Documento de discusión de la VI Asamblea de IU

Para una izquierda del siglo XXI

 

Preámbulo.

El Consejo Político Federal celebrado el día 9 de abril de este año aprobó los contenidos, el calendario y la metodología de la VI Asamblea Federal. La dirección federal de IU optó por hacer más fácil la discusión y decidió reducir, tanto el número de documentos como la extensión de los mismos.

El C.P.F. expresó con gran precisión el fin que se perseguía cara a la VI Asamblea:

"Se trata de hacer un documento para que se pueda debatir acerca de las líneas de acción a seguir en los próximos años, los contenidos más importantes de la misma y las mejoras organizativas para llevarlas a cabo"

Y para ello sintetizó los contenidos que conforman el debate de la VI Asamblea en tres documentos:

  1. Informe Balance de Gestión.

  2. Una Tesis Político-organizativa.

  3. Propuesta de revisión o actualización de los Estatutos.

La Tesis que desarrollamos en este documento tiene las siguientes características:

1ª. Es un texto para la acción inmediata, y por tanto marca y señala líneas de fuerza, elementos programáticos y directrices para esa acción.

2ª. Es un texto para una Asamblea ordinaria de IU.

3ª. Y lo que es más importante, el documento de Tesis político-organizativa ha sido elaborado teniendo en cuenta y basándose en las conclusiones del debate habido en toda IU en torno al Cuestionario que el C.P.F. citado aprobó.

El documento está estructurado en cuatro capítulos o bloques que, a nuestro juicio, facilitan la comprensión y, por tanto, el debate.

El primer bloque actualiza nuestro análisis sobre el proceso de globalización capitalista y plantea, sin reservas, la necesidad de una respuesta global a esa globalización capitalista; y como consecuencia de esa respuesta el documento plantea una posición sobre la construcción europea en la que la cuestión de la Unión Política y la constitucionalización de los derechos sociales es la piedra angular.

El segundo bloque afronta el análisis de la realidad en la que nos moveremos y a la que deberemos dar respuesta: la victoria electoral del PP por mayoría absoluta y la hegemonía conservadora, en su variante neoliberal de pensamiento único. La propuesta para la acción se expresa en una serie de líneas de fuerza que marcan con su simple formulación contenidos programáticos, valores alternativos, movilización, esquemas organizativos y alianzas. Y de una manera muy especial la ampliación de nuestro discurso rojo-verde y violeta al color blanco y el desarrollo de nuestro concepto de la Unidad de Acción de la Izquierda.

El tercer bloque pretende encarar el reto que la asunción de lo anterior le plantea a IU y para ello, en esta hora, en la que acaba un ciclo político y comienza otro, se aborda la necesidad de que IU entre en un nuevo periodo en el que tenga claros los contenidos teóricos y políticos que deben permanecer invariantes pero también los cambios necesarios en el discurso, la táctica, los esquemas organizativos, las direcciones y el funcionamiento global de nuestro Proyecto. Y se aborda esta cuestión desde la enseñanza que un breve análisis crítico e histórico nos aporta.

El cuarto y último bloque se enfrenta a la necesidad de actualizar y perfeccionar el instrumento: IU como movimiento político y social organizado. El desarrollo de los contenidos de los tres bloques anteriores, el agotamiento de un ciclo, la necesidad de un nuevo impulso para la nueva etapa que se avecina nos plantean el reto de renovar esquemas organizativos, métodos de trabajo y talantes en el ejercicio de las tareas políticas. Los relevos de personas en los niveles más altos de dirección debe permitir que, junto a una renovación importante de compañeros y compañeras así como de funciones y funcionamiento, las nuevas formas de hacer política encuentren en los cambios necesarios las raíces para su mejor desarrollo. Y cuando hablamos de nuevas formas de hacer política no debemos olvidar que ello implica nuevas formas de acción y de participación.

Estamos ante la posibilidad de una renovación de y en Izquierda Unida. Una renovación que, rectamente entendida, significa desde la apuesta por el Proyecto fundante la eliminación de taras y enquistamientos producto de una larga etapa de desarrollo y funcionamiento. Una renovación que desde la apuesta inequívoca por los principios que configuran IU sepa adecuar a esta fase métodos, talantes y valores de ética, solidaridad, compañerismo igualdad y lealtad. Una renovación que no es una cuestión de simple relevo generacional sino de una acción política consciente, voluntaria y colectiva que depurando al Proyecto de esquemas de funcionamiento anquilosados, de aislamientos en zonas de trabajo institucional o de dirección, e incluso de asamblea básica, retome el impulso originario de IU para que esta sea la organización política que fue capaz de ser referente a millones de personas y colectivos de izquierda.

Se trata, en definitiva, de que IU sea inequívocamente vista y entendida como una fuerza política de la izquierda transformadora.

 

 

 

I. LA GLOBALIZACIÓN CAPITALISTA: CONSTRUIR UNA RESPUESTA DESDE LA IZQUIERDA

 

Después de más de 20 años de políticas "globalizadoras" y de discurso justificador de las mismas (Pensamiento Único) podemos afirmar que son tres las características más notables de lo que se ha venido en llamar Globalización Capitalista.

1ª. Estamos ante una ideología que se manifiesta en torno a la defensa a ultranza del libre mercado, de la competitividad y del ataque a los espacios estatales utilizando el argumento de que esta es la única manera de poder generar bienestar social, crecimiento económico y empleo en todo el mundo. La realidad, que no se puede ocultar, nos muestra unas consecuencias muy distantes de la propaganda del sistema; estamos ante un orden económico-social basado en vencedores (una minoría) y vencidos (la inmensa mayoría), en la profundización de las desigualdades económicas y sociales en todos los órdenes.

2ª. La globalización es también un proyecto político que tiene como sujeto la fracción económica dominante hoy en el Planeta la cual usa los organismos internacionales extremadamente dependientes de lo EE.UU. Este proyecto político y sus instrumentos presionan para profundizar y desarrollar el predominio del mercado y de las relaciones capitalistas a escala mundial. Sus recetas son claras:

3ª. Estamos asistiendo al inicio de una nueva fase en la mundialización de las relaciones capitalistas de producción que afecta, incluso a cambios en los modos de vida y en las pautas culturales específicas de cada pueblo. Estas transformaciones se están dando en un contexto histórico-social muy específico:

Este Nuevo Sistema es el resultado de la hegemonía imperialista de los EE.UU, es decir del neoliberalismo depredador, explotados e insolidario. Este mal ejemplo permitirá que "la lógica de la intervención armada" se extienda en los próximos años en todos los continentes resultando un serio retroceso de la actual civilización a favor de la barbarie. Baste como ejemplo la guerra de Chechenia.

Este Nuevo Sistema no solo no permitirá el desarme y la distensión en el mundo sino que acelerará la carrera de armamentos. La recuperación por parte de los EE.UU del proyecto IDE ("Guerra de las Galaxias") aparcado en los años 80 por vulnerar el tratado ABM, es una consecuencia clara del Nuevo Sistema de Seguridad.

En este nuevo contexto y de manera muy dependiente se insertan nuevas y viejas problemáticas y situaciones:

En todo este proceso que va desembocando en la configuración, por parte de las élites económicas, en un sistema estable de dominación económica y política destaca como vector fundamental el predominio del capital financiero, no solo como motor decisivo de todos estos cambios, sino también, y a la vez, como su elemento más problemático.

Un capital que se autovaloriza y que hace de la especulación y la ingeniería financiera los modos normales de su funcionamiento (una riqueza oligárquica) esconde debilidades estructurales básicas y fomenta las posibilidades de crisis sistémicas. Frente a un capitalismo todopoderoso y que parece no tener límites, la realidad pone de manifiesto crisis financieras y monetarias cada vez más recurrentes, dificultades crecientes para controlar una burbuja monetaria siempre en aumento en una economía basada, cada vez más, en la deuda, justo es señalarlo, de los grandes países capitalistas, de sus estados, de sus empresas y de sus consumidores.

El predominio del capital financiero es, también, hegemonía del capital parasitario que pervive en un océano de mayorías sociales, continentes, pueblos y naciones marginados o excluidos. Se puede decir que el modelo de acumulación flexible (postfordismo) no está consiguiendo las condiciones materiales para inaugurar una nueva onda expansiva del capitalismo mundial y que aparecen en el horizonte elementos que expresan profundas dificultades, económicas, sociales y políticas ante problemas no resueltos en el contexto de crisis permanente de sobreproducción que pueden, en un contexto de crecientes conflictos sociales y de inestabilidad del capital financiero, convertirse en una crisis sistémica.

La globalización aumenta las decisiones a nivel planetario, incrementando las desigualdades sociales, económicas y culturales, retrocediendo en las políticas de igualdad de oportunidades entre mujeres y hombres.

Ante esta correlación de fuerzas desfavorable para "los de abajo", es decir, para los pueblos, los trabajadores y ciudadanos y ciudadanas del planeta hay varias actitudes posibles, de hecho, varias de ellas se están dando ya en la realidad:

En este panorama hay hechos, acontecimientos, actitudes y procesos embrionarios novedosos y esperanzadores. Desde sectores significativos de la opinión pública mundial empiezan a cuestionar estos procesos. Un cuestionamiento que aumenta en la medida en que, por los análisis disponibles se va haciendo más evidente el carácter profundamente desigual y explotador de lo que denominamos globalización.

Lo acontecido en Seattle durante la reunión de la Organización Mundial del Comercio (OMC) puede ser un punto de inflexión de mucha trascendencia para el futuro por tres razones fundamentales:

Primero, porque expresa una convergencia amplísima de entidades ciudadanas, sindicatos, fuerzas de carácter religioso y todo un archipiélago de movimientos y fuerzas políticas.

