"LA COMUNERA"
María Pacheco, una mujer rebelde.

 
Excelente novela histórica inspirada en la vida de María Pacheco.

11/01/04


Título: LA COMUNERA - María Pacheco, una mujer rebelde.

Autora: Toti Martínez de Lezea

Editorial: Maeva

 

LA AUTORA:

 

TOTI MARTÍNEZ DE LEZEA, nacida en Vitoria-Gasteiz en 1949, vive en Larrabetzu, un peque pueblo de Vizcaya, en compañía de su familia, rodeada de libros y objetos de artesanía de diversas procedencias.

 

Durante veinte años compaginó su profesión de traductora técnica con trabajos para teatro y televisión, donde escribió y dirigió más de mil programas infantiles.

 

En 1988 emprendió su carrera de escritora con la publicación de su primera novela histórica, La calle de la judería. Posteriormente han visto la luz Las torres de Sancho (1999), La herbolera (2000), Seños de la guerra (2001), La abadesa (2002), Los hijos de Ogaiz (2002) y La voz de Lug (2003), así como también Leyendas de Euskal-Herria y la novela juvenil El mensajero del rey.

 

EL LIBRO:

 

En agosto de 1511, dos jóvenes de 15 y 20 años, respectivamente, se unen en matrimonio por acuerdo de sus familias. La joven ha retirado la palabra a su padre al considerar que su enlace es desigual y que el rango de su futuro marido está muy por debajo del de ella. Son doña María Pacheco, descendiente los Mendoza y de los Villena, Grandes de Castilla, y Juan de Padilla, pequeño hidalgo de Toledo.

 

Diez años más tarde, él muere degollado en Villalar y ella toma su puesto en la defensa de la Comunidad de Toledo, única ciudad que aún no se ha rendido a las tropas imperiales de Carlos I. María mantendrá la lucha durante seis largos meses para, finalmente, verse obligada a exiliarse en Portugal, donde morirá en la pobreza y abandonada por su poderosa familia.

 

 

A lo largo de la presenta narración, el lector recorre la vida de unos personajes singulares que osaron liderar un movimiento revolucionario para la época: la revuelta de las Comunidades de Castilla que exigían el derecho del pueblo a participar en la gobernación del reino y a la libre elección de sus representantes políticos, en contra del poder absoluto encarnado por el monarca y la nobleza.

 

Es también la historia de amor entre dos seres cuyos destinos unió la vida de manera casual y que ni la derrota ni la muerte pudieron destruir.

 

“A quienes me llaman ignorante respondo que pocos hay entre ellos capaces de superar mis conocimientos. ¿Qué saben ellos? ¿Acaso no leí las obras de Platón y de Aristóteles, de Pico de la Mirándola, del maestros Erasmo y de Tomás Moro, humanistas, hombre de sentido y sentimiento? Las entendí y las hice mías, porque mío es también derecho de creer en un mundo mas justo, en la igualdad, en la libertad del ser humano; mío es también el gobierno del pueblo y para el pueblo. Es fácil agraviar a una mujer que no puede defenderse, que lo ha perdido todo: familia, patria, bienes y honor, pero yo les reto ante Dios a que demuestren sus calumnias y ante la Historia para que ella juzgue si la lucha comunera fue crimen o justicia...”

 

“Fueron nobles e hidalgos, sí, los jefes del movimiento, pero sólo en su principio. Interesados en causas menos dignas, intentaron mantener sus privilegios, deseando ocupar los puestos de los flamencos, pero los dos mil de Segovia, los cuatro mil de Tordesillas, los seis mil de Villalar no eran nobles ni hidalgos, sino hijos del pueblo. Tenderos, pellejeros, boticarios, campesinos, clérigos, escribanos, curtidores, tejedores, hombres y mujeres, levantaron el pendón de la justicia que equipara a todos los seres humanos. Pocos nobles e hidalgos se mantuvieron firmes hasta el final y muchos de los exceptuados en el perdón del hijo de la reina ya habían mudado de casaca cuando el triunfo se convirtió en derrota, cuando más falta hacía. Ahora pagan su traición siendo a su vez traicionados...”

