Después
de veinte meses de aplicar esa línea de acción contra nosotros, el
movimiento social contra el narcotráfico sigue ahí, vivo, por una
sencillísima razón, porque el problema que origino su puesta en marcha
sigue también ahí, tan real como nuestro movimiento, aunque desde
luego condicionado en su libertad de acción por nuestras
movilizaciones. A
través de este escrito, intentamos expresar el porqué de nuestro
movimiento, sus razones y objetivos. Nos causaría una tremenda
satisfacción, que esta reflexión que pretendemos trasladar al conjunto
de la sociedad, incluyendo a los sectores institucionales interesados,
teóricamente al menos, en combatir ese fenómeno absolutamente
depredador, socialmente hablando, tal cual es el narcotráfico, suponga
una inflexión en la relación con este movimiento social, al que tengo
el orgullo de pertenecer, de todas aquellas estructuras que deberían
compartir objetivos con nosotros y nosotras, la erradicación del
Narcotráfico y sus secuelas. El
narcotráfico afecta a nuestra cotidianidad, deteriora la convivencia,
es un tremendo ejemplo negativo de estilo de vida para nuestras hijas e
hijos, devalúa muy significativamente el valor de nuestro patrimonio
familiar y comunitario. Crea
auténticos problemas en la vida escolar, nuestros hijas e hijos son
frecuentemente amenazados en ese ámbito por los hijos e hijas de los
narcotraficantes que viven en el barrio, con todo lo que de conflicto
propio y posteriormente trasmitido hacia los adultos conlleva esta
cuestión. Las personas mayores también son objeto de agresiones por
parte de presuntos narcos y últimamente con más frecuencia. Hay
pues un cúmulo de razones particulares que nos obliga a movilizarnos,
estamos convencidos de que sin las movilizaciones de los últimos veinte
meses, Pajarillos se habría convertido ya en un nuevo macropoblado de
la Esperanza. Si
las condiciones laborales cada día son más duras, si los servicios públicos
sufren un deterioro progresivo, que nos queda sino defender con uñas y
dientes el entorno de nuestra vida familiar y social principal cual es
el barrio. Tenemos derecho a pasear por sus calles, chatear en sus
bares, comprar en sus tiendas, comer, dormir o lo que creamos
conveniente en nuestras casas con tranquilidad, con seguridad, no
podemos permitir que nos deterioren ese ámbito esencial para la vida
individual y colectiva que es el barrio. Hay personas y familias cuyo
poder adquisitivo les permite irse a un nuevo barrio, cerrado, con
seguridad privada, ..., mucha gente ni puede ni quiere vivir de esa
forma, desea mantener un estilo de vida arraigado y socialmente muy
positivo, en su barrio de toda la vida. Pero
además de estas razones más particulares e inmediatas, es muy
conveniente hacer una reflexión mas general sobre el fenómeno del
narcotráfico y sus repercusiones en la vida social y económica
general; y seamos conscientes de ello o no, ese fenómeno criminal nos
afecta negativamente a todos y todas, excepto a aquellos que obtienen
algún beneficio directo o indirecto del narcotráfico que
desgraciadamente no son pocos. ¿QUÉ
ENTENDEMOS POR NARCOTRÁFICO? Cuando
hablamos de narcotráfico nos estamos refiriendo a ese comercio criminal
que se realiza con un conjunto de drogas duras e ilegales especialmente
cocaína, heroína, drogas sintéticas o de diseño (pastillas), LSD,
sustancias derivadas o asimiladas. Desde
luego distinguimos muy claramente la actitud que hay que tener ante el
narcotráfico y la actitud que hay que tener con las personas adictas a
alguna droga. El
narcotráfico tiene que ser perseguido sin contemplaciones y erradicado.
