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-PARTIDOS Y ELECCIONES-
Tan
solo hace unos días, justo antes de las elecciones, el
presidente del Gobierno de Navarra, Don Miguel Sanz, nos
hacía saber que -su Reyno- estaba en peligro, por la amenaza
que suponía la posible alianza de los nacionalistas navarros
(vascos) con los socialistas; y lo hacía a coro con la
avispada alcaldesa de Pamplona que sin ningún rubor se
refería a ellos como "los votos proetarras", colgándonos al
resto el sambenito de "votos inútiles". Tuve la oportunidad
de contestarle en Diario de Noticias reconociendo que para
estar en peligro, a Navarra ya no le hacía falta nada, pues
estaba gobernada nada menos que por la ultraderecha que hoy
representa UPN y PP, con el gran riesgo que eso supone para
nuestra integridad foral y para nuestra convivencia. A la
vez, y en el mismo Diario, le pregunté también al Sr.
Torrens candidato del Partido Socialista a la alcaldía de
Pamplona: " ¿Por qué no dicen al ciudadano antes de votar
qué van a hacer con sus votos?", contestándome también en el
mismo medio que : "lo que nos importa es una opción
progresista para Pamplona y que no les vamos a traicionar".
En papel de prensa quedaron registradas las palabras de unos
y otros líderes políticos que debieran estar obligados a ser
ejemplo de compromiso, coherencia y claridad, pero hoy
cualquiera puede valorar los hechos acaecidos después y que,
desgraciadamente, poco o nada tienen que ver con aquellas.
Se ha crispado a nuestra sociedad usando un lenguaje
tremendista y procaz, dedicándose mutuamente las peores
descalificaciones, que de ser ciertas merecerían que los
involucrados y cuantos les rodean pasaran el resto de su
vida entre rejas. Eso sí, gritando mucho, pero sin llevarlas
ante la autoridad judicial en forma y plazo, tal como obliga
la Ley, para que se puedan adjudicar las correspondientes
responsabilida- des penales, y en los casos que corresponda,
para que se intente la recuperación de los posibles bienes
malversados, cuando los haya, ya que -milagrosamente –
siempre están desaparecidos, o sus causas –casualmente-
prescritas cuando van a ser juzgadas(como en el caso
Galipienzo ex alcalde de UPN en Egües). Se han utilizado
técnicas maquiavélicas para envenenar la convivencia
fomentando los odios y las banderías, para a renglón seguido
y ante los resultados electorales, sin que haya mediado la
mas mínima disculpa o razonamiento público que justifique
tan absolutos cambios de comportamiento, pasar al mercadeo,
los pactos y el contubernio, con los que hasta ayer eran
calificados de "proetarras" o, con toda razón a mi parecer,
de mentirosos, ultraderechistas y desestabilizadores.
Pero aquí, por lo visto, hemos perdido la capacidad para
reclamar, y al –osado- que, atendiendo a la demanda
mayoritaria de sus vecinos, cumple con sus promesas
electorales de desalojar a UPN del poder, van y le expulsan.
No hay vías fuera de la maquinaria, por no decir de la
ferrea dictadura, de los dos grandes partidos, ni quieren
dejar que las haya; ni tampoco ganas, ni capacidad crítica,
y así, desgraciadamente, nos están conduciendo hacia una
verdadera merienda de negros, una vergüenza para cualquiera
que intente mantener un mínimo de coherencia y de dignidad
democrática. Por otra parte ya no se guardan ni se cuidan
las formas, y la independencia de los poderes, si alguna vez
se había logrado, aunque solo fuera en teoría, ha
desaparecido y junto a ella la ética que debiera presidir un
sistema que hace aguas por todas partes, aunque la bonanza
económica y los enormes niveles de endeudamiento mantengan
aun hipnotizadas y/o subyugadas a las masas. Las mayorías
legislativas que dan forma al ejecutivo, nombran,
condicionan y ponen también a sus pies al judicial, y así
resulta imposible la separación de poderes y la democracia.
Hoy mas que nunca ha quedado claro que el tan traído y
llevado voto útil, ha resultado una falsedad más al servicio
de este sistema bipartidista, deduciéndose que cuantas mas
opciones cuenten con presencia en las instituciones, aun con
los inconvenientes que ello pueda suponer, mas se
garantizara la diversidad y más posibilidades habrá de que
fuera de la disciplina y los intereses de los grandes
partidos y coaliciones se puedan denunciar y poner en
conocimiento público tantas componendas y desmanes, pues
cuando los dos partidos mayoritarios pactan y se reparten el
poder negando sus ofertas electorales, como está ocurriendo
ahora, la democracia desaparece y los Pueblos sufren
insospechadamente la peor de las dictaduras, mientras
desconcertados y desarmados ideológicamente, asisten al
sainete de oposición que les escenifican los que con unos de
los mejores sueldos del país, hacen de ese escarnio una
profesión y un modo de vida.
Así las cosas, pareciera que resulta imprescindible una
profunda reforma constitucional para que desde ella se pueda
replantear sin ataduras y con libertad , un nuevo y distinto
modelo de convivencia y solidaridad, más acorde con la
voluntad de los distintos Pueblos que hoy integran el Estado
y que ha sido repetidamente reclamado por sus respectivos
Parlamentos, y para que, a la vez, se puedan corregir los
profundos defectos y corrupciones detectados consiguiendo
que el interés general y el bien común se sitúen de verdad
por encima de cualquier otro y muy especialmente de los
puramente partidistas, con el fin de lograr una mayor y mas
directa implicación y participación ciudadana que permita
acabar con este injusto sistema electoral y con el
caciquismo que en el campo político vienen ejerciendo los
dos partidos mayoritarios.
Patxi Ventura

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