JUVENTUDES  CARLISTAS

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-LA REBELION DE LA BASE-


  Mendiatik.
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Hacia 1970  se agudiza el proceso de contradicciones internas en el Carlismo. La Dinastía no era, a estas alturas de la  Historia, razón suficiente de unidad de lo que es contradictorio  por esencia: jóvenes aspirantes a revolucionarios, trabajadores con intereses de clase obrera, capitalistas con intereses de clase capitalista, mentalidades beatas, mentalidades críticas, clase media queriendo ampararse en una ficción pequeño burguesa, cortesanos, militantes radicales, burocratistas pro opusianos, pro socialistas, gentes simplemente resentidas por la expulsión de los  Borbón Parma y que no querían plantearse  la razón del fracaso político carlista. Y gentes que cada día descubren que la lógica les lleva a planteamientos más serios. Esta mezcla tenía que quebrar y quebró.

La situación era insostenible y en algunas partes se formaron grupos carlistas muy progresistas y activos, prácticamente desligados de los Círculos y Jerarquías Locales. Para la burguesía era urgente acabar con tal desmadre y se intentó centrar el problema en un conflicto generacional y, con el visto bueno de la  Secretaría  General, nació un movimiento de coordinación clandestina de la juventud, paralelo al montaje oficial  del  Partido o Comunión.

La idea parecía válida a muchos  militantes que desde 1968 se movían en dos planos: uno, oficial, público, tolerado, funcionando con todo el aparato de Círculos, Hermandades, etc., como Comunión Tradicionalista intentando el aperturismo dentro de una oposición no franquista pero sí interna  del sistema, y otro, clandestino, de vida política efectiva, de pintadas, multicopistas, cursillos y formación de grupos, células, frentes y contactos, integrado , con lo más duro del antifascismo , en la lucha regional, obrera e intelectual, incluso  con la lucha armada de los Grupos de Acción Carlista, haciendo la  Resistencia para una  Revolución Social.

La preparación de una Coordinadora Nacional de la Juventud Carlista fue conocida y alentada por la Jerarquía Carlista, se preparó un Congreso de Fuerzas Activas Carlistas y se comenzaron a elaborar unas ponencias que concretasen la ideas de un Carlismo revolucionario, se puso el centro de gravedad en exigir una entrega total a la causa de la Revolución Social, sin precisar mucho en que consistía ésta.  En una 1ª   fase quedaron más de relieve las contradicciones existentes, determinando la necesidad de una 2ª fase, así nacieron las FARC o Fuerzas Activas Revolucionarias Carlistas, nacidas de la base militante dentro del Partido Carlista como intento de convertir a éste en un partido serio y verdaderamente revolucionario que, rompiendo la mezcolanza existente, concretase la ideología que había motivado las acciones G.A.C.

A partir de este punto las posiciones de  las FARC y  las de las jerarquías comenzaron a distanciarse y el intento se evidenció inviable.

Ya en la 1ª Fase se puso  a votación el tema de la monarquía, que venía siendo aceptada a  condición de un  Pacto y como instrumento de confederación de repúblicas de soberanía social e instituciones asamblearias autogestionadas y de coordinación y continuidad del partido. Resultó derrotada por abrumadora mayoría la idea de que el monarquismo es esencial al carlismo y hubo empate entre quienes la consideraban totalmente incompatible con el planteamiento de cualquier grupo progresista y quienes la consideraban contradictoria con la revolución pero, de momento, necesaria para el Carlismo. Con lo que se venía señalar una contradicción a resolver.

En  aquella  época el Carlismo era capaz de movilizar cien mil personas. Y se llegó a decir , por Areilza que los dos partidos más organizados y con más militantes eran el Partido Comunista y el Partido Carlista. Entre 1968 y 1973 la mayoría de los carlistas progresistas creían firmemente que la  dinastía, que había apoyado la descarquización y se había enfrentado contra el franquismo, estaba de parte de la Revolución Social. Paralelas creencias respecto a sus  respectivos dirigentes tenían muchos militantes de partidos declaradamente de izquierdas.

Para aquellas gentes de la base activa carlista se trataba de actuar conforme a la raíz más honda del Carlismo, como movimiento federal o confederal de pueblos ibéricos milenarios contra un tinglado oligárquico y centralista.
Comenzaban a analizar a la luz de la lucha de clases la  Historia del  Carlismo. De siempre, desde Zumalacarregui contra la camarilla de  Don Carlos, se veía una amplísima base popular engañada, manejada y traicionada, - "con la bandera de  Dios, Patria y Rey ocultando  la más negra reacción" decían las FARC-por una camarilla de grandes eclesiásticos- los carlistas como guardia civil de la Iglesia- y grandes terratenientes y aristócratas que se iban pasando al enemigo. Y creían que ya era hora de la rebelión de esa base.

