JUVENTUDES  CARLISTAS

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MONTEJURRA:
LA OPERACIÓN RECONQUISTA Y EL ACTA FUNDACIONAL
DE LAS TRAMAS ANTITERRORISTAS.
Fuente "INTERIOR" Por Santiago Belloch

9 de mayo de 1.976: 3 muertos y varios heridos

Revisé diversas fuentes documentales sobre los trágicos sucesos de Montejurra. De muchas de ellas se intuía la necesaria intervención de órganos de la Seguridad del Estado en la preparación y desarrollo de los acontecimientos.
Los hechos se produjeron en el entorno de la tradicional "romería" de los carlistas en Montejurra. La intervención programada de grupos parafascistas convirtió la romería en una masacre. Despertó mi interés por el caso Montejurra la presencia masiva de grupos ultras de todo tipo y procedencia, incluidos algunos de los más conocidos activistas de la Internacional Fascista. Me resultaba increíble que semejante concentración pública se hubiese podido producir sin el conocimiento de las Fuerzas de Seguridad y de los servicios de información de la Presidencia de Gobierno.
Conversaciones con personas que estuvieron ese día en Montejurra no hicieron más que confirmar mi criterio de que tras los hechos, aparentemente anárquicos, existía una planificación meditada y cara. Había implicada una excelente logística que incluía transportes, alimentación, alojamientos, armamento, medios técnicos de comunicación y sobre todo, coordinación, una coordinación de aire inconfundiblemente profesional.
La imagen del ultra argentino Rodolfo Almirón y de un señor muy serio que identifiqué con relativa dificultad como Arturo Márquez de Prado fueron los primeros detalles que quise investigar. El apellido Márquez de Prado estaba de moda en España. Una fiscal del mismo apellido triunfaba con tesis y actitudes propias de una cultura autoritaria. Establecí la conexión familiar entre ambos... Pero eso no me llevó a ningún sitio, excepto ala constatación de que u tercer miembro de la familia, Fernando Cota y Márquez de Prado, se situaba en los más altos niveles de la Justicia: en la Sala Segunda -de lo Penal- del Tribunal Supremo. No creo que esta circunstancia tuviese nada que ver con la predilección que mostró Mario Conde por ver al magistrado Cota instalado en la presidencia de la Sala.
Pude comprobar la posterior ocupación de Rodolfo Almirón -que aparece en varias fotos conocidas de los sucesos- como guardaespaldas de Manuel Fraga. Un error lo comete cualquiera. Pensé. No me gustó el hecho de que en el momento de los sucesos de Montejurra, Fraga fuese ministro de la Gobernación. Se le debe suponer un alto grado de información de lo que allí pasó y de sus protagonistas.
Pero fue otro el que capto mi atención: el de un mercenario que a lo largo de diez años (1974-1984) ocupó un puesto clave en los operativos del frente ilegal -conocido como "guerra sucia"- contra ETA: Jean Pierre Cherid. Bajo diferentes siglas, ATE, BVE, AAA, y GAL, dirigió y ejecutó atentados, a menudo mortales, contra terroristas y miembros del entorno radical.
Fue a finales de 1977 cuando conseguí el testimonio definitivo, el del entonces general de brigada y jefe del Estado Mayor de la Guardia Civil, José Antonio Sáenz de Santamaría. Tras varias conversaciones -todas ellas grabadas- el general me explicó, después de consultar sus archivos, la verdadera historia de la conocida operación Reconquista. Esta es su versión, de la que me pasó una copia manuscrita, como protagonista directo de los hechos.


Versión corregida del texto facilitado por el general Sáenz de Santamaría

ANTECEDENTES

El Partido Carlista había experimentado una significativa evolución hacia la Democracia en los últimos años del franquismo (Tras una larga lucha contra el elemento integrista infiltrado Don Carlos Hugo los había expulsado del partido -nota mía aclaratoria-) Cada año, la concentración carlista en Montejurra fue adquiriendo un carácter reivindicativo hasta llegar a convertirse en punto de encuentro de las fuerzas progresistas estatales. El acto se autorizaba como celebración religiosa legalizada.
Posteriormente a la muerte de Franco, la presión de elementos ultraderechistas apoyados por medios como El Alcázar, y dirigentes del Partido Carlista de la facción de don Sixto de Borbón, conocido por sus posiciones de carácter fascista y opuesto al pretendiente Carlos Hugo, consiguieron la colaboración de servicios de la Seguridad del Estado. Entre los hombres clave de esa decisión estaban José Arturo Márquez de Prado, Antonio María de Oriol y Urquijo, a la sazón presidente del Consejo de Estado (y conocido monárquico Juanista) y el general Campano, entonces director de la Guardia Civil.
Bajo la intención genérica de "reconquistar Montejurra" y arrebatarla a los que calificaban de rojos-marxistas, consiguieron que el Gobierno Arias-Fraga tomase en consideración la propuesta de organizar la operación tendente a dicha "reconquista". La operación recibió el nombre clave de "operación Reconquista".
Para ello se establecieron contactos entre organismos como el SECED (Servicio Central de Documentación de la Presidencia del Gobierno y antecedente del actual CESID), la Guardia Civil y dirigentes del Partido Carlista ya citados (Los integristas). El CESED, que fue fundado por Carrero Blanco, estaba dirigido en aquel momento por el general Juan Valverde. Las reuniones fueron coordinadas por el propio Ministerio de la Gobernación, cuyo titular era Manuel Fraga.

ORGANIZACIÓN

Se adoptaron medidas tendentes a dar la impresión de que se trataba de una reconquista civil de los verdaderos Requetés, fieles a la tradición, que con su "fortaleza moral y política" -como diría después el diario ultra El Alcázar- habían rechazado a los traidores de la verdadera ideología carlista.
Para lograrlo, el Gobierno encargó al SECED la propaganda del acto, concentrando a simpatizantes en la zona de Montejurra -monasterio de Irache- a base de ofrecimientos económicos y de facilitar medios de transporte.
Asimismo se repartieron por el servicio citado -el SECED- gran cantidad de bastones y cachabas con objeto, decían, de facilitarles la subida al cerro. Estaba claro que eran para ser empleados en la agresión prevista.
La financiación de la operación corría a cargo del señor Oriol y Urquijo, quien depositó en diversas entidades bancarias de Santander, Vitoria, Logroño, Pamplona y Burgos, cantidades destinadas a sufragar los desplazamientos de los simpatizantes.
Por otra parte, organizaciones ultraderechistas como los Guerrilleros de Cristo Rey
-de Sánchez Covisa, Fuerza Nueva y otras, contactaron con miembros de la Internacional Fascista italiana, con la Triple A argentina y otras organizaciones similares. Esto posibilitó que acudiesen a Montejurra conocidos miembros del fascismo italiano como Stéfano della Chiave. Augusto Chanchi y el argentino Rodolfo Almirón, que más tarde sería escolta de Manuel Fraga. En Montejurra apareció por primera vez el mercenario Jean Pierre Cherid.
La Guardia Civil se encontraba en esas fechas bajo la dirección del teniente general Angel Campano y tenía como subdirector al general de división Salvador Bujanda. Ambos eran miembros del Partido Carlista y mantenían una estrecha relación de amistad con Arturo Márquez de Prado, principal dirigente de dicho partido. (Nota estos señores, conocidos franquistas y ultraderechistas, habían sido expulsados del Partido Carlista hacía ya varios años)
Eso hizo que el señor Márquez de Prado estuviese los días precedentes al acto de Montejurra en la Dirección General con frecuencia exagerada y participando incluso en reuniones del director general con su Estado Mayor y mandos implicados en la organización de los actos.
El señor Márquez de Prado solicitó para sus militantes, que iban a concentrarse en la cima del monte con anterioridad, que la Guardia Civil les dotase de radio teléfonos y les facilitara armamento pesado: ametralladoras.
El jefe del Estado Mayor de la dirección, a la sazón el entonces general de brigada José Antonio Sáenz de Santamaría, se opuso rotundamente a esas peticiones y logró que el director general Campano no accediera a las mismas, limitándose la ayuda al envío de un destacamento uniformado de la Comandancia Móvil de Madrid que se instaló, con anterioridad al domingo 9 de mayo, en la cumbre de Montejurra y en la falda del monte, en las proximidades del monasterio de Irache.
Estas fuerzas fueron las que, en definitiva, consiguieron restablecer la situación tras los enfrentamientos que tuvieron lugar el citado domingo 9 de mayo y a los que haremos referencia en los siguientes apartados. (Nota.- En la cima del monte fue asesinado Aniano Giménez Santos por disparos de una ametralladora pesada. Si allí se encontraba la Guardia Civil de la Unidad Móvil -que más tarde participaría en el Tejerazo- ¿Quién disparó? La Guardia Incivil protegió y amparo a los asesinos y en ningún momento intervino para proteger a las víctimas)