Segundo, porque ponen en marcha formas de intervención político-social extremadamente variadas y complejas que definen bien todo el amplio abanico de opciones que, con imaginación, la izquierda puede utilizar en esta fase.

Tercero, porque han ido estableciendo líneas de demarcación, elementos e ideas fuerza de un programa alternativo en torno a un conjunto de ejes, como el cese de la carrera armamentista y la reconversión del gasto militar; la condonación de la deuda del Tercer Mundo; la puesta en práctica de un sistema fiscal internacional que regule la circulación de capitales (propuesta de la conocida como "Tasa Tobin"), termine con los paraísos fiscales y con el secreto bancario y grave, a través de tasas ecológicas, la explotación desenfrenada de los recursos naturales; la puesta a punto de mecanismos jurídicos y políticos internacionales que garanticen derechos sociales básicos para todos y todas.

Detrás de esta importantísima iniciativa se encuentran fuerzas sociales que han sido capaces de construir redes de solidaridad alternativas. Creemos urgente una rápida puesta al día de IU en este terreno fundamental, apoyando los Movimientos Sociales con su identidad propia.

Otro hecho que está marcando el carácter de desigualdad a nivel global y que está emergiendo, es el movimiento de mujeres contra la pobreza, la exclusión y la violencia a nivel mundial articulándose alrededor de la marcha 2000 con el lema Contra la Pobreza y la Violencia hacia las Mujeres.

El objetivo es analizar las causas de la opresión, marcar las reivindicaciones a nivel internacional contra los que tienen el poder de decisión, con el fin de terminar con este nuevo orden mundial.

La lucha de las mujeres es irreversible en la transformación mundial.

Parece claro que la izquierda va a necesitar lo antes posible de un referente internacional, unitario y plural, capaz de asegurar, además de información, una coordinación más sólida de acciones institucionales y de luchas sociales. Ciertamente, sabemos que construir algo así es extremadamente difícil, pero hay que saber que el tiempo que se tarde en dar este salto cualitativo hará más favorable para los poderes económicos dominantes en el planeta perpetuar el orden social neoliberal.

I.1. La Unión Europea: Un reto para una construcción desde la izquierda.

La integración europea, hemos insistido una y otra vez, no es algo neutro desde el punto de vista social y económico, responde a intereses de clase diversos y por tanto, la izquierda debe propiciar espacios nuevos de intervención, asegurar una redimensión del poder político para defenderse de los nuevos poderes internacionales y conseguir la independencia político -militar de los Estados Unidos para convertirse en aliada de los pueblos del Sur del planeta a la vez que mantiene los derechos económicos y sociales conseguidos tras siglos de lucha.

Esta posición, que hemos defendido frente a incomprensiones de aliados y ante críticas feroces de adversarios, a la postre está resultando ser la más europeísta y la que con más ahínco defiende el papel de las poblaciones, de los ciudadanos y ciudadanas que viven y trabajan en Europa. El modelo de construcción europea hoy dominante, no sin contradicciones, está siendo dirigido por los poderes económicos y hegemonizado por las políticas neoliberales. Se puede decir que el tipo de Unión Europea que se está construyendo se está haciendo al ritmo y con las políticas que interesan al capital industrial y financiero europeo sin tener en cuenta las aspiraciones de los trabajadores, del movimiento obrero, del movimiento feminista, de los movimientos sociales y en general, de los ciudadanos y ciudadanas.

Este tipo de integración, es necesario subrayarlo, está poniendo en peligro poderes reales conquistados por el movimiento obrero, haciendo retroceder derechos de ciudadanía social, garantizados en muchas constituciones nacionales y en las prácticas sociales, limitando el papel de la democracia en los Estados y en la Unión Europea, incrementando el descontrol de los aparatos ejecutivos y alejando a los ciudadanos y ciudadanas de los ámbitos de decisión política. Norteamericanización, en definitiva, de nuestra vida política, económica y social; todo ello, además, en una Unión Europea gobernada mayoritariamente por partidos socialistas y socialdemócratas.

Izquierda Unida defiende una Europa democrática con un control efectivo de los parlamentos nacionales y europeo sobre los órganos de poder determinantes de la Unión. Sabemos que durante un tiempo van a coexistir en la misma dinámicas federales y confederales, pero esto no puede servir como justificación para degradar, cuando no violar pura y simplemente, los fundamentos esenciales del Estado Social y Democrático de Derecho de cada uno de los estados y de la Unión Europea en su conjunto.

Seguimos apostando por una Europa como espacio económico y social integrado. Para ello es imprescindible una armonización fiscal, financiera y de la seguridad social que evite las discriminaciones y la competencia desleal hoy existente y que dote a los presupuestos comunitarios de medios suficientes capaces de intervenir activamente en las realidades económicas y contra las desigualdades sociales, de género y especiales existentes.

En el centro de este reencuentro entre la Unión y los ciudadanos y ciudadanas europeos debe estar la lucha por el pleno empleo y la reducción de la jornada laboral, que engarce la integración europea con la cuestión social en torno a políticas democráticas y a una carta social de derechos de los trabajadores, para el conjunto de la Unión, que tenga como objetivo explícito construir una ciudadanía social comunitaria como fundamento de un nuevo tipo de integración europea. En ese sentido debemos hablar de nuestra apuesta por el proceso constituyente de Europa.

Creemos que las cuestiones "europeas" (entendiendo este término como UE) no son problemas externos. La integración está afectando a todos los elementos esenciales de nuestra vida cotidiana, a las políticas económicas y sociales, al modelo de estado, a la cualidad de nuestro sistema democrático y a nuestras complejas identidades culturales. El mayor déficit para los trabajadores, para los ciudadanos y ciudadanas europeos es la inexistencia de un sujeto político capaz de coordinar acciones, de impulsar luchas sociales, de clarificar, desde una perspectiva de clase, las grandes opciones casi siempre encubiertas en fatigosos debates técnicos, es decir, en definitiva, la inexistencia de una fuerza política de la izquierda transformadora europea.

Sabemos que hay distintos modos de concebir la Unión Europea en esta izquierda, es más, somos conscientes de que con respecto a la Unión hay estrategias diferenciadas pero también estamos convencidos de que es posible concretar una fuerza política, sujeto político europeo, en condiciones de definir un programa común, una orientación común y una lucha social común para conseguir espacios de confrontación y de unidad con las otras izquierdas europeas que, de una u otra forma, son subalternas al proyecto hegemónico dominante; para propiciar lugares de encuentro y de intervención unitaria con el movimiento sindical europeo y con los distintos movimientos sociales que pugnan por otra Europa y en defensa de derechos sociales, civiles y étnicos; para establecer una alianza permanente con las izquierdas de otros continentes, necesitadas de aliados seguros en Europa capaces de una autonomía fuerte frente a los poderes políticos, económicos y militares imperialistas. En definitiva, una izquierda unitaria europea capaz, desde la pluralidad, la participación de la mujer y desde la diferencia, de disputar a la derecha política y económica europea la hegemonía.

La revisión del Tratado de Amsterdam, que se efectuará a finales del año 2000 en Niza, define unos principios de Política de Defensa y Seguridad Común, que junto con la perspectiva de la ampliación de la UE a los países del Este y Centro de Europa (PECOs), lleva la frontera europea a las puertas de Rusia, Bielorrusia y Ucrania, con la potencialidad de conflictos que supone la persistencia tanto de la OTAN como del modelo de crecimiento socioeconómico desigual, competidor con los recursos (energéticos) de esos países.

En el norte de Africa, la política euromediterránea de la UE se dirige también a la necesidad de asegurar el suministro de recursos energéticos vitales, procedentes de esa zona, y a canalizar el flujo de inversiones hacia estos países, a causa de la baratura de su mano de obra. De ahí la actitud pasiva, cuando no cómplice, ante conflictos como los de Palestina con Israel, el de Argelia, el del Sáhara Occidental, o el de Turquía con los kurdos.

Con el Africa subsahariana la conducta de la UE es seguidista de las políticas de las antiguas metrópolis coloniales, sin asumir la deuda histórica que como continente expoliador y explotador de sus recursos ha desempeñado Europa, propiciando por rivalidad de intereses las múltiples confrontaciones y guerras desatadas en los diversos focos de inmensos recursos (diamantes, metales preciosos, recursos energéticos, etc.) que posee el continente, Sierra Leona, Angola, Congo, Mozambique, Etiopía-Eritrea, la zona de los grandes lagos, etc.

Hacia América Latina la línea de actuación de la UE se basa en la capacidad de absorción de inversiones que, dentro del proceso de globalización, poseen los países del continente, así como por la necesidad de completar la liberalización comercial auspiciada por la UE y Estados Unidos de Norteamérica, dentro de la Organización Mundial del Comercio (OMC), para así, a pesar del tropiezo de Seattle, avanzar en el proyecto de mundialización de la economía. De ahí los acuerdos con México, con Centroamérica, con Mercosur, etc. Todo ello dentro del agravamiento de las desigualdades en estas sociedades. Resulta evidente el poco caso que frente a estos aspectos económicos se le concede a la defensa de los derechos humanos y la democracia, como se ha visto con los casos de Pinochet, los desaparecidos de la dictadura de Argentina, el conflicto entre las FARC y el gobierno de Colombia, las elecciones de Perú, etc.

