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JUVENTUDES |
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Se
puede opinar, y de hecho se opina, que se trata de una lucha por el
poder en el interior del partido o que se trata de una especie de
conspiración organizada por dos importantes medios de comunicación
contra la actual dirección del Partido Popular encabezada por don
Mariano Rajoy (uno de los protagonistas de la eurovisiva canción Chiki-Chiki),
pero lo cierto es que tras las elecciones del día 9 de Marzo del 2008,
en las que el Partido Popular no logró, a pesar de su notorio avance,
desbancar al actual partido en el gobierno, se ha puesto en solfa todo
un proyecto partidista que solo se justifica como medio de poder y
contraposición al Partido Socialista Obrero Español. El Partido Popular, nace en los años noventa del pasado siglo y aunque es heredero directo de la antigua Alianza Popular del ex ministro franquista don Manuel Fraga y de la extinta Unión de Centro de Democrático del ex Secretario General del Movimiento don Adolfo Suárez, lo cierto es que nunca ha tenido un ideario claro, siendo realmente en materia ideológica una especie de chabola en la que cabe todo aquello que sirva para estar en contra del Partido Socialista, desgastarlo y hacerlo caer del gobierno.
Así,
en materia ideológica, el Partido Popular ha sido y es de amplio
espectro, abarcando desde las ideas franquistas y de extrema derecha que
en los inicios de la transición defendieran Fuerza Nueva y Falange hasta
las ideas de un centro-izquierdismo moderado pasando por idearios
puramente católicos, liberales y hasta protestante-conservadores.
Con
tan diversas tendencias existentes no solo en el interior del partido,
sino sobre todo entre sus votantes, la unidad del Partido Popular, la
conservación de su masa electoral y, por ende, su existencia misma como
organización política, solo se justifica por la obtención y
mantenimiento de importantes cuotas de poder y la existencia de un
adversario político importante como es el proyecto (o la ausencia de
proyecto) que representa el PSOE. Al no haber ganado las elecciones generales de Marzo pasado, el Partido Popular no puede satisfacer ni a todas las tendencias ideológicas existentes en su seno, las cuales permanecían silenciadas por la proximidad a los beneficios del poder; ni a las ambiciones individuales de un elevado número de dirigentes locales y así surge el problema que ha de resolver la jefatura de dicho partido que se resume en la siguiente cuestión: ¿Qué hacer para ganar las próximas elecciones y volver a gobernar?.
En
este sentido parece ser que existen dos tendencias estratégicas
irreconciliables: una sería partícipe de iniciar un acercamiento, no a
los partidos nacionalistas sino a sus electores, que constituyen una
bolsa importante de votos de derecha que no ha conseguido recolectar
para sí el Partido Popular en ninguna convocatoria electoral (lo que de
hecho supone arriesgarse a perder un número importante de votantes de
extrema derecha sin garantía alguna de ganar votantes entre el
electorado nacionalista de derecha) y otra sería la de mantener la
estrategia que les llevo al poder en el año 1996, les mantuvo en él en
el año 2000 y que han seguido poniendo en práctica en estos últimos
cuatro años de oposición y que consiste en mantener la indefinición
ideológica oculta tras innumerables eufemismos (así, por ejemplo, se
habla en el Partido Popular de un humanismo cristiano, pero una vez en
el poder no se sabe en qué consiste tal cristianismo humanista y se
amplía la ley del aborto), sostener el más puro y radical liberalismo en
las instituciones a la vez que sostienen posiciones de extrema derecha
en sus discursos y manifestaciones callejeras (¿Acaso no se encuentran
similitudes estéticas y dialécticas en las manifestaciones que ha
convocado o a las que se ha sumado el Partido Popular en la anterior
legislatura con las que se convocaban a finales de los años setenta y
principio de los ochenta del pasado siglo en la Plaza de Oriente?) y por
último mantener la unidad del partido y el apoyo de sus electores
siguiendo la consigna, nunca expresamente proclamada, de todos contra el
Partido Socialista y el peligro que representa.
La
lucha por la dirección en el seno del Partido Popular, siempre ha
estado latente, no manifestándose cuando éste estaba en el gobierno
porque había poder que repartir entre sus barones y dirigentes, pero
cuando el poder se ha perdido y la labor de oposición no ha servido
en estos últimos cuatro años para ganar las elecciones a pesar de la
pésima gestión del Partido Socialista, la pugna ha estallado con
menos diplomacia y con mayor crudeza que en ocasiones anteriores y
lo que es peor, se ha hecho pública, amenazando con poner de
manifiesto ante sus afiliados y votantes las gravísimas
contradicciones ideológicas y programáticas en las que ha incurrido
e incurre el Partido Popular y que solo se mantienen ocultas gracias
a la gran maquinaria propagandística de que disponen los partidos
grandes haciendo posible, si no una ruptura o escisión, un
anquilosamiento del mismo con progresiva pérdida de eficacia
política que le lleve a languidecer en el panorama político español.
Artículo publicado
en
http://www.elgritodelalechuza.blogspot.com/
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