DESARROLLO DE LOS ACONTECIMIENTOS

Durante la noche del 8 al 9 de mayo los elementos reclutados por la ultraderecha se desplazaron a la cima del monte, donde se apostaron.
Cuando los Carlistas partidarios de Carlos Hugo estaban ya en la mañana del día 9, a punto de alcanzar la cima, se encontraron con el grupo de ultraderechistas partidarios de Sixto, el hermano de Carlos Hugo.
Estos componentes del bando de Sixto abrieron fuego sobre los que llegaban, produciéndose un tiroteo de armas cortas, pistolas. En el tiroteo resultaron dos muertos y varios heridos.
Uno de los muertos fue Ricardo García Pellejero, que fue alcanzado por un disparo efectuado por "el hombre de la gabardina", vestido con una larga gabardina, boina colorada y una pistola en la mano. Fue posteriormente identificado como Martín García Verde, comandante retirado del Ejército. Hubo además tres heridos graves y varios leves. Uno de los heridos graves, Aniano Giménez Santos, falleció cuatro días más tarde. (Nota.- Ricardo García Pellejero murió a la entrada del monasterio de Irache y no en la cima de Montejurra, los carlistas estaban desarmados y, por lo tanto incapaces de repeler la agresión)


REPERCUSIONES DE LOS HECHOS

Hubo tres detenidos y procesados:
-Martín García Verde fue detenido en Huelva por la Guardia Civil. Era comandante retirado.
-Arturo Márquez de Prado fue detenido e ingresado en la cárcel de Pamplona.
-Francisco Carreras fue detenido e ingresado en la cárcel de Pamplona.
El primero acusado de la muerte de Ricardo García Pellejero. Los otros dos fueron acusados como dirigentes de la acción violenta del día 9. El dirigente Sixto de Borbón fue expulsado de España por el Gobierno, sin permitirse que el juez le tomara declaración.
A los siete meses de su procesamiento, los tres se acogieron a la amnistía por considerarse los hechos como " delito político". La justicia, con carácter general, mostró muy poco interés en el esclarecimiento de los hechos.

CONCLUSIONES


a) Actitud de Fraga
El día en que sucedieron los hechos, Fraga no se encontraba en España, pues estaba de viaje oficial en el extranjero. Como se encargó repetidamente de expresar ante los periodistas, estaba encargado de los asuntos de su departamento el entonces ministro secretario general del Movimiento, don Adolfo Suárez.
El señor Fraga, no obstante, y de manera más bien tibia, asumió la responsabilidad, pero minimizando los hechos que calificó como "una triste pelea entre hermanos".
Ahora bien, en la preparación de la denominada operación Reconquista y en su disposición a apoyar a la ultraderecha en las movilizaciones previas, se mostró interesado.

b) Inicio de acciones antiterroristas
La conjunción de los distintos elementos que formaron la trama de esta operación es el primer paso de lo que durante la Transición constituyó el núcleo de las operaciones de la llamada "guerra sucia" contraterrorista.
Así, vemos que formaron parte de la operación:
-Militares descontentos de la reforma democrática del Régimen.
-Partidos ultraderechistas residuales: Fuerza Nueva, Partido Carlista Oficial.
-Activistas violentos de estos partidos: AAA, Batallón Vasco Español, Guerrilleros de Cristo Rey.
-Mercenarios reclutados de los partidos ultras extranjeros: PIDE portugués, Triple A argentina. Etc.
-Miembros aislados de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado que, por su ideología, no encajaron la reforma del Régimen.
Todo este entramado operó de alguna forma apoyado, directa o indirectamente, por los aparatos del Estado en todas sus acciones de lucha antiterrorista durante los años setenta y ochenta, en lo que vino a llamarse Grupos Antiterroristas de Liberación y sin que hubiese solución de continuidad entre los mismos.

Hasta aquí el texto facilitado por el general Sáenz de Santamaría. El general participó, como jefe de Estado Mayor de la Guardia Civil, en las reuniones preparatorias de la operación. Es un testigo presencial, un protagonista directo. Su testimonio cierra el círculo lógico que se desprendía del análisis de los hechos conocidos.
A efectos prácticos, la operación Reconquista de Montejurra fue el ensayo general de la intervención de órganos de la Seguridad del Estado en actividades ilegales ligadas a la lucha antiterrorista.
Lo singular de esta operación radica en que se utilizaron técnicas de "guerra sucia" en una maniobra de claro corte involucionista. Pocas veces más se haría así. Meses después se iniciaban las primeras "conjuras de salón" -o de cafetería- entre oficiales y jefes militares descontentos y sectores ultras de la sociedad civil. Este sería el modelo golpista hasta finales de 1985, año en que se realizó la última intentona de golpe de Estado.
Lo revelador es la presencia de Jean Pierre Cherid y el "esquema operativo" que siguió, un verdadero anticipo de lo que sería el frente ilegal -la "guerra sucia"- contra ETA hasta la llegada de Antonio Ibáñez Freire al Ministerio del Interior y, sobre todo, a partir de él.

DE LA DECLARACION DE SAENZ DE SANTAMARIA SE CONSTATA LA INTENCION DE "SALVAR SU CULO" DE LA QUEMA. TODOS LOS ULTRAS LOS QUE LLAMA CARLISTAS NO PERTENECIAN YA AL PARTIDO. FUE UNA CONJURA MUCHO MAS PROFUNDA. NO PODIAN CONSENTIR UN CARLISMO SOCIALISTA, AUTOGESTIONARIO, Y CRISTIANO, TRATARON NUEVAMENTE, DE INVOLUCRAR AL PUEBLO CARLISTA EN LOS INTERESES LIBERAL-CAPITALISTAS Y EN LA INVOLUCION. LA ULTRADERECHA NECESITABA DE NUESTRA GENTE PARA LA CONTINUIDAD DEL REGIMEN, ELLOS JAMAS HAN SIDO UN PARTIDO DE MASAS Y CREIAN PODER INVOLUCRARNOS EN UNA LUCHA QUE YA NO ERA NUESTRA. HABIAN DESAPARECIDO LOS CONDICIONANTES DE LA GUERRA CIVIL Y EL PELIGRO DE SOVIETIZACION DE ESPAÑA.

SI ALGUNO LO DESEA PUEDO FACILITARLE LA "COMUNICACIÓN PRESENTADA EN EL CONGRESO HISTORIA DE LA TRANSICION Y CONSOLIDACION DEMOCRATICA". MADRID, 30 DE NOVIEMBRE, 1 Y 2 DE DICIEMBRE DE 1995. REFERENTE AL CASO MONTEJURRA.


RICARDO GARCÍA PELLEJERO Y ANIANO JIMÉNEZ SANTOS RECONOCIDOS VÍCTIMAS DEL TERRORISMO POR LA AUDIENCIA NACIONAL.

Diario de Noticias 30/11/2003

El 10 de mayo de 1976, un día después de los sucesos de Montejurra, se inició el proceso para que fueran reconocidos los asesinados (Ricardo García y Aniano Jiménez, que falleció el 13 de mayo) y heridos en la falda y la cima de la montaña cercana a la ciudad del Ega. La niebla que ocultaba todos los hechos aquel día comienza a despejarse con el reconocimiento de la Audiencia Nacional de que son víctimas del terrorismo. Un reconocimiento que llega con un retraso de 27 años.

