Al-Maliki, sometido a fuertes presiones de EEUU y con una grave crisis
interna
El
gobierno iraquí aprueba un nuevo borrador de la ley de petróleo
World Socialist Web Site (www.wsws.org), 5 de julio de 2007
IraqSolidaridad (www.iraqsolidaridad.org), 9 de julio de 2007
Traducido del inglés para Iraq Solidaridad por Beatriz Morales Bastos
“La
propaganda en torno a la ley del petróleo es absolutamente cínica. En
Washington se presenta ante la comunidad intencional como una política
destinada a garantizar que "todos los iraquíes" compartan los ingresos
del petróleo. La realidad es que la entrada de EEUU y de otros gigantes
de la energía en la industria petrolífera iraquí llevará a un saqueo
total de aquéllos. El ministro iraquí del Petróleo ha predicho que 65 de
los 80 campos petrolíferos conocidos sin explotar quedarán bajo control
extranjero. Si la industria petrolífera se desarrollara hasta su pleno
potencial de producción, podría producir seis millones de barriles al
día y generar ingresos anuales de más de 130.000 millones de dólares,
con un beneficio del 20% para las multinacionales.”

Un 'marine' estadounidense vigila un pozo
de petróleo iraquí ardiendo en la zona de Rumeila, fornteriza con Kuwait
El
primer ministro iraquí Nuri al-Maliki compareció ante los medios el
pasado 28 de junio para anunciar que su gobierno había aprobado "por
unanimidad" el proyecto de ley respaldado por EEUU referente a los
vastos recursos petrolíferos iraquíes [1]. Al-Maliki añadió que
el parlamento iba a empezar a debatir la ley del petróleo al día
siguiente. Anunció a bombo y platillo este acontecimiento como un paso
clave para ultimar "la ley más importante en Iraq".
Esta
ley personifica los criminales propósitos y objetivos de la invasión
estadounidense de Iraq hace más de cuatro años. Detrás de las falsas
afirmaciones referentes a las "armas de destrucción masiva" iraquíes
[2] y a las relaciones de este país con el terrorismo [de Al-Qaeda]
las ambiciones de las multinacionales estadounidenses de la energía para
acceder a las inmensas reservas del país que se calculan entre 115.000 y
215.000 millones de barriles de petróleo.
Fin
del monopolio estatal
Aunque
la ley del petróleo tiene varias consecuencias, la principal de ellas es
que podría acabar con el monopolio del Estado de Iraq en la explotación
de los campos petrolíferos. A pesar de que el pueblo iraquí
constitucionalmente sigue siendo "dueño" de los recursos, las compañías
petrolíferas extranjeras obtendrán contratos que les otorgarán el
derecho exclusivo a la explotación y producción por periodos de hasta
veinte años. La ley abre la posibilidad de los denominados Acuerdos de
Participación en la Producción (APP) que dan garantías a la compañía
inversora ante las pérdidas y que suponen índices aún mayores de
beneficios [3].
Por lo
que se refiere a Washington, también en muy importante que se anularán
todos los contratos firmados por el régimen anterior de Sadam Husein,
como los acuerdos con compañías francesas, rusas y chinas. Las compañías
estadounidenses podrán instalarse y apropiarse de los derechos de
explotación sobre los campos [petrolíferos].
La
propaganda en torno a la ley del petróleo es absolutamente cínica. En
Washington se presenta ante la comunidad intencional como una política
destinada a garantizar que "todos los iraquíes" compartan los ingresos
del petróleo. La realidad es que la entrada de EEUU y de otros gigantes
de la energía en la industria petrolífera iraquí llevará a un saqueo
total de aquéllos. El ministro iraquí del Petróleo ha predicho que 65 de
los 80 campos petrolíferos conocidos sin explotar quedarán bajo control
extranjero. Si la industria petrolífera se desarrollara hasta su pleno
potencial de producción, podría producir seis millones de barriles al
día y generar ingresos anuales de más de 130.000 millones de dólares,
con un beneficio del 20% para las multinacionales.
Éste
es el precio que han costado las vidas de más de 700.000 iraquíes y de casi
4.000 soldados de las fuerzas ocupantes, y que ha devastado la
infraestructura del país. La perspectiva de Washington es transformar
Iraq en una lucrativa fuente de riqueza para los intereses de las
corporaciones estadounidenses y en una base militar en Oriente Medio
para extender el dominio estadounidense a toda esta zona rica en
recursos. Para lograrlo se requiere tanto una apariencia de legalidad
que ha de otorgar el Parlamento títere iraquí en Bagdad como acabar
con la resistencia a la ocupación que sacude al país [4].
