes. En aquellos días, seguía perteneciendo al Ministerio del Interior, a pesar que ya hacía unos 5 o 6 años que no lo utilizaba. De hecho, legalmente la casa nunca ha vuelto a manos de la familia Güell aunque si que lo han demandado por vía legal y el proceso sigue abierto.
En 1992, cuándo ya llevaba okupada 3 años, pasó a manos del Ministeri d'Hisenda mediante un acta de desafectación. El año 1997 el Ministeri d'Hisenda interpuso la 1ª denuncia contra los okupantes y el año 2000 se firmó la sentencia de desalojo. Ante esta sentencia se presentó un recurso de apelación mediante el cual el proceso pasó a la Audiencia provincial. Es en el 2002 cuando se ratifica la sentencia en la sección 12ª de la Audiencia Provincial cuyo ponente es Juan Manuel Jiménez de Parga, miembro de una zaga familiar más que conocida por su inclinación fascista.
Desde que fue okupada, y, dado su estado de abandono, se han realizado continuas obras de rehabilitación y mejora del edificio. También desde este momento se empezó a dar uso a la casa como vivienda y como lugar donde se ha dado vida a diferentes y continuos proyectos de carácter político, autogestionario y anti-autoritario, todo eso al margen y como alternativa a las instituciones. Para nosotros, es evidente que está en cuestión la titularidad del edificio y que, además, no existe ningún proyecto de actuación urbanística para dicho inmueble. Mientras tanto en Kasa de la Muntanya llevamos 18 años de tarea social autogestionada. Se han promovido actividades culturales, realizado talleres de formación, se han organizado junto con los vecinos las fiestas del barrio, se han abierto las puertas de la Kasa a numerosas propuestas e iniciativas de cariz social y político donde se fomenta el debate y el espíritu crítico en contra de la dinámica impositiva del pensamiento único. Todo eso, sin olvidar que el okupación es una forma de denuncia del grave problema de la vivienda que sufrimos en Barcelona como consecuencia de una salvaje política especulativa ...
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