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La
patria es la de siempre, nuestra patria, Castilla
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14/10/05
David Sánchez
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Qué
suerte tiene los catalanes, que bien se llevan. Qué maravilla verlos
tan felices y tan lustrosos, con su nuevo estatuto; qué
más da el ideal. Qué carajo importa que no nos entendamos, que
no tengamos las mismas ideas, que no nos hayamos educado de la misma
manera... Lo importante, lo realmente importante es que, en lo esencial,
estamos de acuerdo. Queremos la libertad, queremos nuestras propias
leyes, nuestra propia lengua, nuestra propia lucha y encaminado estamos
para conseguirlo. Queremos tener decisión propia, gestionarnos a
nosotros mismos, tener nuestra propia identidad y si, para conseguirlo,
tengo que amigarme con el enemigo, si tengo que ceder, si tengo que
decir que sí a lo que siempre he dicho no, pues lo hago. Somos muy de
izquierdas, somos muy sociales, pero lo principal, lo realmente
esencial, es que somos Catalanes.*
Como bien digo, qué suerte
tienen. Nosotros, en cambio, no sabemos ni quiénes somos. Y menos yo.
Cuando era niño, me entusiasmaba con las batallitas de un tal Quijano
recorriendo los campos de Castilla, mi Castilla. Yo estudiaba mi
Castilla y la otra Castilla,
las dos en una, la de arriba, la más vieja y la de abajo, la más
manchada. Ahora, en cambio, soy de Madrid. Me han cambiado la identidad
(se han inventado hasta una bandera), como el que se cambia de
calzocillos – peor, porque con calzones limpios uno no se escuece
tanto-.
A nosotros nos pasa lo que a las radiopatio de la comunidad de
vecinos; estamos tan preocupados por los Catalanes y Vascos, que no nos
damos cuenta que a los Castellanos nos están dejando sin identidad
alguna. Tenemos tantas banderas que no caben en el armario. ¡Qué pena!
Lo increíble de todo esto es que todavía hay mucha gente que
habla de su España, de su gran nación. Qué pena les da: “nos la están
partiendo en pedazos”. Aznar dice por ahí, por sus queridísimos
Estados Unidos, que España está pasando por su peor momento democrático,
que la crisis puede llegar incluso a destruir el país; ¿qué país?,
su país claro. ¿Es que nadie, o casi, se ha dado cuenta de que estos
tipos quieren un país como el que dejó su insustituible líder de antaño?
Dice Ismael Serrano que la patria es la de cada uno, su entorno, su
barrio, su gente... Y yo voy más allá: la patria es la de siempre,
nuestra patria, Castilla; la que tantas veces nos unen y desunen, ya sea
en territorio o en ideas, o en banderas. Pero es nuestra, pues en
nuestros corazones no se puede dividir, no nos la pueden arrebatar y
utilizarla para sus intereses.
Miremos hacia delante, luchemos; sigamos el ejemplo de Catalanes
y Vascos, para que nuestra tierra sea nuestra y de todo aquel que quiera
disfrutar de ella. Exijamos que se mantenga nuestra historia, ¿acaso
hay una tierra con más historia – si de memoria histórica se trata
– que nuestra Castilla? Dicen por ahí que España es nación de
naciones; quiero ser más lírico: España es tierra de tierras.
Salud.
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El gobierno Catalán cede ante CIU y se ponen de acuerdo en la firma del
Statut.
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