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Copiando el modelo sanitario que otros países neoliberales ya implantaron hace años, hemos entrado en una estrategia de privatización de la sanidad pública, apoyada por la Organización Mundial del Comercio, el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial.
Este último, ya en 1987, dá una serie de recomendaciones para la financiación de servicios sanitarios que abogan por la introducción del sector privado como proveedor de dichos servicios. El objetivo es reducir el gasto sanitario y esto se hace de dos maneras: recortando prestaciones o haciendo participes del pago a los usuarios de manera directa o mediante aseguradoras. Es evidente que semejante objetivo no se puede implantar bruscamente sin crear una gran alarma social, por lo que, y empleando un término médico, se ha pautado a lo largo de varios años. La Comunidad de Madrid, últimamente, ha mantenido a sus hospitales de gestión directa con presupuestos escasos, lo que ha provocado un deterioro considerable de la asistencia sanitaria, un malestar palpable entre sus profesionales (muchos de los cuales están abandonando el sector público) y un descontento generalizado entre los usuarios; todo ello bien publicitado para crear un clima adecuado a la aceptación de una gradual privatización. En ese momento se elige la fórmula PFI para la construcción de las nuevas estructuras sanitarias, que NO SON PÚBLICAS y serán gestionadas por empresas con ánimo de lucro; incluso el personal sanitario será gestionado a través de empresas sujetas a derecho privado. La administración autonómica se compromete a pagar un canon por un periodo no menor de 30 años para que estos hospitales atiendan a una determinada población. En los nuevos hospitales TODO queda supeditado a la rentabilidad económica y en ese todo se incluye la CALIDAD en la atención sanitaria que vendrá determinada por los beneficios de unos propietarios procedentes del mundo de la especulación, con el agravante que les está permitido subcontratar servicios lo que dificultará más su control y empeorará más la calidad. También se deja en mano de las empresas concesionarias la contratación de auditorias de calidad y funcionamiento de los servicios. La OMS ya ha hecho oir su voz para decir que los sistemas mixto público/privados NO son eficientes, son más caros y proporcionan menor calidad, y los propios expertos de EEUU señalan la perniciosa combinación de financiación pública y gestión privada e indican que, en vez de copiar el modelo, el Reino Unido y el resto del mundo deberían ponerlo en cuarentena, porque conlleva aumento de costes administrativos, listas selectivas y corrupción; también indican que los propietarios no son minimizadores del gasto sino maximizadores de los beneficios (British Medical Journal 2007;335:1126-1129) Además la construcción de los nuevos hospitales se acompaña con el anuncio de Planes Directores para varios de los grandes hospitales públicos en los cuales diminuirá el nº de camas y, como consecuencia, ¿disminuirán también las plantillas de personal sanitario?. Un millón seiscientos mil madrileños van a ser asignados obligatoriamente a estos nuevos hospitales, rompiendo así el derecho de equidad ya que, lo vistan como lo vistan, lo nuevos hospitales de gestión privada, para obtener beneficios disminuirán el personal sanitario y no sanitario y la calidad asistencial. Estos ciudadanos, aunque en un primer momento no lo perciban, no recibirán una asistencia en igualdad de condiciones que el resto de los habitantes de la comunidad de Madrid . De momento, en los seis nuevos hospitales, no va a existir presencia física continua ni de radiólogo, ni de especialista de las distintas disciplinas de laboratorio, como hay en otros hospitales públicos. Las empresas privadas, en su potestad de externalizar servicios, han decidido prescindir de los laboratorios clínicos que se dejan reducidos a unos minilaboratorios de urgencias en los que, de momento, ni siquiera hay facultativos responsables, y el grueso de pruebas, incluidas todas las pruebas para diagnóstico microbiológico, se derivarán a la Fundación Hospital Alcorcón.Con el siguiente diseño - Se perderá la relación directa entre el médico responsable del paciente y el facultativo responsable de la analítica - Existirá mucha mayor dificultad en el control preanalítico de muestras y en la preparación de los pacientes - Los tiempos de preanalítica serán mayores- No existirá rechazo de pruebas innecesarias - No habrá inclusión de pruebas adecuadas a la patología del paciente- Muchas interferencias pasarán desapercibidas al no conocer datos suficientes del paciente - La figura del consultor del laboratorio dejará de existir - Se realizarán repeticiones innecesarias de analíticas por dudas en la interpretación ó por falta de confianza en el resultado - Se alargarán de los tiempos de respuesta