Los
objetivos de la ocupación
El
lugar prominente que ocupa la ley del petróleo entre los "parámetros"
del gobierno Bush en relación al gobierno iraquí, pone de relieve la
importancia que ésta tiene para los objetivos de la ocupación
estadounidense. Desde que el 26 de febrero [de 2007] se diera a conocer
por primera vez el proyecto de ley, altos cargos del gobierno de Bush,
desde la secretaria de Estado, Condoleezza Rice, y el vice-presidente
Chene, hasta el secretario de Defensa, Robert Gates, han visitado Bagdad
para presionar a las diferentes facciones iraquíes en el Parlamento
respaldado por EEUU para que aceptaran los términos de la ley. La Casa
Blanca está presionando a al-Maliki para que dé paso a la legislación y
a otras medidas [legislativas] clave bastante antes de septiembre,
momento en que se discutirá en el Congreso estadounidense un informe
sobre el último aumento [de tropas] estadounidense [en Iraq] [5].
Durante
la última semana ha habido pocos progresos. Los partidos kurdos, shiíes
y sunníes antes presentes en el gobierno [iraquí] continúan
discutiendo sobre aspectos de la ley, ya que cada uno trata de
asegurarse una porción del botín económico. La ley no se podrá llevar al
parlamento sin la aprobación del gobierno. Sin embargo, en los dos
últimos meses dos de los oponentes clave a la ley, la corriente shií de
Moqtada as-Sáder y el Frente de Acuerdo Iraquí (una coalición de
partidos árabes sunníes), han retirado del gobierno a sus ministros en
protesta contra la ocupación y [la actuación de] el gobierno [6].
El 28 de junio al-Maliki se aprovechó de ello para dar paso a la ley en
una sesión a la que sólo asistieron 24 de los 37 ministros
El
presidente Bush estaba tan satisfecho por el resultado que llamó
personalmente a al-Maliki para felicitarle. Al-Maliki se está jugando el
que los boicots sadrista y sunní posibiliten que la ley del petróleo se
estrelle también en el Parlamento. Es poco probable que a las sesiones
programadas para debatir el proyecto de ley esta semana asistan más de
150 de los 275 legisladores elegidos en diciembre de 2005. Además de los
más de ochenta boicoteadotes, decenas de diputados iraquíes viven fuera
del país debido a la falta de seguridad. Se han cancelado varias
sesiones previas al no haber conseguido alcanzar el quórum de 138.
Sin
embargo, está lejos de lograrse que la ley pase por el parlamento. El
hecho de que la legislación no se presentara ayer [4 de julio], como se había prometido, sugiere que el toma y daca, la presión y el
soborno continúan garantizando que las demás facciones que asisten al
parlamento la aceptan. Según los últimos informes, se presentará hoy [5
de julio] y se enviara a un comité de revisión al menos durante una
semana.
Hegemonía shií
La Casa
Blanca depende de los partidos shiíes fundamentalistas que siguen siendo
sosteniendo el gobierno de al-Maliki [ad-Dawa y el Consejo Supremo
Islámico de Iraq] y de los partidos nacionalistas kurdos que gobiernan
el norte de Iraq a través del Gobierno Regional Kurdo [la Unión
Patriótica del Kudistán del presidente nacional Talabani y el Partido
Demócrata del Kurdistán del presidente regional Barzani]. Sin embargo,
los partidos kurdos insisten en que Gobierno Regional Kurdo, y no el
gobierno de Bagdad, mantenga el poder sobre la explotación petrolífera
en su territorio [7]. El Gobierno Regional Kurdo advirtió el
pasado jueves que no aceptaría la nueva legislación si ésta se apartaba
del documento original de febrero que consagraba las demandas kurdas.
Bajo la
presión de Washington, un comité de revisión del gobierno introdujo
anexos en el documento que reducían sustancialmente el poder de las
regiones y provincias sobre el petróleo. Los anexos buscaban dar
garantías financieras a los partidos [colaboracionistas] sunníes como
parte de una serie de intentos de acercamiento que tenían el objetivo de
convencer a parte de la resistencia armada sunní de que llegaran a un
acuerdo con la ocupación.
