![]() |
INTERNACIONALISTAS EN DEFENSA DEL SOCIALISMO |
![]() |
| DECLARACIONES Y COMUNICADOS |
DOCUMENTOS TEÓRICOS |
CRÓNICAS OBRERAS |
COMENTARIOS | LIBROS RECOMENDADOS |
| CRISIS PERMANENTE DEL CAPITALISMO | EFEMÉRIDES |
|
MANIFIESTO PARA LA CONSTRUCCIÓN DE UN MOVIMIENTO REVOLUCIONARIO ANTICAPITALISTA
Crisis
económica y reajuste capitalista
Un tipo de calamidad que, con ritmo periódico, se
abate con persistencia en la vida de cada trabajador.
Un acontecimiento con límites indefinidos que se
considera como la causa y, la justificación de cada nuevo ajuste que hay que
hacerse en el cinturón a causa de que cada vez la cintura es más estrecha.
Sin embargo la crisis es, en realidad, algo más serio.
Que impone seriedad en el análisis y en la capacidad de medirse con ella. De la
crisis económica tenemos que evidenciar la naturaleza, tenemos que captar las manifestaciones
más concretas, las que se traducen en costos altísimos para los trabajadores,
en aumento de los ritmos de explotación, con la consiguiente "carga"
de muertos y heridos de un lado y el desempleo del otro.
La crisis económica determina una crisis política que
produce cada vez choques más feroces entre las diferentes fracciones de la
burguesía, para conquistar la supremacía, choques que se dan utilizando todos
los medios posibles.
En el ámbito mundial, la crisis agudiza el choque
entre diferentes grupos imperialista, exasperando guerras comerciales,
desarrollando un empuje hacia la profundización de la explotación de los países
llamados del “tercer mundo”, con intervenciones imperialistas directas, hoy
camufladas como "intervenciones humanitarias".
Se necesita que rompamos la lógica que trata de
separar la crisis económica del proceso mismo de producción capitalista, la
lógica que siempre atribuye a "factores externos" al sistema
de la propiedad privada las causas de la crisis.
De la misma manera tenemos que mostrar y explicar las
peculiaridades de la actual crisis económica, es decir la de superproducción
absoluta de capitales.
Reiterar esto no debe de servir para llenarnos la boca
y la cabeza de un concepto, sino para afirmar que el régimen capitalista ha alcanzado su propio límite
histórico y las vías de salida no se darán sin que tengan consecuencias
desastrosas si el sistema capitalista no desaparece, o bien la clase obrera
hace la revolución.
En el momento en que la más grave crisis de
superproducción esta sacudiendo al sistema capitalista desde sus bases, sobre
ella circulan las más diferentes teorías, alimentadas por la burguesía y todas
ellas conducidas a la defensa de su punto de vista.
La fracción de la burguesía imperialista en el poder trata de
influir sobre el proletariado alimentando, a través de los medios de
comunicación, ideas falsas para que la crisis aparezca como algo que ella misma
padece por causas ajenas, debida a elementos externos como la competencia
extranjera y las contradicciones temporales de los mercados.
Las fracciones de la burguesía en la oposición tratan de
explicar las causas de la crisis por la mala gestión de ciertas fuerzas
económicas y políticas; de tal manera tratan de utilizar el descontento
popular trasformándolo en apoyo para las
fuerzas de oposición.
Los representantes de la burguesía en el movimiento
obrero, por su parte, tratan de disminuir las
responsabilidades del sistema canalizando la rabia de los trabajadores hacia los
"corruptos" y los "incapaces".
Todas estas teorías, a pesar de que parezcan en
oposición entre ellas y diferentes, algunas llevan a la pasividad, y otras al
apoyo de los trabajadores a las fuerzas de oposición burguesa, tienen en común
la defensa de un punto de vista burgués que quiere resolver el problema
trabajando sobre las distorsiones producidas por la crisis para que quede
inalterada la causa principal que sigue produciendo la crisis: la propiedad
privada de los medios de producción, sobre la que se basa la lógica del
beneficio.
En realidad, la crisis tiene razones profundas, todas
internas al modo de producción capitalista.
En esta sociedad el obrero, el proletario, el
trabajador no tiene ningún valor por si mismo, pero su fuerza de trabajo, si se
utiliza como mercancía en el proceso de producción capitalista, tiene una
peculiaridad que ninguna otra mercancía tiene: la de generar, junto con su
mismo valor, también la plusvalía a través del trabajo no pagado del que se
apoderan los capitalistas.
