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¿Está jugando Irán a la 'resistencia' en Basora? "La respuesta sobre el terreno a esta pretensión de los ocupantes estadounidenses de equilibrar la composición de las instituciones y cuerpos de seguridad iraquíes ha sido llanamente la escalada de violencia sectaria llevada a cabo a lo largo de 2006 por Escuadrones de la muerte insertados en los nuevos cuerpos de seguridad, y que se expande ahora al sur del país, en un claro desafía a los británicos. Con una actividad armada resistente imbatible y unos aliados internos tan problemáticos, ciertamente EEUU y Reino Unido tienen muy difícil asegurarse el control de Iraq." El derribo de un helicóptero británico el pasado 6 de mayo en Basora [1] no debe contabilizarse simplemente como un éxito más de la resistencia armada iraquí, sino como un hecho significativo en la actual situación de la zona sur de Iraq, controlada por las milicias pro-iraníes. El único consenso que parece haber sobre la autoría de este ataque es que no ha podido ser perpetrado por un grupo incontrolado de alguna milicia chií, sino que detrás está un grupo bien organizado, con buena información, armas y entrenamiento. La autoría del ataque admite al menos tres teorías:
La mayor preocupación de las altas instancias británicas, y así lo reflejaron sus medios de comunicación, no es el derribo del helicóptero en sí, sino el recibimiento a pedradas que los habitantes del poblado barrio al-Saei dispensaron a los soldados británicos que acudieron a recuperar los cuerpos de sus cinco compañeros muertos en el ataque. Los disparos indiscriminados de la respuesta de los soldados ingleses causaron cuatro muertos iraquíes, entre ellos un niño. Por la reacción oficial y mediática parece que las altas instancias británicas estaban convencidas de que su "batalla para hacerse con los corazones y las mentes" había tenido éxito y eran bienvenidos en la zona sur de Iraq. Un vecino del barrio contó cómo la manifestación espontánea de júbilo por la acción de los insurgentes se canalizó como una muestra de rechazo a la difícil situación que viven: "La mayor parte del día no hay electricidad, nadie consigue trabajo, ni siquiera en la policía que está copada por las milicias" [5]. Cambio de la situación en el sur Lo que parece innegable es que, como asegura Abdel Wahab Badraján en al-Hayat, la situación securitaria en el sur de Iraq ha cambiado:
Según este mismo artículo, la constitución del nuevo gobierno iraquí no cambiará la situación en la zona, pues "[...] no es probable que pierdan tiempo en tratar asuntos de fuera de la Zona Verde [de Bagdad], al menos a corto plazo, con lo que las milicias pasarán a su siguiente fase del plan para controlar el terreno y completar 'la purga sectaria', y asentar las bases de una federación, esté o no recogida en la Constitución". A pesar de que se ha creado un comité conjunto de fuerzas británicas, fuerzas de seguridad iraquíes y autoridades locales para tratar la situación, en lo que podría ser la vuelta a la colaboración en materia de seguridad desde la ruptura de septiembre de 2005, las relaciones entre los ocupantes y las instituciones, que aquéllos mismos amparan en Basora, son tensas, como reflejan las declaraciones del inglés Rob Fry, subcomandante de las tropas de ocupación de Iraq, cuando acusó a "las milicias extremistas" de ser las responsables de los últimos disturbios. El oficial británico también lanzó una amenaza diciendo que "[...] las fuerzas británicas pueden disolver estas milicias si el ejército iraquí es incapaz de hacerlo" [8]. Según un informe de The Daily Telegraph, la desconfianza entre los militares británicos y sus interlocutores iraquíes es extrema: según este periódico británico, los oficiales ingleses creen que sus homólogos iraquíes son "unos devotos, unos ulemas iraníes". A pesar de esta situación, la retirada inmediata prevista de un 10% de las tropas británicas (que reduciría el actual