 

“Maldigo a nuestros enemigos, a todos aquellos cuya terquedad les impide escuchar la voz de la razón pidiendo un gobierno justo, denunciando los abusos de los grandes y el expolio de Castilla; a los que niegan la palabra al pueblo y se arrogan el derecho divino de dar a uno lo que  a mil corresponde. Maldigo a los cobardes, traidores de pensamiento y de hecho; a los que alientan la esperanza de un futuro mejor en los corazones humildes y les vuelven la espalda por miedo o provecho, y también a los ricos comerciantes cuyas bolsas se llenan con el hambre de los pobres. No hubo entre todos estos avariciosos, mezquinos, egoístas, ni uno solo que defendiese el bien de esta tierra antes que el suyo propio. Amagaron sin golpear, ladraron pero no mordieron y escondieron la cabeza bajo el ala cuando vieron sus privilegios en peligro...”

 

“Ambiciosa, sí, lo soy. Ambicioné la igualdad entre las personas, la equidad, el gobierno del pueblo, la libre elección de gobernantes y el reparto de las riquezas...”

 

“Los cronistas, escribientes de oficio pagados por sus amos, vierten calumnias en sus escritos pues es más cómo acusar de defender. Podrán engañar durante algún tiempo al pueblo atemorizado, a quienes desean escuchar lo que quieren, a quienes se empeñan en justificar la la rectitud de un rey que nunca ha amado a Castilla, no quiso comprenderla, la dejó en manos de extraños y en las de unos pocos cuyos intereses son el poder y la bolsa. Algún día las buenas gentes castellanas recordarán añorantes a los hombres y mujeres que lucharon por la Comunidad. Habremos muerto para entonces, pero los calumniadores y sus amos también, y serán olvidados.

 

Nosotros no.”

 

El mundo 28/10/03

 

SOBRE LA VIDA DE MARÍA PACHECO

Toti Martínez rescata la historia de una comunera


RAFA CERECEDA

Renunciar a las comodidades de una vida lujosa para luchar por unos ideales, enfrentándose a toda una sociedad no es algo habitual. Es más complicado si eres mujer y vives en el Siglo XVI, y eso fue básicamente lo que hizo María Pacheco, una ‘olvidada’ por la historia. Toti Martínez de Lezea ha investigado sobre ella y nos lo cuenta en ‘La comunera’ (Maeva) en un intento interesante de hacer de convertir la vida de un personaje anónimo en un personaje histórico.

 

En ‘coma histórico’

 

En opinión de la autora, la figura de María Pacheco es uno de éstos casos en los que ha obrado la injusticia histórica, y a buen seguro se deba a que es mujer “cuando se estudiaban los comuneros, nos aprendíamos de carrerilla aquello de Bravo, Padilla y Maldonado y poco más”. Toti Martínez, en varios viajes por Castilla, se empezó a preguntar por la historia comunera, y aquí y allá aparecía el nombre de María Pacheco, siempre como algo accesorio “decía un amigo en Toledo que es un personaje dejado en coma por la historia, yo siempre he tenido debilidad por los personajes olvidados”.

 

La versión oficial

 

En la presentación del libro, Toti Martínez explicaba que esto ocurre porque los cronistas eran, en primer lugar hombres, y en segundo lugar, pagados por los señores para más gloria del que pagaba así, no es fácil investigar la historia de una mujer rebelde en a Edad Media. La historia oficial refleja a María Pacheco, (esposa de Juan Padilla) como una persona ambiciosa, que empuja a su marido a enfrentarse al Rey,y que prácticamente quiere ser Reina de Castilla.

Una personalidad insólita

Nace nada más y menos que en la Alhambra de Granada, de padre humanista e ilustrado, por lo que los cronistas explican que María Pacheco hablaba griego, latín, sabía de matemáticas, geografía, historia, religión… A los quince años, es casada con un pequeño hidalgo toledano, Juan de Padilla. María Pacheco se enfada con su padre por casarla con alguien de tan poca ‘alcurnia’ y le deja de hablar. Simplemente éste hecho ya habla de la fuerza de la personalidad de ‘La comunera’. Finalmente se enamora de su marido y tienen una buena relación, que se sólo se rompe cuando Padilla es ejecutado por sus oposición a Carlos I. La teoría de Toti Martinez sobre el porqué de la implicación de María Padilla en la lucha comunera, es que, si habla latín y griego, pudo leer las revolucionarias teorías de Erasmo, la República de Platón, con lo que debía tener una concepción avanzada de la justicia social.

