El
pasado domingo 23 de abril, día nacional de Castilla, el presidente de
la Junta de Castilla León, Juan Vicente Herrera (PP) decidió visitar
la campa de Villalar de los Comuneros, donde año tras año se conmemora
la memoria de los comuneros y se celebra la identidad castellana en un
clima eminentemente popular y de izquierdas. El
Partido Popular acude a las fiestas desde hace 2 años bajo el señuelo
de "Fundación Villalar", sabiendo que no es bien recibido.
Esta fue la razón por la que un grupo de jóvenes decidieran increpar a
Herrera con gritos como "fuera fascistas de Villalar",
"Partido Popular, fuera de Villalar", "fuera
imperialistas de Villalar", y otras. Según
fuentes de la Delegación del Gobierno, una piedra impactó en la cabeza
de la responsable regional de Protección Civil, Cristina Gredilla, que
se encontraba en compañía del presidente de la Junta. Y pese a que la
víctima no interpuso ninguna denuncia, a partir de ese momento comienza
una campaña de criminalización contra Izquierda Castellana (IzCa)
desde numerosos medios de información. Como
resultado un militante de IzCa (Burgos) fue detenido y, según el auto
policial, otras siete personas (cuatro de Valladolid y tres de Madrid)
podrían correr igual suerte. En
el comunicado emitido por IzCa, la organización política asegura que,
desde hace años, “el PP y medios afines, se criminaliza sistemáticamente
la celebración de Villalar de los Comuneros con la intención de
destruirla. Con el paso de los años y comprobando que ese objetivo es
imposible, han optado por la táctica de desnaturalizar la celebración,
intentando transformarla en una simple romería”. Desde
el año pasado, el gobierno autonómico intenta, mediante trabas
administrativas, impedir la presencia de IzCa en Villalar, que convocó
este año bajo el lema "Castilla, progresista, soberana y
solidaria. No a la derecha fascista y corrupta''. Sin
embargo, IzCa “condenó y rechazó” la agresión contra la
responsable de protección civil, negando cualquier vinculación con sus
militantes en el hecho. También denunció la campaña en su contra y la
brutal agresión a un miembro de su organización (que tuvo que ser
hospitalizado) sin que por ello se les ocurriera responsabilizar al PP. Pese
a todo, y teniendo en cuenta de que la investigación policial descartó
cualquier responsabilidad de IzCa en la agresión a Cristina Gredilla,
el 27 de abril fue detenido en Burgos una persona vinculada a la
organización política acusada de atentado contra la autoridad y
lesiones. Durante este procedimiento fue informada de que otras siete u
ocho personas vinculadas a la organización juvenil de Izquierda
Castellana podrían ser detenidas bajo las mismas acusaciones. La
actuación policial, basada exclusivamente en fotografías aparecidas en
los medios de comunicación en las que estas personas aparecen
increpando a la comitiva del PP, es un atentado contra la libertad de
expresión y el mas elemental legítimo derecho a la discrepancia política. Ese
mismo día, IzCa reiteró en un nuevo comunicado la “maniobra de
criminalización instigada por el PP” y pidió que se hicieran públicos
“los atestados policiales, informes y documentos gráficos sobre la
presunta agresión ocurrida el 23 de abril. Única forma de conocer con
veracidad lo ocurrido”. “Si
el PP, o cualquier otra entidad considera que IzCa tiene algo que ver
con este hecho, que se nos denuncie ante los juzgados, y se cite a
declarar al representante legal de nuestra organización”, agregó la
organización, que se reservaba la posibilidad de presentar una querella
criminal contra los instigadores de la campaña en su contra. Entrevista
con René, militante de la asamblea de la Asociación Cultural Castilla
Comunera de Vallekas (proyecto integrado en la Izquierda Castellana) ¿Cómo
definirías el día festivo del 23 de abril en Villalar de los
Comuneros? Cada
23 de abril se conmemora en el pueblo castellano de Villalar la derrota
en 1521 de los ejércitos comuneros ante las tropas imperiales de Carlos
V. Se trata de una jornada con carácter eminentemente popular y
reivindicativo, en el que los castellanos y castellanas de todas las
provincias se reúnen para celebrar su identidad y para recordar a todos
aquellos y aquellas que dieron su vida por los intereses del pueblo.