Todo ello va en detrimento de la calidad
- La Consejeria de Sanidad ha estado actuando estos años preparando y modificando leyes para afrontar la reordenación de los recursos sanitarios y facilitar la privatización de no solo cualquier hospital (ley 4/2006) sino a cualquier centro, órgano o unidad de ámbito sanitario, es decir se da entrada también a la Atención Primaria (Modificación parcial de la ley 4/2006, BOCM de 22 de Diciembre). Si además tenemos en cuenta el Plan de Ordenación de Recursos Humanos (PORH) de la Comunidad de Madrid anunciado en el BOCM del 7 de Febrero de 2007 y que especifica que se hará de acuerdo a lo establecido en el Estatuto Marco de Personal Estatutario (ley 55/2003 BOE de 17 de Diciembre de 2003) Es de temer que aún vamos a empeorar más.
POSTURA DE LOS PROFESIONALES La dependencia laboral con estas empresas es diferente; el personal queda vinculado a la Consejería de Sanidad solo de manera indirecta, pues estará bajo la dirección de consejos de administración con capacidad de establecer plantillas, modificar condiciones laborales e incluso parte del salario. También puede externalizar otros servicios, igual que ha hecho con los laboratorios clínicos, que hemos sido las primeras victimas de este modelo pero que no seremos los únicos.Como consecuencia de todos estos hechos, el personal sanitario de los laboratorios clínicos de los Hospitales y Centros de Especialidades de gestión pública están sensibilizados ante este problema y se han constituido en una plataforma formada por: 1º.- Los facultativos especialistas: profundamente indignados como profesionales y hondamente preocupados como usuarios ante los propósitos de la consejeria; Además NO se sienten representados por sus colegios profesionales ya que estos han demostrado no tener intereses comunes con la medicina pública. Las sociedades científicas han manifestado en reiterados escritos, que han hecho llegar al Sr Güemes, su total oposición al modelo propuesto, pero este ha hecho oídos sordos. 2º.- Los técnicos especialistas de laboratorio: También amenazados como profesionales y como usuarios por este modelo sienten la misma indignación, si bien algunos sectores se muestran algo cansados después de salir de una dura huelga. El resto del personal sanitario, excepto un pequeño porcentaje, desconoce la forma en que están “naciendo” los nuevos hospitales, o no parece darse cuenta de la importancia del momento que estamos viviendo; situación favorecida por la poca información que la consejería permite filtrar, por la política de separación llevada a cabo entre los profesionales sanitarios, y por la sensación de “estar quemados” que tenemos casi todos los trabajadores de la sanidad pública.Quisiera terminar con un poema de todos conocido pero modificado por un amigo reumatólogo Primero se llevaron a los coordinadores de urgencias Pero no me importó; yo no era de urgencias Luego se llevaron los archivos de historias clínicas Pero miré a otro lado; yo nada tenía que ver con ello Más tarde se llevaron a los de los laboratorios Bueno, yo soy clínico A continuación colectivizaron a los radiólogos Será más eficaz, que suerte que yo sea cirujano Etc... Es necesario mejorar lo que ya existe, todo aquello que las personas que hemos dedicado nuestra vida a la sanidad pública llevamos años denunciando: mejorar la gestión de recursos, adecuar plantillas, centralizar en un hospital las técnicas de baja frecuentación, disponer de sistemas de reconocimiento individual de compromiso con el puesto de trabajo, etc... La sanidad privada debe de existir, pero exponiendo sus propios recursos, sin mezclarlos con los públicos y, desde luego, la pervivencia de la sanidad privada no tiene que ser a costa de la pública |