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Iniciativa internacional de apoyo a los refugiados iraquíes Los
beneficios del petróleo iraquí para los refugiados iraquíes Iraqi
Internacional Iniciative (www.3iii.org),
19 de noviembre de 2007 “Los refugiados iraquíes son ciudadanos con pleno derecho a vivir dignamente, a beneficiarse en igualdad de condiciones de los recursos nacionales y a retornar a sus hogares.”
Más de cuatro millones y medio de iraquíes, un quinto de la población, son desplazados, dentro y fuera de su país, por las políticas sectarias de la ocupación y de los gobiernos que ha instituido desde la invasión ilegal de Iraq en 2003. La legalidad [internacional] exige a la comunidad internacional, a los poderes de la ocupación y al gobierno de Iraq el apoyo y la protección de los refugiados iraquíes. Los refugiados iraquíes son ciudadanos con pleno derecho a vivir dignamente, a beneficiarse en igualdad de condiciones de los recursos nacionales y a retornar a sus hogares. El Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, en su calidad de más alta institución de Naciones Unidas tiene el mandato y el poder legal de asegurar que se cubran las necesidades de los refugiados iraquíes mediante la aprobación de una resolución que exija que el gobierno iraquí destine los recursos proporcionales a las agencias responsables y a los países de acogida. Tras trece años de sanciones catastróficas impuestas por NNUU, que pueden calificarse de genocidio [1], en complicidad con el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas [CS de NNUU] —por su incapacidad para proteger al pueblo y al Estado de Iraq [2] y para cumplir con sus propias obligaciones [3]— la invasión ilegal estadounidense y la ocupación de Iraq [4] han provocado una catástrofe humana sin parangón desde la Segunda guerra mundial [5]. Además de causar la muerte violenta de más de un millón de iraquíes [6], 2.300.000 iraquíes se han visto desplazados dentro de su propio país mientras que otros dos millones más están diseminados, fundamentalmente, en los Estados vecinos [7]. El Creciente Rojo Iraquí informa que 368.479 iraquíes han sido expulsados de sus hogares en Iraq sólo en octubre de 2007 [8] mientras que se calcula en 60.000 la media mensual de los que han abandonado el país a Estados vecinos [9]. La actual clase media iraquí formada cuyo papel es necesario —ahora y en el futuro— para administrar el Estado, la economía y la construcción de la cultura iraquí, se ha visto diezmada. Tras los sistemáticos asesinatos [10], encarcelamientos [11], asaltos del ejército y sitios [12], amenazas y discriminación [13], la mayoría de los que han quedado han abandonado el país [14]. La ausencia de esta clase media ha tenido como consecuencia el desmoronamiento de todos los servicios públicos para toda la sociedad iraquí. Toda la información que proviene de Iraq demuestra que el miedo por la vida impuesto a los iraquíes es la causa del desplazamiento de millones de personas dentro y fuera de su país. Por definición y de acuerdo con la legalidad internacional [15], los desplazados iraquíes son, por definición, refugiados. La convención sobre refugiados de NNUU de 1951 y su protocolo adicional de 1967 estipulan que refugiado es cualquier persona que “[…] temiendo, con motivos fundados, ser perseguido por razón de su raza, religión, nacionalidad, pertenencia a un grupo social concreto, u opiniones políticas, se encuentra fuera del país de su nacionalidad, y sea incapaz o —a causa de ese miedo— no quiera acogerse a la protección de ese país [16]”. Derecho de los refugiados iraquíes a la vida y la dignidad [17] La ocupación liderada por EEUU y los gobiernos que ha instituido están legalmente obligados por la legislación humanitaria internacional, por la Cuarta convención de Ginebra y sus protocolos y por las Resoluciones del CS de NNUU 1265, 1296 y 1674 a proteger la vida de los civiles en Iraq y suministrarles lo necesario para cubrir sus necesidades básicas [18]. Contrariamente, la ocupación y los gobiernos que instituyó han impuesto un estado de terror mediante el uso desproporcionado e indiscriminado de la fuerza [19] y han puesto en práctica políticas sectarias que patrocinan a las milicias sectarias que han perpetrado una limpieza étnica [20]. La ocupación y sus gobiernos son incapaces o no quieren suministrar ni siquiera los servicios más básicos, lo que implica agua y electricidad [21]. Esas políticas obligan a millones de personas a vivir en la pobreza o a abandonar el país para salvar sus vidas. Ni la ocupación ni los gobiernos que ha instituido ni tampoco los Estados de la comunidad internacional [22] han cumplido sus obligaciones legales y morales con los iraquíes desplazados ni con los países que los acogen [23]. Al mismo tiempo que las condiciones de vida de los iraquíes se deterioran, [los refugiados] se convierten en una carga social, financiera y económica para los países de acogida, muchos de los cuales ya poseen grandes poblaciones de refugiados [24]. Los refugiados iraquíes tienen derecho a la seguridad, a pasaportes legales y permisos de residencia, alimentos, vivienda, sanidad y educación. Los países de acogida no pueden proporcionar colegios o educación superior al enorme número de jóvenes iraquíes. Por lo tanto, si no se toman medidas urgentes para encontrar una solución a este problema una generación de iraquíes perderá su derecho universal de acceso a la educación [25]. Esto no es únicamente dañino para los refugiados iraquíes, sino también para el futuro de Iraq. Es urgente que los colegiales y estudiantes tengan acceso a los centros educativos. Ayudar a los países de acogida a solventar estas necesidades tendría como consecuencia aumentar y movilizar el gran potencial que tienen los refugiados. Es preciso tomar una solución urgente. La verdadera respuesta está en poner fin a las causas de la violencia en Iraq para permitir que los refugiados iraquíes retornen a sus hogares sanos y salvos. Sin embargo, a pesar de que según la ley humanitaria internacional proteger a los civiles de la violencia es responsabilidad de la ocupación y de los gobiernos por ella instituidos [26], no hay indicios de que cumplan esta obligación. A diario la violencia sobre los civiles se extiende a nuevas regiones. El hecho de que se esté produciendo un éxodo es la prueba de que el gobierno de Iraq, apoyado por la ocupación, no protege a la población. El Consejo de Seguridad debe aprobar una resolución de manera inmediata El CS de NNUU tiene el poder legal y político para aprobar una resolución que exija que el Estado iraquí destine parte de los beneficios del petróleo iraquí —de forma proporcional al número de iraquíes temporalmente desplazados— a los iraquíes refugiados en los países de acogida [27]. No se puede elevar objeción alguna contra este acto. Los refugiados iraquíes son ciudadanos iraquíes [28]. Tienen derecho a beneficiarse de los recursos nacionales [29] y a reclamar la protección y el apoyo del Estado iraquí. Su derecho al retorno está garantizado [30]. Respecto a Iraq está sentada la jurisprudencia para tal acto con la resolución 986 de 1995 del CS de NNUU [31]. También esta resolución se aprobó en base a motivos humanitarios. En ella se exigía que el Estado iraquí aportara parte de los beneficios iraquíes [de sus recursos naturales] al programa humanitario de inter-agencias de NNUU para “[…] asegurar la distribución equitativa de la ayuda humanitaria entre todos los segmentos de la sociedad iraquí”, incluidos los ciudadanos iraquíes que residieran en los tres administraciones del norte, que no estaban controladas administrativamente por el gobierno central [32]. Los actuales refugiados iraquíes se encuentran en la misma situación al estar fuera del control del gobierno central que rige Iraq. La responsabilidad de los Estados frente a los refugiados está establecida en la legislación internacional [33]. Obligar al Estado iraquí, mediante una resolución del CS de NNUU a destinar la parte proporcional de los beneficios [de sus recursos naturales] es la única manera eficaz para que el país de origen y la comunidad internacional cumpla con sus obligaciones respecto tanto a los refugiados iraquíes como a los países de acogida al mismo tiempo que preserva los derechos de los refugiados y su dignidad como ciudadanos iraquíes. La distribución de los beneficios destinados debe ser fiscalizada por las agencias de ayuda humanitaria de NNUU, las instituciones de los países de acogida, las ONG y los representantes de los refugiados iraquíes.