 

Historiadores vs. Novela Histórica

 

Como no podía ser de otra manera durante la presentación surgió el tema de cómo se toman los historiadores la novela histórica, la fabulación. Muchos sin duda reniegan de los métodos y las formas de trabajar de los novelistas, pero los jóvenes ya van cambiando su concepto de lo que tiene que ser la transmisión de la historia. “Yo no pretendo dar lecciones, yo investigo a través de los historiadores, y luego por supuesto, escribo una novela. Hay historiadores que cuando escriben novela histórica son incapaces de poner que el Cid tenía una peca, si no lo dicen las crónicas”. Bajo ésta premisa, sería imposible escribir nada sobre, por ejemplo, el pueblo llano, “como están pagados por el señor, sólo escriben sobre su señor”. No se debe confundir la finalidad de un género, el ensayo histórico y otro, la novela “sólo pretendo escribir un buen libro, documentado, y que luego sea el lector el que investigue, la novela histórica tiene que incitar al conocimiento de la historia”. La Comunera, incluye una completa bibliografía con referencias para estudiar conocer la historia de los comuneros.

 

Entrevista con Toti Martínez de Lezea. La Comunera.

 

Toti Martínez, nacida en Vitoria, en 1949, ha compaginado durante 20 años su profesión de traductora técnica de trabajos para teatro y televisión, donde escribió y dirigió mas de 1000 programas infantiles. En el 98 decidió emprender su carrera como escritora con su primera novela "La calle de la judería". A esta le han seguido otras como "La Abadesa" o "La voz de Lug". Ahora tenemos la oportunidad de charlar con ella de su última novela: "La Comunera"

 

Manjón Guinea


Uno puede tener la idea, antes de leer el libro, de que los comuneros son clases desfavorecidas que se sublevan ante la monarquía de Carlos I. Pero estaríamos equivocados. Todos ellos pertenecen a la oligarquía y a la nobleza. ¿Por qué surgen entonces esta serie de sublevaciones encadenadas?

 

Bueno, también estaríamos equivocados si dijéramos que estos personajes pertenecían a la nobleza y a la hidalguía únicamente. Nobles e hidalgos comienzan a reclamar sus derechos con respecto al abuso de los nobles flamencos que Carlos I ha traído con él. Pero a esos nobles se les van uniendo otras gentes que son personas libres, artesanos, párrocos, frailes, médicos, escribanos, tejedores, curtidores, zapateros, etc..

Por tanto no se puede decir que sólo fueran nobles, como tampoco se puede decir que únicamente fueran gentes “plebeyas” o sencillas.

 

¿Qué tiene que ver en esta rebelión de comuneros la figura de Juana la Loca?


La figura de Juana la Loca aparece en el libro porque Juan de Padilla y los demás comuneros van a Tordesillas a plantear el asunto, a comentar los problemas y a jurarle lealtad a Juana la Loca. Pero la aparición es en un pequeño momento, un transcurso en la novela que hace referencia a un momento histórico

 

El nombre al que mas peso otorgas en la novela es al de María Pacheco, hija de don Iñigo López de Mendoza. ¿Cómo has visto a María Pacheco en la investigación de tu libro?

¿Una humanista ilustrada? ¿Una oligarca caprichosa?...

 

María Pacheco aparece en la novela como una humanista ilustrada, como una mujer de mucho carácter con unos ideales fijos, muy en contra de lo que se podría suponer que era su clase. No hay que olvidar que en definitiva contra quien lucha es contra los de su propia clase, e incluso sus propios hermanos y parientes.

 

Maria Pacheco era una mujer muy convencida de lo que está haciendo. Se la tacha de ambiciosa, de mandona, de haber impulsado a su marido a la revuelta, y no creo que eso sea así. En realidad, María Pacheco empieza a aparecer precisamente a partir de la muerte de Juan.

 

Según dice la historia, fue Maria Pacheco la que instigó a su “pacífico marido” a llevar adelante la revuelta y a que uniera Toledo a las Comunidades.


Sí, claro. Y ¿quién lo dice? Pues lo dicen los cronistas de la época. Cronistas hombres, que sirven a sus señores, que son los que les pagan, y que por supuesto no podían tomar parte por el pueblo

 

Según cuentan Maria Pacheco no estaba conforme cuando el 10 de noviembre de 1510 se firman los esponsales con Juan Padilla, que era un no toledano y de rango inferior.

¿Existía amor entre Maria Pacheco y Juan Padilla?