La producción capitalista, entonces, es esencialmente
producción de plusvalía y su transformación en beneficio.
La
búsqueda de cada vez mayor plusvalía lleva a los capitalistas a aumentar los
niveles de explotación y perfeccionar el nivel tecnológico y las técnicas de producción para aumentar la
productividad del trabajo.
Pero el incremento de la composición técnica y
orgánica del capital determina, en última instancia, la tendencia decreciente
de la cuota de ganancia.
Diferentemente de los otros modos de producción, donde
los trabajadores padecían el hambre y la miseria como efectos de los abusos, en
el modo de producción capitalista los proletarios caen en la miseria o padecen
el hambre por haber producido en exceso.
La crisis de superproducción de capital se manifiesta
bajo varios aspectos, penetrando el campo productivo, financiero y del gasto público. Consecuencia de esto son
las luchas que se agudizan entre los diversos grupos de capitalistas, cada cual
intenta la valorización máxima de su
propio capital.
Pero el elemento que nos interesa evidenciar es cómo
la crisis lleva consigo la agudización de la contradicción fundamental del
sistema capitalista, es decir la que contrapone el carácter social del proceso
productivo a la forma privada de apropiación de sus resultados, (apropiación
privada en manos cada vez menos numerosas, con el resultado de un puñado de
monopolistas que detentan el poder económico y político). Dicha contradicción
en la crisis lleva a manifestar, de forma aún más clara, la contradicción entre
las dos clases principales: la burguesía y el proletariado.
La superproducción de
capital no es otra cosa sino superproducción de medios de producción (es decir
de medios de trabajo y subsistencia) que pueden obrar como capital, es decir
empleados en la explotación de los obreros a un determinado nivel.
La disminución bajo
determinados niveles de explotación produce "perturbaciones" y
agudiza las contradicciones entre capitalistas.
El proceso de producción,
en estos casos, se crispa y de la crisis, como la historia ha demostrado
ampliamente, se puede salir sólo destruyendo el capital a través de la guerra,
premisa de la revitalización de un nuevo ciclo de acumulación capitalista.
Para los patronos, los
trabajadores no son nada más que una mercancía, para utilizar y explotar, solo
cuando sirven para obtener ganancias, o para utilizar como carne de cañón para
el matadero y para defender sus beneficios.
En este sistema social los
trabajadores, explotados y obligados a trabajar a ritmos imposibles cuando se
les utiliza en el proceso productivo para enriquecer a sus patrones, se les
expulsa de las fábricas y se les hace padecer hambre cuando la producción se
estanca.
Pero el empeoramiento de
las condiciones de los trabajadores de los países capitalistas no se da sólo
con la crisis, ya que también en los períodos de bienestar, los burgueses no
emplean la excedencia de capitales para elevar el nivel de vida de las masas
proletarias de los respectivos países, ya que esto llevaría a una disminución
de los beneficios.
Cada clase social,
entonces, vive la crisis desde su punto de vista; los capitalistas como escasa
posibilidad de realizar beneficios, y los obreros como escasa solicitud de su
fuerza de trabajo.
Pero la crisis ha
demostrado el fracaso del capitalismo. Nosotros, los proletarios conscientes
debemos empezar el camino del anticapitalismo militante, pensamos que ha
llegado el momento de trabajar en las contradicciones que se han abierto,
preparando las condiciones de la superación del sistema del trabajo asalariado.
Nos debemos organizar como organismos de fábrica, de territorio, en la universidad, etc., asumiendo el discurso de la "auto-organización" (que para nosotros no es otra cosa que
Debemos comprender la
importancia de unirse con otras fábricas y realidades sociales, ya que la
experiencia nos ha enseñado que podemos ser fuertes, podemos enfrentar al patrón
consiguiendo, en ciertos casos, algunas victorias parciales, pero debemos
darnos cuenta de que nuestra lucha no tiene posibilidad alguna si no esta
relacionada y organizada en un marco más amplio.
Al mismo tiempo el desarrollo de la situación nos plantea
el problema de la coordinación y del trabajo, coordinando con otras fábricas y
otros barrios. Y esto, es el trabajo que requiere los mayores esfuerzos La crisis golpea no sólo a los obreros. Los
trabajadores, como individuos, forman una clase sólo cuando tienen que dirigir
una lucha común contra otra clase; el resto del tiempo se encuentran uno contra
otro, enemigos en la competición por un trabajo.