Desde el 10 de mayo de 1976, un día después de los asesinatos del joven de Estella Ricardo García Pellejero y del obrero santanderino Aniano Jiménez Santos, un ramo de flores colocado en el lugar donde cayó el estellés cerca de la cumbre recuerda aquellos trágicos sucesos. Los 27 largos años de reclamaciones, manifestaciones y reivindicaciones carlistas han servido para generar dos grandes interrogantes, ¿porqué no se consideraron en su día delitos de terrorismo>, y ¿por qué el Estado no reconoce que participó cuando todas las pruebas así lo demuestran? La primera de las preguntas fue resuelta el pasado 5 de noviembre cuando la sentencia de la Audiencia Nacional puso fin a la larga marcha judicial que inició, junto con otros abogados, el secretario general del Partido Carlista en Navarra, José Angel Pérez Nievas, en 1976 con 46 años, y que ha concluido en solitario enfrentado al Ministerio de Interior a
la edad de 72. Mediante esta sentencia, que viene a contradecir lo que en dos ocasiones negó el Ministerio encabezado por Mayor Oreja, los familiares de los asesinados aquella fría mañana de mayo podrán percibir 23 millones de las antiguas pesetas (según marca la ley 32/1999) y serán reconocidos como víctimas del terrorismo, cuando desde 1977 no eran sino víctimas de unos desórdenes públicos, es decir, como una discusión de tráfico o una pelea en una bar un sábado. La Audiencia Nacional admite además que los miles de carlistas que el 9 de mayo acudieron como cada año a celebrar su fiesta anual de reivindicación política de libertades y contra la dictadura de Franco tuvieron en frente a una banda armada porque se trataba de una "unión de personas con una coincidencia de objetivos y con medios para su obtención, mediante la creación de una situación de conflicto y violencia que impedía el libre derecho de los ciudadanos a manifestarse'. Tan sencilla afirmación ha costado al Estado 10.035 días reconocerla, pese a que, como también recoge la sentencia, se continúa manteniendo que fue "un enfrentamiento entre los partidos de Sixto de Borbón y los seguidores de Hugo Carlos de Borbón, tratando unos y otros de obtener la primacía de los actos religiosos y programados conforme a ideologías divergentes aunque insertas en el Partido Carlista del que constituyen dos facciones distintas".

Quizás sea la forma más sencilla para ocultar lo que pasó ese 9 de mayo en que la intensa niebla y el chirimiri, permanentes durante todos los sucesos, sirvieron de cortina a quienes tuvieron responsabilidad directa. No en vano, el entonces Ministro de la Gobernación y hoy presidente de la Xunta de Galicia, Manuel Fraga Iribarne, tras volver de su viaje por Venezuela, afirmó:"Lo primero que tengo que decir; porque conviene que se sepa, es que yo estaba aquí mientras ocurrieron estos hechos y no me fui hasta que terminaron. Y que asumo la plena responsabilidad de lo que haya ocurrido, y lo digo con todas las las consecuencias".


            
                    (Ferran Lucas herido en la cabeza por los matones que provocaron la tragedia)

9 de mayo de 1976

En aquellos enfrentamientos que según la Audiencia fueron entre facciones de uno y otro bando se encontraron bastones de monte (makilas), de uno, contra pistolas, ametralladoras, porras, cadenas y piedras, del otro, mientras decenas de agentes de la Guardia Civil y fuerzas antidisturbios asistian impávidos al suceso, como si estuvieran contemplando un partido de fútbol.

Entre los que acompañaban a Sixto de Borbón, hermano del entonces pretendiente carlista Carlos Hugo, se encontraban reconocidos mercenarios que posteriormente se vieron relacionados en las acciones de los CAL y que incluso fueron condenados por la justicia italiana. Entre ellos Luis Marín García Verde (autor material de la muerte de Aniano Jiménez), José Arturo Márquez de Prado, Carreras Mauriño (los únicos tres procesados),Stefano Delle Chiaie, Elio Massagrande (buscados ambos por cometer atentados en Milán), Emilio Berra, lean Pierre Cherid (de probada pertenencia a los GAL), José María Arrizabalaga Arkotxa (asesinado más tarde por ETA), Hermertegíldo García Lorente, Augusto Cauchi (autor de un atentado en Bolonia que ocasionó 15 muertos), Mauro Tedeschi y Mario Leti (de la organización italiana Ordine Nuovo).

Según el Tribunal Civil y Penal de Milán, Augusto Cauchi y Stefano Delle Chiaie organizaron el grupo Aginter Press, una banda armada que se dedicaba a desestabilizar y a crear desórdenes en distintos países. No en vano trabajaron para la policía de Pinochet en Chile. Por otra parte, el francés Jean Pierre Cherid lo hizo a las órdenes de la policía española integrado en los CAL y murió en 1982 en Francia al explotarle una bomba cuando la colocaba. Además desde el Gobierno Civil de Navarra se reservaron veinte habitaciones en el hotel Irache, se encontró munición en la cima en la que se podia leer "25 cartuchos, Pirotecnia Militar", y la financiación de la acción conió a cargo del presidente del Consejo de Estado, Oriol y Urquijo, quien ingresó diversas cantidades en entidades bancarias de Santander, Logroño, Vitoria, Pamplona y Burgos. Asilo reconoció el recientemente fallecido general Saéz de Santamaría, jefe del Estado Mayor de la dirección general de la Guardia Civil.

El mismo Sáez de Santamaria, el pasado mes de agosto, ante la pregunta de un periodista de El Faro de Vigo sobre la polémica de sus declaraciones acerca de que UCD había bordeado la legalidad en la lucha arotiterrorista, respondia: "En muchos casos. Hubo 48 muertos. El caso de Argala, Cubillo, Montejurra, para qué voy a dar más".

El Ministro del Movimiento en 1976 era Adolfo Suárez, responsable de la Gobernación en ausencia de Fraga, más tarde fundador de UCD y curiosamente hoy es presidente de la Fundación Víctimas del Terrorismo. La Policía Nacional había intervenido duramente contra obreros desarmados el 3 de marzo en Vitoria para reprimir una huelga en general. El balance fue de cinco muertos, 45 heridos de bala y cien por golpes.

Pero ese 9 de mayo, cuando desde la dirección del partido se alertó de lo que podía pasar, cuando dos carlistas fueron detenidos tras subir a la cima y avisar de que había movimientos extraños, cuando se mostraron armas y se dispararon, las fuerzas del orden no actuaron ni detuvieron a nadie de los atacantes que desde días antes habían hecho ostentación de sus pistolas en el hotel Irache, donde permanecieron hospedados.

El pasado 5 de noviembre se puso el punto final a uno de los dos grandes interrogantes de lo que ha sido, quizás la acción terrorista de la Transición que tiene una mayor documentación fotográfica y escrita, cuyos autores fueron retratados con armas en el lugar de los hechos y que sin embargo más se ha tardado en reconocer. No en vano, muchos consideran la denominada operación Reconquista (financiada por el Estado) la primera acción de los GAL.



Más que Amigos

Como refleja el Partido Carlista en el denominado Libro negro de Montejurra, Informe Montejurra '76, el anecdotario de este tragicómico sumario es inmenso. El juez especial citó en Estella a los testigos presenciales de los hechos de la cumbre. Una vez allí, sin darles ninguna clase de explicación se les condujo a la cima. Allí esperaron largas horas a que los procesados, Marín, Vázquez y Carreras almorzasen, bromeasen y departiesen amigablemente con los guardias y funcionarios judiciales. El teniente de los Arcos abrazó efusivamente a García Verde y, entre trago y trago de la bota, se contaron sus cosas. A los testigos se les cacheó concienzudamente y nadie les invitó siquiera a un bocadillo. A los siete meses eran puestos en libertad provisional, en atención, según la nota del juzgado de Orden Público, "a su bondad personal, excelente conducta y hombría de bien". Los abogados que ejercieron la acusación particular en nombre de los familiares de los muertos y heridos en estos sucesos (Juan Francisco Martín de Aguilera, José Angel Pérez Nievas Abascal y José Fermín Arraiza Rodríguez Monte), intentaron, sin conseguirlo, que se consideraran estos asesinatos como delitos políticos (que se juzgaran en Madrid) hasta que se publicó el decreto de Amnistía de 1977, en cuyo momento, de oficio, pasaron a considerarse como delitos políticos.