 

En eso se ponen de acuerdo los cronistas al decir que era una pareja enamorada. Es cierto que cuando a ella la casan, porque en esa época les casaban, ella no está conforme porque ella es doña y el no es don. Ella es una mujer cultísima. Porque también hay una serie de diferencias culturales que los distancian enormemente. Ella a los 15 años ya hablaba griego y latín. Además, sabía historia, geografía y matemáticas. Es decir, que era una niña precoz y muy ilustremente educada. De todo eso se encargó su padre, que era un humanista y pretendía que sus hijos estuvieran muy educados, porque consideraba que la cultura era poder. María Pacheco se enfada tanto con este matrimonio que le niega la palabra a su padre.

 

Sin embargo cuando Juan de Padilla muere, antes de morir, Maria le escribe una carta en la que le declara su amor, y no sólo eso sino que en la carta se dice claramente que ella está enamorada de él. Ella tiene 25 años entonces.

 

¿El roce hace el cariño?


Hombre... el amor es una cosa insospechada. Si los dos compartían ideas, y luego Juan de Padilla demuestra ser un hombre con el que nadie se mete porque todos le consideran una persona honrada, noble, justa... entonces, ¿por qué no se iba a enamorar ella, una persona apasionada, que era todo fuego y todo amor?

 

Esta mujer, que es voluntariosa y fuerte, cuando se enamora se enamora plenamente, y cuando toma una decisión la toma sin titubeos. Se lanza al amor, se lanza a la lucha comunera y se lanza a todo lo que considera que debe hacer.

 

¿Cómo muere María Pacheco?


Toledo no puede resistir, le faltan alimentos y están cercados. Hay que llegar a un acuerdo. Ella lo que promueve es un acuerdo con las tropas reales en la que se pueda conseguir una rendición honrosa. Gracias a ese acuerdo entran las tropas en Toledo. Pero los comuneros no se desarman, y precisamente lo que lleva a la revuelta de los comuneros del día de San Blas es que los imperiales quieren que los comuneros se desarmen, pero María dice que no hasta que el emperador no ratifique el acuerdo.

Entonces los realistas organizan altercados para provocar que los comuneros empuñen de nuevo las armas, y así luchar con ellos y acabar de una vez por todas ya que eran superiores en número.

María Pacheco se escapa de Toledo y se exilia a Portugal. Muera abandonada , condenada a muerte por Carlos I. Es una de las pocas personas que nunca son amnistiados. Entre otras cosas porque ella no lo solicita nunca. De hecho ni siquiera se le traen los huesos a Toledo que es donde quería ella reposar. Muere joven, con 34 años y enferma, acompañada de unos cuantos sirvientes.

 

¿Cuál ha sido la mayor dificultad que has encontrado a la hora de documentarte para hacer el libro?


Lo que más que costó fue averiguar si tuvo hijos. En algunos documentos aparece que tuvo hijos, en otros indica que no tuvo ningún hijo, en otros que tuvo un hijo... Al parecer, este asunto a los historiadores no les pareció importante. Sin embargo, en una novela es algo fundamental, sobre todo si estás contando la historia de dos personas casadas y unidas. El caso es que tuvo un hijo que se llamó Pedro, y que murió de peste a los siete años.

 

NOTA DE AGRADECIMIENTO DE IZQUIERDA COMUNERA A LA AUTORA:

 

Enhorabuena por el libro y gracias Toti. Gracias por regalarnos con este libro que describe espléndidamente los sentimientos del Movimiento Comunero y nos ayuda a conocer a una de sus figuras más importantes.

 

Ideas justas no se han olvidado ni se olvidarán:

 

- La asamblea es soberana y los representantes elegidos por ella solamente se pueden limitar a eso: portavoces, representantes, retirables en cualquier momento y que nunca deben decidir en contra o al margen de los decidido y discutido asambleariamente,

 

- Las acciones de interés común no se espera que se tomen desde arriba, sino que se inician, se proponen, se abordan y se ejecutan desde abajo, extendiendo la autogestión al mayor ámbito posible.

 

- Defender el comercio justo, la no explotación de unos pueblos por otros, y eso implica la preponderancia de la producción sobre la especulación económica, que debe ser reducida o anulada, y de una racionalidad en esa producción y en su reparto que hagan la vida sostenible en la tierra.

 

Realistas y traidores todavía existen, pero el pueblo al final despertará, abrirá los ojos y conseguirá realizar una Castilla más democrática, justa y solidaria.

 

Recibe una sincera felicitación por este trabajo de unos Comuneros del siglo XXI.

 

Castilla, Enero de 2004