Entrevista con René, militante de Izquierda Castellana, sobre la vigencia del pensamiento comunero


10/05/06
Obtenido de: Rebelión

 El pasado domingo 23 de abril, día nacional de Castilla, el presidente de la Junta de Castilla León, Juan Vicente Herrera (PP) decidió visitar la campa de Villalar de los Comuneros, donde año tras año se conmemora la memoria de los comuneros y se celebra la identidad castellana en un clima eminentemente popular y de izquierdas.

El Partido Popular acude a las fiestas desde hace 2 años bajo el señuelo de "Fundación Villalar", sabiendo que no es bien recibido. Esta fue la razón por la que un grupo de jóvenes decidieran increpar a Herrera con gritos como "fuera fascistas de Villalar", "Partido Popular, fuera de Villalar", "fuera imperialistas de Villalar", y otras.

Según fuentes de la Delegación del Gobierno, una piedra impactó en la cabeza de la responsable regional de Protección Civil, Cristina Gredilla, que se encontraba en compañía del presidente de la Junta. Y pese a que la víctima no interpuso ninguna denuncia, a partir de ese momento comienza una campaña de criminalización contra Izquierda Castellana (IzCa) desde numerosos medios de información.

Como resultado un militante de IzCa (Burgos) fue detenido y, según el auto policial, otras siete personas (cuatro de Valladolid y tres de Madrid) podrían correr igual suerte.

En el comunicado emitido por IzCa, la organización política asegura que, desde hace años, “el PP y medios afines, se criminaliza sistemáticamente la celebración de Villalar de los Comuneros con la intención de destruirla. Con el paso de los años y comprobando que ese objetivo es imposible, han optado por la táctica de desnaturalizar la celebración, intentando transformarla en una simple romería”.

Desde el año pasado, el gobierno autonómico intenta, mediante trabas administrativas, impedir la presencia de IzCa en Villalar, que convocó este año bajo el lema "Castilla, progresista, soberana y solidaria. No a la derecha fascista y corrupta''.

Sin embargo, IzCa “condenó y rechazó” la agresión contra la responsable de protección civil, negando cualquier vinculación con sus militantes en el hecho. También denunció la campaña en su contra y la brutal agresión a un miembro de su organización (que tuvo que ser hospitalizado) sin que por ello se les ocurriera responsabilizar al PP.

Pese a todo, y teniendo en cuenta de que la investigación policial descartó cualquier responsabilidad de IzCa en la agresión a Cristina Gredilla, el 27 de abril fue detenido en Burgos una persona vinculada a la organización política acusada de atentado contra la autoridad y lesiones. Durante este procedimiento fue informada de que otras siete u ocho personas vinculadas a la organización juvenil de Izquierda Castellana podrían ser detenidas bajo las mismas acusaciones.

La actuación policial, basada exclusivamente en fotografías aparecidas en los medios de comunicación en las que estas personas aparecen increpando a la comitiva del PP, es un atentado contra la libertad de expresión y el mas elemental legítimo derecho a la discrepancia política.

Ese mismo día, IzCa reiteró en un nuevo comunicado la “maniobra de criminalización instigada por el PP” y pidió que se hicieran públicos “los atestados policiales, informes y documentos gráficos sobre la presunta agresión ocurrida el 23 de abril. Única forma de conocer con veracidad lo ocurrido”.

“Si el PP, o cualquier otra entidad considera que IzCa tiene algo que ver con este hecho, que se nos denuncie ante los juzgados, y se cite a declarar al representante legal de nuestra organización”, agregó la organización, que se reservaba la posibilidad de presentar una querella criminal contra los instigadores de la campaña en su contra.

Entrevista con René, militante de la asamblea de la Asociación Cultural Castilla Comunera de Vallekas (proyecto integrado en la Izquierda Castellana)

¿Cómo definirías el día festivo del 23 de abril en Villalar de los Comuneros?

Cada 23 de abril se conmemora en el pueblo castellano de Villalar la derrota en 1521 de los ejércitos comuneros ante las tropas imperiales de Carlos V. Se trata de una jornada con carácter eminentemente popular y reivindicativo, en el que los castellanos y castellanas de todas las provincias se reúnen para celebrar su identidad y para recordar a todos aquellos y aquellas que dieron su vida por los intereses del pueblo. Cada año Villalar ha ido recogiendo las distintas reivindicaciones de la clase trabajadora, ya sean de corte antimilitarista (como las campañas anti-OTAN), ecologista (como la lucha antinuclear), feminista, sindicalista, antifascista, etc.