El proyecto de IU, basado en la paz, seguridad compartida y relaciones solidarias e iguales, ha de impulsar actuaciones en tres frentes. En la propia UE hemos de contribuir a la recuperación de un potente movimiento por la paz ligado a la defensa de los derechos humanos y la democracia. Nuestra actuación en relación con los países de las zonas limítrofes (este europeo y norte de Africa) debe consistir en contribuir y favorecer la creación de plataformas con los partidos y movimientos sociales de los mismos, tendentes a configurar alternativas y dinámicas sociales que contrarresten las pretensiones hegemónicas europeas. En relación con las otras regiones del mundo, la más cercana y posible es con América Latina, a partir de mejorar las relaciones con el Foro de Sao Paulo que aglutina al conjunto de las izquierdas del continente. Algo parecido hay que hacer con el resto de zonas.

 

 

II. IZQUIERDA UNIDA ANTE EL NUEVO CICLO POLÍTICO.

 

2.1.Mayoria Absoluta del PP.

En las elecciones generales del pasado 12 de marzo Izquierda Unida obtuvo 1.253.653, votos lo que ha supuesto el 5,46% y 8 diputados. Se trata de una derrota clara, sin paliativos. Una derrota que se inscribe en un proceso que ya viene de elecciones anteriores, gestada desde hace tiempo. Y que esta vez ha afectado de modo general a todos los que nos definimos de izquierdas.

Ello no quiere decir que el análisis de nuestro resultado deba diluirse en consideraciones más generales sino que nos obliga a un análisis serio y ponderado de sus causas y efectos. Un análisis que debería arrancar de la nueva situación política creada tras la llegada del PP al gobierno en 1996 y la respuesta que intentamos articular desde IU (C. P.F. de 22 de Junio de 1999) y que a la vez debe conectarse con el que realizamos tras las elecciones europeas, autonómicas y municipales del 13 de junio de '99.

Entre los factores generales a considerar hace falta tener en cuenta las líneas profundas que vienen marcadas por las políticas neoliberales en la época de la globalización y que se abordan en el primer apartado de estas tesis.

En España esto se ha concretado en políticas que han creado un pragmatismo social, un sentido común, anulador de principios y valores de la izquierda que, progresivamente, disminuyen la capacidad de lucha cultural y social. No ha habido la movilización social necesaria en los momentos de defender políticas diferentes a las del PP y la patronal y los grandes grupos de hegemonía económica y comunicacional.

A su vez la hegemonía de valores conservadores y la presión de las oligarquías financieras y mediáticas están reduciendo el poder democrático a través de:

IU no ha sido capaz de adaptar su estrategia para incidir en una situación desde la tensión moral, desde su ideología transformadora y, sobre todo, desde la concreción de una política rigurosa en la critica, concreta en las propuestas y reconocible en la imagen por la gente a la que nos dirigimos. Sin proponer cosas exageradas se nos ha visto como utopía, (confusión interesada con quimera) nos cuesta adaptar las líneas programáticas de fondo a las propuestas más concretas.

La victoria del PP con mayoría absoluta debe analizarse teniendo en cuenta los contenidos reales, la imagen que ha sabido transmitir de su carácter y gestión, frente a caricaturas simplistas que se han hecho, que hemos hecho, del PP. Debe tenerse en cuenta, además, el avance de los valores conservadores. Sin este fenómeno no sería explicable el triunfo de las propuestas políticas de derechas

El PP ha utilizado un lenguaje diferente al que presumimos en la derecha conservadora; el PP ha tenido una actuación social prudente, avalada por la paz social que ha presidido sus cuatro años de gobierno. Esta paz social no evita decisiones legislativas, en asuntos laborales, fiscales y sociales de medio y largo alcance que transformarán la realidad que ahora conocemos y que están creando progresivamente otra cultura sobre el derecho al trabajo, el tipo de empleo, los derechos sociales públicos, el patrimonio público.

El PP ha nucleado un rearme ideológico de la derecha en la defensa, sin complejos, de políticos neoliberales en su estructura y asistenciales en su acción social, capaz de hacer penetrar en el conjunto de la sociedad, incluida la sociedad que se define de izquierdas, la idea de que la división izquierda-derecha no existe, es una antigualla como la lucha de clases, y lo que hay es solo una buena o mala gestión política.

El PP se legitima totalmente como eje vertebrador de los grandes centros de poder económico, de la política conservadora y de un entramado de comunicación cada vez más reducido, en manos de los negocios bancarios, eléctricos y afines. Se trata de un triunfo en toda regla de la derecha política, económica y mediática. Algo que ya se empezó a gestar en el '96 con la presión de los poderes económicos para que cuajara entonces la alianza entre PP y CiU por encima de divergencias sobre el modelo de Estado y las Soberanías.

El PP ha conseguido su objetivo de movilizar a su electorado. Y lo ha hecho sobre 2 bases:

1ª. "España va bien", porque no puede ir de otra forma. Las ETT's, los contratos a tiempo parcial ley-trabajo de conciliación familiar y otros instrumentos son los que dan trabajo aunque sea precario, por días o por semanas; las 35 horas son una quimera; las políticas de privatización, fiscalidad etc. son los mejores instrumentos para crear empleo, incorporar a la mujer al mercado laboral, sanear las finanzas públicas; ha desaparecido la corrupción, aunque continúe existiendo.

2ª. "El PP es el único que puede articular una España unida, frente al terrorismo, a la disgregación y a los intentos de segregación". Esta idea ha penetrado profundamente frente a lo que mucha gente ha entendido era una idea caótica de España, defendida por la izquierda plural y una posible aventura disgregadora. Los resultados del PP en Cataluña y en Euskadi lo avalan.

Los resultados de los últimos procesos electorales y las tendencias de fondo que expresan nos sitúan al conjunto de la izquierda social, cultural y política y a Izquierda Unida como parte de ella ante la obligación de redefinir, actualizar y concretar los objetivos programáticos prioritarios y los estilos de intervención política más adecuados para abordar este nuevo ciclo político en el que nos hallamos.

 

    1. Definir el reto para reconstruir una propuesta alternativa.

En el capítulo II, hemos reconocido la necesidad urgente de dar una respuesta global y alternativa; es decir, desde la izquierda. Pero esa decisión conlleva una necesidad de primer orden: La reconstrucción de una izquierda internacional e internacionalista.

El impulso dirigido a ese objetivo debe estar dentro de las prioridades de IU en el próximo periodo que debe empezar a abrirse ya y ser oficializado en la VI Asamblea. Para avanzar en el proceso de construcción de una izquierda que esté a la altura de los retos hoy presentes en el plano internacional, europeo y español, desde la trayectoria política y programática concreta de IU . con todas nuestras contribuciones y carencias-, es conveniente dejar enunciadas aquí, del modo más conciso posible las que a nuestro modo de ver podrían constituir las líneas de fuerza de la propuesta y de la actuación de IU en los próximos años.

Se trata por tanto de destacar del conjunto de nuestras elaboraciones a lo largo de estos años, y de su permanente actualización, los elementos básicos para una propuesta de contenidos y de acción de Izquierda Unida a la sociedad. Una propuesta que debe pasar del papel a la práctica, capaz de galvanizar las energías y el trabajo del conjunto de Izquierda Unida en torno a unos contenidos programáticos, unos valores y una acción movilizadora. Y que responda a los problemas más urgentes y de mayor calado con los que se enfrenta hoy el conjunto de nuestra sociedad. Una propuesta para una acción política coherente y articulada de nuestra actividad social e institucional, desde el plano municipal autonómico, estatal, europeo y mundial, que se proponga disminuir las distancias y en ocasiones contradicciones de nuestras prácticas en estos distintos planos. Pero para poder abordar la respuesta adecuada y las líneas de fuerza que la informan es preciso subrayar cuál es el reto que debemos asumir.

El mayor reto al que nos enfrentamos hoy podría definirse así: Se trata de lograr que el socialismo vuelva a ser una alternativa histórica contemporánea, con la credibilidad y la fuerza política, programática y social necesaria. Para ello es imprescindible unir e identificar socialismo y democracia, de forma que luchar por más democracia implique más socialismo, y más socialismo sea equivalente a luchar por más democracia, para dar pasos concretos y sumar energías en la lucha por una sociedad más justa, más libre, más igualitaria, más solidaria y pacífica en una Tierra habitable. Y situar a IU en las mejores condiciones para contribuir de modo a la vez audaz y realista a avanzar en esta dirección desde nuestro país.

    1. . Líneas de fuerza .

2.3.1. Por una nueva ciudadanía y una nueva cultura del trabajo.

La izquierda debe apostar por dotar de nuevos significados y contenidos a la lucha por el cumplimiento efectivo de todos los Derechos Humanos, por la profundización de la democracia política desde la igualdad, por la irrupción de la democracia en el ámbito económico y social& Todo ello supone desarrollar un nuevo concepto de la Ciudadanía, de sus derechos individuales y colectivos; y plantear una estrategia de consolidación de nuevos poderes conquistados, como siempre, mediante la movilización social,cultural y política más amplia posible.

Esta cuestión debe ir conectada a las propuestas vinculadas a nuestra apuesta por una sociedad del pleno empleo, estable y con derechos. A la consolidación de la protección social y de la solidaridad social e intergeneracional mediante un sistema público de pensiones y de protección social que combata la inseguridad ante el trabajo y en la actividad laboral. Que fomente una nueva cultura del trabajo adecuada a los cambios que se están produciendo en el plano de la producción y de la innovación tecnológica en curso, favorecedora de la recuperación de la conciencia de clase como estímulo y fundamento ideológico para transformar la realidad.

La construcción de una nueva y sólida ciudadanía social en el marco de una nueva cultura del trabajo y del ocio, abriendo nuevos espacios de intervención social, sindical, cultural y política supone hoy un reto central, difícil y a la vez apasionante. Un reto que debe convertirse en una línea de reflexión y acción política fundamental de una fuerza como Izquierda Unida.

