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Crónica
de la manifestación del pasado sábado 16 de diciembre en
Valladolid en defensa de los puestos de trabajo y por una ciudad
viva y alegre.
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20/12/06
Obtenido de: René |
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La
empresa Renault es una multinacional que ha duplicado y
triplicado sus beneficios en los últimos años. A pesar de
ello, ha recibido ayudas millonarias de parte de las distintas
Administraciones (un total de 27 millones de euros, 4500
millones de pesetas), ayudas que salen de los bolsillos de
los/as trabajadores y que en el caso de Castilla y León, bien
podrían haber sido invertidos en la creación de un tejido económico-industrial
no dependiente exclusivamente de la automoción. |
A pesar de que
aquella cantidad le fue entregada a condición de respetar los puestos
de trabajo, las reducciones de plantilla han sido constantes, y las
condiciones de trabajo han empeorado de forma progresiva (entre otras
medidas, los ritmos de producción se han incrementado, se ha creado una
bolsa de horas en perjuicio de los trabajadores y se han suspendido los
contratos de relevo).
Guiada
por sus ansias de beneficio, Renault continúa con sus planes, amenazas
y agresiones.
El
E.R.E. (Expediente de Regulación de Empleo), firmado entre la
empresa y los sindicatos mayoritarios CCOO y UGT a espaldas de los
trabajadores, supondrá 22 jornadas de regulación vertical para
Valladolid y 18 para Palencia durante el periodo comprendido entre el 1
de diciembre de 2006 y el 31 de enero de 2006, y además, la pérdida
del turno de la noche de la Factoría de Villamuriel de Cerrato
(Palencia) y el de tarde de la Factoría de Carrocerías Montaje de
Valladolid.
Si
el proceso sigue como hasta ahora, según la Asamblea Permanente de
Trabajadores, el final que se vislumbra es el cierre definitivo. La
implantación de Fasa en Valladolid supuso la activación económica del
municipio y la región. Miles de trabajadores comenzaron su vida laboral
en esta industria y sector, al cobijo de Fasa se desarrollaron multitud
de talleres y empresas; el comercio y la hostelería vivieron un intenso
crecimiento. Por ello, según palabras de la Asamblea en su Comunicado a
la Ciudadanía de noviembre de 2006, la crisis podría provocar “un
efecto dominó que traería consigo graves consecuencias en todos los
sectores de la sociedad vallisoletana y castellana en general”. Las
acciones de Renault afectarían directamente a los trabajadores y a sus
familias, pero también a miles de trabajadores indirectos que dependen
de ese sector.
La
Asamblea Permanente de Trabajadores (formada por empleados de
Renault, empresas auxiliares del sector de la automoción y trabajadores
de Valladolid en general) no acepta el que la toma de decisiones se esté
produciendo en los despachos de los políticos profesionales o en los
despachos de sindicalistas liberados, que llevan más de 20 años sin
pisar sus puestos de trabajo salvo para pedir votos. Esa es la razón
por la que se constituyeron como Asamblea, reivindicando su derecho a
decidir democrática y horizontalmente sobre su futuro, sin
interferencias de ninguna institución o ejecutiva. La Asamblea
Permanente de Trabajadores se ha venido reuniendo durante las últimas
semanas, llegando a juntar cerca de 300 personas en asambleas
participativas que finalizaban en improvisadas marchas por la ciudad, en
las que se cortaban las calles y se informaba sobre la situación.
La
Asamblea Permanente de Trabajadores decidió convocar una manifestación
el pasado sábado 16 de diciembre, en defensa de los puestos de trabajo
y por una ciudad viva y alegre.
La
manifestación partió de la plaza del Carmen, en el barrio obrero de
las Delicias, a eso de las 18:30h. En la pancarta de cabecera podía
leerse: “En defensa de los puestos de trabajo de Renault y
Auxiliares”; una pancarta de Trabajadores Unidos exigía: “Trabajo,
Dignidad y Futuro”; en la pancarta del PCPE-CJC se leía: “No sobran
obreros, sobran explotadores”. Unos estandartes de la organización
juvenil Yesca exigían “Trabajo digno y estable para la juventud”.
Daban color a la marcha numerosas banderas verdes del sindicato
Trabajadores Unidos, algunas banderas rojinegras, pendones morados
castellanos y banderas rojas del PCPE. A medida que la manifestación se
acercaba al centro de la ciudad, se fue sumando más gente, llegando a
un total de unas 500 personas según periodistas del Mundo, entre 600 y
700 según estimaciones de los participantes.
Durante
la manifestación se corearon los siguientes cánticos: “FASA escucha,
estamos en la lucha”, “La regulación para el patrón”, “Trabajo
sí, expedientes no”, “No sobran obreros, sobran explotadores”,
“Comisiones y UGT, sindicatos del poder”, “CGT es cómplice también”,
“Cada despido, lo vaís a pagar”, “Obrero despedido, patrón
colgado” y “Viva la lucha de la clase obrera”.
Al
llegar a la sede de CCOO, varios trabajadores colocaron una pancarta en
la puerta, en la que podía leerse: “No más firmas a espaldas de los
trabajadores”.
Al finalizar la
manifestación se guardó un minuto de silencio en memoria del compañero
Carlos Borondo, natural de Valladolid y residente en Segovia, muerto en
accidente de trabajo hace unos días, y en memoria de todos los obreros
y obreras que se dejan la vida en los tajos. Que descansen en paz.
El
acto finalizó con la lectura del comunicado, quedando desconvocada la
manifestación.
Nos
encontramos dos tipos de valoraciones, aquellos y aquellas que pensaban
que quizá después de todo el trabajo vertido, era de esperar una mayor
asistencia y participación, y la de quienes sostenían que para ser un
primer paso en forma de movilización pública, podíamos estar
contentos.
Todo
parece indicar que en los próximos meses se jugará el futuro en las
vidas de estos compañeros y compañeras, por lo que trataremos de
seguir informando.
La
labor desmovilizadora de los sindicatos mayoritarios y los medios de
comunicación masivos sin duda va a jugar en su contra. A su favor
cuentan no sólo con su propio esfuerzo y coraje, sino con el de todos
aquellos y aquellas que sintamos su caso como propio.
René.
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