Cada año Villalar ha ido recogiendo las distintas reivindicaciones de
la clase trabajadora, ya sean de corte antimilitarista (como las campañas
anti-OTAN), ecologista (como la lucha antinuclear), feminista,
sindicalista, antifascista, etc. El 23 de
abril es el día de la Comunidad Autónoma de Castilla y León, ¿cómo
valoras este hecho? El
que la fecha del 23 de abril se haya convertido en un día para
ejercitar la memoria colectiva y el que cada año las campas de Villalar
acojan a decenas de miles de personas constituyen sin duda hechos
positivos... Sin
embargo, pienso que el referente simbólico comunero no debería ser
reconocido por las instituciones únicamente como un referente para los
castellanos y castellanas de la Comunidad de Castilla y León. El hecho
de convertir a los comuneros y comuneras en símbolo exclusivo de la
Comunidad Autónoma castellano-leonesa nace de una decisión política
tomada en 1984, y detrás de esta decisión política lo que encontramos
es una clara apuesta, apuesta que en su día perseguía dos objetivos de
forma simultánea: por un lado, fijar un día como el día de la
Comunidad Autónoma de Castilla y León (y qué mejor día que el 23 de
abril, día cargado de simbolismo castellano), y por otro, consolidar la
división territorial de Castilla en 5 Comunidades Autónomas,
reafirmando así el modelo estatal autonómico como freno eficaz frente
a los nacionalismos pujantes. Pero
esta apuesta, a mi modo de entender las cosas, constituye un grave
error. En primer lugar, se trata de un claro error histórico;
recordemos que el movimiento comunero se desarrolló en ambas caras de
la sierra de Guadarrama, en torno a 2 núcleos principales, Toledo y
Valladolid, extendiéndose por el conjunto del territorio castellano
hacia Segovia, Palencia, Madrid, Ávila, Medina del Campo, Zamora, Toro,
Salamanca, Cuenca, Guadalajara, etc. Y también es necesario recordar el
origen de algunos de los personajes más destacados en la revuelta: si
bien es cierto que Francisco Maldonado provenía de Salamanca, Juan de
Padilla era Toledano, y Juan Bravo de Atienza (Guadalajara), a pesar de
que posteriormente marchara a Segovia. Por
lo tanto, Villalar y la revuelta comunera son un símbolo aglutinador
para todxs l@s castellan@s, y el
ideario comunero es patrimonio de todos los trabajadores castellanos y
castellanas. Y ese es el segundo error, considerar que los referentes de
los pueblos, en concreto los referentes del pueblo trabajador
castellano, son maleables y manipulables según los intereses políticos
oligárquicos del momento. Si el dicho popular hace justicia, y suele
hacerlo, el tiempo pone las cosas en su sitio... ¿Cómo
definirías la revuelta de l@s comuner@s? Si
bien es cierto que la revolución comunera no es una revolución obrera
(en el siglo XVI todavía no podemos hablar de la existencia de la clase
obrera), el propio Marx la calificó como la primera revolución
moderna. Si por algo se caracteriza el movimiento comunero es por
tratarse de un movimiento que reclamó soberanía para el pueblo: según
los comuneros y comuneras, el reino debía mandar sobre el rey, y no el
rey sobre el reino. Los comuneros apostaban por un nuevo sujeto que
ejerciera su soberanía para acabar con el proyecto imperial de Carlos
V, proyecto nefasto tanto para las burguesías castellanas emergentes
(pequeños burgueses y artesanos principalmente) como para el conjunto
del campesinado. Desde una perspectiva de clase, lo que nos debe
interesar de ese momento histórico es el protagonismo que asumieron las
clases populares: durante las revueltas, las ciudades y las milicias
fueron organizadas de forma horizontal y asamblearia, rigiendo el
principio de “nadie es más que nadie”. No sólo eso, es de destacar
también el rechazo generalizado que existió desde las posturas
comuneras al exterminio del imperio contra los pueblos indígenas
latinoamericanos. De hecho, algunos comuneros marcharon tras su derrota
a América, y su recuerdo fue rescatado en las primeras luchas de
liberación nacional anticoloniales de toda Latinoamérica, que fueron
denominadas como movimientos comuneros. Por
lo tanto, creo que es importante ser conscientes de la necesidad de
convertir cada 23 de abril en una fecha de victoria y no de derrota, una
fecha de alegría y orgullo para los trabajadores y trabajadoras
castellanas, una fecha que sirva para conectar las luchas del pasado con
las luchas de hoy en día. Si la
revuelta comunera ha sido históricamente un símbolo de lucha popular,
¿cómo valoras la presencia de las instituciones, más en concreto del
Partido Popular, en la festividad del 23 de abril? Creo
que tenemos que valorarla como lo que es, como un intento oportunista,
desesperado y en muchas ocasiones literal, de “salir en la foto”. A
mi modo de entender las cosas, la presencia del Partido Popular en
Villalar resulta un tanto patética, y explicaré porqué. En
primer lugar, convendría hacer memoria y recordar que el Grupo Popular
se opuso en 1984 a la propuesta del PSOE de convertir el 23 de abril en
el día de la Comunidad de Castilla y León; de hecho, el señor Aznar,
fiel admirador de la figura histórica de Carlos V, amenazó por
entonces con acabar con el Día de Villalar en cuanto llegase al poder.
