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Iraq, la guerra privatizada: la relación con Sudáfrica IraqSolidaridad (www.nodo50.org/iraq), 17 de marzo de 2005 Traducción para IraqSolidaridad de Paloma Valverde "En la Guerra del Golfo de 1991, uno de cada cien soldados desplegados por la coalición liderada por EEUU eran mercenarios contratados por empresas militares privadas. Hoy en Iraq más de uno de cada cinco soldados de la coalición son mercenarios. El número de sudafricanos en Iraq se estima que oscila entre los 5.000 y los 10.000. Según un informe reciente de Naciones Unidas, Sudáfrica está entre los tres primeros proveedores de personal de las compañías privadas militares operando en Iraq detrás de EEUU y de Reino Unido. Al menos diez empresas con base en Sudáfrica han estado enviado gente a Iraq." Desde el campo de batalla de Iraq ha salido a la luz un hecho sorprendente aportando poderosas pruebas sobre el hecho de que la forma de conducir las guerras se ha transformado radicalmente durante los últimos 15 años. En la Guerra del Golfo de 1991, uno de cada cien soldados desplegados por la coalición liderada por EEUU eran mercenarios contratados por empresas militares privadas. Hoy en Iraq más de uno de cada cinco soldados de la coalición son mercenarios. Desde mediados de la década de 1990, el sector militar privado ha sido la industria que más rápidamente ha crecido en el mundo. Con EEUU como el mayor cliente, la industria [militar] estaba valorada entre 100 y 200 mil millones de dólares anuales incluso antes de la invasión de Iraq. Actualmente hay 130.000 soldados estadounidenses, 9.000 británicos y 15.000 del resto de la coalición operando en Iraq. Con una estimación de más de 30.000 "expertos en seguridad" privados, los mercenarios componen ahora la segunda mayor fuerza militar en el país. Los enormes recursos petrolíferos y la incontenible resistencia han hecho del país un imán para los mercenarios. Los que se aprovechan de las guerras, como [las empresas estadounidenses] Bechtel y Halliburton, alquilan ejércitos privados para proteger sus inversiones, pagando a sus mercenarios hasta 1.000 dólares al día por trabajos especiales para sofocar los levantamientos de las ciudades iraquíes. Sudafricanos
en Iraq Entre los sudafricanos, los
más apreciados para ser reclutados son aquellos que han
estado en las fuerzas especiales de élite en la época
del apartheid. Muchos miembros de la época del apartheid
de los grupos de seguridad, como la Oficina de Cooperación
Civil, el Batallón 32, la Brigada de Paracaidistas, la
Unidad 9 de Reacción, los comandos de reconocimiento Koevoet
y Vlakplaas (muchos de los cuales recibieron la amnistía
de manos de la Comisión de la Verdad y la Reconciliación)
están ahora en Iraq. Este hecho se conoció el pasado
enero cuando una bomba en Bagdad mató a Francois Strydom
y mutiló a Deon Gouws. Gouws recientemente ha cambiado de idea sobre su actividad mercenaria y ahora está convenciendo a los sudafricanos para que no vayan a Iraq. En una reciente entrevista ha dicho: "Ir a Iraq es firmar una sentencia de muerte, es el infierno; la gente no nos quiere, no hay dinero que lo pague". Ciertamente: hasta ahora, 13 sudafricanos han sido muertos en Iraq. El pasado abril, Gray Branfield, que trabajaba para una empresa llamada Grupo Hart, fue asesinado en la ciudad de Kut, al este de Iraq. Tras haber pasado la década de los 70 en una unidad paramilitar de élite en Rodesia, Branfield fue reclutado por el Ejército sudafricano en los 80. Como parte del Proyecto Barnacle, [Branfield] ayudó a la captura y asesinato de los principales líderes del movimiento anti-apartheid en Sudáfrica -incluido Joe Gqabi, representante de la ANC en Zimbabue. Durante una operación secreta en Zimbabue, Branfield secuestró a un oficial de policía, ató explosivos a su cuerpo y tomó a su familia como rehén para asegurar la liberación de un comando sudafricano capturado. También participó en un plan de ataque en una casa de la ANC de Botswana, en el que 14 personas, incluyendo un niño, fueron asesinados mientras dormían. La brutalidad, demandada La brutalidad de los soldados
de la época del apartheid está muy demandada. De
hecho, construida sobre una larga tradición de actividad
mercenaria por toda África, los sudafricanos fueron los
pioneros en la representación de la actividad mercenaria
como "negocios privados legales". A finales de los
80 se creó Executive Outcomes (EO) y se impulsó
con fuerza sobre miembros del Batallón Búfalo 32
y operativos de la conocida Oficina de Cooperación Civil
(OCB). Durante la década de los 90, EO dirigió
las operaciones de la contra-insurgencia a través
de África a cambio de concesiones mineras y petrolíferas.