CRÍMENES DE MONTEJURRA

MONTEJURRA 1976.  UN INTENTO DE INTERPRETACIÓN

Joaquín Cubero Sánchez  

Sentencia de la Audiecia Nacional, en la que se reconoce a Aniano Jiménez Santos y Ricardo García Pellejero la condición de Víctimas del Terrorismo

        Comunicación presentada en el Congreso HISTORIA DE LA TRANSICIÓN Y CONSOLIDACIÓN DEMOCRÁTICA, Madrid, 30 noviembre, 1 y 2 de diciembre de 1995

"La verdad histórica es una hipótesis descriptiva; la verdad legal es una declaración escenificada que crea consecuencias materiales".

Alessandro Portelli

        JUSTIFICACIÓN

        Al leer el volumen IV de las Memorias de Laureano López Rodó que titula Claves de la Transición, y llegar a la página 244, "Entrevista con Areilza: las elecciones, la terna para nuevo Presidente, el calendario político", me llamó la atención el hecho de que en la narración de la entrevista del día 10 de mayo que celebró con José María Areilza, ministro de Asuntos Exteriores a la sazón, no se diga nada sobre los sucesos de Montejurra que ocurrieron el día anterior; sucesos que entre otras consecuencias, provocaron la caída de las bolsas españolas, que llevaban un mes de euforia alcística y con un impulso fuerte al cierre de la semana anterior[1]. Continué leyendo el volumen, pero, salvo error por mi parte, no encontré absolutamente ninguna mención a esta agresión sangrienta contra el Partido Carlista, que contó con el apoyo y colaboración, cuando no con la preparación e instigación, de al menos tres ministerios del primer gobierno de la Monarquía, Gobernación, del Movimiento, Secretaría de Presidencia del Gobierno,  y de varios gobernadores civiles del norte de España. Esta ausencia de referencias a este crimen de Estado, me sugirió hacer un trabajo, aún en curso, que titularía "Montejurra 76. ¿Una clave por descifrar?" para presentar en este Congreso. La cantidad de información reunida superó mi planteamiento de un trabajo corto dentro de los límites de extensión fijados para las comunicaciones en este Congreso.  

        ¿QUÉ OCURRIÓ EN MONTEJURRA?

        Montejurra, 9 de mayo de 1976, momentos antes de la salida del Vía Crucis, en la explanada frente al monasterio de Irache, un grupo de cerca de un centenar de personas que previamente se ha repartido entre los carlistas que esperan, a una señal convenida de silbato atacan con porras y garfios a los carlistas allí concentrados que reaccionan utilizando los puños y, los que tenían, bastones de montaña como armas defensivas. La defensa es tan fuerte que obliga al grupo agresor a huir. Los resultados de esta primera parte de la agresión son un herido de bala, que posteriormente fallecería, y varios heridos, algunos graves, por contusiones de golpes y pedradas. Comienza el Vía Crucis en un clima de gran tensión.  Desde la ladera que bordea el estrecho camino que conduce desde el monasterio a la campa, grupos de personas insultan a los participantes en el Vía Crucis con la intención de provocar una reacción violenta de éstos. En la campa está concentrada una fuerza considerable de Guardia Civil y Policía Armada, junto a ellos los integrantes del pasaje de dos autobuses que se atribuyen a Fuerza Nueva de Madrid, en la campa continúan los insultos provocadores. Comienza la ascensión, varios carlistas descubren que arbustos situados a ambos lados del sendero que conduce a la cumbre han sido cortados, lo que supone una dificultad para mantener el equilibrio para las personas que ascienden. Don Carlos Hugo, que ha entrado clandestinamente en España, se incorpora al Vía Crucis. Cuando la cabeza del Vía Crucis está acercándose a la cima, desde ésta se dispara con una ametralladora MG 42, subfusiles y pistolas automáticas contra los carlistas. Los jóvenes que van a ayudar a la celebración de la misa que se iba a oficiar, como todos los años, en la ermita de la cumbre, se adelantaron al Vía Crucis para realizar los preparativos, son amenazados y obligados a retirarse, la cesta que contiene los objetos litúrgicos es arrojada por los agresores por la ladera del monte. Resultado de esta segunda parte de la agresión, un muerto en el acto y cerca de veinte heridos de bala. Los agresores bajan apresuradamente por el sendero llamado Camino de los Cañones, en su huida dejan abandonadas varias cajas de munición con la inscripción "pirotecnia militar". Los carlistas celebran la tradicional misa con pan ordinario y vino de una bota. El acto político, posterior a la misa, no puede celebrarse. Al acabar el descenso hablan a los carlistas S.A.R. Irene de Borbón y José María de Zavala, secretario general del Partido Carlista. La consigna general impartida: no responder a las provocaciones. A pesar del considerable contingente de fuerzas de orden público estas no practican ninguna detención entre los miembros de los grupos agresores, pero al atardecer serán detenidos, por tiempo variable, grupos familiares de carlistas incluidos los niños.

        Desde el gobierno y sectores de la derecha se lanza el mensaje de que ha sido un enfrentamiento entre carlistas, "una pelea entre hermanos". La prensa desmiente tales afirmaciones[2] , entre ella El Pensamiento Navarro, diario neointegrista de Pamplona que ha participado en la campaña de prensa de la "Operación Montejurra": "No fue una lucha, fue un vil asesinato cometido por pistoleros que rompen el ánimo de convivencia y crean víctimas inocentes"[3].

        La opinión prácticamente unánime de los medios de comunicación y de los círculos políticos es que ha sido una operación realizada por el búnker franquista con la autorización del gobierno Arias, concretamente de su Vicepresidente para asuntos de interior y Ministro de la Gobernación, Manuel Fraga Iribarne. Los epígonos de una escisión carlista de finales de los años cuarenta denuncian que los integrantes de los comandos agresores son miembros de la "Internacional fascista", y que entre los españoles se encuentra uno de los asesinos del atentado falangista contra el carlismo ocurrido en Begoña en 1942 en directa alusión al anticarlista notorio Mariano Sánchez Covisa. El fascismo de raíz franquista tiene un nuevo motivo para ir contra el carlismo: la evolución ideológica realizada en el Partido Carlista a partir de mediados de los sesenta, en el que el papel de los abanderados dinásticos del carlismo, Don Javier y Don Carlos Hugo, ha sido fundamental. Los mismos que, hasta los años setenta, desde el régimen negaban la condición de español de Don Javier y que éste fuera el legítimo sucesor de Don Alfonso Carlos, ahora acusan a los Borbón Parma de haber renunciado a sus deberes como abanderados del carlismo. Nuevos argumentos para viejos serviles del dictador. Pero desde parte de la llamada "oposición democrática" tampoco ha sentado bien la evolución ideológica del Partido Carlista y su programa de "Socialismo de Autogestión"; si desde el franquismo se lanza la insidia de "carlismo-leninismo", el cabeza de una minoritaria formación socialdemócrata, ligado a don Juan de Borbón, se refiere a Don Carlos Hugo como un anarquista[4].

        Desde las instancias del Estado no se hizo nada efectivo para aclarar lo sucedido. El juicio oral de la causa nunca llegó a celebrarse. El sumario 1847/76 relativo a la agresión de Montejurra hoy ha desaparecido de los archivos judiciales.

        El 26 de mayo de 1976, el procurador en Cortes Gabriel de Zubiaga presentó una interpelación al Gobierno para que este explicara los sucesos de Montejurra. El Gobierno nunca respondió, lo cual era una respuesta implícita, y a los ocho meses, el procurador cansado de esperar, dio publicidad a su interpelación. Los hechos que él aducía para avalar su interpelación eran los siguientes:

       1- Si desde la fundación de la Her­mandad Penitencial del Vía Crucis de Montejurra, el año 1940, ha habido siempre fuertes contingentes de la Guardia Civil en todo el recorrido del vía crucis y en la cima de la montaña, qué razones especiales de gobierno ha habido este año para que, por primera vez, no se haya cubierto por la Guardia Civil más que la explanada de Irache, cuando había más números que otros años y estaban reforzados por gran cantidad de Policía Armada.

       2-Habiéndose producido disparos de arma de fuego, con heridos e incluso un muerto, en la explanada de Irache en pre­sencia de agentes de la autoridad, qué órdenes y procedentes de quién tenían dichos agentes para no proceder a ninguna de­tención.

