¡QUE VIENEN LOS RUSOS, QUE VIENEN LOS RUSOS!




El anuncio de la compra de la empresa petrolera Repsol por parte de la empresa del mismo ramo Rusa, Lukoil, ha agitado extraordinariamente el ''teatrillo político español''.

El PP, partido sobre el que recae la responsabilidad principal de privatizar totalmente Repsol en los años 90, conjuntamente con otras muchas empresas y servicios públicos en el Estado Español, proceso que ya había iniciado años antes Felipe Gónzalez, se lleva ahora las manos a la cabeza por que la tal empresa, Repsol, pueda pasar a ser controlada por capital ruso.

Resulta cuanto menos esperpéntico que los ultradefensores del libre mercado y de las privatizaciones, se opongan ahora a una operación empresarial por el origen nacional del capital interviniente.

¿O es que aún funciona el temor ancestral a la Rusia roja y soviética en el sustrato mental de los dirigentes políticos españoles?

Realmente creemos que en lo fundamental estamos asistiendo a ''un vodevil'' con un reparto mas o menos acordado de papeles, una parte de los políticos del Sistema, critican la operación por el temor a las repercusiones que esta pueda tener en la opinión pública; y otra parte de los políticos profesionales y el conjunto de los poderes económicos apoya la operación, porque realmente dentro de sus esquemas no parece que haya otra salida.

SacyrVallehermoso, empresa copropietaria con la Caixa del 30% de Repsol que Lukoil está dispuesta a comprar esta en la ruina total y la Caixa con graves problemas de liquidez. Similar situación tiene el Banco de Santader, uno de los principales acreedores de SacyrVallehermoso, precisamente por la operación de compra de Repsol.

SacyrVallehermoso, empresa vinculada al ladrillo y como decíamos al borde de la quiebra, necesita vitalmente vender Repsol. Y la Caixa y el Santander necesitan también como agua de mayo, liquidez.

En síntesis, parece muy poco probable que la operación de venta a Lukoil, no se lleve adelante, salvo que aparezca algún comprador alternativo, cosa que a estas algunas parece francamente difícil, porque las únicas empresas que en este momento tienen una capitalización suficiente para poder comprar Repsol son las rusas, las chinas o las de algunos países árabes. Pero no parece probable por razones de geoestrategia que ni los chinos ni los árabes entren en la puja.


O sea que la opción dentro de su esquema es, o Lukoil o el precipicio.


La única opción realmente válida y útil desde el punto de vista del Pueblo Trabajador, sería la recuperación de Repsol para el sector público tal y como tendría que ocurrir con otras empresas y servicios estratégicos para la sociedad, pero eso parece poco probable que ocurra por no decir imposible, con un gobierno como el actual.


IzCa

Castilla a 24 de noviembre de 2008

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