Desde aquí ha nacido la
necesidad de comprender como unir a todos los proletarios golpeados por la
crisis contra el enemigo común, contra quien trata de oponer obreros y
trabajadores de la industria contra los de la administración pública, los
obreros empleados contra los desempleados, los obreros españoles contra los
extranjeros; en fin tenemos la necesidad de hallar instrumentos para oponernos
a todo esto.
Ya en muchas ciudades y
pueblos se ocupan obreros inmigrados que trabajan en empresas que han
sustituido a los obreros del país, no sólo en los servicios, sino cada vez más
frecuentemente en la producción. Hechos de esta naturaleza llevan a
desarrollar contradicciones entre los
explotados.
El trabajador desempleado,
a través de la demagogia de los diferentes partidos de la burguesía, piensa que
la causa de la precariedad de su situación se encuentra en los inmigrantes
"venidos del sur", en los "extracomunitarios" que les roban
el puesto de trabajo. Nosotros tenemos la tarea de realizar acciones entre
estos trabajadores y canalizar estas protestas contra el verdadero enemigo el
Capitalismo y su Estado.
La solución de nuestros problemas no se
encuentra en la guerra entre trabajadores. A partir de estas condiciones ha
nacido esta propuesta.
Pensamos
que todos los que se ponen del lado y adoptan el punto de vista de los
trabajadores pueden jugar un papel para su emancipación. Los estudiantes no son
una clase, pero si hay compañeros estudiantes que se sitúan en la perspectiva
de la lucha de clase del proletariado, con ellos queremos establecer una
relación.
Desde
estas consideraciones nace la exigencia de la coordinación y ampliar los
enlaces.
Nuestro
punto de partida, está en la convicción de que en los centros de trabajo, es
donde nace nuestro punto de fuerza, pero esto no quiere decir que consideramos
otros sectores, de importancia secundaria.
A
través de nuestra misma experiencia dentro del proceso de auto-organización,
hemos podido comprobar los esfuerzos, los límites y los defectos de estas
organizaciones. La necesidad de defenderse del adversario de clase nos debe
empujar, a los trabajadores, a organizarnos.
La
auto-organización tiene que tener un fundamento general. Organizándose
exclusivamente en el ámbito sindical, en el ámbito de la compraventa de fuerza
trabajo, nos organizamos sólo bajo un aspecto, por importante que sea, pero nos
quedamos únicamente en la lógica de jugar un papel subalterno en el sistema
capitalista.
En un marco de crisis
mundial, frente a una superproducción de mercancías y capitales, se ponen de
relieve todos los límites de este sistema social. La riqueza de algunos
explotadores, una minoría de individuos, vive gracias a la miseria de los
proletarios y de las masas explotadas de todo el mundo.
Aún en presencia de un
sindicato de clase, los obreros podríamos oponer una resistencia organizada
general en el ámbito económico, pero a pesar de todo, esto no podría impedir el
empeoramiento de las condiciones de vida y trabajo, los despidos y el cierre de
las fábricas. Sólo los ilusos pueden creer lo contrario.
Como Movimiento
Revolucionario nos reconocemos dentro del Movimiento Proletario Anticapitalista
estamos dentro de las organizaciones de los auto-organizados, trabajando para
que prevalezcan posiciones anticapitalistas.
Una de las batallas que nos
caracterizan es el del ANTICAPITALISMO.
Esto nos puede crear
algunos problemas con ciertos sectores de la auto-organización, y grupos que
piensan que es suficiente moverse a nivel económico, limitándose a criticar los
efectos del sistema, sin indicar y combatir sus causas.
Otros problemas surgen de
las posiciones que una parte de ellos reivindican, el radicalismo en los
centros sociales o en su propia estructura política, pero no llevan este
radicalismo a su lugar de trabajo, no expresan consecuentemente un punto de referencia
o un proyecto que sepa indicar algunas perspectivas de clase.
En cambio pensamos que hoy
la clase obrera, los trabajadores puedan defenderse y oponerse sólo si se
mueven y organizan en la base del anticapitalismo. Los trabajadores o actúan de
forma independiente y autónoma, o siempre quedarán supeditados al capital y
como tales no tendrán otra posibilidad que ser apéndice de la burguesía.
