Visto
para sentencia el juicio de Villa: Probable continuidad de la
impunidad fascista en Salamanca
El juicio contra los tres nazis que apuñalaron a Villa se celebró el miércoles 20 de octubre del 2004. Varias decenas de personas se acercaron al juzgado penal nº 1 de Salamanca para presenciar el juicio contra los autores del apuñalamiento: Alvaro Vega de la Iglesia, hijo de policía, Alberto Rodríguez Santos, militar profesional, y Javier Martín Hernández, estudiante. Los tres acusados están integrados en una cédula de la organización nazi autodenominada Bloque Anti-Sistema (BAS), varios de cuyos miembros fueron detenidos por la policía de Valladolid cuando se disponían a atentar contra un local político, que presumiblemente era el de la Izquierda Castellana.
Finalmente
el juicio se celebró a puerta cerrada por decisión del
juez Carabias, el cual tomó esta
decisión cuando el público que esperaba a la puerta de
la sala empezó a gritar: Nazis
asesinos.
Los hechos juzgados ocurrieron el día 12 de septiembre del año 2002, durante las ferias de la ciudad. Los tres acusados se dirigieron al Ateneo Castellano, sede social de la Izquierda Castellana y acometieron a la primera persona que salió por la puerta: El infortunado Manuel Villarón, Villa, el cual se disponía a sacar la basura del establecimiento en aquellos momentos. Alberto Rodríguez Santos y Javier Martín Hernández sujetaron a la víctima en tanto que Alvaro Vega de la Iglesia le propinó dos puñaladas en el costado izquierdo, al lado del corazón, de 25 centímetros de longitud y tres centímetros de profundidad. La corpulencia del joven militante de las JCR le permitió salvar la vida, aunque estuvo 17 días impedido y necesitó 43 días para recuperarse, además de sufrir daños sicológicos por el trauma de haber sido víctima de un atentado y haber estado a punto de perder la vida.
Según cifras del Movimiento contra la Intolerancia, desde el inicio de los años 90 se han producido varios millares de agresiones protagonizadas por bandas nazis, las cuales han dejado un balance de medio centenar de personas asesinadas y un número indeterminado de heridas. Quizás los casos más famosos han sido los de Lucrecia Pérez, asesinada en Madrid en 1992 y Guillén Agulló, asesinado en Castellón en 1993. En Salamanca, la violencia nazi empezó a aflorar en el año 1995, cuando se constituyeron algunas peñas futboleras de ideología ultraespañolista y de extrema derecha. En la capital charra sus acciones más sonadas, aparte de la agresión contra nuestro compañero Villa, han sido la rotura de la mandíbula con un puño americano al joven segoviano Marcos Sexma, un navajazo en una pierna a un joven vallisoletano y la extracción de un ojo a un estudiante de Biblioteconomía por medio de un botellazo.
La vista del juicio contra los responsables del apuñalamiento de Villa duró seis horas, en cuyo transcurso los autores del hecho alegaron en su favor que el encuentro con Villa fue casual, que le apuñalaron en defensa propia y que no hubo móvil ideológico. A preguntas de porqué Alvaro de Vega iba armado con una navaja, éste contestó que quince días antes de la agresión había organizado una barbacoa en su casa y que un amigo se había olvidado el arma allí, que él simplemente se la metió en el bolsillo para devolvérsela cuando le viera.
Las defensas de los acusados reconocieron la participación de sus patrocinados en los hechos que se le imputan, aunque atribuyen éstos a enemistad personal hacia Villa y a la supuesta borrachera de los tres nazis. Admitieron una pena máxima para el principal encausado de seis meses de prisión por un delito de lesiones.
La
fiscalía estimó que los hechos son constitutivos de un
delito de lesiones. Reconoció que las heridas eran graves y
que su autor era Alvaro de Vega. A Javier Martín y a Alberto
Rodríguez no les imputó participación en la
puñalada, pese a que entre los tres acorralaron a la víctima
y tanto Álvaro como Javier sujetaron
al militante castellanista para que el
agresor principal pudiera blandir el arma en el cuerpo de Villa.
Tampoco quiso aplicar a los agresores la agravante de actuación
por motivos ideológicos.
La acusación particular fue llevada por Doris Benegas, letrada que realizó un magnífico trabajo profesional. Esta letrada se mostró en desacuerdo con que el caso se hubiera instruido por lesiones, porque a lo largo de su dilatada experiencia profesional siempre ha visto que los casos de este tipo han sido instruidos por tentativa de homicidio. En todo caso el asunto es muy terrible porque fue ejecutado con un arma peligrosa y reviste el agravante de haber sido realizado por elementos nazis y por motivos ideológicos. Estos individuos se dirigieron al Ateneo Castellano para actuar contra las personas de este local, sacaron la navaja desde el momento que vieron a Villa, uno de ellos le golpeaba con un cinturón, pero los tres participaron en la acción de acorralarle. Si bien es verdad que solo uno le apuñaló, los otros dos acusados vieron la navaja desde el primer momento y no hicieron nada por evitar los navajazos que finalmente le propinó Álvaro de la Vega, popularmente conocido como el Burro. Hubo una intervención solidaria de todos ellos, los tres fueron copartícipes en las puñaladas porque no le soltaron hasta que se consumó la agresión fatal. Después le dejaron abandonado, se rieron de él y se fueron juntos.
En ningún momento de la vista los encausados mostraron sentimiento por el dolor causado a la víctima ni se arrepintieron de su acción criminal, simplemente se limitaron a armar coartadas y esgrimir excusas con las que zafarse de una estancia en la cárcel que tienen muy bien merecida.
El juicio transcurrió en un clima de tensión porque mucha gente de Salamanca tiene el temor de que este juicio tampoco sirva para acabar con la impunidad de la que ha gozado hasta ahora la violencia fascista. A la salida del juicio hubo largos y sentidos aplausos para la víctima y gritos de nazis asesinos para los encausados. Más tarde se produjo una pelea en la calle Sancti Spiritus entre el encausado apodado Feno y su padre, por una parte, y algunos jóvenes antifascistas por la otra.