El 23 de abril es el día de la Comunidad Autónoma de Castilla y León, ¿cómo valoras este hecho?

El que la fecha del 23 de abril se haya convertido en un día para ejercitar la memoria colectiva y el que cada año las campas de Villalar acojan a decenas de miles de personas constituyen sin duda hechos positivos...

Sin embargo, pienso que el referente simbólico comunero no debería ser reconocido por las instituciones únicamente como un referente para los castellanos y castellanas de la Comunidad de Castilla y León. El hecho de convertir a los comuneros y comuneras en símbolo exclusivo de la Comunidad Autónoma castellano-leonesa nace de una decisión política tomada en 1984, y detrás de esta decisión política lo que encontramos es una clara apuesta, apuesta que en su día perseguía dos objetivos de forma simultánea: por un lado, fijar un día como el día de la Comunidad Autónoma de Castilla y León (y qué mejor día que el 23 de abril, día cargado de simbolismo castellano), y por otro, consolidar la división territorial de Castilla en 5 Comunidades Autónomas, reafirmando así el modelo estatal autonómico como freno eficaz frente a los nacionalismos pujantes.

Pero esta apuesta, a mi modo de entender las cosas, constituye un grave error. En primer lugar, se trata de un claro error histórico; recordemos que el movimiento comunero se desarrolló en ambas caras de la sierra de Guadarrama, en torno a 2 núcleos principales, Toledo y Valladolid, extendiéndose por el conjunto del territorio castellano hacia Segovia, Palencia, Madrid, Ávila, Medina del Campo, Zamora, Toro, Salamanca, Cuenca, Guadalajara, etc. Y también es necesario recordar el origen de algunos de los personajes más destacados en la revuelta: si bien es cierto que Francisco Maldonado provenía de Salamanca, Juan de Padilla era Toledano, y Juan Bravo de Atienza (Guadalajara), a pesar de que posteriormente marchara a Segovia.

Por lo tanto, Villalar y la revuelta comunera son un símbolo aglutinador para todxs l@s castellan@s, y el ideario comunero es patrimonio de todos los trabajadores castellanos y castellanas. Y ese es el segundo error, considerar que los referentes de los pueblos, en concreto los referentes del pueblo trabajador castellano, son maleables y manipulables según los intereses políticos oligárquicos del momento. Si el dicho popular hace justicia, y suele hacerlo, el tiempo pone las cosas en su sitio...

¿Cómo definirías la revuelta de l@s comuner@s?

Si bien es cierto que la revolución comunera no es una revolución obrera (en el siglo XVI todavía no podemos hablar de la existencia de la clase obrera), el propio Marx la calificó como la primera revolución moderna. Si por algo se caracteriza el movimiento comunero es por tratarse de un movimiento que reclamó soberanía para el pueblo: según los comuneros y comuneras, el reino debía mandar sobre el rey, y no el rey sobre el reino. Los comuneros apostaban por un nuevo sujeto que ejerciera su soberanía para acabar con el proyecto imperial de Carlos V, proyecto nefasto tanto para las burguesías castellanas emergentes (pequeños burgueses y artesanos principalmente) como para el conjunto del campesinado. Desde una perspectiva de clase, lo que nos debe interesar de ese momento histórico es el protagonismo que asumieron las clases populares: durante las revueltas, las ciudades y las milicias fueron organizadas de forma horizontal y asamblearia, rigiendo el principio de “nadie es más que nadie”. No sólo eso, es de destacar también el rechazo generalizado que existió desde las posturas comuneras al exterminio del imperio contra los pueblos indígenas latinoamericanos. De hecho, algunos comuneros marcharon tras su derrota a América, y su recuerdo fue rescatado en las primeras luchas de liberación nacional anticoloniales de toda Latinoamérica, que fueron denominadas como movimientos comuneros.

Por lo tanto, creo que es importante ser conscientes de la necesidad de convertir cada 23 de abril en una fecha de victoria y no de derrota, una fecha de alegría y orgullo para los trabajadores y trabajadoras castellanas, una fecha que sirva para conectar las luchas del pasado con las luchas de hoy en día.

Si la revuelta comunera ha sido históricamente un símbolo de lucha popular, ¿cómo valoras la presencia de las instituciones, más en concreto del Partido Popular, en la festividad del 23 de abril?

Creo que tenemos que valorarla como lo que es, como un intento oportunista, desesperado y en muchas ocasiones literal, de “salir en la foto”. A mi modo de entender las cosas, la presencia del Partido Popular en Villalar resulta un tanto patética, y explicaré porqué.