En el Congreso de la 2ª fase, las diferentes propuestas o ponencias fueron discutiéndose  y votándose párrafo por párrafo. La Revolución de la que se hablaba quedó concretada como la Revolución Socialista, con significado de socialización de los medios de producción, acceso de la clase trabajadora al poder a través de la lucha de clases y desaparición de éstas con el nacimiento verdadero de la libertad y exclusión de todo sistema totalitario y de opresión y alienación.

Se manifestó la solidaridad con los hombres, partidos y grupos que en cualquier parte del mundo luchasen por una Humanidad Libre y Socialista. Junto con el Socialismo se postulaba el  Federalismo, con reconocimiento activo de las nacionalidades ibéricas y de la  Federación Ibérica de Repúblicas Socialistas.

Se estudiaron las distintas corrientes como el colonialismo, el fascismo, el neocapitalismo, el evasionismo, el vedetismo, el revisionismo o el policialismo seudomarxista. Se adoptó el método marxista de crítica histórica materialista sin vincularse a ningún dogmatismo.

Además, se aceptó la denuncia antirrepresiva elaborada en la 1ª fase y se estableció la necesidad de un constante desarrollo autocrítico, se reconoció que la Revolución no es exclusiva de un partido ni de un grupo, se hizo un llamamiento a la  solidaridad de todos los revolucionarios, especialmente los enmarcados  en la  Península Ibérica y Estado francés y se aceptó que la lucha democrática pasa por varias fases, la primera de las cuales era liberarse del fascismo.

El esquema orgánico se estableció a través de Plataformas de Zona convergentes en una  Coordinadora y Plataformas Obreras, Campesinas, Ciudadanas y Grupos de Acción. Estas  plataformas no tenían que depender de nadie más que de que de la voluntad democrática de sus propios militantes, que era la que en definitiva marcaría su rumbo. En principio todos los militantes de las FARC. eran carlistas pero se dejaba en libertad la admisión de  no carlistas.

Las Plataformas comenzaron a funcionar y las ponencias de  las  FARC. contribuyeron, entre otras razones y consecuencias, al actual posicionamiento del  Partido Carlista. Pero, en aquella época, las peticiones de entrevistas y diálogo sobre las ponencias  fueron rechazadas  por jerarquías provinciales, nacionales y por "la Real Familia" que decidieron aplastar y excomulgar a las FARC.

La situación era muy dolorosa para muchos militantes que habían volcado toda su vida y entusiasmo y sus afectos en la lucha carlista hasta el punto de que gran parte de sus pequeñas historias y de sus biografías ya se enmarcaba dentro de la  Historia del  Carlismo pero no se podían quedar ilimitadamente en un intento interno  y no hay que olvidar que estando todavía dentro de los esquemas  orgánicos de la Comunión Tradicionalista- Partido Carlista se desencadenó una oleada de detenciones contra militantes de FARC.

Los militantes de  FARC fueron abandonando los Círculos Carlistas, liberándose del peso paralizante y peligroso que suponía tal situación. Otros sitios, otros campos reclamaban el esfuerzo, sin perder el tiempo  en criar amargura en luchas internas contra la carcancia parafascista o el despotismo burocratista o dinástico: los pueblos, los barrios, los movimientos democráticos, los centros de trabajo, el internacionalismo, la autodeterminación de una Humanidad libre y justa.

Nunca las  FARC rompieron con la base carlista, con las gentes sencillas ligadas al  Carlismo por razones sentimentales, por preferir la evolución interna o por no ver  otro campo mejor donde no les aguardasen  parecidas luchas internas. Con esas gentes el contacto de los militantes de  FARC. siempre fue directo y cordial. 
 La gente de las FARC habiendo perdido  la C siguió en el movimiento obrero y antifascista, y poco a poco se dispersó, unos  fueron a las Plataformas Anticapitalistas, o a la LKI, otros a los movimientos radicales vascos o catalanes, otros a la  LCR. algunos a  CNT.

Unos pocos al PSOE o al PSC, otros-sobre todo después de  Montejurra 76 y de que los Borbón-Parma dejaran al Carlismo tirado en la cuneta- volvieron al Partido Carlista, ya declaradamente confederal y autogestionario y en su 90% republicano, pero numéricamente  la milésima de los que fueron-, otros se retiraron a una vida sin militancia y  otros fueron pasando de  la militancia obrera a la militancia política en el Partido Comunista, entonces  el partido más cercano, organizado y combativo y presente en los barrios y en los Centros de Trabajo.

El paso de los años y el peso los acontecimientos abrieron la necesidad y posibilidad de marchar, sin necesidad de Dinastía alguna ni de burocratismos remedos de despotismo ilustrado ni de pedanterías despreciativas, en un camino revolucionario común, en cuya tarea se van aclarando cosas. Siendo este mismo trabajo de esclarecimiento e información una labor democrática, a la vez que una aportación para la  Historia y una experiencia válida para todos hacia el futuro.
 

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