       3-Quién y por qué motivo se dio orden a la Guardia Civil allí presente para que, desatendiendo las numerosas y con­cretas denuncias a personas que, en actitud desafiante, palabras insultantes, protegien­do a gentes extrañas al carlismo y portadoras de armas, unas veces en el cinturón y otras en la mano, ni las detuvieran ni las identificaran.

       4- Si lo ocurrido en Montejurra ha sido un enfrentamiento entre carlistas, como lo ha dicho un miembro del Gobier­no, dígasenos: a) Qué papel jugaban allí don Juan María Araluce, presidente de la Diputación de Guipúzcoa y consejero del Reino, y don Antonio María Oriol, consejero del Reino y presidente del Consejo de Estado.  b) Cómo justificar la presencia de gentes reclutadas por la Jefatura del Movimiento a base de viaje pagado, bolsa de comida y elevadas dietas de desplaza­miento.  c) Qué explicación puede darse a la presencia de Policía Gubernativa, en gran número, disfrazados con boina roja, que algunos de ellos días antes hablan de­tenido y maltratado a jóvenes carlistas por hacer propaganda del acto de Montejurra y ese día protegen a los extraños al car­lismo.

5          El juez de Estella, para tomarle de­claración, requiere la presencia de Don Sixto de Borbón, y en lugar de cumplimen­tar la orden del juez especial, Don Sixto es acompañado por la Policía al aeropuerto de Barajas para que abandone España.

6          Días antes de los sucesos, la Guardia Civil conoce y protege la presen­cia de Don Sixto en Irache, que está rodea­do de gente armada.

7          La noche del 8 al 9 de mayo unos jóvenes carlistas suben a la cima de Montejurra y son maltratados por personas que les apuntan con metralletas.  Cuando logra­ron escapar y poner los hechos en conocimiento de la Guardia Civil, ésta los detiene sin cargo alguno y no los pone en libertad hasta el día 9 por la noche.

8          El País Vasco, y por ende Navarra, está vigilado palmo a palmo: controles de carretera, registros, etcétera.  En Irache aparecen pistolas, metralletas y una ametralladora con trípode; hay disparos, heridos y muertos, y no hay un solo detenido, ni cae en manos de los agentes de la autoridad ni una sola arma.

9          A Don Carlos Hugo de Borbón Parma se le prohíbe la entrada en España. A Don Sixto -antes de ser requerido por el juez- se le consiente y protege.

10        El gobernador civil de Navarra es informado en varias ocasiones, días antes de los hechos, por destacados miembros del Partido Carlista, de la presencia de gente armada en Irache y cima de Montejurra, li­mitándose a contestar que no tiene órdenes de actuación del Ministro de la Gobernación.

11        El Gobierno tenía completa información de lo que se preparaba. El Ministro español de Asuntos Exteriores, una se­mana antes de los sucesos, entrega una nota verbal al Embajador de los Países Bajos, de parte del Jefe del Estado, dándole cuenta de que el Gobierno español no garantiza la vida de Don Carlos Hugo, ni de su esposa, doña Irene, si acuden a Montejurra.

        ¿POR QUÉ?

        Estos sucesos de Montejurra 76, no han merecido en la historiografía de nuestra historia reciente la debida atención para ser analizados y formular una o varias hipótesis explicativas[5]. Por parte de medios cercanos al Partido Carlista se formularon, entre otras acertadas, hipótesis del tipo que la Operación Reconquista tenía entre sus objetivos: a) conseguir una victoria del búnker que respaldara políticamente al Gobierno Arias  en su línea continuista de la Monarquía del 18 de Julio[6], b) recuperar el carlismo por parte de los sectores más inmovilistas - en cuanto movimiento popular - para respaldar la consolidación de tal monarquía. Hipótesis que hemos considerado incorrectas tanto política como históricamente. Estas hipótesis y otras que se hicieron en su momento no resultan válidas a partir de que posteriormente los medios de comunicación social y estudios realizados han desvelado cuestiones como las siguientes:

        - De los implicados en los comandos agresores, el número de extranjeros es superior al estimado en su momento, la mayor parte de ellos trabajaban de una forma u otra para los servicios secretos del régimen, antes, después y en el momento de los hechos de Montejurra. A partir de diciembre de 1975 han tomado parte en las acciones BVE y ATE, posteriormente algunos de ellos trabajarán en las acciones GAL. Otros estaban implicados en las acciones del terrorismo negro en Italia.

        - Descubrimiento de la Red Gladio (su nombre oficial es "Comité de Coordinación de la OTAN") en el otoño de 1991 en Italia. Sus implicaciones con el terrorismo negro en Italia.

        - Las relaciones de la masonería a través de la Logia Propaganda Due (P-2) con la Red Gladio y los principales partidos italianos, principalmente el democratacristiano, el socialista y el socialdemócrata, y la denominada "Internacional fascista".

        - Licio Gelli, fundador de la P-2, era de procedencia fascista pero en los años cuarenta ya había empezado a trabajar para los servicios de información de los ejércitos inglés y norteamericano, lo que le valió para no ser fusilado por los partisanos antifascistas.

        - Miterrand, masón desde 1933, fue durante algún tiempo Gran Maestre del Gran Oriente de Francia, era de procedencia fascista y durante la ocupación alemana fue colaboracionista. La logia P-2 pertenecía a la misma obediencia masónica, el Gran Oriente de Italia.

        - Fraga, en la primavera de 1976, se entrevistó con una comisión masónica, de la cual Ricardo de la Cierva sospecha que posiblemente fuera de la P-2.

        - Don Carlos Hugo se había manifestado reiteradamente en contra de la adhesión de España a la OTAN y de la permanencia de las bases militares USA en España[7].

        - El vencedor de la crisis de junio de 1976 fue Suárez y no Fraga.

        Las primeras reflexiones que planteé sobre el tema fueron las siguientes:

        a) Independientemente de que el comando agresor y la comitiva que le seguía hubieran cumplido su objetivo táctico de hacerse con el Vía Crucis, facilitando así el control del acto, hubieran proclamado en la cumbre su adhesión a la monarquía de Juan Carlos en la línea continuista de UNE, cercana a los planes indecisos de Arias, es posible que esta maniobra formara parte de otra de más envergadura que a estos se les escapara[8]. No consiguieron hacerse con el Vía Crucis por un error de cálculo, pensaron que la resistencia frente al monasterio sería muy débil, de ahí que la mayor parte de la fuerza de policía y guardia civil estuviera en la campa ¿error premeditado?

        B) Ante la caída del Gobierno Arias caben dos opciones:

        ésta se produce como consecuencia del fracaso de la "Operación Reconquista" de Montejurra; la "Operación Reconquista" se plantea también con la finalidad de derribar al gobierno Arias, la impopularidad del mismo como consecuencia del asunto subiría. Desde esta última perspectiva se consiguen los siguientes objetivos: invalidación y descrédito de la línea continuista de la "Monarquía del movimiento"; fracaso táctico del búnker, quemar la línea reformista de Fraga, Vicepresidente del Gobierno; dar un nuevo golpe al Partido Carlista en el proceso de eliminación política del mismo: acentuar imagen de división, dar una imagen de violencia, desactivar asistencia a Montejurra en siguientes años principalmente de grupos familiares, etc.; invalidar políticamente a los disidentes de la línea oficial del carlismo, que por otra parte no forman un grupo homogéneo, participaran  o no, e independientemente de sus propósitos, intenciones y grado de conocimiento del alcance de la maniobra, en la "Operación Reconquista".

        C) Polisemia del término "democracia". La democracia es también la forma de dominación política propia de la burguesía que se corresponde a la hegemonía del capital financiero en el interior de esta, y el período histórico que corresponde a tal forma de dominio burgués.

        D) El proceso de cambio político consistente en sustituir las estructuras da la dictadura por las de una democracia formal tiene lugar sin que se produzca un "período revolucionario", que necesariamente no tiene por qué ser violento.

       METODOLOGÍA

        1. Estado de la cuestión: información sobre la agresión e hipótesis interpretativas. La evolución del carlismo en los años 70.

        2. Factores nuevos que introducimos en el análisis:

            - La crisis del franquismo.

            - Situación internacional: crisis del imperialismo, geopolítica del mediterráneo.

            - Interrelación burguesía española e imperialismo.

