JUVENTUDES  CARLISTAS

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 Carlismo y Democracia

Nosotros, los Carlistas, entendemos la democracia más que como una forma política concreta, como la tarea de democratización de la sociedad, de un compromiso con ella: democratización a todos los niveles. El político, el económico, industrial y cultural, de la vida cotidiana, sexual, familiar....

La democratización global es un trabajo titánico por su carácter utópico y por el estado de "desmoralización" general heredada del franquismo, el postfranquismo, la transición y la "democracia" actual -más fachada que real- procedente sin rupturas directamente del franquismo.

La plena democratización política no puede satisfacerse con la "democrácia representativa"; es necesaria la participación activa y directa de los ciudadanos en todo aquello en que sea evitable la delegación. Cuando sea inevitable esa delegación, los delegados, deben tener un permanente contacto directo y personal con quienes representa y como medio de revalidación de la delegatura.

¿En realidad qué es lo que sucede hoy en nuestras Españas?: el Parlamento, una vez elegido y el Gobierno, una vez nombrado, se autootorgan plena sustantividad para ejercer el Poder.
¿De qué sirve un origen supuestamente democrático si se legisla en régimen de parlamentarismo y se gobierna en régimen de Presidencialismo?

La "moral" democrática es la lucha por la democratización interna del Gobierno, del Parlamento y de los Partidos ya que éstos tienden a una burocratización y concentración de poder en el "aparato" que se cierra sobre sí mismo y utiliza una pseudorenovación de cargos por cooptación volviendo la espalda a las bases en un funcionamiento clamorosamente oligárquico.

La tendencia de casi todos los partidos es reducir el número de militantes sustituyéndolos por unos cuadros " profesionalizados": las bases son incómodas.

Sustituyen, a los militantes por votantes , funcionando de forma autártica y abriéndose sólo a la opinión pública en el periodo electoral con estrategias de manipulación a través de un juego de imágenes publicito-políticas para identificar al " líder" con la audiencia mediante un escandaloso culto a la personalidad. Un culto directo sucesor del culto totalitario al "carisma del lider".

No es satisfactoria una participación "democrática "intermitente canalizada por vía de respuestas a estímulos publicitarios de unos programas elaborados sobre encuestas: ¡Puro marketing!
Tal participación - reducida y adulterada- es una democracia formal: una democracia-espectáculo cutre retransmitida por televisión, radio y prensa escrita con reiteración adnauseam de los "argumentos" del líder.

Tal teatrillo no es más que una imagen pseudodemocrática que se exhibe ante el pueblo y los propios paisanos inducidos a un falso protagonismo que no tienen más que por ¡UN DÍA!


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