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23
de Abril del 2005
... La
memoria sigue viva
No
se puede llevar deliberadamente al olvido, ni suscitar
deliberadamente el recuerdo de lo que ya no interesa.
Y
la revolución comunera sigue interesando y reuniendo gente:
-
Interesando, porque nos recuerda que la olvidada Castilla fue un
día próspera, que la decadente Castilla fue un día vanguardia
de las libertades.
- Y sobre todo,
interesando a propios y extraños porque el pensamiento comunero
atrae en todo momento, en todo el mundo, a todos aquellos que no
creen, que no creemos en las élites.
¿Quién
es el enemigo hoy, ahora, aquí?:
-El
que defiende la jerarquía frente al poder de las bases, frente
a la soberanía del común de los ciudadanos.
-Los
privilegiados, los caciques económicos, nuestros representantes
políticos, los que ejercen el poder, atentos siempre a mantener
su poder antes que nada, aunque hablen de defender los intereses
comunes. En definitiva, los que prefieren una Castilla en
decadencia a una Castilla próspera para que su poder no
peligre.
-Los
‘expertos’ que no paran de equivocarse, que nos han dejado
el mundo desconcertado y desorientado en que vivimos, frente al
sentido común de ese común al que no se quiere escuchar, al
que se quiere continuamente manipular.
-Los
manipuladores de esa opinión pública, los que nos venden un
ocio adocenado, los que nos alienan y no nos dejan usar nuestro
suelo para construir en él, nuestras calles para reunirnos en
ellas, nuestros recursos para vivir con ellos mejor.
¿Y
Quiénes somos nosotros, los comuneros del siglo XXI?:
Los
que seguimos creyendo en el común, en la soberanía política
de ese común de ciudadanos, en su participación social (donde
las asambleas de barrios, concejos o comarcas tengan un
protagonismo real de decisión y gestión), en su iniciativa
cultural, en su ingenio y su sensatez, en su rebeldía frente a
la explotación y la guerra.
Así
de sencillo. Rechacemos cualquier otra etiqueta que nos quieran
colocar. Nosotros somos quienes somos, quienes queremos ser: los
comuneros, los que mantienen viva esta memoria y tantas otras
que han venido luego, como una antorcha iluminando la verdad de
lo que hemos sido y de lo que ha pasado, entendiendo así lo que
está pasando, intentando orientarnos para que el futuro vaya
menos a ciegas, para que se escuche la voz del común y no la de
quienes lo falsifican.
La
memoria, nuestra memoria, sigue viva.
Castilla,
para ser, debe rehacerse en comunidad.
Izquierda
Comunera, abril del 2004
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