Debemos subrayar nustra apuesta por un sector publico fuerte, renovado y democratizado que juegue un papel actibvo y dinamizador el desarrollo económicoo y social. Rechzamos las posturas neoliberales que propugnan el desprestigio de lo público, su reducción y privatización. Junto a la oposición activa a las privatizaciones, mantenemos la aplicación de los principios de Subsidiariedad y descentralización efectiva, aproximando a los nivels más cercanos al ciudadano la gestión de las políticas públicas y apoyando comoo forma de gestión precedente de los servicios públicos, la gestión directa. Defendemos la potenciación de las inicaitivas sociales de producción y gestión de servicios (ONG´s, Asociaciones, Cooperativas, etc..) portadores de intereses públcios, a menuda más eficaces que la empresa privada y el propio Estado, y que aportan nuevos valores frente al consumismo y al crecimiento económico actual. Propugnamos el establecimiento de procedimientos de evaluación y control de la eficacia social de las políticas públcias, mediante indicadores previos objetivables.

2.3.2. Un concepto alternativo de calidad de vida.

Para Izquierda Unida esta cuestión ha sido siempre un asunto básico que ocupa un lugar central de nuestro discurso rojo, verde y violeta y en nuestra apuesta programática por un desarrollo ecológicamente sostenible, al servicio de las necesidades del conjunto de la humanidad, y responsable con las generaciones futuras y superadora de la actual cultura de géneros, configurando un nuevo modelo social desde la participación paritaria.

Asumir de modo consecuente el desafío de la calidad de vida supone hoy una ampliación del significado histórico del bienestar social, incorporando elementos cualitativos nuevos mediante la lucha por el pleno desarrollo de los derechos ambientales. Pues no basta con satisfacer necesidades básicas, ni con lograr una buena gestión de los recursos, sino que ha de desarrollarse un modelo diferente, alternativo, con proyección de futuro, sobre la base de resolver los problemas cotidianos de la ciudadanía, contando con su participación en ello.

De este modo, IU apostamos porque la defensa de la calidad de vida del conjunto de ciudadanos y ciudadanas sea un elemento estratégico de nuestra propuesta programática y del modelo de sociedad que ha de inspirar a la izquierda transformadora del siglo XXI.

En esa idea de calidad de vida confluyen elementos ambientales, de identidad cultural, de sostenibilidad, solidaridad, igualdad y justicia social.

Solidaridad hoy y para con las generaciones futuras, con los países empobrecidos, acceso igualitario a los recursos naturales y desarrollo ecológicamente sustentable, que es tanto como respeto a la naturaleza, como comprensión de los límites de la biosfera y los peligros que conlleva la desenfrenada acción humana en un modelo de producción y consumo, que es manifiestamente insostenible y genera mayores niveles de desigualdad y de injusticia social.

Para IU la calidad de vida, pasa por no convertir en simples valores mercantiles la alimentación humana, por aplicar el principio de precaución y no convertir a los ciudadanos en cobayas al servicio de las grandes transnacionales agro-farma-químicas pasa por compatibilizar la economía y el empleo con la calidad ambiental, todo ello sobre la base de un marco político y social de intensa democracia participativa, donde la ciudadanía sea sujeto activo en las decisiones que afectan a su bienestar y condiciones de vida.

2.3.3. Democracia participativa: Reforma de la Política y de las Instituciones.

Ante la trivilialización y el empobrecimiento del concepto de democracia al que estamos asistiendo, la apuesta por dotar de un contenido sustantivo y pleno al permanente proceso de lucha por la profundización democrática de nuestras sociedades tiene también importantes retos en el ámbito de nuestra actuación política. Ir más allá del ejercicio de derechos y requisitos democráticos básicos como la celebración de elecciones libres, la defensa efectiva del pluralismo político frente a los intereses de reducir éste a un bipartidismo que no cuestione los aspectos básicos del orden económico y social existente, es hoy una línea de actuación fundamental de Izquierda Unida. Una acción a favor de una auténtica regeneración democrática de la vida política por la vitalización de las instituciones democráticas, por la implementación de mecanismos de democracia participativa como las Iniciativas Legislativas Populares, facilitando su realización en diversos ámbitos y dotándolas de un carácter vinculante. Una acción que desarrolle y concrete permanentemente y dé sentido y credibilidad a nuestra apuesta por la Reforma de la Política.

Se impone la participación en la articulación y construcción de redes de organización social comprometidas; desarrollo de políticas activas de fomento de la participación; apuesta por un modelo participativo abierto, integrador de lo territorial y sectorial; democratización de las Instituciones y Administraciones Públicas, haciéndolas más transparentes y articulando instrumentos de participación ciudadana en la planificación, tomas de decisión, desarrollo, ejecución y gestión de las políticas públicas en el control del funcionamiento y la calidad de los servicios públicos, reforma de la Iniciativa Legislativa popular, posibilidad de Comparecencia en las Comisiones del Congreso y de presentación de propuestas a iniciativa de entidades ciudadanas.

La exigencia de renovación constante de los cargos públicos, como mecanismo eficaz para comenzar a aplicar la participación en los órganos de representación. La apertura de los espacios de decisión, encerrados en las Instituciones. El establecimiento de medidas EFICACES de control y transparencia del gasto, a través de la fórmula de presupuestos participativos. El desarrollo de los principios constitucionales de participación a través de una ley de Participación Ciudadana. La reforma de la Ley Electoral de modo que no sólo corrija el efecto d´Hont, sino también contemple medidas que impidan el uso de información privilegiada, el transfuguismo y la arbitrariedad en la remuneración de los Cargos Públicos.

Creemos que la democracia participativa se desarrollará con el fortalecimiento del poder e incremento de las competencias municipales; suficiencia financiera para garantizar los servicios que presta, delegación de competencias ejecutivas o de gestión desde las CC.AA. y desde la Administración Central; apuesta por el sistema proporcional en la elección de Concejales y en la elección del Alcalde por el Pleno; potenciación del control y fiscalización del Alcalde y del Equipo de Gobierno, tratando de garantizar la transparencia de su gestión, reforzamiento institucional de los Ayuntamientos, fomento de la participación ciudadana:

2.3.4. Plurinacionalidad y cultura federalista.

Nos encontramos en un momento histórico y político en el que es ya inaplazable una clara definición de las distintas fuerzas políticas y sociales en la ineludible tarea de reformular un proyecto de convivencia que pueda ser compartido por el conjunto de los pueblos de España y el Estado español. Debates como los que afectan actualmente al modelo de financiación autonómica, a la reforma del Senado o al derecho a la autodeterminación solo pueden ser abordados dentro de un marco más general que, teniendo en cuenta razones tanto de orden histórico como de futuro, ayude a establecer criterios comunes que vayan más allá de la situación particular de cada Comunidad Autónoma o de las negociaciones bilaterales entre determinadas élites políticas. Por esta razón, IU ha decidido desarrollar una respuesta a estos problemas que sitúe su resolución dentro de un horizonte doblemente federal, español y europeo, consistente en el desarrollo de formas de Estado social, participativo y solidario que tiendan a basarse en una planificación democrática de la economía y contribuyan a poner en pie una alternativa a la que en la práctica está imponiendo el actual bloque de derechas.

IU ha elaborado un proyecto federalista plurinacional, plurirregional, democrático y solidario que aspira a superar netamente, ante todo, las consecuencias de un neocentralismo españolista todavía presente en la vida política y en la sociedad; pero también a superar tanto la instrumentalización del legítimo derecho a la diversidad por parte de determinadas élites políticas nacionalistas, como la utilización del sentimiento de agravio comparativo que otras fuerzas políticas hacen con el fin de enfrentara unas y otras Comunidades Autónomas.

Para desarrollar este proyecto IU propone un Pacto Constitucional (Pacto de Estado), donde se debe implicar no solo a las fuerzas políticas, sino también a organizaciones sociales y a las ciudadanas y ciudadanos en general.

En IU no defendemos un federalismo abstracto. Defendemos un Federalismo Socialista y Republicano , basado en la planificación democrática de la economía en base a las necesidades de la mayoría de la sociedad.

A todo esto, hay que añadir la cuestión del plurilingüismo como realidad presente en el Estado español. Una reconsideración del plurilingüismo dentro de nuestro modelo federal debería implicar, como mínimo y a partir del general conocimiento del castellano, un reconocimiento extraterritorial de las distintas lenguas del Estado.

Pero una cultura política federalista debe ir más allá del respeto de esos derechos individuales: se trata de fomentar el conocimiento mutuo de las distintas lenguas, literaturas y culturas existentes. La educación en el federalismo se dirige a enraizarlo y darle cohesión.

Se trata de construir un Estado federal, por lo que no basta con que cada sujeto potencial de la federación explique en su ámbito su historia y su cultura, o fomente su lengua; hay que abordar lo anterior a escala de todo el Estado para poder así comprender, reconocer y respetar la complejidad y diversidad de sus componentes.

Se trata por tanto, de la puesta en práctica de una cultura política y cívica federalista, que trate de fomentar no sólo el respeto mutuo, sino el conocimiento entre las diferentes identidades de los pueblos del Estado, sus lenguas y culturas.

 

2.3.5. La cultura como acción transformadora.

La selección de las líneas de fuerza básicas que deben orientar la actividad política y las propuestas programáticas de IU para el próximo periodo permite volver a conceder a la lucha cultural el lugar preeminente que debe ocupar ésta en un proyecto de transformación y de apuesta por la emancipación individual y colectiva como el nuestro.

La actual situación de derrota política de la izquierda es también una situación de retroceso de los valores que han inspirado siempre a ésta. Y sólo puede superarse mediante la recuperación de un espacio moral y cultural más amplio y permeable a nuestras propuestas.