        3. Formulación de hipótesis alternativas:

            - Hubo complicidad de los sectores de la oposición democrática relacionados con la masonería.

            - Forma parte de una estrategia más amplia con la finalidad de eliminar al Partido Carlista, a otras fuerzas de la nueva izquierda (OCEBR, PTE, LCR, OICE, ORT, principalmente) y al anarcosindicalismo del mapa político de la nueva España democrática, o al menos reducirlas a la mínima expresión.

            - El empleo de la violencia fascista en España, que en estos momentos no es un estado de democracia formal, es una aplicación de la "estrategia de la tensión" dentro de la estrategia general del "cambio democrático".

            - La Operación Montejurra estuvo inspirada por los servicios secretos americanos.

      4. Cuestiones a analizar:

            - Origen y finalidad de la violencia fascista ilegal en España. Los servicios secretos del régimen.

            - El desarrollo de la estrategia de la tensión en Italia. Resultados.

            - Relación de E.E.U.U. con la violencia fascista.

            - La Red Gladio y la logia masónica P-2, sus implicaciones en España.

            - La relación entre los servicios secretos del régimen y la oposición.

            - La crisis política del franquismo. Contradicción principal. Las nuevas contradicciones de la dictadura generadas por la política de crecimiento económico e industrial.

            - Estrategia de la burguesía española ante la crisis política del franquismo. Contradicciones internas. Problemas a resolver.

            - El trato recibido desde el poder, durante los años setenta, por el Partido Carlista y los dos principales grupos (P.S.P. y P.S.O.E.(r)) que conformarán la plataforma socialdemócrata.

        RESULTADOS Y CONCLUSIONES

        - La contradicción principal de la crisis política española es la falta de adecuación del aparato del Estado al propio desarrollo monopolista a que ha dado lugar, y a las dificultades que origina su necesario proceso de integración imperialista. La política de crecimiento económico e industrial, aportó nuevas contradicciones a la dictadura, que ésta sería incapaz de resolver: a) inadecuación entre una burguesía que se guía por los modelos avanzados de desarrollo capitalista y un estado de corte fascista incapaz de responder a las nuevas exigencias de crecimiento capitalista; b) la necesidad de abrir un rápido proceso de integración económico político en el orden imperialista (Trilateral) y, en especial, en la región europea (C.E.E., O.T.A.N.); c) la incapacidad de la dictadura para impedir el auge ascendente de una movilización popular como consecuencia de la crisis social abierta en 1970. A pesar que tanto la derecha franquista, como la no franquista, tienen un mismo objetivo, la continuación del sistema capitalista, la burguesía pasa por una etapa de fraccionamiento político como consecuencia de la incapacidad del franquismo para adaptarse a los nuevos condicionantes y a las opciones políticas distintas que respecto a ellos adoptan los diversos sectores de la misma condicionados por factores como: a) la organización del Estado no sirve plenamente a los mecanismos de acumulación capitalista plena en el orden imperialista; b) la dictadura no sirve para destruir el movimiento obrero y popular ni para integrarlo y subordinarlo políticamente; c) el mantenimiento de la dictadura no permite ya ordenar bien, sin crear nuevas contradicciones, los intereses diversos de los diferentes sectores de la burguesía, y en cambio la debilita por no poder contar ésta con el apoyo de la pequeña burguesía en proceso de radicalización política. En definitiva, el problema político tanto para los sectores dominantes del Estado como para el imperialismo, estriba en cómo desplazar al movimiento de masas en el derrocamiento de la dictadura y, en definitiva, cómo estabilizar un estado burgués democrático. En definitiva, muerto Franco, la burguesía necesita crear una nueva legitimación del poder mediante la implantación de una democracia formal burguesa. Pero a pesar de su gran margen de maniobra no se halla frente al cambio democrático en óptimas condiciones: no hay partidos ni programas claros, ausencia de instituciones configuradas, socialdemocracia insignificante[9], la organización política está en la izquierda clandestina[10]. De aquí la necesidad de un cambio gradual temporalizado  para controlar estrechamente su ruptura definitiva con el régimen franquista. Tal estrategia fue sugerida desde el imperialismo de un lado y otro del Atlántico[11].

        No existe una "Internacional fascista", entendida en el sentido de una organización centralizada multinacional. Existen varias organizaciones legales AGINTER PRESS, W.A.C.L. (World Anti-Communist League); utilizadas como la agencia de viajes Transalpino de Madrid, donde se realizaron las reuniones para la Operación Reconquista y la agencia Oltremare italiana, relacionada con la embajada española; encubiertas como la Red Gladio; ilegales como Grupo Paladín, G.C.R., P.E.N.S., G.A.S., N.A.R., etc., dependientes en su mayor parte, o en estrecha relación, con los servicios secretos y, especialmente, con la C.I.A. que aparece como el denominador común de la mayor parte de ellas. Hay que recordar que la C.I.A. a fines de la II Guerra Mundial rescató, para su servicio, junto con otros servicios de la potencias aliadas, las redes del espionaje nazi, y personas comprometidas con el nazismo y el fascismo italiano. Klaus Barbie, "el carnicero de Lyon", que fue uno de estos, está considerado como el principal reclutador de la Red Gladio.

        Existen los suficientes indicios como para sospechar que a partir de la revolución del mayo francés de 1968, la C.I.A. elaboró un plan de estabilización del Mediterráneo para no verse obligada, en última instancia, a promover golpes militares en el sur de Europa como el de los coroneles griegos de 1967. Lo que se considera documento fundacional de la "estrategia de la tensión" LA NOSTRA AZIONE POLITICA, encontrado en los archivos de la sección italiana de la AGINTER PRESS está fechado en diciembre de 1968. La estrategia de la tensión sufrida por Italia a partir de esta fecha forma parte de este plan. La dictadura griega facilitó en 1968 y posteriormente la impartición de cursillos a los neofacistas italianos implicados en atentados en Italia y en España -incluida la agresión de Montejurra-; los cursillos realizados en Grecia en 1974 los dirige nada menos que el hombre que sería el director de la estación Madrid de la C.I.A. cuando la intentonta golpista del 23-F.

        - La estrategia aplicada en España, durante la transición, consiste en la combinación la instrumentalización de la violencia fascista y la violencia izquierdista (G.R.A.P.O., F.R.A.P.), y la táctica del "eurosocialismo", es decir favorecer el desarrollo y la implantación de un partido socialdemócrata[12].

        - Los extranjeros que actuaron en Montejurra, no sólo están relacionados con los servicios secretos españoles, sino también con los italianos, la junta militar griega, Pinochet - para quien hacen algunos servicios -, P.I.D.E., sino también con la C.I.A., tanto vía Italia (Gladio, P-2) como también en España a través de la empresa ASEPROSA (Asociación de Seguridad y Protección, S.A.)[13] vinculada al sumario del 23-F, y posiblemente también de la misteriosa empresa AINSE (Ingeniería de Seguridad, Sociedad Anónima).

        - La relación Logia P-2 con el Pentágono no ofrece ninguna duda. A inicios de los setenta Gelli se entrevistó en Roma con Alexander Haig, entonces comandante en jefe de las fuerzas de la O.T.A.N., y, posteriormente, Secretario de Estado de la administración Reagan. De esta reunión salió el dinero para financiar un grupo terrorista neonazi N.A.R. (Nuclei Armati  Rivolutionari)[14]. Unos de los miembros del equipo de asesores de Haig, Michael Ledeen vivió algunos años en Italia y fue acusado, en la comisión parlamentaria que investigaba la P-2, de ser agente de la C.I.A.; Ledeen es miembro del denominado Centro de Estudios Estratégicos Internacionales de la Universidad de Georgetown. Vernon Walters[15], subdirector de la C.I.A. (1972-1976), visitó en 1981 Guatemala como "embajador de buena voluntad", sin embargo al mismo tiempo representaba a una empresa relacionada con el Banco Ambrosiano denominada Basic Resources International S.A. (BRISA), que tenía la concesión de la extracción de petróleo en este país, Walters solicitó y obtuvo de la junta militar autorización para exportar más petróleo.

