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JUVENTUDES |
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LOS MOVIMIENTOS PROGRESISTAS EN EL CARLISMO DURANTE LOS AÑOS SESENTA
August 19 2004
Mendiatik
Los estudiantes carlistas de Vizcaya ya en 1957 en su boletín ^^
Monarquía del Pueblo" atacaban a los monopolios fascistas y rechazaban ser
cruzados en defensa de la beatería y del capitalismo. Eran completamente carlistas y comprometidos, ni eran marxistas ni querían modas progres, era el propio entendimiento de la tradición como progreso sobre el pasado aceptado a beneficio de inventario y era una reflexión valiente,honrada y seria la que,vitalmente, les llevaba a sacar la cabeza del marasmo ideológico y ambiente estancado o irracional que abundaba en los Círculos Carlistas y en los dirigentes parafranquistas. El grupo que en 1960 y 1961 se aglutinó en torno a Ortí Bordás empleaba una fraseologia supersocialista en comparación con los viejos santones como Zamanillo. Disentían de la militarización requeté, participaban en activiades culturales del S.E.U., como muchos izquierdistas y los domingos trabajan como albañiles en los barrios obreros con el Servicio Universitario del Trabajo.Este grupo desapareció del Carlismo hacia 1963 o1964. Después vino la época de gente como Carlos Fernández Muñoz y Alberto Manzano Martos, época de apertura hacia el Sindicato Democrático de Estudiantes y de abierta ruptura con el Régimen. En Navarra, en los carlistas que mayoritariamente formaban la Peña más antigua de Pamplona y el prestigiosísimo grupo de danzas ``Muthiko Alaiak" ,siempre soplaron vientos de resistencia antifascista y en Tudela, Tafalla, Olite y Villaba había grupos muy evolucionados fieles al carlismo y luchadores dentro de la clase obrera.
En Galicia había gente muy carlista y muy antifranquista.
En Zaragoza estaba el grupo del Pirindólo metiendo guerra democrática en la
Universidad.
En Valencia, comenzaba uno de los grupos carlistas más comprometidos y progresistas-
Sabaté, los hermanos Pastor,etc- en tirantísimas relaciones con la Jerarquía
Carlista, en los primeros 70 se autoorganizaron como `` grupo de los jueves" con
su propia infraestuctura secreta, una comuna clandestina oculta hasta con respecto al
Partido Carlista, participaron a fondo en todos los movimientos antifranquistas.Era
un grupo muy preparado cultural y politicamente y muy bien organizado. En Asturias, o para Asturias, y a través de Lique, Emilio el de Laviana y otros mineros amigos de Carlos Hugo, se creó en Madrid un montaje paracarlista con un boletín que se llamaba ^` La Mina" editado por la Secretaría General Carlista",en apoyo de una Federación Sindical Libre o Mundial. Los mismos carlistas que servían de enlace desde Madrid para Asturias, despúés fueron gente importante en Comisiones Obreras o U.S.O. Desde la cuenca minera asturiana los mineros amigos de Carlos Hugo fletaron un autobúa a Montejurra. Más serio fue el M.O.T., Movimiento Obrero Tradicionalista, que propugnaba la autogestión y autoorganización de los trabajadores y defendía que la única riqueza legítima es la que emana del propio trabajo y que éste debía servir de base a la organización política.Fueron militantes muy activos del MOT Celestino García Marcos, Pérez de Lema,Juan Antonio Senra Tola, que más tardesería del Comité Provincial de Madrid del Partido Comunista de España, o Juan Cerrillo Almansa, que más tarde se iría a USO, a UGT y al PSOE. Todos ellos eran decididamente carlistas y se agotabab en un doble frente, dentro y fuera del Partido y trabajaban con doble riesgo, hasta que aquelo les axfisiaba. Muchos de ellos, que se habían ido a sus casas ante la carcancia imperante años atrás cuando el Carlismo olía a rancio, volvieron al Partido carlista después de que Franco expulsó en el 68 a Carlos Hugo y estas gentes fueron útiles en los cursillos de formación de los años 70. Los Cursilos de formación carlista fueron importantísimos para el análisis, conciención y organización. Cursillos de tres o cuatro días para nuclear de diez a cuarenta militantes. Se dieron en Euskadi Norte, Euskadi Sur, Cataluña, Madrid, León, Oviedo, Valladolid,Palencia, Málaga,Burgos, Zamora,Orense .y Valencia. La Dinastía parecía más sinceramente favorable a estos movimientos que la Secretaría General. Esta los fomentaba hasta que veía que le podían hacer sombra y era más partidaria de líderes que de masas. Aunque a veces los militantes creían percibir cieta trastienda de pactos secretísimos o entendimientos entre la Dirección del Parido, dinástica o burocrática, y los Poderes fácticos del Estado, nunca se podía saber con certeza si la sospecha era fundada. Y todos los intentos progresistas fueron descabezándose. Y los militantes se encontraron abandonados frente a una restauración o disfraz del Poder que,en el fondo, las direcciones anhelaban.
Acaso ésta sea una tésis o hipótesis marco aplicable a la generalidad ,y a cada
uno, de los tinglados en que se petrifica la distinción entre dirigentes y dirigidos
y se fomenta una transición de la manipulación de masas desde la miltarización a
la desconcienciación
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