No
nos metan en su Bipartidismo
Que no nos metan a los carlistas en su bipartidismo de
Nacionalismo frente a Nacionalismo. O todo con Ibarretxe o todo contra
Ibarretxe. O todo con Rajoy o todo contra Rajoy. Comos si sólo existiesen
esas dos posibilidades. El Carlismo tiene su propia posibilidad, la
confederal, mucho más silenciada y más minoritaria hoy por hoy. Y mucho
más saludable, pacífica y autogestionaria que las palabras que se están
disparando estos días desde los dos bloques de pensamiento único que nos
quieren violar a todos.
A lo largo de la historia carlista, sus hombres y mujeres han visto cómo
no se cumplían sus expectativas, cómo había que mantener la esperanza
contra toda esperanza. Esta tensión y este sacrificio fue haciendo que
los carlistas no sólo hicieran causa por sus intereses, sus fueros, sus
señales de identidad territoriales, su sentido comunitario o su
religiosidad. A todo ello se fue uniendo un sentido de pertenencia a una
fraternidad agraviada y obligada a la clandestinidad o semiclandestinidad.
Por eso, en el Partido Carlista, junto al núcleo de la ideología
carlista de Libertad-Socialismo-Federalismo-Autogestión, sigue estando
presente la referencia a esa solidaridad interna de partido que es algo más
que partido.Comprendo que esto le traiga al fresco a alguien ajeno al
Carlismo pero para nada es anecdótico y es algo con lo que hay que
contar.
Es incómodo ser militante, simpatizante, votante o amigo del Partido
Carlista. En cualquier territorio del que se trate. En todos ellos somos
extraparlamentarios y somos minoritarios. Por supuesto que no es una
situación para recrearse pero tampoco debería llevarnos a rebajar
nuestras aspiraciones. Somos los que somos y estamos donde estamos.Cuando
otros se ponen nerviosos y belicosos, los carlistas ya hace mucho que
pasamos por ello y pagamos un precio. Nosotros mostramos que hay otra
forma de hacer política que no es colocarse a costa de unas siglas políticas.
Nadie parece dispuesto a comprender ni nuestra historia ni nuestra evolución
ni nuestra propuesta hoy, siglo XXI. Siendo carlista no vas a encontrar un
enchufe, un mejor crédito, una entrada gratis.En Madrid, en Donostia, en
Pamplona, en Tarrasa, en Sevilla, en Lugo la gente tiene una idea vaga del
carlismo: te pueden pensar como paramilitar, como terrorista, como
fascista,como absurdo o como una especie de cuerpo franco de reserva para
terminar enrolándose en cualquier conflicto. Pero nosotros sabemos que
hemos alumbrado un proyecto político válido y de izquierda.
