Profundamente hábiles
se han demostrado los banqueros, el pensamiento neoliberal y los medios
de comunicación que les son afines, a la hora de presentar
su interés y sus intereses por las fusiones bancarias, como
los intereses del conjunto de la sociedad.
De esta forma, no es el incremento de la rentabilidad que se produce
por la vía de la reducción de costes, ni las ventajas
que se derivan al afloran las plusvalías latentes (un billón
200 mil millones se estima en el BSCH) ni la manera de reducir la
competencia y resolver u ocultar problemas propios y luchas de poder,
los criterios que les llevan a poner en marcha las fusiones de los
bancos, bien al contrario son: "el necesario redimensionamiento
de la Banca Española", "tener Bancos acordes con
la Europa del Euro", etc... y así nos lo cuentan
una y mil veces, sus intereses son los intereses del país.
En este contexto de cosas, como no podía ser menos, los interés
de los trabajadores y de los usuarios de servicios bancarios, es decir
los intereses de la mayoría de la sociedad aparecen como elementos
corporativos que solo se preocupan de lo suyo y que no están
dispuestos a sacrificarse lo mas mínimo en favor del interés
general, los unos de sus puestos de trabajo reclamando que la fusión
les perjudique lo menos posible y los otros preocupados por la limitación
de la competencia, la prepotencia y los posibles abusos que una posición
tan dominante puede provocar.
Que el capital tiende a concentrarse es algo que no nos sorprende,
ahora bien esta tendencia alcanza posibilidades desconocidas asociada
al avance tecnológico, por el potencial ahorro de costos que
permite, este es uno de los elementos que esta en el origen del gran
interés por fusionar, en los últimos años se
han suprimido grandes cantidades de trabajo administrativo, hoy 138.386
trabajadores atienden las 17.727 oficinas bancarias, mientras en 1975
se necesitaban 155.015 para las 7.569 oficinas que operaban. Hubiesen
sido necesarias significativas reducciones de la jornada de trabajo
para amortiguar solo en parte el importantisimo aumento de la productividad
que se ha producido en los últimos años.
En términos de empleo
el saldo de las pasadas fusiones bancarias es elocuente el BBV perdió
con la fusión 5.000 empleos y el BCH 10.000, en la ultima década
1987/97 se han perdido en la Banca Privada 18.000 empleos de los cuales
15.000 corresponden a los bancos fusionados que agrupan al 37% del
total de los trabajadores del sector, concentrando ellos solos el
83% del empleo destruido. Las previsiones para el recién creado
Banco Santander Central Hispano (BSCH), no son menores, el Banco de
Inversiones JP Morgan prevé una reducción de plantillas
del 12% en los próximos 4 años, esto es, cerca de seis
mil empleos en España.
El conjunto del Movimiento Sindical, dando por sentado que no estaba
en su mano evitar las fusiones, articulo una buena estrategia para
"el día después" esto es, por donde pasan
los intereses de los trabajadores una vez producida la fusión
y como articular la defensa de los mismos.
Con este criterio se reclamaron y negociaron acuerdos laborales que
garantizan que todos los trabajadores que quieran continuar trabajando
podrán hacerlo y en condiciones similares a las que venían
disfrutando. En consecuencia, la perdida neta de empleo se materializa
siempre de forma vegetativa y voluntaria por medio de prejubilaciones
y bajas indemnizadas.
Esta política se
asentó desde la primera fusión en el año 87 y
ha creado pauta de comportamiento, tanto para las fusiones como para
las compras y adsorciones de Bancos por otros Bancos o por Cajas de
Ahorros, de tal forma que, los conflictos han aparecido solo cuando
los Bancos o las Cajas se han resistido a firmar compromisos de esta
naturaleza, o han puesto dificultades a los mismos, ejemplos: la compra
del Sindibank por parte de Bancaja, o la compra de la Banca Jover
por parte de la Caja Madrid.
La reciente fusión del BSCH no ha escapado de la lógica
descrita, desde que se anuncio la fusión, las direcciones de
los dos Bancos dialogaron con todos los sindicatos y comprometieron
la negociación del acuerdo de fusión.
Este acuerdo suscrito el pasado día 3 de marzo por los Bancos
y todos los Sindicatos sin excepción (CCOO, UGT, CGT, FITC,
CC, ELA, LAB, CIG) contempla:
- Junto con la garantía
de continuidad en el empleo, la renuncia espresa a las posibilidades
legales de presentar expedientes de regulación de empleo
y la renuncia a realizar despidos por causas objetivas. Los sindicatos
estarán informados previamente de cualquier reordenación
de los centros de trabajo.
- La igualdad de oportunidades
y la utilización de la formación profesional como
el mejor método de adecuar las capacidades de los trabajadores
a las necesidades.
- El compromiso de negociar
la unificación de las condiciones de trabajo, retribuciones
y beneficios sociales, desde el respeto al mantenimiento de las
actuales.
- El establecimiento de
comisiones de trabajo para el seguimiento del proceso de fusión
y el desarrollo de los compromisos adquiridos.
- La entrega escalonada
de 105 acciones del banco a cada uno de los trabajadores (su valor
actual en torno a las 300.000 ptas.).
Los sindicatos en Banesto,
que fue segregado del pacto laboral de fusión por iniciativa
de los Bancos, han alcanzado igualmente un acuerdo laboral de
características similares a las comentadas.
Las previsibles perdidas de empleo que se producirán como consecuencia
del cierre y la reordenación de oficinas y dependencias se canalizaran
fundamentalmente por la vía de las prejubilaciones, 10.000 trabajadores
tienen mas de 50 años y pueden ser prejubilados en los
próximos años, ahora ya, en el propio BCH se estaba prejubilando
desde los 52 años con aceptables condiciones económicas,
al respetarse el 100% de las percepciones netas de cada trabajador.
No obstante lo anterior, resultaría absurdo que alguien pensase
que por conseguir sortear buena parte de las dificultades y de los problemas
laborales que las fusiones bancarias ocasionan estas cambian su naturaleza
y se convierten en una avanzadilla del progreso, en algo necesario y
interesante para los trabajadores y para el conjunto de la sociedad.