        - La violencia fascista ilegal en España, salvo rara excepciones, está organizada desde el poder del Estado. Sus inicios fueron la creación de Defensa Universitaria en 1963 organizada por el coronel Quintero Moreno. Posteriormente, en el otoño de 1968, se organizó la "Operación Canadá", para neutralizar el mal ejemplo del mayo francés en las universidades españolas. De esta experiencia, que ampliaría sus campos de acción, surgiría el Servicio Central de Presidencia del Gobierno, considerado por diversos medios como una simple filial de la C.I.A.. Los asistentes a los primeros cursos de formación de colaboradores, impartidos por el Servicio, fueron seleccionados por Blas Piñar. Ya en 1973 algunos medios de información se cuestionaban a qué fines servía la violencia neofascista, "la escalada ultra", en España[16]. El Servicio, entre otras tareas, se dedicaba a la desinformación e intoxicación mediante la confección de lo que llamaban "propaganda negra"[17]. Como colaboradores llegó a tener un pequeño ejército privado de cerca de un centenar de neofascistas italianos y exmiembros de la O.A.S. refugiados en España, encabezados por Stefano Delle Chiaie y Jean Pierre Cherid[18]. Más tarde, tras la Revolución de los Claveles en Portugal y la llegada de López Rega a España, incrementó el número de profesionales con miembros de la P.I.D.E. portuguesa y de la Triple A argentina. Pero, al parecer, no debían ser bastantes para la Operación Montejurra, ya que el sábado día 8 de mayo llegó un microbús de matricula italiana al Hostal Irache. Durante los primeros años de la transición la violencia neofascista y los ataques escritos de los órganos periodísticos del búnker, Fuerza Nueva, El Alcázar, Brújula, hacían más creíble la voluntad democratizadora del Gobierno. Por otra parte esta violencia y los "ruidos de sables" no solo daban una coartada democrática al Gobierno, sino que también creaban una cortina de humo en la opinión pública que ocultaba los verdaderos problemas políticos del cambio democrático.

        La "Operación Montejurra" es una conspiración compleja. En su desarrollo cada sector que interviene lo hace con sus propios fines. Cada sector instrumentaliza, o intenta hacerlo, al sector con que entra en relación y así sucesivamente. Fraga, en su aspiración a sustituir a Arias, intentó ganarse para sus fines al búnker. Otros que permanecieron en segundo plano, aprovecharon este error de Fraga. En sucesivas campañas electorales Fraga y Suárez han esgrimido acusaciones, el uno contra el otro, pasándose la responsabilidad de estos hechos.

        En Montejurra no se utilizó la violencia porque fallara la parte política de la Operación que se decía se proyectaba (hablar Don Sixto y dar la imagen de que el sector mayoritario del carlismo está con él[19]), y la operación se les fuera de las manos al Gobierno. Todo lo contrario, el inicio de la operación ya fue violento (el ataque frustrado frente al Monasterio), pero por una parte se prometió a comprometidos con Don Sixto que la Guardia Civil pondría controles - que los puso - para impedir el paso de miembros del partido hasta el Monasterio y a la campa y que, en caso de enfrentamiento, tendrían apoyo de la fuerza uniformada, y por otra se decidió que la fuerza pública uniformada no intervendría para apoyarlos[20]. Esto ocasionó que publicaciones como Brújula y Fuerza Nueva hablaran de traición, e Iglesia Mundo de incumplimiento de promesas. El grupo que acompañaba a Don Sixto no podía ser más heterogéneo y diverso, agentes del Servicio de Documentación de Presidencia del Gobierno, sus "colaboradores" italianos, argentinos de la Triple A, PIDES portugueses, fascistas croatas, miembros de los escuadrones de la muerte brasileños, y toda la variedad del fascismo español, directivos de Unión Nacional Española, como los hermanos Oriol y Ramón Merino, y,  entre unos pocos centenares, apenas dos o tres docenas de escindidos del Partido Carlista, la mayor parte durante los años 1972 a 1974[21], ni siquiera estaban representadas a título personal todas las escisiones del carlismo.

        Por una parte, forma parte de una estrategia a largo plazo, ya existente, para eliminar al Partido Carlista[22]; estrategia que, durante la transición, se manifiesta no sólo en el Montejurra 76, sino también en el Montejurra 77, en la expulsión de Doña María Teresa de Borbón y la negativa en Barajas a Don Carlos Hugo de entrar en España, durante la primavera de 1976, apaleamientos de miembros del Partido por parte de policía uniformada e "incontrolados", prohibiciones de actos, se revientan actos que han sido autorizados mediante la provocación de "incontrolados" que justifiquen la intervención violenta de la policía, detenciones de carlistas, anónimos amenazantes a responsables del Partido y a los abogados que representan a la acusación en el sumario de Montejurra, ilegalización del Partido hasta ya celebradas las primeras elecciones generales, y una campaña de silencio en los medios de comunicación en todo lo referente al mismo[23].

        Por otra parte, forma parte de la maniobra destinada a eliminar a las vanguardias de izquierda que operan en el movimiento de masas, de cara a dejar el campo libre para la implantación de la plataforma socialdemócrata que se está construyendo con la colaboración del Servicio de Documentación de Presidencia del Gobierno y la ayuda financiera del extranjero, en este proceso democratizador por plazos. Casos como el resultado de las huelgas de Roca, Motor Ibérica, y las operaciones de la falsa reconstrucción de la F.A.I. y el asunto del Scala son bien ilustrativos. Por otra parte las acciones violentas de los misteriosos e instrumentalizados Grapos, a la vez que eliminaban a significados demócratas, proporcionaban la coartada para detener a cientos de militantes de izquierda que no tenían ninguna relación con los hechos. Así se estabiliza un país que, si no es el eslabón más débil de la cadena imperialista, al menos, es el más valioso entre los eslabones débiles: la décima potencia industrial del mundo.

        No hay razones para descartar la  implicación de la C.I.A., la acción de esta se manifiesta tanto en la participación de la Triple A argentina (López Rega) y del neofascismo italiano vinculado a la Gladio[24] y la P-2, como con su relación con la empresa ASEPROSA ya que, al menos, un miembro del comando agresor perteneció a la plantilla de esta empresa. Posteriormente esta persona fue guardaespaldas de Fraga.

        ALGUNAS CUESTIONES PENDIENTES POR ACLARAR

        Gelli, el jefe de la P-2, viajó a España dos veces para entrevistarse con López Rega sobre la preparación de la "Operación Montejurra". ¿Se entrevistó con más personas? ¿Cuáles?

        El 30 de abril, apenas una semana antes de Montejurra, Fraga se entrevistó con Felipe González, encuentro del que no fue informado en su totalidad Arias Navarro, y "expuso a los miembros del Partido Socialista cuáles eran sus intenciones políticas y su programa"[25]. ¿Le expuso sus intenciones sobre la "Operación Reconquista"?

        ANEXO

        1. Relación de extranjeros identificados en Montejurra 1976

            ALMIRÓN SENA, Rodolfo Eduardo (a) "El Pibe"; BENVENUTO DI FU GIUSEPPE, Pietro; BERRA, Emilio, (a) "El Chacal; CALZONA, Giuseppe (Mario LETI); CAUCHI, Augusto; CESARSKY, Jorge, CHERID, Jean Pierre; CHIAIE, Stefano Delle; CONCUTELLI, Pier Luigi; COURAU, Henri; FRANCIA, Salvatore; GATELLI, Loris; LABIA, José Vicente; LAURO, Adolfo; MASSAGRANDE, Elio; MOLINAS, Alberto; MORALES, Juan Ramón; PELLEGRINI, Mario; POZZAN, Marco; TEDESCHI, Mauro; ZAFFONI, Francesco.

        2. Relación de extranjeros que posiblemente estuvieron en Montejurra, pero que no han sido identificados:

        BOCCARDO ROMAN, José María; BUGETTI, Eduardo; CAMPO, Flavio; CICUTTINI, Carlo; ESPOSTI, Giancarlo; FARQUASONHN, Edwar, (a) "El Inglés"; FREDA, Franco; GIANNETINNI, Guido; GRACIANI, Clemente; GROCCO, Sandra; MASSIMO, Fabio; MELLI, Mauro; MONTES, Héctor; PALLADINE, Carmine; PETRONE, Luciano; PINCA, Giorgio; POMAR, Eliodoro; RICI, Mario; ROGNONI, Giancarlo; ROVIRA, Miguel Ángel; SICCONE, Guido; STEFANO, Bruno Luciano; TISEY, Aldo; VALLANZAS, Renato; VENTURA, Giovanni,

        BIBLIOGRAFÍA:

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        BERNÁLDEZ, José María, El patrón de la derecha (Biografía de Fraga), Barcelona, 1985

        CIERVA, Ricardo de la,  Misterios de la Historia, Barcelona, 1991.

