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Dañado el sitio arqueológico de Babilonia IraqSolidaridad (www.nodo50.org/iraq), 15 de marzo de 2005 Traducción para IraqSolidaridad de Paloma Valverde "Las fuerzas de ocupación de Iraq lideradas por EEUU han infligido daños extensos y graves, y contaminado el sitio arqueológico de la antigua ciudad de Babilonia, según un informe del Comisionado de Museo Británico recientemente publicado. Ignorando las protestas de los arqueólogos, las fuerzas estadounidenses y polacas han utilizado el lugar -que fue restaurado con fondos internacionales [con anterioridad a la invasión]- como arsenal militar durante los dos pasados años." Las fuerzas de ocupación de Iraq lideradas por EEUU han infligido daños extensos y graves, y contaminado el sitio arqueológico de la antigua ciudad de Babilonia, según un informe del Comisionado de Museo Británico recientemente publicado. Ignorando las protestas de los arqueólogos, las fuerzas estadounidenses y polacas han utilizado el lugar -que fue restaurado con fondos internacionales [con anterioridad a la invasión]- como arsenal militar durante los dos pasados años. El Dr. John Curtis, director del Departamento de Arte Antiguo de Oriente Medio, constató "daños sustanciales" en el lugar durante una visita de investigación en Babilonia llevada a cabo el pasado mes [de diciembre de 2004]. Reputada autoridad sobre lugares arqueológicos iraquíes, Curtis ha trabajado como arqueólogo en Iraq durante décadas, dirigiendo personalmente muchas excavaciones. Las fuerzas estadounidenses establecieron un campo militar en la ciudad de Babilonia, a unos 80 kilómetros al sur de Bagdad, en abril de 2003, y cuando Curtis visitó por primera vez parte de la zona en junio de ese año el daño ya era visible. El Pentágono contrató a Kellogg, Brown y Root -una empresa subsidiaria de la Halliburton, de la que el vicepresidente estadounidense, Richard Cheney fue presidente ejecutivo antes de unirse a la Administración Bush- para desarrollar y mantener el lugar histórico, que alcanza una superficie de 150 hectáreas, y alberga a 2.000 soldados [del grupo multinacional bajo mando polaco]. La base fue entregada [por EEUU] oficialmente a las fuerzas polacas en septiembre de 2003. Sobre la decisión de convertir el lugar histórico de Babilonia en una base militar, el informe del Museo Británico afirma: "Esto equivale a establecer un campo militar alrededor de la Gran Pirámide en Egipto o de Stonehenge en el Reino Unido". Babilonia, vallada y minada Curtis volvió a Iraq tras la invasión liderada por EEUU, cuando el Museo Británico llevaba adelante el esfuerzo internacional de evaluar los daños y las pérdidas resultado del asalto al Museo Nacional en Bagdad. Curtis volvió el pasado mes [de diciembre de 2004] por invitación de las autoridades iraquíes e inspeccionó Babilonia con un equipo de arqueólogos iraquíes. Sin embargo, no fue posible inspeccionar todo el lugar, puesto que parte estaba todavía vallado y minado. Curtis advirtió en su informe que "[...] no debería ser considerado exhaustivo, sino indicativo del tipo de daños causados". La página 14 del informe del Museo Británico, realizado durante su visita, incluye mapas y enumera los numerosos ejemplos de daños visibles. El informe especifica:
Otros comentarios incluyen [la existencia de] un gran depósito de coches inservibles colocados para señalizar una zona de aterrizaje de helicópteros y un aparcamiento al aire libre, todo el terreno apisonado y con gravilla; antiguas calzadas cubiertas con piedras actuales ahora ya completamente mezcladas [con las antiguas] por el paso de vehículos pesados; enormes zonas saqueadas hasta una profundidad de dos metros para rellenar los sacos de arena; y bolsas llenas de metales y tierras amontonadas para proteger seis depósitos de gasolina que, además, se ha comprobado que sufren fugas. El informe además sugiere que los daños más graves pueden ser invisibles. La contaminación y el deterioro de zonas que nunca han sido excavadas pueden significar que muchos de los secretos de Babilonia, incluyendo el lugar donde estuvieron los jardines colgantes, nunca se conozcan. Como conclusión de su informe, Curtis afirma que "[...] se debe llevar a cabo una investigación sobre los daños causados en el enclave arqueológico de Babilonia durante la ocupación de las fuerzas de coalición". Curtis ha manifestado que no le resulta posible determinar cuándo se produjo el daño y qué fuerzas de ocupación lo produjeron, pero la cronología de los descubrimientos sugiere con muchísima seguridad que la mayor parte [del daño] ocurrió bajo el mando militar estadounidense. Aunque las autoridades de la coalición han traspasado formalmente la base [militar], un portavoz militar estadounidense, el teniente coronel Steven Boylan, manifestó recientemente a la BBC que la base, que ahora alberga a unos 6.000 soldados bajo mando polaco, es necesaria para "[...] la derrota futura de los terroristas e insurgentes". La comunidad arqueológica, ultrajada El daño ha escandalizado a la comunidad arqueológica internacional. Mike Pitts, director de [la revista] British Archaeology, señala:
Pasando las páginas del informe de Curtis se aprecia, caso tras caso, que el lugar que es un documento que nos podría contarnos la Historia ha sido destruido. Un área de 50 por 200 metros, cercana al antiguo templo de Ninmah, ha sido apisonada para hacer un helipuerto, pavimentada y tratada con petróleo para evitar el polvo. Todo eso -destrucción, llevar materiales de otros lugares y contaminación- son potencialmente destructores de los restos arqueológicos como lo son las muchas zanjas y trincheras, las ruedas de los vehículos pesados, los movimientos de tierra y la gasolina esparcida. Y esta lista -frase demoledora del informe- "[...] no debe ser considerada como exhaustiva sino [...] indicativa". Muchos prominentes arqueólogos británicos tienen un profundo conocimiento de los 10.000 lugares arqueológicos de Iraq. Ellos catalogaron el asalto anterior y la destrucción de las antigüedades de Iraq delante de las mismas narices indiferentes- de las tropas de EEUU [1]. También ellos fueron testigos de la destrucción de las mezquitas históricas de Faluya el pasado mes de noviembre [de 2004] Por tanto, resumieron su reacción frente a la conducta de las fuerzas de ocupación lideradas por EEUU en Babilonia como de "indignación, pero no de sorpresa". El Dr. Mike Heyworth, director del Consejo Arqueológico británico, en un escrito publicado en The Guardian el pasado 17 de enero, afirmaba:
El Dr. Geoffrey Wainwright, director de la Sociedad Arqueológica de Wessex, escribiendo sobre el mismo tema, indica:
Y añade:
Tim Schadla Hall, profesor de Arqueología Pública del Instituto de Arqueología de la Universidad de Londres comenta:
Lord Redesdale, arqueólogo y jefe de la [Comisión] parlamentaria arqueológica [británica] ha indicado:
El Dr. Francis Deblauwe, un arqueólogo independiente de Mesopotamia que vive en Kansas City, Missouri, y que dirige la página web 2003 Iraq War & Archaeology web site, ha rechazado las afirmaciones del Pentágono de que "[los militares estadounidenses] trabajaron con "arqueólogos locales en la construcción de la base [militar de Babilonia]: "Como se ha permitido que todo esto suceda, después del fiasco con el Museo Nacional de Bagdad, escapa a mi compresión". "Cualquier responsable de asuntos civiles que se precie debería haber sabido inmediatamente que el destrozo de zonas enteras de un lugar arqueológico antiguo como Babilonia, está por venir", añade para apuntar a continuación sobre las verdaderas relaciones entre los arqueólogos y los militares estadounidenses:
El subproducto de una guerra depredadora El daño irreparable hecho a los lugares antiguos de Babilonia es un acto criminal cuyo precedente histórico está en el asalto nazi a los tesoros artísticos de monumentos muy conocidos por toda Europa durante la Segunda Guerra Mundial. La decisión de instalar un arsenal militar en uno de los lugares arqueológicos más importantes del mundo solo puede ser tomada por un poder reaccionario y peligroso que es completamente enemigo de los logros culturales de la humanidad. El daño hecho a Babilonia ha perjudicado gravemente la posibilidad del conocimiento futuro de una Antigua civilización de importancia mundial, y ha restringido la capacidad de futuras generaciones para estudiar y pensar los lugares históricos. Pese a los intentos de hacer pasar el vandalismo [producido] en los lugares arqueológicos como una locura de soldados individuales, el grado de ignorancia cultural y social tiene raíces políticas definidas. Es el subproducto lógico de una guerra depredadora y de una ocupación llevada a cabo con subterfugios, cuyo objetivo principal es el expolio de los recursos petrolíferos de Iraq. En el proceso, el pueblo iraquí ha sido sometido a un régimen militar y el patrimonio artístico y cultural saqueado o destruido con la complicidad o la aprobación tácita de las fuerzas estadounidenses. En una cruel ironía que no olvidarán quienes se preocupen por el destino de la antigua Babilonia, la Administración Bush, una élite política criminal que da a entender que lanza una guerra en defensa de los valores de la civilización, está destruyendo importantes restos de los orígenes de la propia civilización occidental.
Nota del autor: 1. Véase: "El asalto del Museo y la Biblioteca de Bagdad. El gobierno de EEUU implicado en la planificación y robo de los tesoros artísticos iraquíes", en www.wsws.org/articles |
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