A las personas adictas, a alguna droga hay que considerarlos como
portadores de un problema de salud y por tanto darles la oportunidad, si
es su deseo, desde el Sistema Sanitario Público de ser tratados, cosa
que por cierto no se esta haciendo hasta ahora. O facilitarles de una
manera normalizada y legal las dosis adecuadas de la sustancia de la que
tienen una dependencia. Hay
una tendencia desde los portavoces institucionales a mezclar estos dos
problemas que están conexionados, pero que son absolutamente diferentes
en el abordaje de sus soluciones. Bien,
pues el narcotráfico como parte muy sustancial de una economía
criminal internacional que incluye además la prostitución y el tráfico
ilegal de personas y órganos, que tiene muy lejanos antecedentes pero
que ha dado un impresionante salto cuantitativo y cualitativo en la era
de la Globalización, del Neoliberalismo se ha convertido en un grave
problema para los vecinos y vecinas de Pajarillos y barrios limítrofes. La
globalización ha creado unas condiciones óptimas para el narcotráfico
en tres de sus cuatro principales eslabones: la producción, la
circulación y el lavado de dinero negro, el cuarto la distribución de
la droga varía sustancialmente dependiendo de la actitud de cada Estado
hacia esa problemática. La
transnacionalización del narcotráfico en el mundo global coproduce una
economía criminal, pero también una narco-cultura, una narcopolítica
y de alguna forma una narco-sociedad e incluso hoy por hoy podríamos
hablar sin exageración de narco-estados, tal es el caso de Afganistán,
que en sólo dos años, ha pasado a ser el primer productor de opio del
mundo, después de que ese cultivo fuera erradicado en los últimos años
del régimen de los Talibanes, mal que nos pese. Los
jóvenes juegan un papel central en el narco-mercado, existe una
tendencia a la disminución en la edad de los consumidores, es
preocupante el aumento del consumo entre los 13 y 19 años. Mas allá
del consumo hay una invitación a incluirlos en las redes de distribución. El
narcotráfico tienen una línea muy activa de trabajo para la penetración
en los espacios principales de socialización juvenil fuera de la
familia, es decir la escuela, los barrios, los lugares de ocio e incluso
en ocasiones los centros de trabajo. La
importancia económica del narcotráfico está fuera de toda duda, el
narcotráfico se ha convertido en uno de los pilares del modelo
capitalista hegemónico actual que choca desde luego con otros proyectos
incluso dentro del propio sistema capitalista que son conscientes de los
riesgos que ese modelo hegemónico conlleva, según cálculos muy
prudentes el negocio anual del narcotráfico se evalúa en no menos de
500.000 mil millones de dólares, lo que equivale a los beneficios de
todo el negocio del turismo internacional o a la mitad del conjunto de
P.I.B. del Estado Español, todo ello libre de impuestos, es decir
estamos hablando de beneficios netos. Decenas
de miles de personas están empleadas por el narcotráfico: campesinos,
policías, jueces, periodistas, empleados del sector publico,
empresarios y por supuesto banqueros. Como
cualquier corporación transnacional, los carteles internacionales de la
droga tienen departamentos de mercado o unidades estratégicas que se
ocupan de la planificación de su negocio. En
el caso concreto del Estado Español, el fenómenos se mueve también en
cifras impresionantes, según Angel Alañón y Miguel Gómez del
Departamento de Economía Aplicada de la Universidad Complutense de
Madrid en un estudio publicado por el Instituto de Estudios Fiscales,
para el año 2000, la economía sumergida suponía el 20,9% del valor de
la economía total lo que en cifras absolutas significa 18.552.644
millones de pts o lo que es lo mismo más de 18 billones y medio de pts. En
el concepto de economía sumergida, siguiendo la definición de la
O.C.D.E: se incluye la producción legal no declarada más la producción
de bienes y servicios ilegales (prostitución, tráfico de drogas...). Esas
cantidades ingentes de dinero han de blanquearse y en el Estado Español
parece que hay un circuito que se encarga de una forma privilegiada de
tal tarea. Desde hace varios año se vienen haciendo declaraciones
previniendo sobre un cambio en la evolución del mercado inmobiliario,
que se viene caracterizando desde hace mucho tiempo por subidas de
precio impresionantes y por incrementos no menos impresionantes del
volumen de los inmuebles construidos. Esas previsiones fallan una y otra
vez, y nos hemos convertido en el lugar de Europa donde más se
construye y simultáneamente en contra de cualquier lógica de mercado
que funcione por una relación de oferta y demanda, en donde más suben
los precios de los inmuebles. Veamos
los datos concretos, obtenidos del servicio de Estudios de “La Caixa”,
informe mensual de septiembre de 2003. En el año 2001 de un total de
20.823 millares de viviendas había 3.230 millares de viviendas