A finales de los 90, EO se transformó en Sandline International,
que más tarde cerró y reapareció como
Aegis Defense Systems. El pasado junio, Aegis fue
premiada por las autoridades estadounidenses con un contrato
millonario por valor de 300 millones de dólares para proteger
la Zona Verde en el centro de Bagdad y para coordinar las actividades
de todas las empresas privadas de seguridad que operan en Iraq. Entre los sudafricanos con pasados deleznables relacionados con Iraq están Albertus van Schalkwyk, también conocido como el Navegante, que dirigía una empresa llamada Sailor Security Services, miembro de Koevoet, fue deportado de Nueva Zelanda por acusaciones de tráfico de drogas; Brian Boucher, delatado como policía secreta en los campos de las Universidades de Wits y de Natal en los ochenta, creó después -siendo jefe de la comisaría de policía de Point Road- una empresa llamada Inversiones Shelfco. Se supone que él ha reclutado a la mayoría de los sudafricanos de la zona de Durban que han ido a Iraq. Además de los sudafricanos, las empresas militares operando en Iraq han reclutado personal de seguridad relacionado con el antiguo dictador chileno, Pinochet, con el criminal de guerra yugoslavo Milosevic, así como con personal de seguridad de Israel y de América Central. EEUU y Reino Unido han promovido sin escrúpulos la privatización de la represión y la legitimación de la actividad mercenaria. Las intenciones de los cerebros del golpe de Guinea Ecuatorial eran bien conocidas por Jack Straw, Condoleeza Rice y Donald Rumsfeld. Sin embargo, ni EEUU ni Reino Unido hicieron nada para detenerles. En 1998, cuando la empresa militar con sede en EEUU DynCorp estuvo envuelta en el trafico sexual de esclavos en Bosnia, 13 empleados fueron despedidos pero ninguno acusado. En Columbia, DynCorp está contratada por el gobierno de EEUU para fumigar herbicidas tóxicos sobre los campos sin tener en cuenta las devastadoras consecuencias sobre los campesinos y los granjeros afectados. DynCorp está también reclutando sudafricanos activamente. En Iraq, empresas militares privadas como la CACI y la Titan se suponía que estaban aportando apoyo y traducción en la cárcel de Abu Ghraib, pero por el contrario han estado implicados en la tortura, secuestro y asesinato de prisioneros. Sin embargo nadie ha sido acusado de crimen alguno. Las actividades pasadas de Erinys eran tan moralmente reprobables como las de DynCorp. En agosto de 2003, la Asociación Wassa de Comunidades Afectadas por las Minas, una organización de Ghana, hizo público un informe detallando las violaciones de los derechos humanos perpetradas por el personal de Erinys en una mina de oro de Ashanti [2]. El informe detalla relatos de testigos sobre tortura y a asesinatos de mineros entre 1994 y 2002. La legislación sudafricana Contrariamente a sus socios EEUU y Reino Unido, el gobierno sudafricano insiste en su oposición a la actividad militar privada con ánimo de lucro. La Ley de Regulación de la Ayuda Militar Extranjera supuestamente regula la facultad de las empresas sudafricanas y de las personas para participar en los conflictos armados en el extranjero. Sin embargo, los vacíos legales y las multas que impone la ley la hacen extremadamente ineficaz. Además, durante mucho tiempo pareció que no existió el deseo político de hacer cumplir la ley. Solo dos personas