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Actos
en memoria de las/os antifascistas asesinadas/os en la transición.
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19/10/05
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CHARLA-DEBATE: "La
transición a debate":
Instituto
Tirso de Molina (Metro
buenos Aires)
Viernes 21 de octubre
a las 18:30 h. - Alfredo Grimaldos
- Carlos Fabreti (Presidente de la Asociación contra la
tortura)
- Portavoces de CNT, Izquierda Castellana y Corriente Roja
Presenta y modera: Bukaneros ACTO
POLÍTICO: Centro
Cultural Pablo Neruda
Av. Paglo Neruda, 65. (Metro Alto del Arenal)
Sábado 22 de
octubre a las 18:30 h. - Quintín
Cabrera (Cantautor)
- Humberto Valverde (Poeta)
- Intervenciones de portavoces de AAVV Ahora, Izquierda
Castellana, CNT, Corriente Roja y Aravya.
Convocan:
CNT (Transportes y Oficios Varios), Izquierda
Castellana (Juventudes Castellanas Revolucionarias, Asociación
Cultural Castilla Comunera), Corriente Roja (VK), Bukaneros,
ARAVYA (Asociación republicana de amigas/os de Vallekas y
alrededores)
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El
27 de septiembre del 2005 se cumplieron 15 años de los últimos
fusilamientos de la dictadura franquista. Tal día como ese de 1975 el régimen
de Franco vuelve a mostrar su rostro más sanguinario y sus pelotones de
guardias civiles y policías ejecutan a 5 luchadores antifascistas.
Apenas
2 meses después, moría en la cama el tirano, con lo que se abría para
el pueblo grandes expectativas de cambio, de verdadero cambio, es decir,
de transformación social. Una serie de interrogantes se abrían: ¿Habría
una verdadera ruptura democrática?, ¿se permitiría a la ciudadanía
elegir la forma de sociedad en la que quería vivir?, ¿se podría optar
por la república como forma de Estado?, ¿se daría solución a la
opresión de las distintas nacionalidades del estado español?, ¿se
realizaría la necesaria depuración de los elementos fascistas y
represores presentes a lo largo y ancho del aparato estatal?
Respecto
a este convulso periodo de nuestra historia más reciente, se nos ha
querido hacer creer que se produjo un gran acuerdo entre todos los
sectores políticos, sociales y económicos del Estado para evitar
enfrentamientos fraticidas, para no vernos envueltos en una nueva Guerra
Civil. Así, la versión oficial nos habla de un gran consenso en el que
todos cedieron; un proceso pacífico y modélico que alejó al Estado
Español del peligro de un nuevo enfrentamiento civil, transformándolo
en un moderno y democrático país. Dos fueron, siempre según su versión,
los pilotos que se encargaron de que la transición no naufragase: Don
Juan Carlos, el monarca elegido por Franco, y Adolfo Suárez, anterior
jefe del Movimiento.
La
realidad, no obstante, fue muy distinta, y una vez más, los
detentadores del poder político y económico, encarnados en los
sectores más dinámicos del capitalismo español y las distintas
familias del aparato franquista, propician un cambio de careta para que,
eso sí, bajo un disfraz democrático, la explotación de la clase
trabajadora continuase.
Paralelamente,
una parte importante de la oposición de izquierdas renuncia a toda
pretensión de una verdadera transformación social; en un triste
proceso de pactos vergonzantes y oscuros cambalaches, generalmente,
realizado a espaldas de sus propias bases, estas organizaciones van a
obtener, a cambio de su complicidad, la posibilidad de pasar a formar
parte de quienes se reparten el pastel económico y político de este
Estado. En aras del consenso, PSOE y PCE renuncian a cualquier pretensión
de cambio social, empezando por su aceptación de la monarquía y de sus
símbolos. En el mundo del trabajo, serán CCOO, UGT y USO quienes
instauren un modelo sindical en el que un puñado de burócratas
liberados pactan a espaldas de la clase obrera unas condiciones
laborales cada vez más a la baja.
De
este modo, la oposición responsable acató entusiasta la monarquía;
colaboró en la instauración de un estado de las autonomías que deja
sin resolver el problema de las Naciones del Estado, y resultó
imprescindible en el amordazamiento de las luchas de la clase obrera. A
cambio, ni siquiera se intentó que rindieran cuentas los responsables
de tanta muerte y miseria, de tanta tortura y represión. Es curioso que
la izquierda institucional aplauda las iniciativas tendentes a encausar
a los represores chilenos y argentinos y no haya hecho esfuerzo alguno
por hacer lo propio con los que aquí nos toco padecer.
No
obstante, no podemos olvidar que todo este proceso no transcurrió sin
tensiones ni conflictos; más de un centenar de luchadores y luchadoras,
militantes de izquierdas, fueron asesinad@s por las bandas fascistas,
amparadas y dirigidas desde el aparato del Estado o bien directamente
por elementos de la policía y de la guardia civil.
Vallekas
no fue ajena a las convulsiones de la época, a las huelgas, a las
luchas vecinales, de tan larga tradición en nuestro barrio, a las
manifestaciones, etc. Y también los asesinatos de los criminales
fascistas dejaron su rastro de sangre en nuestras calles: los asesinatos
de Yolanda González, Vicente Cuervo y Andrés García produjeron
un amargo dolor en nuestro vecindario. Sin embargo, su recuerdo ha sido
borrado como parte del vergonzante pacto de silencio que supuso la
transición.
Es
por ello que, por que entendemos que la memoria de los y las luchadoras
antifascistas asesinadas no puede caer en el olvido, ya que murieron por
defender la verdadera libertad para nuestro pueblo y por luchar por una
sociedad sin opresores ni oprimidos, queremos rendirles el homenaje que
se merecen. Y el mejor homenaje, sin duda, es el de rescatar su memoria
y hacer que las mismas banderas de lucha que levantaron vuelvan a ondear
en nuestras manos.
Sólo
de este modo, el sacrificio de quienes regaron con sangre el camino de
la libertad no habrá sido estéril.
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