Esto exige un rearme cultural que haga frente a los valores hegemónicos de la derecha desde otros valores. Y desde propuestas que permitan que el "sentido común" de las gentes entienda que la sociedad puede solucionar muchos de los problemas económicos, sociales, ecológicos, de convivencia pacífica, de organización de un estado y de un mundo, si se lo propone. Que hay soluciones políticas que no obligan a la aceptación pasiva de modos de sociedad regresivos social y humanamente. Que el neoliberalismo, expresión actual del capitalismo no es una fatalidad, que de la misma manera que la lucha justa y correctamente desarrollada obtiene resultados, reconstruir el conocimiento colectivo para combatir ideas reaccionarias como que la igualdad social y la libertad plena no son posibles, puede crear nuestra nueva moral de principios de nuevo siglo. Se trata, en definitiva, de que una cultura al servicio de los intereses de la mayoría y desde valores de izquierda y a la altura de los nuevos retos, vuelva a convertirse en un elemento básico de la lucha política directa y de fuerza social creciente que apueste por la transformación.

Esta tarea debe ser patrimonio del conjunto de IU. Y supone dar la importancia que merece a la lucha en defensa del sistema público de enseñanza y por la mejora de su calidad, desde la coeducación. Supone contribuir con propuestas concretas para que la educación presente y futura no tenga como consecuencia la reducción de los seres humanos en adictos a las pantallas de los ordenadores, ni sea solo una educación limitada a la inserción laboral al vaivén de las conveniencias coyunturales de los empresarios. Que el sistema escolar eduque no solo para trabajar, sino también para aprender a vivir en una sociedad de hombres y mujeres y de cambios acelerados, y a disfrutar de un ocio no condicionado por los grandes negocios que pretenden convertir en una mercancía más el disfrute del tiempo libre de las mayorías.

Supone trabajar por una igualdad real de oportunidades mediante un sistema público de enseñanza que no debe perseguir la formación de seres uniformes, sino facilitar de verdad el despliegue diverso de las potencialidades de cada uno. Por ello la escuela debe aportar a todos los seres humanos capacidad de construir proyectos de vida propios, en un mundo altamente socializado.

Esta apuesta por darle toda la importancia necesaria a la lucha cultural y de ideas implica también la defensa enérgica de otra concepción de los medios de comunicación de masas. Una concepción opuesta a la consideración de éstos como un negocio más o como un instrumento para convertir a los ciudadanos en siervos del pensamiento único y de las conveniencias de los gobernantes de turno. Nuestra concepción de éstos como un servicio público supone combatir la apología de la violencia y la degradación humana convertida en espectáculo televisivo para el consumo de mayorías. Garantizar la accesibilidad de todos los ciudadanos y ciudadanas a los aspectos más ricos de la creación cultural, para que éstos no sigan siendo un privilegio de las élites. Lo cual significa contar para ello con los medios de propiedad pública e invertir radicalmente en ellos su línea de competencia actual con los productos de entretenimiento de calidad inferior impulsados por otros medios.

En este combate cultural debe ocupar un lugar central la educación para la multiculturalidad. Por ello, un tratamiento adecuado y desde valores fraternales y solidarios de la cuestión de la emigración es uno de los mayores retos de la izquierda hoy, frente al avance de las ideas y comportamientos racistas y xenófobos. Izquierda Unida defiende propuestas concretas para lograr el igual acceso a los derechos laborales, sociales y de ciudadanía para las personas inmigrantes, impulsando a la vez los procesos de desarrollo sostenible en las sociedades y países que hoy generan emigración.

Este combate cultural contra el engaño y el ocultamiento interesado de una parte de la realidad por parte de los poderes económicos y mediáticos, este combate contra el "pensamiento único" y el poder de manipulación de las conciencias de que hoy disponen es parte esencial de la construcción de una ciudadanía crítica, libre y dispuesta a vivir mejor desde la afirmación de valores solidarios, profundamente humanistas, pacifistas y potenciadores de la igualdad social y de género desde el cultivo del respeto a una diversidad enriquecedora. Es un combate imprescindible para que la izquierda recupere la iniciativa política. Y al que Izquierda Unida debe dedicar la máxima atención desde las instituciones en las que estamos presentes y desde la actividad social y política del conjunto de los afiliados.

 

2.4. Convergencias y alianzas ante el nuevo ciclo: La Unidad de Acción de la Izquierda.

Izquierda Unida ha elaborado y desarrollado un concepto que expresa de manera inequívoca nuestra voluntad de transformación: La Construcción de la Alternativa.

Las consecuencias de esta apuesta de IU son evidentes. IU reúne en torno a su construcción un conjunto de fuerzas políticas, sociales, culturales y personas individuales (Alianza) con las siguientes características:

1ª. Consecución de un objetivo que hemos formulado como socialismo democrático, entendido éste como superación del sistema capitalista; pero que puede ser entendido también como sociedad de emancipación plena u otro cualquier concepto que intente explicar una sociedad plenamente libre y emancipada. Por eso al plantear la construcción de la Alternativa al modelo de sociedad estamos asumiendo la necesidad de una amplia Alianza Estratégica.

2ª. Proceso de acumulación de fuerzas que culmina y cristaliza mediante el acercamiento programático, la movilización conjunta y la asunción de valores comunes en lo que se ha llamado Mayoría Social, Bloque de Progreso. Es decir todo lo anterior pero ya organizado.

3ª. Es evidente que en este proceso el papel del Programa es esencial. Y ello nos lleva a una conclusión lógica: Las alianzas no existen sin Programa (de máximos o coyuntural) y éste (el Programa de izquierdas) sólo es posible con una Alianza creciente. Recordamos que cuando decimos Programa hablamos de contenidos, valores, actitudes, prácticas, movilización y organización.

Todo nuestro proyecto político está atravesado por una evidencia que es casi un axioma: las alianzas son parte esencial de nuestra identidad. IU como movimiento político y social organizado no es sino una Alianza que precisa de un grado notable de cohesión.

Pero esta Alianza es todavía incompleta, no solo por nuestros errores y carencias organizativas, sino porque faltan sujetos y proyectos susceptibles de engrosar la propuesta política que hace IU. A la Alianza con un notable grado de cohesión que es IU le faltan los sujetos que pueden aumentar la posibilidad de que la construcción de la Alternativa, en un referente estratégico se concrete más en lo inmediato en la Alternativa de Modelo de Estado o de Gobierno.

Todo ello nos lleva a una reflexión en torno a dos puntos:

  1. No se trata de que nuevos sujetos se incorporen con perentoriedad al proyecto organizado de IU sino de que para empezar se establezcan acuerdos, elaboraciones programáticas comunes, coincidencias en las movilizaciones, etc. en materias inmediatas, cercanas que no contradigan la visión estratégica y que por ende suponga un avance hacia la misma, por pequeño que sea.

  2. Las características de nuestro discurso Rojo, Verde y Violeta (al que, si la VI Asamblea lo aprueba, añadiríamos el Blanco) comporta una multiplicidad de sujetos clásicos unos y nuevos otros que debemos contemplar como susceptibles de establecer con ellos una convergencia los más amplia posible. Los sindicatos de clase, las fuerzas políticas de izquierda, las fuerzas políticas de izquierda nacionalista, las organizaciones ecologistas, pacifistas y feministas, los movimientos que asumen, por mor de su fe religiosa, el compromiso de hacer una sociedad más justa, los nuevos proyectos de contestación al sistema o de propuesta alternativa al mismo, etc. son la materia con la que debemos trabajar y establecer relaciones en plano de trabajo común y de respeto a su identidad.

En esta fase que la VI Asamblea Federal debiera abrir, la lucha de ideas, la contraposición de valores son los elementos más importantes del combate que se avecina.

Estos y otros razonamientos y conclusiones lógicas de nuestra propuesta nos conducen a la consideración de que las alianzas (con todo lo que ello significa) son producto de un trabajo prioritario en IU. Esta fuerza política debe asumir que el dicho: "pocos pero buenos" debe ser sustituído por el de "muchos y bien organizados en un proyecto de izquierdas".

En la V Asamblea elaboramos un concepto que, a nuestro juicio debe ser reimpulsado desde esta VI Asamblea: La Unidad de Acción de la Izquierda. Esa propuesta estratégica, pero de exigencia de desarrollo en lo inmediato y en lo cercano, implica llevar a sus máximas consecuencias todo lo que hemos desarrollado aquí, partiendo de la validez y vigencia de lo que acordamos en la Vª Asamblea Federal.

"Si la experiencia de estos años sirve de algo es para enseñarnos que en el despliegue de nuestro Proyecto está la fuerza de las alianzas del futuro".

En resumen, la globalización del capitalismo y de su Pensamiento Único necesitan de una respuesta también global desde la multiplicidad de sujetos, organizaciones y posiciones que contestan esa globalización. Organizar eso, o mejor dicho, ayudar a que se organice, es nuestra tarea.

La lucha ideológica contra el racismo, la xenofobia y otras variantes de pensamiento fascista, obliga a un frente y a unas alianzas que no den tregua ni cuartel al monstruo fascista.

La defensa de los DD.HH. a escala planetaria nos obliga a todo tipo de alianzas para combatir y superar la marginación, la exclusión social y la opresión.

No es poco el reto para nuestras actuales fuerzas; pero si somos conscientes de ello y renovamos nuestra voluntad de superar la situación desde la corrección de errores, de prácticas enquistadas en el burocratismo o de actitudes que no se corresponden con las que integrantes de la izquierda deben ofrecer a la sociedad como ejemplo, la VI Asamblea puede ser el comienzo de una nueva etapa en IU.

Avanzar en nuestro discurso igualitario incorporando los valores feminista y su lucha contra la exclusión social, la violencia contra las mujeres y la paridad; medidas necesarias contra el avance imparable del capitalismo.

