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JUVENTUDES |
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-Nosotros los carlistas-
Sr. Director de DEIA Mire Ud. Sr. Ibargutxi, la última vez que se gestó un Estado Vasco basado en la democracia y en la libertad fue durante la última guerra carlista. Revise la historia de Euskalerria y se encontrará que, siempre en el territorio vasco dominado por el carlismo, se gobernó con Diputaciones auténticamente Forales y como los Fueros eran la Constitución de cada herrialde peninsular, se gobernó democráticamente, se crearon universidades (en Euskalerria se reabrió la de Oñate), la enseñanza primaria era gratuita y hasta los maestros tenían prohibido servir como soldados en la contienda. Para nosotros, los carlistas de hoy, el tema república – monarquía está superado. Así todo, siempre hemos considerado Las Españas como una unión de repúblicas sociales coordinadas por una monarquía. Monarquía o república es un tema a decidir por todo el pueblo. Para los carlistas la monarquía depende de las dinastías y de las ideas políticas gobernantes en el momento. Por ejemplo, en esta España neoliberal lo más lógico es que esté gobernada por una república. En un sistema socialista de autogestión global (como el que queremos los carlistas) la monarquía supone el equilibrio social de poderes y la continuidad del sistema político de libertades. Habla Ud. de integristas. Mire Sr. Ibargutxi, el integrismo fue y está expulsado del carlismo. De los primeros integristas le diré que se pasaron al nacionalismo. Tal es el caso que describe el libro del catedrático Javier Corcuera Atienza Orígenes, ideología y organización del Nacionalismo Vasco 1.876-1.904 “Si es clara la postura fuerista de los carlistas hispanos, mayor parece ser la radicalidad descentralizadora de los integristas, como nos lo prueba no sólo la literalidad de su programa, sino la estrecha y temprana vinculación existente entre integristas y nacionalistas, y el paso de numerosas personalidades del integrismo vizcaíno al recién fundado Partido Nacionalista Vasco. En el esquema o bosquejo del programa integrista se proclama “el principio de una descentralización, tan completa como pueda consentirlo la unidad de la Patria”, se reconoce “la división geográfica de España por sus regiones naturales y la personalidad propia de cada una de ellas en lo político, administrativo y jurídico”…(p. 283). Aparte del propio Sabino de Arana “Si yo fuera español sería tradicionalista integrista” (Carta de R. Torrontegui a Luis Arana, 23 de febrero de 1.903, Archivo Luis de Arana y Goiri, 2/A/2). (p. 286 apéndice inferior) entre los primeros concejales que presenta el PNV en Bilbao se halla Merladet, que en anteriores elecciones había sido candidato integrista. Provienen también del integrismo Engracio de Aranzadi (Kiskitza) y Angel Zabala (Kondaño), que son posiblemente los correligionarios en quienes Sabino tiene mayor confianza política. Igual parece ser el caso de Chalbaud (que sería, tras Sabino, el primer diputado provincial nacionalista elegido por Bilbao) 1.903 Dice Ud. que somos los responsables de la separación de Navarra del resto de Euskalerria. Las únicas veces que Navarra luchó junto al resto de los Estados que forman Euskalerria fue durante las guerras carlistas. Navarra es tan comunidad política como Vizcaya. Si a lo que se refiere es que los carlistas no secundaron el Estatuto del 36 fue porque este se diferenciaba del Estatuto de Estella en que éste último fue aprobado por todos los vascos y archivado por la República en un cajón y el Estatuto del 36 fue impuesto desde Madrid. La soberanía política recae en la persona humana y esta cede de su derecho y libertad en las comunidades políticas superiores. El Estado Español no es quién para dotarnos a los vascos de ninguna ley, estatuto o concierto económico. Somos los vascos quienes cedemos al Estado aquellos derechos que queramos, que nos interesen. Habla Ud. de nuestros reyes. Jamás en la historia, ningún país ha tenido unos reyes como los carlistas. Carlos VII gobernó en media España gracias al apoyo del pueblo llano. Jaime III, “ese gran desconocido” de la oligarquía y de muchos historiadores pero muy conocido en su tiempo por la clase obrera, fue condecorado por la C.G.T., sindicato comunista francés. Este mismo rey fue el que impuso la Gran Cruz de la Legitimidad Proscrita a D. Julio de Urquijo, que fue diputado junto al también carlista D. Resurrección Mª de Azkue, dos de los mejores defensores que ha tenido el euskera en toda su existencia. Nuestro viejo rey, D. Javier de Borbón Parma, Javier I para los carlistas, fue detenido por los nazis e internado en el campo de concentración y exterminio de Dachau con el numero 156.270. Cuando el gobierno alemán le comunicó al español que tenía internado en Dachau a un príncipe español que se llamaba Javier de Borbón, Serrano Suñer contestó que no conocía a ningún príncipe con ese nombre, que hicieran con él lo que quisieran.