En este régimen social, basado en la explotación, no hay que eludir la lucha por una mejora económica pero sabiendo que esa situación no cambia el sistema. Incluso puede darse que algunos sectores puedan mejorar temporalmente su situación, pero si se da esto, sin poner en discusión las reglas del beneficio, de la propiedad y las relaciones sociales correspondientes, estas mejoras se producen exclusivamente a costa de otros proletarios. Por estas razones, tenemos que situarnos en una óptica de analizar juntos cómo seguir adelante hacia la superación de esta sociedad, de otra forma seguiremos jugando un papel subalterno, aún en presencia de un fuerte sindicato o partido de clase. Por esto decimos que él limite mayor de los auto-organizados ha sido no asumir una posición anticapitalista. Pensamos que hoy hay que combatir algunas posiciones no dialécticas que detienen el desarrollo del movimiento sobre posiciones de clase. La posición de quienes dicen que necesitamos desde ahora, un sindicato de clase y la de quienes dicen que desde ya necesitamos de un partido, corren el riesgo de no apreciar completamente los intentos autónomos e independientes de clase, por parciales que sean.
Ambas
posiciones, dividen de hecho la lucha de resistencia, económica y sindical, de
la política y revolucionaria, como si entre las dos existiese una barrera
absoluta; no hacen más que alimentar, un viejo error, producto de una
determinada posición, que define la lucha política como un cuerpo aparte, fuera
del proletariado; delegar la lucha política a los funcionarios de partido o a
los intelectuales en el parlamento, dejando que los obreros y proletarios se
preocupen de la lucha sindical, ha sido en los años pasados la forma mejor para
engañarnos. Para nosotros el problema es que la lucha política tiene que ser
asumida por los trabajadores.
Concebimos la construcción de la organización de clase no como el fin de nuestro trabajo, sino como instrumento que necesitamos para conseguir determinados objetivos. Las organizaciones asumen formas distintas según los momentos y las clases que representan. Las formas organizativas que se dan en una lucha determinada tienen el destino de morir con el mismo, nosotros tenemos que dotarnos de una organización anticapitalista que perdure y se consolide, convirtiéndose en espina dorsal o, mejor dicho, en punto de referencia de los futuros movimientos de clase. Estamos convencidos de que el movimiento debe crear y contar con bases más amplias, ya que a los efectos que padecemos, seguirán otros determinados por la agudización de la crisis. En el debate de hoy, entre los que apoyan el sindicato de un lado, y el partido del otro, pensamos que hay que proponer un camino y estructuras organizadas que marchen en el sentido de la independencia y autonomía de la clase. Pensamos que ya hoy existe la posibilidad, a la luz de un balance que podemos hacer, de construir una tendencia organizada que, teniendo como punto de partida el objetivo de Hoy hay la posibilidad de trabajar para construir una tendencia de lo que nosotros llamamos MOVIMIENTO PROLETARIO ANTICAPITALISTA en el ámbito nacional e internacional. Insistimos con el concepto de movimiento, con el concepto que sea proletario y anticapitalista ya que ésta es la única forma que nos da la posibilidad de realizar una unidad y un debate con instancias proletarias que se mueven en campos y sectores diferentes. Esta tendencia no está en competición ni con los intentos de construir los nuevos sindicatos, ni con la de quien quiere marchar desde ya hacia la construcción del partido, porque pensamos que el anticapitalismo es la base de cualquier discurso de clase. Para las vanguardias de lucha que se mueven dentro del enfrentamiento de clase, el enlace representa un paso necesario y obligado. Tenemos que romper el localismo, las divisiones y diferencias reciprocas. El carácter de clase proletario de las diferentes realidades sociales que trabajan en distintas fracciones del proletariado y el anticapitalismo son los elementos comunes que nos unen. Estableciendo los objetivos partimos de la constatación de que si la crisis de un lado obliga a la proletarización de algunos sectores de la pequeña burguesía, empujándolos hacia el proletariado, del otro está que produce divisiones dentro de las mismas filas proletarias.
De esta situación se aprovecha la burguesía,
a través de sus organizaciones y partidos, que trabajando dentro del movimiento
obrero, tratan de organizar la protesta proletaria hacia falsos enemigos.
La
crisis produce contradicciones dentro del proletariado que, si no se resuelven en términos de clase, tendrán un
desenlace reaccionario. Por esto el primer objetivo que tenemos es
Pensamos que cualquier
discurso sobre la recomposición de la clase proletaria tiene que basarse sobre
el reconocimiento de la centralidad obrera.
Sobre este punto sabemos
que incluso entre nosotros hay diferentes opiniones, y estamos listos para
debatirlas con cualquiera que lo desee, si está moviéndose sinceramente en la
idea de la liberación de la clase proletaria. Estas concepciones representan el
fundamento de la propuesta del Movimiento Revolucionario Anticapitalista que no
está concebido como un simple movimiento de resistencia, ya que para nosotros
dentro de él se organiza la resistencia y la oposición.