 

2.5. La Paz, la Desmilitarización de la Seguridad.

El gobierno del PP impuso en la VI legislatura decisiones en el marco de la Seguridad y Defensa que, en la forma y en el contenido, necesitarán de cambios en profundidad para superar una visión de la Seguridad y Defensa Militarizada, opaca y nada participativa.

La entrada de España en la estructura militar de la OTAN contraviniendo el Referéndum del 86, el paso a un ejército profesional sobredimensionado para las necesidades de la defensa (170.000 efectivos) con un sistema de armas (tierra, mar y aire) costosísimo, prevaleciendo en él el criterio de la intervención más allá de nuestras fronteras, el aumento del gasto militar, la permisividad de la autorización del comercio de armas y material de doble uso a países en conflicto y la decisión gubernamental de participar en la Guerra de Yugoslavia y aprobar las conclusiones de la Cumbre de Washington de abril de 1999 sin la autorización preceptiva de las Cortes Generales, completan el diseño del Partido Popular en Seguridad y Defensa.

El gasto global del ejército español en el 2003, año de la plena profesionalización, alcanzará los 2.084 millones de pesetas, es decir n 2,5% del PIB.

Ello supondrá que en el 2003 España tendrá un gasto militar superior a Canadá, Alemania, Bélgica, Dinamarca, Holanda, Italia o Noruega.

El equivalente a diez veces el presupuesto de la ONU de 1998, 11 veces el presupuesto del Programa Mundial de alimentos, veinte veces el Programa de la FAO, quince veces el de la Organización Mundial de la Salud.

IU pretende modificar de raíz la actual orientación de la Defensa española para contribuir desde ella a CONSTRUIR UN NUEVO SISTEMA DE SEGURIDAD desmilitarizado, transparente, participativo y neutral.

La contribución de IU pretende superar el actual Sistema de Seguridad que hace de la disuasión militar su eje principal, con todo el complejo que arrastra (bloques militares, armas de destrucción masiva, prevalencia de programas de I+D, exportación de armamento y material de doble uso, aumento del gasto militar a costa del social). Este modelo no da seguridad ni evita que los conflictos deriven en guerras.

La última década nos indica la necesidad de acabar con ese Sistema:

IU, en su determinación por contribuir a la cultura de la Paz, explicitó en su programa electoral del 2000 iniciativas que apuntan hacia la desmilitarización y la Seguridad Humana o Compartida:

Todas estas iniciativas son una modesta contribución que pretenden superar la lógica de la intervención armada por la lógica de la prevención, el desarme y la Paz, en definitiva la Cultura de la Paz con la que IU está absolutamente comprometida.

 

 

III. UN PROYECTO CON 14 AÑOS Y MEDIO DE EXISTENCIA. BALANCE CRÍTICO Y APUESTA DE FUTURO.

 

En los últimos tiempos, y como consecuencia de la serie de derrotas electorales, han aparecido preguntas y dudas sobre nuestra existencia o sobre la corrección de nuestra línea política. Las preguntas que nos hemos formulado eran y son: ¿sigue siendo válido el Proyecto de IU? ¿qué hay de permanente e invariante en el mismo y qué de periclitado? ¿qué contenidos, métodos o pautas de comportamiento hay que modificar? ¿qué sentido le damos a la palabra renovación? La militancia que ha participado en el debate del Cuestionario que aprobó el C.P.F. ha despejado bastantes incógnitas y ha marcado líneas de actuación. En esta hora en la que afrontamos la VI Asamblea Federal tras casi 15 años de existencia y en las circunstancias que antes hemos descrito es conveniente reflexionar acerca del origen y desarrollo de nuestro Proyecto.

Izquierda Unida nació como coalición electoral el 27 de abril de 1986 y al hacerlo, señaló los vectores y líneas de fuerza que pretendían vertebrar el incipiente Proyecto:

A partir de las elecciones generales de 1986 comenzó un proceso que con incidencias varias fue desarrollando, enriqueciendo y ampliando, tanto en el interior de la organización como en el ánimo de la sociedad el discurso de IU y su traducción en programas, alianzas y valores.

La necesidad constatada de un Proyecto alternativo se concretó en el concepto Construcción de la Alternativa. Y esa construcción tenía tres niveles de concreción: Gobierno, Estado y Modelo de sociedad. Nótese que en ningún momento, salvo en algún desafortunado eslogan de campaña electoral, nos hemos atribuido la capacidad en exclusiva o el protagonismo en solitario de la consecución de ese objetivo; es más, hemos mantenido hasta la saciedad que el sujeto de la transformación "& sólo puede residir en la mayoría social organizada y, en este proceso, el papel que IU se atribuye es el de apoyar la organización de la mayoría social para asumir su protagonismo". En la "Convocatoria por la Construcción de la Alternativa" (1993) señalábamos las tres ideas-fuerza que vertebraban el proceso de Construcción de la Alternativa:

  1. Fortalecer la intervención política de distintos sujetos sociales.

  2. Articular programáticamente las varias propuestas surgidas de organizaciones políticas y sociales.

  3. Organizar desde, por y con la sociedad, una "Alternativa de Izquierdas".

La apuesta por construir la alternativa hacía de IU parte de la izquierda transformadora. Y esa apuesta se concretaba con extraordinaria precisión en una negación y en una afirmación. En la II Asamblea Federal de noviembre de 1990 mantuvimos que IU negaba los contenidos de las tres propuestas informantes del discurso neoliberal:

Y como contrapartida a la negación nos afirmábamos como una fuerza de la Izquierda transformadora que tenía como objetivo el socialismo democrático, entendido éste como superación del sistema capitalista. Y en función de ese objetivo pasaban a engrosar nuestra apuesta transformadora los desarrollos consecuentes de conceptos como Democracia, Libertad, etc. de los contenidos de la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948.

IU, a través de estos años, ha puesto en marcha el proceso de paso de coalición de partidos a movimiento político y social organizado. Fue un salto cualitativo de extraordinaria importancia. Las fuerzas políticas integrantes de IU reconocían su soberanía y le cedían partes importantes de la suya propia. La alianza coyuntural que comenzó siendo nuestro Proyecto se fue transformando en estable en función de los elementos comunes que fortalecían la estabilidad.:

Los tres ejes embrionarios del proyecto programático de 1986 se han enriquecido en la siguiente formulación:

  1. Sociedad de Pleno Empleo, estable y con derechos. Desarrollo Sostenible. Reparto del Trabajo. Protección Social Plena.

  2. La construcción del Estado español, plurinacional, federal, solidario y republicano Hacia la Unión Política de Europa.

  3. Una Democracia Avanzada. El desarrollo de este eje programático se puede encontrar en el Punto 9 de los 11 que se le ofertaron al PSOE en el Debate del Estado de la Nación del 12 de Mayo de 1998. Un concepto fundamental en este apartado es el desarrollo consecuente de "Otra forma de hacer política".

Izquierda Unida como movimiento político y social organizado es en sí una alianza estratégica y por ello, estable, en creciente grado de necesidad de consolidación por parte de sus integrantes. Tanto en la elaboración colectiva como en las movilizaciones, pasando por las iniciativas institucionales y sociales desarrollamos las alianzas con distintos colectivos, organizaciones y personas. Pongamos como ejemplo emblemático la elaboración del Plan Energético Alternativo que IU realizó con AEDENAT. Las alianzas, al menos en nuestra teorización, forman parte esencial del Proyecto.

¿Cómo se ha desarrollado el proceso? ¿Qué fases ha habido? Para hacer una aproximación crítica e histórica de estos años al funcionamiento y desarrollo del Proyecto de IU partimos de una fecha que consideramos eje para poder realizar mejor el análisis. La elección de una fecha no es algo que se hace de manera caprichosa sino que responde a una serie de procesos que pueden ser referenciados en un antes y un después. Naturalmente que tal elección no pretende elevarse a la categoría de infalible o indiscutible. Partimos de la base de que vamos a analizar los procesos tomando como fecha 1996 y en torno a ella veremos un antes y un después.

En el primer periodo (1986-1996) nos encontramos con una serie de hechos y procesos que podemos sintetizar en las siguientes líneas:

En el segundo periodo (1996-2000) podemos observar, de manera comparativa con el anterior periodo, las siguientes características:

Sin embargo, hay una serie de hechos y líneas de actuación que permanecen en los dos periodos, bien intensificándose, bien disminuyendo:

En todo el proceso de construcción de IU, la oferta de diálogo al PSOE ha sido permanente:

Izquierda Unida ha mantenido una posición activa ante el problema del terrorismo en Euskadi y la necesidad de su pacificación. El desarrollo de la posición de IU ha venido reflejándose en varios momentos y en distintas propuestas:

Izquierda Unida ha mantenido en estos años una coherente línea de apoyo a un proyecto de construcción europea en el que la Unión Política y los Derechos Sociales vertebrasen esa nueva realidad. Nos hemos manifestado en contra del eurocentrismo y por la necesidad de coronar la Unión Política con un espacio de Seguridad y Defensa eminentemente europeo y sin la OTAN.

A la luz de los acontecimientos que las últimas Cumbres europeas nos muestran podemos afirmar que nuestra posición se ha configurado como sólida y sustentadora de una propuesta de proyecto constituyente de Europa.

Hemos impulsado con gran fuerza y con un relevante protagonismo el creciente acervo común de propuestas y de método de trabajo con el Grupo Parlamentario del que formamos parte y con el Foto de la Nueva Izquierda Europea.

Pero junto a todo esto, y también de manera global hay que señalar otras cuestiones:

En ambos periodos de tiempo hemos conocido en el seno de la organización debates mal situados, peor explicados y, a veces, con soluciones radicales (independientemente de su justeza o no). Pero los debates en torno a la III Asamblea de los que salió IU dividida en un 60%-40% no impidieron el avance electoral posterior. Sin embargo, ahí estaban muchos problemas que después aparecerían.