desocupadas, a pesar de este enorme porcentaje de viviendas desocupadas
más de un 15%, desde el año 1999 se inicia la construcción cada año
de más de 500.000 viviendas, en el año 2003 fueron más de 600.000 y
el precio medio por vivienda ha aumentado más de un 100% desde 1997. Hay
un desfase entre la formación de nuevos hogares, potenciales
demandantes de nueva vivienda y la construcción de estas cada vez
mayor, así entre 1991 y 2001 el número total de hogares aumentó en
2.418.851, en el mismo período el parque de viviendas aumentó en más
de 3.617 millares es decir hay un excedente de más de un millón
trescientas mil viviendas sólo en esos años. Y sin embargo el precio
de la vivienda sigue subiendo vertiginosamente y el endeudamiento de las
familias, el esfuerzo de las familias para adquirir una vivienda aumenta
también vertiginosamente. A
finales del 2002 el saldo vivo en crédito vivienda se situó en 20.307
euros por hogar, es decir en torno al 62% de la renta disponible. En
1995 el endeudamiento por hogar por este motivo se situaba en los 6.000
euros y su equivalente en renta era del 25%. La
vivienda y en general los inmuebles se han situado como objeto
privilegiado de inversión especulativa tanto interna como externa, sólo
esta última alcanzó en el año 2002; 6043 millones de euros (más de
un billón de pts). El
negocio inmobiliario se ha convertido en el circuito privilegiado para
el blanqueo del dinero procedente de los negocios ilegales, solo esta
hipótesis explica la paradoja de que cuando hay más de tres millones
de viviendas vacías, cada vez se construya más y sin embargo este bien
de primera necesidad sea cada vez más caro e inalcanzable para un número
importante de ciudadanos y ciudadanas especialmente jóvenes y personas
con condiciones laborales precarias, o su adquisición este atada a la
dependencia de una entidad financiera a través de una hipoteca los
siguientes 20 o 30 años. Que
explicación tiene esa paradoja que choca con cualquier lógica de
mercado normal, la explicación no puede estar en otro sitio que en los
más de 18 billones de pts que supone cada año la economía sumergida
en el Estado Español. Mientras una buena parte de ese dinero negro,
utilice el negocio inmobiliario como forma de blanqueo, la situación
seguirá en términos similares. Todo
el mundo conoce el “curioso” detalle de que cuando se adquiere una
vivienda un porcentaje muy significativo de su precio se paga en dinero
negro. El
narcotráfico, una parte muy sustancial de la economía sumergida, tiene
pues un doble efecto aparentemente contradictorio, devalúa el valor de
las cosas y los bienes allí donde se asientan los supermercados de
droga como es el caso de Pajarillos, y sube artificialmente el valor de
las cosas, en este caso la vivienda, porque la utiliza con una finalidad
totalmente especulativa. En
ambos casos el resultado para la mayoría de la población es catastrófico,
en la primera situación porque devalúa su patrimonio, en el segundo
porque exige unos sacrificios absolutamente desproporcionados para
adquirir un bien de primera necesidad como es la vivienda. No
quisiera acabar este artículo sin señalar un aspecto más de la auténtica
peligrosidad del narcotráfico y sus redes. Las redes terroristas
responsables de los criminales atentados de Madrid del 11 de marzo, como
es ya bien conocido estaban interrelacionados con el narcotráfico y esa
era al menos una de sus fuentes de financiación. Hace
ya unos cuantos años el juez Falcone hoy casi olvidado comenzó una
cruzada contra las mafias italianas, le costo la vida, tiempo después
hubo también en Italia una campaña llamada “Mani Pulite” (mano
limpias) contra la corrupción política, y fue un auténtico terremoto
en ese país. Aquí la corrupción sigue campando a sus anchas. Desde
Pajarillos, no pretendemos acabar con el problema del narcotráfico en
el mundo ni tan siguiera en el conjunto del Estado Español, entre otras
cosas porque no esta a nuestro alcance, solo pretendemos acabar con el
narcotráfico en nuestro barrio y en general en la Zona Este de
Valladolid. Solo pedimos una cosa que se nos trate como a ciudadanos y
ciudadanas honestas, que pretendemos desde una perspectiva del
compromiso con nuestra realidad más inmediata, pero sin olvidar otros
marcos más globales, erradicar una lacra tan peligrosa como es el
narcotráfico. Como
trabajadores y trabajadoras, con un claro sentido de auténtico
patriotismo social, pedimos consideración y respeto para nuestro
movimiento. Aquellos que nos atacan, aquellos que nos criminalizan,
consciente o inconscientemente están haciéndole el juego a la forma más
peligrosa, más dañina de delincuencia criminal organizada en
Valladolid y sin ningún genero de dudas en el conjunto de Castilla. Fdo.:
Luis Ocampo, es médico, miembro de la Coordinadora Contra el Narcotráfico
del barrio de Pajarillos (Valladolid) y militante de la Izquierda
Castellana Castilla,
16 de octubre de 2004
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