Paradojas de la vida, por entonces, el grupo Popular llegó [incluso] a
proponer como día de [Castilla y León] -la Comunidad- el 12 de
octubre, día de lo que llaman la Hispanidad y la Raza, día de exaltación
del imperio, la conquista y la masacre de los pueblos. (En definitiva,
de aquello a lo que l2 comuner@s se oponían y contra lo que se
sublevaron) Y
ocurre que la presencia de la derecha franquista en Villalar es
interpretada por mucha gente no sólo como algo absurdo, sino también
como un gesto de provocación. ¿Por qué? Porque es evidente que el
ideario comunero es opuesto al del Partido Popular, defensor en la teoría
y en la práctica de políticas imperialistas. La fecha del 23 de abril
en Villalar ha sido un referente constante en la lucha histórica por
las libertades, de forma muy especial durante la Transición, y todo el
mundo sabe cuál ha sido el papel qué desempeñaron los antepasados de
los populares durante la dictadura franquista y durante su transformación
en régimen (“)democrático(”). Pero es que además, si miramos al
presente, la política que este grupo político está desarrollando
actualmente en Castilla, en colaboración con otros grupos que también
acuden a Villalar, es opuesta a cualquier cosa que tenga que ver con lo
comunero: los populares son fieles defensores de sus propios intereses
de clase, son fieles defensores, junto a otros, de un proyecto económico
español-imperialista de rapiña, rapiña que se ejerce sobre las clases
trabajadoras de los pueblos del estado y de los pueblos del mundo, rapiña
que se ejerce sobre el propio futuro de Castilla y sobre sus recursos. El
significado histórico de los hombres y mujeres comuner@s ha servido
como símbolo de lucha, símbolo que ha sido constantemente rescatado
por los movimientos populares y por los sectores progresistas desde el
s.XVI hasta hoy en día, y por esa razón es difícil interpretar la
presencia de ciertos sectores institucionales en Villalar en una clave
distinta a la que he comentado. Los primeros que son conscientes de sus
contradicciones son ellos mismos; los populares saben que son sus
propias contradicciones las que les llevan a no ser bien recibidos, y
por eso han decidido camuflarse bajo el disfraz de Fundación Villalar,
pero todos sabemos quienes son. (Recurriré de nuevo al refrán de que
)El tiempo pone las cosas en su sitio... ¿Tienes
algo que añadir? En
primer lugar, agradecer a Rebelión este espacio donde he podido
expresar mis ideas y pensamientos, pensamientos e ideas que en mayor y
menor medida son también compartidas por otra gente. Y
en segundo lugar, me gustaría aprovechar la ocasión para lanzar una
reflexión que quiero compartir con aquellos que puedan leer esta
entrevista: la identidad nacional, esa identidad de pueblo con un pasado
y sobre todo con un futuro, y la identidad de clase, esa identidad de
ser trabajadores necesitados de vender su fuerza de trabajo para llegar
a fin de mes, ambas identidades, (la conciencia de pueblo y de clase),
son herramientas útiles y necesarias para los trabajadores y
trabajadoras del mundo, por mucho que algunos pretendan enterrarlas como
cosas del pasado. Por muy internacionalistas que nos sintamos, los
trabajadores necesitamos concretar nuestros proyectos liberadores en
marcos territoriales cercanos. Y
el marco territorial en el que creo que debo plasmar mi proyecto es
Castilla, un marco territorial que se construye desde los barrios y
desde los pueblos y ciudades, pero que los trasciende, rompiendo a su
vez también con el marco impuesto del estado español. De
ahí la necesidad de rescatar del olvido la identidad castellana y la
figura de los comuneros: en un momento como el actual, en el que las
contradicciones territoriales están saliendo a flote de la mano en
muchos casos de la lucha popular, los castellanos y castellanas, sobre
todo aquellos que siéndolo no se sienten como tales, tenemos que hacer
el esfuerzo de indagar en nuestra historia y en nuestra memoria
colectiva, haciendo el esfuerzo de reeducarnos en otros valores
distintos a los capitalistas, y esa reeducación debe pasar también por
el cuestionamiento de nuestra identidad colectiva. Y
eso es necesario porque no podemos permitir que se continúen negando
los derechos que les corresponden a los distintos pueblos del estado
español, (igual que tampoco) -y es también necesario porque no-
podemos permitir que esos mismos derechos se nos continúen negando a
nosotros también. |
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