JUVENTUDES  CARLISTAS

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La Crisis no es la que apunta

Los problemas económicos que se nos echan encima ahora, no son si no una de las tantas consecuencias puntuales de la crisis del sistema capitalista imperial y por descontado del español.

Tenemos unos problemas cíclicos entre periodos de expansión, a los que ahora se suma el problema energético, o del petrodolar, y el descalabro financiero/hipotecario, junto al impacto que supone el acceso a los mercados de las ingentes sociedades asiáticas en vías de desarrollo.

Nadie puede negar que en este período se han dado, y aun se dan, las mayores ganancias para las empresas, que nunca antes habían llegado a darse. La solución es simple y evidente, hace falta un desarrollo respetuoso con los DD.HH. y con la ecología y el medio ambiente y una explotación de las reservas racional y sostenible en función de las necesidades reales de la población, de toda la población y una distribución equitativa de los bienes entre todos en función de sus necesidades.

¿Qué hay que hacer aquí y ahora? Lo primero promover un cambio radical de los valores que rigen el mundo, poniendo al ser humano en primer término y eso mismo llevarlo a nuestras comunidades desde la autogestión. Primero determinar qué es lo que realmente necesitamos (Mucho, posiblemente la mayoría de nuestro consumo y de lo que se produce, es innecesario e inadecuado para nuestra salud o para nuestros intereses), qué podemos producir nosotros o la mejor forma de proveernos, y qué necesitaremos que nos provean los demás, y qué somos capaces de proveer nosotros para compensarles. Hay que cambiar la educación radicalmente y acabar con el consumismo.

Hay que racionalizar asuntos importantísimos y evidentes. Es incomprensible que nos pasemos gastando tiempo y energía sin sentido, hay que armonizar hasta donde sea posible, y es mucho, el lugar de vivienda y de trabajo con las medidas oportunas. Hay que facilitar medios a los productores agropecuarios, pesqueros, de todo tipo, para que puedan acceder a los mercados directamente y controlar que reciben un pago adecuado a su trabajo y que los consumidores no seamos estafados como ahora.

Hay que fiscalizar o prohibir esos beneficios desmesurados que sin ninguna duda se obtienen a costa de explotar o cobrar cantidades desorbitadas a los consumidores y de no pagar adecuadamente a los trabajadores o de no distribuir socialmente los beneficios.

En definitiva, hay que devolver la voz al Pueblo, a los Pueblos y reconocerles su soberanía para organizarse y dotarse autogestionaria y democráticamente de acuerdo a sus intereses y no al de las Multinacionales y el Capital, como ahora.

Artículo publicado por Z en el Foro Federal del Partido Carlista



 

 

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