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EEUU: El debate sobre la crisis de la ocupación IraqSolidaridad (www.iraqsolidaridad.org), 28 de noviembre, 2006 Traducido del inglés para IraqSolidaridad por Beatriz Morales "Como partido, los demócratas siguen divididos acerca de hasta qué punto todavía se podría salvar Iraq, así como respecto a la naturaleza de cualquier fecha límite para la retirada de tropas. [...] Dada su naturaleza, parece poco probable que el Grupo de Estudio de Iraq presente un informe que pida o bien la continuidad de la actual política o bien una inmediata y rápida retirada de las fuerzas estadounidenses en Iraq." ![]()
[Tras el triunfo demócrata en las elecciones legislativas de noviembre], para el equipo bipartidista de lumbreras conocido como Grupo de Estudio de Iraq, lo más importante ahora podría ser negociar un marco de convivencia en Washington [entre el Partido Demócrata y la Administración republicana de Bush], en lugar de esbozar nuevas listas de opciones para la política estadounidense respecto a Iraq. Al fin y al cabo, a pesar de todo lo que Washington habla sobre cooperación desde las elecciones de la semana pasada, entre muchos demócratas y republicanos, así como entre ambos partidos, siguen existiendo profundas diferencias acerca del camino que hay por delante [1]. Sin embargo, todas las partes afirman que están deseando escuchar a las demás y buscar un terreno común. Veamos [lo que opina] el Grupo de Estudio de Iraq, dirigido por el ex secretario de Estado James Baker III y el ex congresista demócrata Lee Hamilton. El momento -más la naturaleza de sus miembros- podía haber adjudicado al grupo un papel central en el que quizá sea el debate político más importante al que ahora se enfrenta la nación. "Quizá un grupo ajeno sea capaz de crear una política que puedan aceptar ambos lados, aunque no quiera asumir la responsabilidad de elaborarla", afirma William Martel, un profesor adjunto de Estudios de Seguridad en el Fletcher School de la Universidad Tufts en Medford, Massachussets. El Grupo de Estudio de Iraq formado por diez miembros [2] lo creó el Congreso la pasada primavera. En aquel momento la medida suscitó poca atención, aparte de una ingente actividad entre los expertos estrategas de Washington deseosos de servir como asesores al Grupo. Ahora Washington espera con ansiedad su informe final, que se prevé para antes de finales de año. El pasado lunes [13 de noviembre], miembros del Grupo se reunieron con altos cargos de la Casa Blanca, lo que incluye al presidente Bush y al vicepresidente Dick Cheney. El jueves se entrevistaron con el primer ministro británico Tony Blair mediante videoconferencia. En cuanto a la intervención de Bush ante el grupo, el portavoz presidencial Tony Snow la definió como una conversación en la que ambas partes compartieron puntos de vista. "No es una declaración", afirmó Snow. El propio Bush afirmó que no estaba seguro de lo que el informe del Grupo de Estudio de Iraq diría, pero que estaba deseando verlo: "[...] No voy a emitir un juicio anticipado" del trabajo del grupo. El equipo completo del Grupo de Estudio de Iraq ha esperado a comenzar sus reuniones a la semana posterior al Día de Acción de Gracias [el cuarto jueves del mes de noviembre en EEUU] para iniciar el polémico proceso de redacción de las recomendaciones finales. Baker y Hamilton no querían presentar ninguna lista [de recomendaciones] antes de las elecciones, la cual se podría haber filtrado para obtener rédito político. El candidato de Bush para sustituir al secretario de Defensa Donald Rumsfeld, el ex director de Inteligencia Robert Gates, era un miembro del equipo. El viernes pasado Baker y Hamilton anunciaron que Gates había dimitido del Grupo y había sido sustituido por el ex-secretario de Estado Lawrence Eagleburger. El equipo sigue compuesto por cinco demócratas y cinco republicanos. Ni irse ni quedarse Dada su naturaleza, parece poco probable que el Grupo de Estudio de Iraq presente un informe que pida o bien la