iraquíes han sido expulsados de sus hogares en Iraq sólo en octubre de 2007 Llamamiento a la acción Los refugiados iraquíes no pueden esperar hasta el regreso a sus hogares para que se cubran sus necesidades básicas. La comunidad internacional tiene la obligación moral de actuar de forma inmediata. La resolución 986 de 1995 del CS de NNUU establecía que los beneficios del petróleo de Iraq es para todos los iraquíes. Al igual que los ciudadanos iraquíes, los refugiados iraquíes tienen el mismo derecho a compartir la riqueza de Iraq. Apelamos a todos los gobiernos, a las agencias de NNUU y organizaciones, a las asociaciones de abogados, de Derechos Humanos y humanitarias y a todas las personas de conciencia para trabajar juntos con la finalidad de garantizar que el CS de NNUU adopte y ponga en práctica esta propuesta para obligar al Estado iraquí a destinar [parte de] los beneficios del petróleo a los refugiados iraquíes. Exigimos que los Estados —especialmente aquellos implicados en la invasión ilegal y en la destrucción de Iraq— que cumplan con sus obligaciones y responsabilidades y aporten los fondos necesarios para la tarea que el Alto Comisionado para los Refugiados de NNUU tiene de proteger a los desplazados iraquíes [34]. Hacemos un llamamiento para recoger fondos y tomar todas las medidas necesarias para suministrar ayuda directa a los refugiados iraquíes y a las organizaciones que los ayudan. La humanidad está en peligro en Iraq. Nuestra responsabilidad moral es salvarla. Únete a nosotros.
1. Véase Indictment,
Complaint and Petition on behalf of 4.5 million Iraqi Children,
catedrático Francis Boyle, septiembre de 1991;
informe
de la Organización Mundial de la Salud
sobre tasa de mortalidad anual y sobremortalidad de niños menores de
cinco años en Iraq, 1991-98; y A Different Kind of War: The UN
Sanctions Regime in Iraq, Berghahn Books: Nueva York, septiembre de
2006; Hans C. Von Sponeck, ex–coordinador humanitario de NNUU para Iraq
que dimitió como protesta en febrero de 2000. El predecesor de Sponeck,
Denis Halliday, dimitió en octubre de 1998 tras una carrera de 34 años
en NNUU y afirmó: “[…] No quiero gestionar un programa que cumple con la
definición de genocidio”. Véase también
US Genocide in Iraq,
Dr. Ian Douglas, Abdul Ilah Albayaty y Hana Al Bayaty, publicado por el
Tribunal BRussells, junio de 2007. |
Texto original en inglés en: www.3iii.org Llamamiento internacional urgente para salvar a los profesores iraquíes Global Policy Forum (IV): Malos tratos y torturas a prisioneros
Informe de Global Policy (V): Ataques contra las ciudades: violación palmaria de las Convenciones de Ginebra Informe Global Policy Forum (VI): Matanzas, asesinatos y atrocidades por parte de los ocupantes Global Policy Forum: Conclusiones y recomendaciones. Poner fin a la ocupación
Entre los primeros firmantes de la Iniciativa Internacional Iraquí sobre refugiados se encuentran: Hans von Sponeck, ex Coordinador humanitario en Iraq (1998-2000), Alemania; Denis Halliday, ex Coordinador humanitario en Iraq (1997-1998), Irlanda; Ms. Niloufer Bhagwat, abogado, vicepresidente de la Asociación India de Abogados; Mathias Chang, activista durante 37 años del movimiento contra la guerra, Malasia; Sabah Al-Mukhtar, presidente de la Asociación de Abogados Árabes, Reino Unido; Issam Al-Chalabi, ex-Ministro iraquí del Petróleo, Iraq-Jordania; Saeed .H. Hassan, ex- representante permanente de Iraq ante Naciones Unidas, Iraq-Egipto; Curtis F J Doebbler, catedrático de Derecho, Universidad Nacional de Najaf, Nablus, Palestina; Dirk Adriaensens, miembro del comité ejecutivo del Tribunal BRussells, Bélgica; Dahr Jamail, periodista independiente, autor de “Beyond the Green Zone: Dispatches from an Unembedded Journalist in Occupied Iraq”, EEUU; Paola Manduca, genetista y miembro de New Weapons, Italia; Bert De Belder, médico, coordinator de Medical Aid for the Third World, Bélgica; Mohammed Aref, escritor científico, asesor de la Fundación Árabe Science&Technology, Emiratos Árabes Unidos; Abdul Ilah Albayaty, escritor, analista político, Iraq-Francia; Ian Douglas, escritor, Egipto; Hana Al Bayaty, coordinadora de la Iniciativa Internacional Iraquí sobre refugiados, Francia-Iraq-Egipto; y Carlos Varea, como coordinador de la Campaña Estatal contra la Ocupación y por la Soberanía de Iraq (CEOSI), Estado español.
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