Los "decepcionantes" resultados de las elecciones generales de 1996 propiciaron la continuidad de un debate que ya existía en la organización en torno a la política de alianzas, la llamada Construcción Europea o nuestros homólogos en Europa. Un debate lleno de crispación y altísimamente mediatizado (en todas las acepciones del término), que desemboca, como consecuencia de la decisión de nuestra organización en Galicia de pactar unilateralmente y sin previo aviso con el PSOE, en una salida traumática de disolución de direcciones y ante la actitud de IC, en la finalización del Protocolo de relación con IU.

Esta fuerza política no ha tenido nunca un trato preferente, de acogida cálida y a veces de interpretación objetiva de sus acuerdos por parte de un alto porcentaje de grupos mediáticos; sin embargo, es a partir de 1996 cuando se comienza a percibir, junto con el intento de un fuerte aislamiento, la improvisación y ligereza a la hora de dar a conocer acontecimientos en IU. Y esa improvisación venía de la mano generalmente de la ausencia de constatación de la fuente informativa y de la verosimilitud de la misma. El bipartidismo político conlleva el bipartidismo mediático.

Desde esta general visión del proceso, podemos sacar algunas conclusiones que nos sirven a nuestro propósito de estimar qué es lo que debe permanecer y qué es lo que debe cambiar.

Es curioso constatar que hechos como la caída del Muro de Berlín o la desaparición de la Unión Soviética no impidieron el desarrollo y el crecimiento de IU. Y de la misma manera nuestra valoración sobre procesos de cambio de naturaleza de otras fuerzas políticas, que se han visto confirmados por la realidad, no nos han favorecido y hemos soportado permanentes acusaciones de inmovilismo o de falta de capacidad de respuesta.

Debe constatarse también que en plena crisis, con la apatía instalada en nuestras organizaciones y en nuestros distintos escalones de dirección hemos podido poner en marcha en este tiempo de desmovilización una campaña tan importante como la ILP por la reducción de la jornada laboral a 35 horas sin reducción salarial y en cómputo semanal, recogiendo 750.000 firmas en los seis meses establecidos para ello

Podemos afirmar, sustentándonos en lo que ha opinado la mayoría de nuestra organización, que la apuesta estratégica y el Proyecto de IU siguen siendo válidos. Sus elaboraciones, sus propuestas y el horizonte al que apuntan son necesarios. Son la parte invariante de IU que no puede ser cambiada ni modificada. En todo caso, modernizada en cuanto a métodos y sustentada en otras prácticas políticas y organizativas.

¿Qué debemos cambiar? ¿En qué nos equivocamos? ¿Dónde está el origen de la trayectoria última de IU? Antes de abordar esta cuestión quisiéramos llevar a toda la organización una reflexión serena y sin apriorismos sobre dos cuestiones:

En el Informe-Balance a la IV Asamblea Federal fuimos desgranando una serie de errores y faltas graves. Sin apenas debate aquél documento fue aprobado. En el Informe a la V Asamblea Federal abundábamos en lo mismo y el Informe, en ese apartado, tuvo la misma suerte. Y mucho nos tememos que el Informe de la VI puede tener las mismas características y correr la misma suerte.

Hemos sido lentos y carentes de reflejos cuando no de anticipación a la hora de elaborar y conectar con la sociedad el discurso que era necesario hacer en cada fase. Así, y a pesar de lo acordado en el Consejo Político Federal del 22 de Junio de 1996 y en el propio Manifiesto de la V Asamblea Federal, hemos dado la imagen de que había un retraso por nuestra parte en comprender la naturaleza del cambio que se ha ido produciendo durante este último periodo (victorias del PP). La política del PP tenía muchos elementos de continuidad (intensificando los contenidos) con la política seguida por el PSOE; pero en otros aspectos había discontinuidad en clara clave de retroceso.

Son varios los factores internos que actúan como dificultades y obstáculos que cara a la VI Asamblea debemos intentar eliminar:

  1. Insuficiente reflexión y decisión sobre la participación real de los afiliados de IU en las actividades de sus asambleas de base.

  2. El escaso desarrollo en la configuración de cauces internos para el debate y la circulación de ideas.

  3. La aparición de tendencias sectarias, de formas varias de capillismo y de falta de democracia interna en algunas organizaciones. Los juicios de intenciones, las descalificaciones y las imputaciones extrapolíticas suplantan el debate y la circulación de ideas.

  4. La práctica habitual de filtraciones parciales a los medios de comunicación, sin respeto por las opiniones de los otros y con exaltación de las diferencias silenciando las coincidencias.

Y todo ello se manifiesta en una serie de hechos y procesos sintomáticos:

Creemos que para iniciar una nueva fase, un nuevo ciclo en IU, son necesarios una serie de compromisos personales y colectivos vertebrados en las siguientes convicciones aplicadas en la práctica:

1ª. Una dirección más reducida en todos sus niveles. No podemos silenciar la macrocefalia de esta organización y su escasa plasmación a la hora de asistir a las reuniones. Pongamos como ejemplo el CPF.

2ª. Una dirección que trabaje colegiada y colectivamente. El trabajo colegiado y corresponsable de cada miembro de una dirección es el único que evita el hiperliderazgo, personal o de grupo.

3ª. Mecanismos fluidos de información a toda la organización y, desde luego, mecanismos muy ligados a la presencia permanente de los dirigentes en los niveles inferiores a su órgano de dirección.

4ª. Corrección inmediata de talantes y de actuaciones que suponen de hecho deslealtad con la organización: filtraciones, intoxicaciones, etc.

5ª. Aplicación al concepto lealtad a su justa expresión, lo que significa sinceridad, trabajo, compañerismo y espíritu de colectivo.

 

 

IV. IZQUIERDA UNIDA

 

En el capítulo anterior hemos hecho una reflexión en torno a la aproximación histórica y crítica a nuestro Proyecto durante estos 14 años y medio de existencia. Y al final de la reflexión hemos sacado dos conclusiones que deben servir para un nuevo impulso político, organizativo, de funcionamiento y de actitudes que pretendemos desarrollar en esta parte de la Tesis.

 

IV.1. -Por un nuevo impulso para un proyecto transformador.

¿Por qué un nuevo impulso? A la hora de generar, de hacer posibles las condiciones para ese nuevo impulso político, conviene recordar la centralidad de la oferta programática, de los temas de empleo, los relativos a la lucha por la paz, la perspectiva de géneros o la regeneración democrática, en la propuesta originaria y fundadora de nuestro proyecto. Nuestro empeño era construir una organización política de nuevo tipo que fuera capaz de dar cabida a las aspiraciones de las distintas sensibilidades o culturas de la izquierda claramente diferenciadas del PSOE.

Hecho esto, comprobamos la vigencia del proyecto, ratificado por la militancia, en los distintos procesos de análisis y debate que hemos puesto en marcha. Un nuevo impulso en el que retomemos los "orígenes políticos" que hicieron nacer la ilusión en amplios sectores de la población que nos han ido apoyando y a los que nos debemos dirigir para recuperar su confianza.

Para hacer esto conviene, con las adecuadas dosis de reflexión y autocrítica, volver a mirar el camino andado para distinguir fallos y defectos, debatir y concretar la propuesta, actuar de modo cohesionado y coherente. Para conseguir el impulso necesario, necesitamos adecuar IU a esta nueva situación. La nueva fase política que queremos abrir precisará en la próxima Asamblea de un cambio significativo en todos sus órganos de dirección. Esto es condición imprescindible para abrir un nuevo proceso, para construir nuevas expectativas.

Somos necesarios, frente a la intención de los poderosos de limitar la representación política a dos fuerzas, una de centroderecha y otra de centroizquierda, para cumplir con el requisito de la alternancia. Hace falta un proyecto que defienda los intereses de la mayoría social desde valores solidarios y de transformación. Una fuerza útil a los movimientos sociales. Una voz cercana y comprometida en la sociedad y en las instituciones en la defensa de dichos intereses y valores.

El proyecto que IU representa sigue vigente, como también lo está el documento político, el Manifiesto de la V asamblea Federal.

En la nueva situación, es importante distinguir, entre Proyecto, Programa y Discurso:

El Proyecto de IU que desde su fundación es crear y desarrollar una izquierda transformadora con vocación de convertirse en movimiento político, social y cultural, buscando la convergencia entre las diferentes tradiciones históricas de la izquierda y las nuevas culturas y sujetos emancipatorios.

El programa es la concreción política general del proyecto, tal como ha sido formulado en las Asambleas. Es, además el elemento unificador de las distintas corrientes y el resultado de la confrontación de las diferentes ideas entre ellas, ha de estar abierto a variaciones ya que la lucha política obliga a estar incorporando continuamente nuevas variables.

El discurso es la forma, la manera concreta en la que se presenta a la población un proyecto y un programa. Y en él confluyen la exposición de nuestras propuestas y la respuesta a los acontecimientos políticos y sociales que se van produciendo día a día.

La construcción de esa Alternativa es posible si consideramos contenidos, valores, actitudes, ritmos y prácticas, programas y una elaboración democrática y colectiva de los mismos. También una política de alianzas y una sostenida estrategia de movilización.

Un contexto social marcado por la desmovilización, por la neutralización política del conflicto social y por el predominio de valores individualistas, no hace fácil el trabajo político de una organización como IU. A esto hay que añadirle las carencias de dirección política y de política organizativa que muchas veces han dificultado el desarrollo concreto de la propia estrategia política.