La
mayor parte de petróleo sin explotar está en el norte kurdo y en las
provincias del sur de mayoría shií. Un factor que está detrás de la
resistencia armada es el temor de la [la nueva] élite sunní [vinculada a las instituciones creadas por los
ocupantes]...", de que el
regionalismo lleve a la marginación y empobrecimiento de las regiones
centrales y del este, con una densa población sunní y pobres en petróleo.
El movimiento de as-Sáder, shií, con su principal base de poder en
Bagdad, también ha mantenido sistemáticamente el control central sobre
la producción de petróleo.
Si al-Maliki
ha suprimido los anexos como parte de un trato con los partidos kurdos,
esto aumentará dramáticamente las divisiones entre las facciones rivales.
Jalaf al-Ilyan, un representante del Frente de Acuerdo Iraquí, sunní,
declaró a la televisión iraquí: "Cualquier proyecto de ley que se
apruebe en ausencia de Frente de Acuerdo Iraquí representa únicamente a
los grupos que lo aprueban. Si hay algunos que quieren callar las voces
de la mitad del pueblo iraquí, entonces ellos asumen la responsabilidad".
El movimiento de as-Sáder ha pedido deliberadamente la inserción de una
nueva cláusula que prohíba la firma de contratos con cualquier compañía
que esté basada en un país que tenga tropas en Iraq.
El
pasado miércoles un político kurdo, Firyad Rwandzi, declaró al diario
The Washington Post que confiaba en que "[…] las cosas están
avanzando y no hay problema alguno" entre al-Maliki y el Gobierno
Regional Kurdo. Con oponentes regionalistas tanto sunníes como shiíes
boicoteando el Parlamento, puede que el gobierno Bush haya dado
instrucciones a al-Maliki de que rectifique y otorgue a las regiones y
provincias iraquíes jurisdicción sobre la nueva producción.
En
última instancia, lo que fundamentalmente preocupa a la Casa Blanca no
es qué capas de la elite iraquí local recibe una participación menor en
los beneficios del petróleo iraquí, sino crear el marco político y legal
para la explotación y saqueo de estos beneficios por parte de los
intereses de las empresas estadounidenses.

Notas de IraqSolidaridad:
1.
Véase
en IraqSolidaridad:
Christian Parenti: Las ambigüedades de la nueva ley del petróleo abren las reservas energéticas a su privatización.
¿Controlarán las grandes compañías extranjeras el petróleo de Iraq?, Kamil al-Mehaidi: La distribución geográfica de los campos petrolíferos y su gestión bajo ocupación.
El futuro del petróleo iraquí
y
Greg Muttitt: La titularidad estatal de las reservas no impedirá su control privado por compañías extranjeras.
Los Acuerdos de Participación en la Producción y el petróleo iraquí
y
enlaces relacionados.
2. En los primeros días de julio, el Consejo de Seguridad disolvía
definitivamente la comisión encargada de verificar que en Iraq no había
armas de destrucción masiva. Apenas ha habido de ello comentario alguno
internacional, pese a ser éste el motivo formal de la invasión del país
en 2003.
3.
Véase
en IraqSolidaridad:
Greg Muttitt: La titularidad estatal de las reservas no impedirá su control privado por compañías extranjeras.
Los Acuerdos de Participación en la Producción y el petróleo iraquí
.
4. La resistencia iraquí es responsable de la casi completa paralización
de las exportaciones de petróleo por el norte hacia Turquía por sus
acciones de sabotaje.
Véase
en IraqSolidaridad:
Mike Whitney: Guerra de guerrillas por el petróleo iraquí.
La producción se reduce a menos de la mitad del nivel previo a de la invasión
.
5.
Además
de los 21.000 soldados ya enviados en los primeros meses de 2007, otros
28.500 efectivos llegarán
a Iraq este verano con destino Bagdad y sus alrededores (The
Washington Post, 29 de junio, 2007).
6. 13 de los 34 ministros han dimitido de sus cargos,
seis de la corriente as-Sáder, otros seis del Frente de Acuerdo Iraquí
(o Nacional) y el de Justicia.
7.
Las
autoridades kurdas ya están firmando acuerdos con compañías extranjeras
al margen de Bagdad. Véase en IraqSolidaridad:
Nota Informativa de la CEOSI: El PDK y la petrolera noruega DNO alcanzan un acuerdo de perforaciones en Zakho.
Primer acuerdo de intervención de una compañía petrolífera extranjera en Iraq desde la invasión.