continuidad de la actual política o bien una inmediata y rápida retirada de las fuerzas estadounidenses en Iraq. Baker, por su parte, en sus apariciones públicas para promocionar su último libro ha sido un tanto crítico con la lentitud del gobierno estadounidense para reaccionar ante la intensificación de la violencia en Iraq. Cuando Baker era secretario de Estado estaba abierto a hablar incluso con los enemigos de EEUU, hasta el punto de soportar largas arengas del difunto dirigente sirio Hafez al-Assad. Como copresidente del Grupo, Baker ya se ha reunido con Javad Zarif, embajador de Irán en EEUU. Es posible que el Grupo de Estudio de Iraq pudiera urgir a algún tipo de encuentro regional sobre el futuro de Iraq que incluya a Irán y Siria, una recomendación a la que anteriormente la Casa Blanca se había opuesto [3]. El ex embajador [estadounidense] ante Naciones Unidas, Richard Holbrooke, un demócrata, afirmó recientemente que una conferencia regional similar a la que él utilizó para elaborar un final para la guerra de Bosnia en 1995 podría ser útil. "[...] Esta guerra la están llevando a cabo sobre el terreno fuerzas despiadadas, las cuales no estarán necesariamente muy interesadas en lo que dicen los actores regionales e internacionales", ha afirmado Holbrooke, "[...] [pero] aún así, creo que vale la pena intentarlo". Sin calendario de retirada Por supuesto, dada la presencia de Baker y de otros veteranos republicanos en el grupo, es también poco probable que el Grupo de Estudio pida con insistencia algún tipo de calendario para una retirada de tropas, ni siquiera uno poco definido -algo que a los demócratas les costaría, sin embargo, aceptar. Respecto a posibles soluciones a medio plazo, se dice que el equipo de expertos ha estado sopesando una solución llamada "Primero, Estabilidad" [4] que enfatiza la retirada de las tropas estadounidenses de la mayor parte del país para centrar todos los esfuerzos en la estabilización de Bagdad. Una opción complementaria sería la llamada "Reubicar y Contener", que supondría la retirada de la mayoría de las fuerzas estadounidenses a las naciones vecinas donde servirían como reserva móvil para las fuerzas nacionales iraquíes. Hamilton ha manifestado que es posible que su equipo no sea capaz de llegar a un consenso. Como partido, los demócratas siguen divididos acerca de hasta qué punto todavía se podría salvar Iraq, así como respecto a la naturaleza de cualquier fecha límite para la retirada de tropas. No es que el Partido Republicano, como partido, sea ahora por el contrario un frente unificado. El senador John McCain por Arizona (republicano) ha afirmado que lo que se necesita en este momento es un incremento de las fuerzas estadounidenses en Iraq, al menos durante un tiempo. Por lo que se refiere al diálogo entre los partidos, mientras que senadores demócratas clave han hecho promesa de presionar para [que se apruebe] una resolución que exigiría la retirada de las tropas en cuestión de meses, parece que un calendario de retirada sigue siendo un anatema para la Casa Blanca. "[...] No creo que seamos receptivos a la idea de que haya un calendario fijo según el cual nos retiremos automáticamente", declaró el jefe de personal de Bush, Joshua Bolten, en una entrevista en un programa de fin de semana [5].
Notas de IraqSolidaridad: 1. Véase
en IraqSolidaridad: Joe Kay: Demócratas y republicanos:
Mantener la ocupación de Iraq. Antes que una retirada
o reducción de tropas, se prevé un incremento de
hasta 30.000 efectivos |
English Texto original Joe Kay: Demócratas y republicanos: Mantener la ocupación de Iraq. Antes que una retirada o reducción de tropas, se prevé un incremento de hasta 30.000 efectivos EEUU e Irán negociarán sobre Iraq una vez formado el nuevo gobierno de al-Maliki Gareth Porter: Bush busca la ayuda de sus enemigos en Iraq Pedro Rojo y Carlos Varea: ¿Está jugando Irán a la 'resistencia' en Basora?
* Peter Grier es redactor del 'The Christian Science Monitor'. |
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