Como consecuencia de este diagnóstico se han ido entretejiendo reflexiones y propuestas que se ofrecen como soluciones a esta situación, manteniendo la apuesta por hacer de IU un auténtico movimiento político, social Y CULTURAL, y de convertirnos en una fuerza política mejor organizada, bien orientada en el cumplimiento de sus objetivos políticos, con una dirección colectiva a la altura de las circunstancias y con la recuperación de nuestras señas de identidad, los elementos centrales para este proceso de recuperación y relanzamiento de la organización de IU son:

Pero más allá de quedarnos en una mera declaración general de criterios, concretaremos nuestras prioridades para esta nueva etapa en:

  1. Organizar social, programática y políticamente la oposición al PP.

  2. Situar en el centro de este debate y de la confrontación social la lucha por el pleno empleo y por los derechos sociales.

  3. La necesidad de una reforma de la política situada en una perspectiva federal, democrática y solidaria.

  4. Un nuevo impulso organizativo, una nueva cultura organizativa.

  5. Una política de finanzas clara con una asignación de recursos adecuada .

  6. El análisis de nuestra teoría política, desde la perspectiva de género, a partir de la resignificación de la historia, la sociedad, la cultura y la política desde y con las mujeres.

  7. Una política de comunicación que explique con claridad a la ciudadanía lo que proponemos y lo que hacemos.

  8. Una renovación generacional que implique a los jóvenes en el trabajo político de la organización y haga real su participación en los órganos de decisión.

  9. Articular una dirección cotidiana, colectiva, federal, integradora de la pluralidad y con capacidad ejecutiva.

  10. La igualdad de la mujer.

  11. La participación territorial en las decisiones federales.

 

IV. 2. Vigencia de los principios básicos.

En los 14 años de funcionamiento IU ha ido desarrollando los principios básicos que caracterizan a nuestra fuerza política como "una formación política de nuevo tipo que se conforma en un movimiento político, social y cultural y que lo forman las personas, colectivos y partidos políticos, sobre la base de un objetivo programático y de cambio social común"

Estos principios básicos se desarrollan sobre los siguientes criterios político-organizativos:

Izquierda Unida es una organización jurídica y políticamente soberana que tiene como objetivo trasformar gradualmente el vigente sistema capitalista económico, social y político en un sistema socialista democrático fundamentado en los principios de justicia, igualdad y solidaridad, y que aspira a una organización como forma de estado federal y republicano.

La condición de miembro de la organización es de carácter individual; se adquiere y desarrolla su participación a través de las asambleas de base de las respectivas federaciones territoriales y a través de la participación en la actividad político organizativa de los distintos órganos, áreas de elaboración colectiva e instituciones para los que sea elegido/a. La soberanía de Izquierda Unida reside en la Asamblea Federal.

Y como corolario de los dos principios anteriores, afirmamos que la organización debe servir para facilitar la consecución de los objetivos políticos, adecuándose de manera flexible a los mismos, a la práctica social y a la mayoría de las personas que la integran.

El desarrollo y concreción de estos contenidos se realiza de forma estatutaria, estableciendo así "los principios constitucionales de IU" por los que regiremos nuestra actuación en la practica política y organizativa ya que la coherencia y credibilidad de un proyecto depende de la imagen y cohesión que en la ejecución y realización de la política apliquen en lo concreto las distintas partes ya sean estas individuales o colectivas.

Estos principios son:

  1. El principio de federalidad, en el que desarrollaremos la cohesión en la línea política general, en el discurso y en el programa; los principios del federalismo; el principio de soberanía; y los criterios federales a la solución de diferencias y conflictos.

  2. El principio del pluralismo.
  3. El principio del funcionamiento democrático y del consenso.

  4. El principio de limitación de la permanencia en los cargos públicos y responsabilidades políticas de IU.

  5. El principio de elaboración colectiva.

  6. Un proyecto joven y de los/las jóvenes .

  7. El principio de equilibrio de sexos.

 

 

IV. 3. Nuevas formas de acción y de participación política.

En la Ponencia de Organización de la V Asamblea resaltábamos aspectos fundamentales de la organización, y para la organización de IU que durante este periodo no hemos desarrollado y algunos ni siquiera puesto en marcha. Ahora resulta una exigencia poner en marcha criterios organizativos y tomando como experiencia la practica anterior, mecanismos de evaluación y seguimiento.

IU se conforma como un M.P.S., como una organización política superadora de la organización tradicional de los Partidos Políticos y apuesta por otra forma de hacer política. IU que nace del calor de las movilizaciones sociales organiza en la movilización -entendida ésta en el sentido más amplio- una forma de práctica de organización para la acción política.

IU, con M.P.S., debe conectar de forma prioritaria con los movimientos sociales tanto los tradicionales como los emergentes "puesto que, no se trata de meter a la gente en la organización partidaria y a la sociedad en el proyecto partidario, sino de meter a la política en la vida de la gente y a la organización partidaria en la sociedad" .

IU es, debe convertirse en un M.P.S. y Cultural que sea receptor de políticas y vehículo de propuestas e iniciativa política, social y cultural para contrarrestar "la difusión de la omnipresente ideología neoliberal con su cultura individualista, ego y etnocentrismo del "sálvese quién pueda".

Pero las ideas no viven o se desarrollan sin organización, por ello es necesario un instrumento político como "sujeto organizador" para transformar la sociedad, este sujeto no se fortalece sin la militancia o afiliación.

En el objetivo de aunar la participación de los ciudadanos en la actividad social con la puramente política, debemos encontrar los marcos de referencia donde se puedan compatibilizar la actividad general de los partidos tradicionales como expresión de la voluntad popular e instrumento esencial para la participación política, y la más particular de los movimientos sociales. Tenemos que ofrecer fórmulas de participación en IU de personas y colectivos que se quieran comprometer con nuestro programa, con nuestro proyecto político o que quieran ofrecernos ideas y debate, sin más compromiso. Nuestra organización tiene que estar abierta y dispuesta a integrar y dar participación a todo aquello que es una expresión del conflicto y de la resistencia contra este medio y su voluntad anuladora.

Es en las asambleas de base donde debemos regular las formas en que se produce la afiliación y la participación de estos simpatizantes y en su caso los electores de Izquierda Unida, a los que se debe informar de forma periódica de las diferentes actividades invitándoles a participar en ellas, sin adquirir la condición de afiliado y en la medida de su libre compromiso con la Organización.

El número de adscritos/as actual es insuficiente para consolidar una Izquierda Unida fuerte y con una presencia social e institucional amplia: es necesaria buscar la adecuada relación militantes-votos. Ello es fácilmente constatable analizando el potencial humano que milita en IU, en diferentes niveles de actividad política: Adscritos/as, con cotización regular. Afiliados/as, que no cotizan regularmente a I.U., a los que no habría que olvidar. Simpatizantes. y electores a los que en esta nueva etapa nos dirigiremos buscando una forma idónea de su participación en la organización.

Los órganos de dirección, han de ser ágiles y reducidos, representativos de sectores, territorios y situaciones políticas determinadas que ayuden a la realización de debates concretos, que se garantice el traslado de sus acuerdos hacia el sector o territorio representado y la asistencia a las reuniones. La consolidación y mejora de la organización, en aquellas zonas de implantación débil ó reciente. La implantación en zonas blancas, con posibilidad de organización (con reciente presencia municipal o implantación de voto, etc.).

Para este impulso organizativo es necesario revisar y potenciar el funcionamiento y desarrollo de la actividad política de las Asambleas Locales. Es en estas donde debemos garantizar que se dan condiciones adecuadas para que funcionen:

Para que se concrete eficazmente la organización de "nuevo tipo" y se fortalezca IU, recuperando espacio social y apoyo político, debemos acordar que son las organizaciones locales, el ámbito natural de organización social y política de los ciudadanos. Que esta naturalidad surge de la posibilidad de organizar la resistencia o reivindicación sobre cuestiones concretas que hagan posible mejorar su calidad de vida. Y que este proceso se realice integrando opiniones e intereses, concretándolo en la Unidad de Actuación.

Debemos por tanto, desarrollar en el marco estatutario, sus competencias, produciendo una auténtica descentralización desde las Federaciones y otras instancias. Concretar a la vez una estructura organizativa y unos órganos básicos de dirección que sirvan como referencia general.

La elaboración colectiva es un principio general de Izquierda Unida y por ello, una característica que afecta al conjunto de la organización y a todas sus estructuras. Izquierda Unida, como movimiento político y social se diferencia de otras fuerzas políticas en la existencia de estructuras que se comunican y relacionan con la sociedad más allá de sus propios límites orgánicos.

La participación social de una parte y la práctica de Izquierda Unida como fuerza política, de otra, son dos realidades que deben ser tenidas en cuenta en los procesos de elaboración y que, frecuentemente, manifiestan necesidades concretas y diferentes en sus tiempos y ritmos. La elaboración colectiva es un mecanismo permanente de respuesta ante otras propuestas y realidades de la vida política: por tanto, implica la fluidez de la información, la generalización del conocimiento, el estudio objetivo de los problemas desde distintas ópticas y la coherencia con un proyecto global y articulado en propuestas sectoriales que le dan credibilidad.

En el esquema que proponemos a partir de la definición general de la política y sus prioridades programáticas, entendemos que toda Izquierda Unida elabora y aplica la política decidida. Los grupos institucionales, las Áreas y cuantas otras formas existan son receptoras y emisoras de propuestas hacia los órganos de dirección a través de sus responsabilidades y que, al asumirlas, las convierten en política de toda la organización.

La especificidad de las áreas reside en su carácter abierto más allá de la propia organización. Son, por tanto, el mecanismo que supera los límites orgánicos de IU para fundirse con las personas o colectivos no organizados en IU y que quieren colaborar bien vinculando sus propu