|
JUVENTUDES |
|||
|
|||
|
¿Qué jóvenes y qué Carlismo? ¿Por
qué los jóvenes no se ligan a la política con mayúsculas?
Dejando
aparte el grupo de jóvenes que se liga a un partido político de la
partitocracia profesional para situarse en la vida, muchos jóvenes
piensan que la identificación política es algo que puede estorbarles. El
dinero y la posición social siempre han facilitado el disfrute de la vida
y la autoestima. Pero en otros momentos de nuestra historia contemporánea,
metas como la liberación sexual, el ansía de libertad, las ganas de ver
mundo, o el creerse con capacidad moral para cambiar las cosas,
permitieron que la meta de hacer dinero no fuese la única meta. Ahora
apenas hay metas que puedan competir con las ganas de hacer dinero. El
compromiso político es visto como una chorrada ingenua y adolescente que
aleja del trabajo productivo por hacer dinero.
Las
generaciones más jóvenes han podido ver una evolución de la Sociedad
que ha traído grandes cambios de una forma acelerada. Hay mucha más
información disponible y de forma más accesible. Hay también más
costumbre en responder criticamente a los argumentos de autoridad (a las cátedras
universitarias, a las tribunas periodísticas, a los púlpitos eclesiásticos,
a los líderes políticos, a los padres y a los abuelos). Muchas teorías
con predicamento en los ámbitos de poder son apenas esquemas y se
caracterizan, más que por un relativismo moderno contra un dogamatismo
antiguo, por un relativismo mediático (mass media y asesores de imagen)
pendiente del último baremo del CIS. Los programas políticos con carga
ideológica (la carga ideológica carlista es
Libertad-Socialismo-Federalismo-Autogestión)son desechados bien por ser
"ingenuos", bien por ser "dogmáticos", bien por ser
"sospechosos" (algo sectario e inconfesable habrá detrás).
La
política que no promete cargo o recompensa supone para muchos jóvenes
una complicación. Si la convivencia es vivida, con harta frecuencia, como
un mal trago por el que hay que pasar, un plus de convivencia como es la
militancia política, se hace algo intolerable e insoportable.
|