JUVENTUDES  CARLISTAS

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¿Qué jóvenes y qué Carlismo?

¿Por qué los jóvenes no se ligan a la política con mayúsculas?

Por el dinero, por el antidogmatismo y el escepticismo, y por comodidad.


-Por el dinero:

Dejando aparte el grupo de jóvenes que se liga a un partido político de la partitocracia profesional para situarse en la vida, muchos jóvenes piensan que la identificación política es algo que puede estorbarles. El dinero y la posición social siempre han facilitado el disfrute de la vida y la autoestima. Pero en otros momentos de nuestra historia contemporánea, metas como la liberación sexual, el ansía de libertad, las ganas de ver mundo, o el creerse con capacidad moral para cambiar las cosas, permitieron que la meta de hacer dinero no fuese la única meta. Ahora apenas hay metas que puedan competir con las ganas de hacer dinero. El compromiso político es visto como una chorrada ingenua y adolescente que aleja del trabajo productivo por hacer dinero.

Nosotros partimos de otras necesidades, compatibles o no con el dinero. Por ejemplo, la libertad (la propia expresión, la conciencia, la propia identidad sexual,la libertad intelectual). Por ejemplo, la vida conectada con el ecosistema. Por ejemplo, la confianza en el esfuerzo individual y colectivo por transformar el mundo. Por ejemplo, la experiencia de nuestros puntos fuertes y débiles, y la aceptación de quienes somos. Por ejemplo, el proyecto renacentista y humanista de la fama, la perpetuidad gracias a la fama. Por ejemplo, el placer de sentir la pasión política.

-Por el antidogmatismo y el escepticismo:

Las generaciones más jóvenes han podido ver una evolución de la Sociedad que ha traído grandes cambios de una forma acelerada. Hay mucha más información disponible y de forma más accesible. Hay también más costumbre en responder criticamente a los argumentos de autoridad (a las cátedras universitarias, a las tribunas periodísticas, a los púlpitos eclesiásticos, a los líderes políticos, a los padres y a los abuelos). Muchas teorías con predicamento en los ámbitos de poder son apenas esquemas y se caracterizan, más que por un relativismo moderno contra un dogamatismo antiguo, por un relativismo mediático (mass media y asesores de imagen) pendiente del último baremo del CIS. Los programas políticos con carga ideológica (la carga ideológica carlista es Libertad-Socialismo-Federalismo-Autogestión)son desechados bien por ser "ingenuos", bien por ser "dogmáticos", bien por ser "sospechosos" (algo sectario e inconfesable habrá detrás).

Nosotros estamos del lado "espiritual" junto a programas revolucionarios,progresistas, socialistas, religiosos, filosóficos...Y lo primero que podemos proponer es que, puestos a realizar la crítica, seamos completamente críticos, hasta sus últimas consecuencias, a la búsqueda de la verdad (científica, humana, cósmica, natural)ya que sabemos del feroz dogmatismo de ciertos pretendidos antidogmáticos.

-Por comodidad:

La política que no promete cargo o recompensa supone para muchos jóvenes una complicación. Si la convivencia es vivida, con harta frecuencia, como un mal trago por el que hay que pasar, un plus de convivencia como es la militancia política, se hace algo intolerable e insoportable.

Creo que a la militancia carlista no nos queda otra que señalar lo que somos tal cual es. Tranquilamente, con la confianza de que el programa carlista perdurará.


El ideal carlista late en una parte bastante íntima y bastante fuerte de nuestras personas, consiste en la ilusión (o la esperanza) (o el desafío) (o la lucha) por un mundo más desnudo, menos hipócrita, más co-responsable y solidario, o lo que es lo mismo, más federal. La riqueza de la alterglobalización (de saber más de la existencia de los otros en cualquier parte del mundo en la que estén)nos da la razón. El componente de amor (el amor a nuestra identidad, a cada una de las lenguas, naciones e identidades de las Españas, y desde ahí, al amor por todas las identidades y culturas del mundo)es también un presupuesto genial de nuestra política. Por tanto, la propuesta carlista es una propuesta optimista y en positivo. Y eso se tiene que notar.

 

             

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