contingente apenas por encima de los 7.000 efectivos) sigue adelante según lo planeado, con lo que el control de las milicias se acentuará más si cabe. El afianzamiento del dominio de estas milicias proiraníes -sobre todo, en los últimos tiempos, del Ejército del Mahdi- de la zona y de las nuevas fuerzas de seguridad puede coincidir con el endurecimiento de la postura iraní respecto a Iraq, lo cual podría acabar con el pacto informal que ha permitido contener a la resistencia en el sur del país. Según narra un ciudadano de Basora, hay mucha gente "[...] esperando una fatua de la autoridad religiosa para luchar contra los ocupantes" [9]. Enfrentamientos inter-chiíes y violencia sectaria Ciertamente, la situación en el sur del país se deteriora con rapidez, no solo en relación con la presencia de los ocupantes británicos, sino también en cuanto a las relaciones entre las tres principales milicias confesionales chiíes, las dos ya mencionadas del Ejército del Mahdi del clérigo as-Sáder y la Organización Badr del CSRII, además de la del partido al-Fadila (o Fhadila). El nuevo primer ministro al-Maliki declaraba el Estad de emergencia este pasado 31 de mayo, esencialmente ante la amenaza de que las disputas entre estas milicias determine la paralización de las exportaciones de crudo, cuyo control explica el aumento de tensión entre ellas. El partido al-Fadila controla el gobierno de la ciudad de Basora pero ha perdido la cartera de Petróleo en el nuevo gobierno de al-Maliki [10] y amenaza por ello con cerrar las exportaciones de crudo al Golfo [11], que otorgan a quienes las controlan una fuente de financiación extraordinaria basada en el contrabando hacia los países vecinos. En estos días se informaba que el nuevo gobierno central de Bagdad estaría enviando al sur milicianos de Badr encuadrados en la policía para arrebatar a al-Fadila el control de la ciudad con el apoyo de los seguidores de as-Sáder [12]. El gobernador de Basora, Mohamad Musbih al-Wali que, como hemos indicado, pertenecer al partido al-Fadila, ha denunciado que la policía de la ciudad está alentando la violencia sectaria, como en el área de Bagdad, contra las comunidades sunní y cristianas: más de un centenar de civiles habrían sido asesinados por Escuadrones de la muerte y unas 1.200 familias sunníes habrían sido forzadas a abandonar la ciudad, según denuncia la Asociación de Ulemas Musulmanes [13]. Al norte de Basora, la provincia de Maysán está gobernada por un miembro de la corriente de as-Sáder, mientras que la policía de su capital, Amarah, de 400.000 habitantes, está dominada por la milicia de Badr. La aplicación sumaria de la ley islámica es ya un hecho en buena parte de esta zona sur de Iraq. Negociación Irán-EEUU sobre Iraq Esta radicalización de la situación en el sur de Iraq tiene además por trasfondo las propias relaciones entre los ocupantes y el vecino Irán, y la previsión de apertura de un diálogo directo entre Washington y Teherán sobre la estabilización de Iraq, idea promovida por el máximo dirigente del CSRII, al-Hakim, y aceptada públicamente hace semanas por ambas partes [14]. Sin embargo, nada más conocerse la designación de Nuri al-Maliki como primer ministro, el presidente iraní Ahmadi Neyad declaraba: "Creemos que con la formación de un gobierno estable en Iraq no serán necesarias estas negociaciones", aclarando que "[...] nuestros expertos se habían pronunciado a favor de discutir este asunto con EEUU, pero, desgraciadamente, el comportamiento de Washington no ha sido correcto" [15]. Similares declaraciones efectuaba durante su reciente visita a Iraq el ministro de Exteriores de Irán [16]. Irán se mostraba favorable a la continuidad de al-Yaafari como primer ministro de Iraq, un personaje vetado -quizás por ello- por EEUU para la reelección. Según el periódico iraquí az-Zamán [17], Washington se siente sin duda más cómodo con la designación de al-Maliki que ante un gobierno iraquí directamente sometido a Irán, pero