En primer lugar, convendría hacer memoria y recordar que el Grupo Popular se opuso en 1984 a la propuesta del PSOE de convertir el 23 de abril en el día de la Comunidad de Castilla y León; de hecho, el señor Aznar, fiel admirador de la figura histórica de Carlos V, amenazó por entonces con acabar con el Día de Villalar en cuanto llegase al poder. Paradojas de la vida, por entonces, el grupo Popular llegó [incluso] a proponer como día de [Castilla y León] -la Comunidad- el 12 de octubre, día de lo que llaman la Hispanidad y la Raza, día de exaltación del imperio, la conquista y la masacre de los pueblos. (En definitiva, de aquello a lo que l2 comuner@s se oponían y contra lo que se sublevaron)

Y ocurre que la presencia de la derecha franquista en Villalar es interpretada por mucha gente no sólo como algo absurdo, sino también como un gesto de provocación. ¿Por qué? Porque es evidente que el ideario comunero es opuesto al del Partido Popular, defensor en la teoría y en la práctica de políticas imperialistas. La fecha del 23 de abril en Villalar ha sido un referente constante en la lucha histórica por las libertades, de forma muy especial durante la Transición, y todo el mundo sabe cuál ha sido el papel qué desempeñaron los antepasados de los populares durante la dictadura franquista y durante su transformación en régimen (“)democrático(”). Pero es que además, si miramos al presente, la política que este grupo político está desarrollando actualmente en Castilla, en colaboración con otros grupos que también acuden a Villalar, es opuesta a cualquier cosa que tenga que ver con lo comunero: los populares son fieles defensores de sus propios intereses de clase, son fieles defensores, junto a otros, de un proyecto económico español-imperialista de rapiña, rapiña que se ejerce sobre las clases trabajadoras de los pueblos del estado y de los pueblos del mundo, rapiña que se ejerce sobre el propio futuro de Castilla y sobre sus recursos.

El significado histórico de los hombres y mujeres comuner@s ha servido como símbolo de lucha, símbolo que ha sido constantemente rescatado por los movimientos populares y por los sectores progresistas desde el s.XVI hasta hoy en día, y por esa razón es difícil interpretar la presencia de ciertos sectores institucionales en Villalar en una clave distinta a la que he comentado. Los primeros que son conscientes de sus contradicciones son ellos mismos; los populares saben que son sus propias contradicciones las que les llevan a no ser bien recibidos, y por eso han decidido camuflarse bajo el disfraz de Fundación Villalar, pero todos sabemos quienes son. (Recurriré de nuevo al refrán de que )El tiempo pone las cosas en su sitio...

¿Tienes algo que añadir?

En primer lugar, agradecer a Rebelión este espacio donde he podido expresar mis ideas y pensamientos, pensamientos e ideas que en mayor y menor medida son también compartidas por otra gente.

Y en segundo lugar, me gustaría aprovechar la ocasión para lanzar una reflexión que quiero compartir con aquellos que puedan leer esta entrevista: la identidad nacional, esa identidad de pueblo con un pasado y sobre todo con un futuro, y la identidad de clase, esa identidad de ser trabajadores necesitados de vender su fuerza de trabajo para llegar a fin de mes, ambas identidades, (la conciencia de pueblo y de clase), son herramientas útiles y necesarias para los trabajadores y trabajadoras del mundo, por mucho que algunos pretendan enterrarlas como cosas del pasado. Por muy internacionalistas que nos sintamos, los trabajadores necesitamos concretar nuestros proyectos liberadores en marcos territoriales cercanos.

Y el marco territorial en el que creo que debo plasmar mi proyecto es Castilla, un marco territorial que se construye desde los barrios y desde los pueblos y ciudades, pero que los trasciende, rompiendo a su vez también con el marco impuesto del estado español.

De ahí la necesidad de rescatar del olvido la identidad castellana y la figura de los comuneros: en un momento como el actual, en el que las contradicciones territoriales están saliendo a flote de la mano en muchos casos de la lucha popular, los castellanos y castellanas, sobre todo aquellos que siéndolo no se sienten como tales, tenemos que hacer el esfuerzo de indagar en nuestra historia y en nuestra memoria colectiva, haciendo el esfuerzo de reeducarnos en otros valores distintos a los capitalistas, y esa reeducación debe pasar también por el cuestionamiento de nuestra identidad colectiva.

Y eso es necesario porque no podemos permitir que se continúen negando los derechos que les corresponden a los distintos pueblos del estado español, (igual que tampoco) -y es también necesario porque no- podemos permitir que esos mismos derechos se nos continúen negando a nosotros también.