han sido condenadas en aplicación de esta ley, ambas por actividades mercenarias en Costa de Marfil: Carl Alberts, multado con 3.000 dólares, y Richard Rougetc: penalizado con una simple multa de 1.500 dólares. Esas multas son mínimas dentro del abanico monetario en que se encuentran las ganancias de los mercenarios. Los ciudadanos necesitan información mucho más clara sobre esos "perros de la guerra", en lugar del intercambio sin interés y estúpido entre la señora Taljaard, de la Alianza Democrática, y el ministro de Asuntos Exteriores:
Respuestas:
Una buena forma de empezar
a atar las cosas podría ser volver al borrador de la Ley,
que establecía que cualquier persona que fuera declarada
culpable podría enfrentarse a "una multa que no llegara
a un millón de rand [3], a penas de prisión
por un período no superior a 10 años, o ambos,
encarcelamiento y multa." La versión final, por otra
parte, dice simplemente que aquellos que fueran acusados podrán
enfrentarse a "una multa, a penas de prisión, o a
ambas". Nuestro gobierno además necesita ajustar
los vacíos legales en la Ley; no sancionar los contratos
de las fuerzas militares privadas y definir claramente lo que
significa ayuda militar. Algunas empresas, por ejemplo, están
registradas como empresas de limpieza de zonas minadas para saltarse
la ley. Existe también el peligro de subvertir el control
parlamentario permitiendo al ministro de Exteriores multar los
contratos. Por encima de todo, nuestro gobierno debe darse cuenta, en palabras de Michael Schmidt, que "[...] de lo que las autoridades sudafricanas están en contra no es simplemente de unos pocos aventureros militarizados, sino del equivalente en el siglo XXI de las tropas utilizadas por la Compañía de las Indias Orientales alemana: ejércitos de empresas muy ricas con un objetivo global". Es imperativo que nuestro gobierno controle a quienes buscan una rápida fortuna sobre la miseria de los otros. La prestigiosa revista [médica] Lancet estimó que al menos 100.000 iraquíes civiles habían sido asesinados desde la invasión de Iraq. ¿Cuántos sudafricanos contribuyeron a esas muertes? Como Gouws descubrió, este no es el segundo diamante Kimberly en bruto que muchos han estado creyendo. La mayoría de los vuelos del aeropuerto internacional de Johannesburgo a Dubai en estos días llevan como mínimo algunos mercenarios de camino a Bagdad. Algunos iraquíes afirman que en las calles de Bagdad se oye frecuentemente hablar afrikáans. Durante los pasados diez años la sola mención del nombre de Sudáfrica llenaba a muchos de orgullo, un símbolo de cómo el pueblo fue capaz de librarse de la opresión con la resistencia y la solidaridad humana más allá de las fronteras nacionales. En las calles de Bagdad, este legado está siendo dilapidado muy deprisa.
Notas de IraqSolidaridad: 1.Organización
creada en 1959 en el Oeste de Sudáfrica, ahora Namibia,
para oponerse al régimen sudafricano. |
*Andy Clarno y Salim Vally son miembros de la Coalición contra la Guerra de Sudáfrica (AWC-SA, en sus siglas en inglés). El próximo 19 de marzo, en el segundo aniversario de la invasión de Iraq, día de movilización internacional contra la ocupación de este país, la manifestación en Johannesburgo se centrará en la denuncia de la presencia de los mercenarios surafricanos en Iraq.
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