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TERRORISMO DEL ESTADO BOLIVIANO

En los últimos meses, los bolivanos hemos

conocido una convulsión social, que en el fondo significo un impulso lleno

de vigor de las capas campesinas por conquistar su autodeterminación. Otro

de los factores que empujo a las mayorías a la rebelión fue la extrema

miseria reinante en el país. Los explotados y oprimidos se esmeraron en

tomar sus problemas en sus manos y resolverlos, solo que tropezaron con la

falta de una clara estrategia revolucionaria y el papel de apaga-incendios

de los reformistas.

 La explosión social, ha quedado en un empate, el gobierno debido a su

debilidad no ha podido ahogar en sangre a la avalancha de los trabajadores,

mas bien ha hecho concesiones, retoques a las leyes burguesas, así se ha

ido a un empate. El empate no supone que los explotados van a retroceder o

que se van a disolver, sino simplemente que pueden volver arremeter, porque

ahí va estar el incentivo de luchar contra la miseria y la propia represión.

 El sector de los campesinos cultivadores de coca fue de los mas combativos

durante el alzamiento de los últimos meses, tras arrancarle algunas dádivas

al estado burgués, hoy esta pagando muy caro la capitulación de los

burócratas ante la política prohibicionista e hipócrita del imperialismo

burgués , respecto a las drogas.

 Aproximadamente 40000 familias campesinas se dedican al cultivo de la

coca, para consumo tradicional, no teniendo mas remedio que vender el

excedente a las mafias del narcotrafico. Una alternativa irremediable en un

país escasamente industrializado y sin alternativas de trabajo. No es una

exageración sostener que o cultivan coca o mueren de hambre. En estos

momentos el estado ha militarizado la zona cocalera, desplegando 12000

efectivos y amenazando con desencadenar a los cuerpos de elite del

ejercito, sobre el campesinado. Para ello se ha valido de una guerra sucia,

en la que los allanamientos, secuestros, despariciones, incendio de casas

,saqueos, encarcelamiento de sindicalistas son moneda común. Se ha llegado

al extremo de usar francotiradores desde helicópteros de la DEA, que

disparan contra los sindicalistas. El campesinado no ha quedado indiferente

y ha hecho uso de sus comités de autodefensa escasamente pertrechados de

viejos fusiles y cachorros de dinamita, ante ello el gobierno ha montado un

espectacular show, acusandolos de la desaparición de dos policías y dos

militares, entre ellos un obscuro teniente del ejercito conocido por sus

nexos criminales con el narcotrafico. Bajo este pretexto han comenzado una

cacería de activistas, siendo el saldo de mas de 80 detenidos, sembrando

para ello pruebas falsas que sustenten sus acusaciones de narcotrafico.

 No conformes con ello hoy el gobierno los acusa de tener campos de

entrenamiento para subversivos, bajo el asesoramiento de las FARC

colombianas. Ante esa escalada de represión los campesinos están dispuestos

a morir defendiendo sus campos y sus familias.

 Los demás sectores laborales han declarado su solidaridad y están en pie

de combate y amenazan salir a las calles y a los caminos, para resolver sus

problemas a través de la acción directa. La lucha contra el gobierno

burgués de la víspera ha dejado una rica experiencia , que al ser asimilada

ha potenciado la capacidad de los explotados y oprimidos para el combate.

 La ausencia de organizaciones auténticamente revolucionarias, hace temer

una traición armada por las burocracias y un baño de sangre.

31/10/00.Juventudes Libertarias.

Contacto : juventudes_libertarias@latinmail.com

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