(Don Javier fue jefe de la resistencia contra los nazis en el centro de Francia y entre los resistentes había un gran número de republicanos españoles) salvó su vida gracias a los republicanos españoles y al medico judío que le practicó una trepanación a escondidas y sin anestesia. Los republicanos le hicieron pasar por muerto. De aquella desgraciada contienda todos deberíamos aprender algo. Los reyes carlistas, lo fueron de Euskalerria porque juraron sus Fueros bajo el árbol de Gernika.El 16 de Agosto de 1942, los fascistas (Sánchez Covisa entre ellos) lanzan varias granadas a la salida de una misa en Begoña por los carlistas muertos, hay ciento diecisiete heridos y tres muertos a consecuencia de las heridas recibidas. Francisco Martínez Priegue, Roberto Mota Aranaga y Juan Ortuzar Arriaga. En el Acto se encontraba el carlista general Varela, el mismo que le dijo a Franco que de entrar en la guerra mundial nada. Era el único general con dos Cruces Laureadas de San Fernando. Franco no se atrevió a más, pero le costó el ir destinado a Canarias. En 1.945 de la mano, de contrabandistas navarros, Don Javier cruza nuevamente la frontera. Al ser preguntados si sabían quien era, la respuesta de los contrabandistas es clara “...gure errege”. El día 3 , día de San Francisco Javier los carlistas tienen un duro enfrentamiento con la policía en la Plaza del Castillo, en Pamplona. La policía irrumpe en la plaza y empieza a disparar contra la multitud.
Los carlistas responden también a tiros. Quedaron once
guardias heridos, un confidente de la policía acuchillado y ciento cincuenta
carlistas detenidos. A partir de ahí el carlismo se empieza a reorganizar. Como
comprenderá por lo que le acabo de exponer Sr. Ibargutxi, el carlismo no tenía
nada a favor de Franco y esa pintada no ha podido hacerla ningún carlista. Eso lo sabe Ud. muy bien. En aquel tiempo los carlistas estaban en negociaciones con los nacionalistas para el alzamiento militar, pero éstos se retiraron ante el posible reconocimiento del Estatuto de Madrid. No hay que olvidar que carlistas y nacionalistas fueron juntos a las elecciones Después a los dirigentes nacionalistas les tenía que resultar muy difícil explicar a sus bases que se tenían que enfrentar a tiros con los que hasta entonces fueron compañeros, quizás por eso tardaron más de dos meses en involucrarse en la guerra. Lo que no hizo el carlismo fue poner a Franco.
Este dio un golpe de estado y se hizo con el mando militar y al pasar el
parte a la imprenta su cuñado Serrano Suñer agregó a lo de Generalísimo de
los Ejércitos y Jefe del Estado Español. El carlismo no pudo hacer nada y sus
enemigos de siempre los utilizaron como carne de cañón. Gernika, Durango y
Otxandiano, las poblaciones más carlistas de Vizcaya, sufrieron la venganza del
tirano cuando este se enteró de los contactos de D. José Antonio Aguirre con
D. Javier de Borbón Parma para pactar la paz en Euskalerria. La amistad entre
José Antonio de Aguirre y Javier de Borbón Parma continuó después de
terminada la última contienda europea. Incluso vivieron en el mismo edificio en
París.
También fue presentada una comunicación sobre las actividades del Grupo de
Reflexión Cristiana Fray Pacífico de Pobladura , grupo este creado por Javier
Onrubia, (carlista) y que desde hace casi diez años viene trabajando entre las
más de 6.000 personas sin techo que hay en Madrid.
En Francia lo fueron los bretones y en España de
un modo mucho más voluminoso y nacional los defensores de D. Carlos. El
tradicionalismo carlista tenía unas bases auténticamente populares y
nacionales de campesinos, pequeños hidalgos y clero, en tanto que el
liberalismo estaba encarnado en el militarismo, el capitalismo (las nuevas
clases de comerciantes y agiotistas), la aristocracia latifundista y los
intereses secularizados, que en la mayoría de los casos pensaban con cabeza
francesa o traducían embrollando de Alemania.”
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