UNIDAD DE CLASE,
RESISTENCIA Y OPOSICION son los objetivos desde los cuales cualquier vanguardia
debe arrancar para organizar la lucha contra este régimen social.
Lograr la transformación de
algunas concepciones de la unidad y solidaridad de clase en objetivos concretos
es la tarea que tenemos que enfrentar. Despertar la conciencia de clase, que
nos lleve al reconocimiento de nosotros mismos, como grupo de vanguardia dentro
de la misma clase social explotada, no sólo a nivel teórico, sino también
práctico, es una de las batallas que hay que realizar.
Tenemos que trabajar para
que lo antes posible, cualquier ataque a estructuras proletarias de parte del
estado del capital, tengan una respuesta adecuada, de parte de todas las
estructuras que se reconocen, como pertenecientes al movimiento de la clase
obrera.
Las distintas fases de la reorganización que ha tenido el sistema capitalista en su desarrollo, la transformación de las formas a través de las cuales se cumplen los procesos productivos, la metamorfosis del trabajo, han producido una progresiva proletarización de amplios sectores sociales.
Este proceso, todavía no
definido y cumplido, muchas veces ha tenido lecturas contradictorias, ha
desarrollado en diferentes ámbitos del movimiento de clase un duro debate y, no
raramente, ha llevado a acometer errores graves.
No es raro, de hecho, escuchar
intervenciones a través de las cuales se afirma sin problemas que los tiempos
buenos de la centralidad obrera se han acabado, avalando de esta forma la
propaganda burguesa, que con el fin de que la centralidad, afirmaba la
desaparición de la clase obrera misma.
El conocido
concepto de "obrero social" se ha ido diluyendo en el tiempo, hasta
tal punto, que ha permitido surgir nuevas centralidades, dentro del
enfrentamiento entre las clases, en los frecuentadores de las organizaciones
sociales.
Si de un lado es innegable la tendencia en los países
imperialistas al reajuste de la clase obrera empleada en la producción material
de mercancías, cada vez más diluida dentro de la heterogénea clase de los
explotados, nos parece equivoco confundir este dato económico-social con el
dato político que se refiere al papel que puede y tiene que jugar la clase
obrera dentro del enfrentamiento entre las clases.
Reiterar el concepto de centralidad obrera, por parte
nuestra, no quiere decir renunciar a la convicción de que el problema de llevar
adelante la lucha contra la explotación capitalista no pueda ser exclusiva
tarea del sector directamente empleado en la producción del mercancías, sino
que es básico e interesa a todo el cuerpo de la masa proletaria explotada.
El proceso de proletarización de la sociedad
capitalista y la extensión de su dominio sobre la totalidad de las necesidades
humanas han ampliado el frente de los explotados y diferenciado los lugares del
enfrentamiento de clase, desde las fábricas a los barrios, desde la defensa del
derecho a las viviendas hasta la necesidad básica de la salud.
En el desarrollo de este enfrentamiento, la
centralidad de la clase obrera se da a partir del hecho que ella está
directamente contrapuesta al capital, en una condición tal que no pueda
concebir otra emancipación sino la superación del modo de producción
capitalista.
Una centralidad que se produce a partir del inmenso
patrimonio de lucha adquirido en la propia historia, que representa un
indispensable enlace con que se puede poner en marcha un proceso de
recomposición entre los sectores proletarios que se contraponen al capitalismo.
|
CARTA PARA LA UNIDAD CONTACTAR babeuf@nodo50.org blanqui@nodo50.org Daguerrotipo: barricadas en París en junio de 1848 TALLER DE PENSAMIENTO CRÍTICO DEL CAUM Es
un grupo de debate marxista abierto a todos los que sentimos la
necesidad de la defensa del verdadero socialismo y el estudio y debate
de sus ideas.
Lugar: CAUM, Plaza Tirso de Molina, nº 8, 1º Izq. ![]() NOVEDADES HOMENAJE A MIGUEL HERNÁNDEZ EN SU CENTENARIO. ARTÍCULOS EN LA RED Michael Löwy: Ecosocialismo: hacia una nueva civilización Rosa Barahona: Confluencia entre socialismo y ecologismo ENLACES KARL MARX Y FRIEDRICH ENGELS BIBLIOTECA DE AUTORES SOCIALISTAS SELECCIÓN DE AUTORES MARXISTAS (MARXIST INTERNET ARCHIVE. SECCIÓN EN ESPAÑOL) Paul Lafargue
![]() |
|---|