dada la precaria situación en la que se encuentran las tropas de EEUU, está claro que la Administración Bush no puede pretender mantener -aunque sea como mal menor- su precaria presencia en Iraq sin ganarse la complicidad de Teherán. Por su parte, la aceptación de Teherán para negociar con EEUU tendría precisamente dos vertientes: por una parte -aunque públicamente se niegue- incluir el dossier nuclear iraní entre los asuntos a discutir; por otra, favorecer la recuperación de la cooperación de los primeros años de ocupación entre las fuerzas proiraníes -particularmente, el CSRII y el partido Dawa (al que pertenece el nuevo primer ministro al-Maliki)- y los estadounidenses. La privilegiada relación entre el confesionalismo chií iraquí y EEUU -que se formalizó en Washington un año antes de la invasión de Iraq, para irritación de los tradicionales interlocutores iraquíes de la CIA y el Pentágono- se ha deteriorado en los últimos meses por los intentos de la Administración Bush de compensar la hegemonía del bloque confesional chií en las nuevas instituciones iraquíes con la participación de grupos definidos como sunníes (el Partido Islámico, esencialmente), e incluso con el intento de incorporación al proceso político de sectores de la resistencia. Más allá incluso de ello, las formaciones políticas chiíes iraquíes proiraníes han visto con extrema preocupación las supuestas negociaciones entre las fuerzas de ocupación y sectores baazistas de la resistencia ligados a los aparatos de seguridad del régimen de Sadam Husein, negociaciones destinadas al parecer a readmitir a antiguos oficiales en los nuevos cuerpos de seguridad y, de esa manera, entregarles el control securitario de las zonas que actualmente domina la resistencia, básicamente ante la incapacidad de las nuevas fuerzas de seguridad iraquíes infiltradas por numerosos miembros de las milicias proiraníes [18]. La respuesta sobre el terreno a esta pretensión de los ocupantes estadounidenses de equilibrar la composición de las instituciones y cuerpos de seguridad iraquíes ha sido llanamente la escalada de violencia sectaria llevada a cabo a lo largo de 2006 por Escuadrones de la muerte insertados en los nuevos cuerpos de seguridad [19], y que, como hemos indicado, se expande ahora al sur del país, en un claro desafía a los británicos. A las razones estratégicas que impulsan a Irán a involucrarse en Iraq [20] hay que sumar además la baza de la estabilidad iraquí como presión en las posibles negociaciones sobre el programa nuclear iraní. Y es que, además de las diversas respuestas hipotéticas que se barajan ante un ataque contra las instalaciones nucleares iraníes por parte de EEUU o de sus aliados, cabe destacar lo planteado por el opositor iraní Hasán Asfahani en la revista al-Watan al-Arabi [21]:
Con una actividad armada resistente imbatible (en mayo, han muerto en combate 57 soldados de EEUU y nueve británicos) y unos aliados internos tan problemáticos, ciertamente EEUU y Reino Unido tienen muy difícil asegurarse el control de Iraq.
Notas: 1. Véase
en IraqSolidaridad: Noticias relacionadas con las tropas
de ocupación en Iraq |
Noticias relacionadas con las tropas de ocupación en Iraq Mohamed Abu Nasser: La otra guerra de Iraq. La confrontación entre Reino Unido e Irán en el sur del país Carlos Varea: Nuevo gobierno en Iraq: inestable reparto sectario Carlos Varea: EEUU e Irán, dispuestos a negociar sobre Iraq Pedro Rojo: Cruce de declaraciones entre al-Zarqaui, los ocupantes y la resistencia Carlos Varea: La negociación entre EEUU y la resistencia iraquí Gareth Porter: Bush busca la ayuda de sus enemigos en Iraq
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* Pedro Rojo es arabista y director de 'Al Fanar' Revista de Prensa Árabe', forma parte del grupo de coordinación de la CEOSI y participó en la delegación a Iraq de abril de 2005, al igual que Carlos Varea, coordinador de la CEOSI. |
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