        DÍAZ HERRERA, José y DURAN, Isabel, Los secretos del poder. Del legado franquista al ocaso del felipismo. Episodios inconfesables, Madrid, 1994

        FLORENTÍN, Manuel, Guía de la Europa negra. Setenta años de extrema derecha, Barcelona, 1994

        GURWIN, Larry, El caso Calvi. La muerte de un banquero, Barcelona, 1984.

        INFORME MONTEJURRA'76, Bayonne, Imprimerie Gayaumet, 1977

        LÓPEZ RODÓ, Laureano, Claves de la transición. Memorias IV, Barcelona, 1993.

        LÓPEZ AGUDÍN, Fernado, "La recomposición política de la derecha", ZONA ABIERTA, 17, noviembre-diciembre 1978, págs. 23-30.

        LOVELACE, Ricardo, "La economía española hacia el capitalismo desarrollado", ZONA ABIERTA, 19, marzo-abril 1979, págs. 21-36.

        LUTIS, Giuseppe De, Storia dei servizi segreti in Italia, Roma, 1991.

        MARTÍN DE POZUELO, Eduardo; BORDAS, Jordi; TARÍN Santiago, Guía de la corrupción, Barcelona, 1994. Prólogo de Baltasar Garzón.

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        MEDINA, Francisco, Las sombras del poder. Los Servicios secretos de Carrero a Roldán, Madrid, 1995.

        MELIÀ, Josep,"Así se desmontó el franquismo", Historia 16, 115, noviembre 1985, págs. 19-26.

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       HEMEROTECA:

Alternativas, Cambio 16, Cuadernos para el diálogo, El Viejo Topo, Historia 16, Guadiana, Interviú, Opinión, Posible, Revista Mensual/Monthly Review, Ruedo Ibérico, Teoria y Práctica, Tiempo de Historia, Transición, Tribuna, Triunfo, Zona Abierta, Diario 16, El Mundo, Mundo Diario, La Vanguardia, El País.

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    [1] Y0LDI, L.,"La bolsa por el cambio controlado", Cuadernos para el diálogo, 158, 8 de mayo de 1976; M. P., "BOLSA: EL POR QUE DE LA CAÍDA", Mundo Diario, 13 de mayo de 1976.

    [2]Entre los artículos y notas de prensa publicadas hay que destacar el de, por entonces militante comunista,  Jordi Solé Tura , "Montejurra", Mundo Diario, Barcelona, 13 de mayo de 1976.

    [3]El Pensamiento Navarro, 13 de mayo de 1976.

    [4]Carta de Francisco Elías de Tejada a Ignacio Romero Raizábal, Sevilla, 6 de agosto de 1972. Copia de la misma en el archivo de Elías de Tejada de la Fundación ELIAS DE TEJADA Y PERCOPO, de Madrid. Reproducimos literalmente el párrafo referente a la cuestión: "Don Javier y León Blum no resultan, como aseveras en la página 79, "dos campeones máximos en dos campos opuestos", sino dos amiguetes ideológicos sentados en el mismo banco, por supuesto que Don Javier a la izquierda lindando con el anarquismo". Es Enrique Tierno nada menos, quien me decía hace tres meses que él podría dialogar con todos los grupos, sin excepción de Blas Piñar o de los comunistas; pero con la excepción de los "hugonetes", porque don Hugo es un anarquista que sólo sirve para destruir".

    [5]Al menos, nosotros no conocemos nada sobre el particular.

    [6]Creemos que mejor llamarla la Monarquía del 1 de Octubre.

    [7] Las últimas declaraciones de Don Carlos Hugo sobre el tema, antes de Montejurra 76, están publicadas en la revista Guadiana, núm. 53, 4/10 de mayo de 1976.

    [8]Esta instrumentalización no los exculpa de sus responsabilidades, entre ellas la de las dos muertes y las decenas de heridos.

    [9]Cuando se constituye el P.S.I., después P.S.P., en 1968, apenas supera las dos decenas de miembros, DIAZ, E., Socialismo en España: el Partido y el Estado, Madrid, 1982, pág. 94, cit. por VILAR, S., Historia del antifranquismo 1939-1975, Barcelona, 1984, págs. 384 y 385. El PSOE a fines de 1975 anda por los 200 miembros, LÓPEZ RODÓ, L., Claves...Memorias IV, pág. 173.

    [10]Según una declaraciones de José María de Areilza, los dos únicos partidos, compactos, articulados y disciplinados eran los dos P.C., el Partido Carlista y el Partido Comunista, Actualidad Económica, 735, 15 de abril de 1972. pág. 68.

    [11]El Gobierno Ford aconsejó a Don Juan Carlos sobre la conveniencia de "ir despacio" en la implantación de los cambios políticos y hasta ha fijado una moratoria de "dos años", Washington Post, 25 de noviembre de 1975, cit. en Teoría y Práctica, 7, mayo 1977, pág. 53. A comienzos de enero de 1976 López Rodó comentaba al general Armada la coincidencia de opinión entre el Ministro de Asuntos Exteriores austriaco, Giscard d'Estaing y Walter Scheel: "cuando los gobiernos europeos nos piden apertura, lo que pretenden es que abramos una rendija pero no la puerta de par en par", LÓPEZ RODÓ, L., Claves...Memorias IV, pág. 215

    [12]Sobre esto reconozco la valiosa ayuda de los artículos de Fernando González publicados en Triunfo, especialmente "Los extremismos útiles", en el nº 773, 12 de febrero de 1977.

    [13]Una de las principales tareas de ASEPROSA era la vigilancia y seguridad de los dirigentes y sedes del partido de Manuel Fraga Iribarne. Pero en realidad este fin encubría sus verdaderas actividades, es decir, la investigación y vigilancia de personas que militaban en otros partidos. Para estas labores contaban con policías y oficiales del Ejército, así como con miembros de organizaciones ultraderechistas.

    [14]El atentado de la estación de ferrocarril de Bolonia el día 2 de agosto de 1982 fue obra de este grupo.

    [15]En 1982 era consultor de una compañía norteamericana presuntamente implicada en la venta de armas a Marruecos.

    [16]La organización de la violencia fascista en España está descrita muy significativamente por Luis Ramírez:

"El almirante busca al notario.  Le explica que tiene una muy mala opinión él y de su gestión.

"-Usted ha abierto las puertas del poder al Opus.

-¿Y a quién se las iba a abrir, dígame usted, don Blas ?

A partir de esta clarificación hay un contacto permanente entre Blas  Piñar y Carrero Blanco con maquiavélica utilización por parte de López  Rodó.  El cardenal Richelieu del régimen opina que una ultraderecha es una excelente jugada política porque así el gobierno queda automática­mente en el centro.  Nuevamente el periodista oficioso Emilio Romero  proclama y sanciona la situación : tenemos, derecha (Blas Piñar), tenemos centro (el gobierno), nos falta izquierda". RAMIREZ, Luis, "Morir en el búnker", HORIZONTE ESPAÑOL 1972, París, Ruedo Ibérico, 1972, vol. 1, pág. 12.

    [17]En el caso concreto de la lucha contra el Partido Carlista, editaba dos boletines que se presentaban como resultado de escisiones -falsas- carlistas, Nou Requeté, que se confeccionaba en Barcelona, y Txapelgorri, editado en Bilbao; también en Madrid otro denominado ILE. INFORMACION LIBRE ESPAÑOLA, destinado a atacar al Partido Carlista y al Partido Comunista; a este boletín se debe la acuñación del término "carlismo-leninismo".

    [18]Este fue el responsable del G.A.L. hasta su muerte en 1984.

    [19]No sólo pronunció ningún discurso, sino que este supuesto discurso que iba a pronunciar nunca ha sido impreso.

    [20]El día 5 de mayo de 1976, el gobernador civil de Navarra cenó con Gonzalo Fernández de la Mora, dirigente de U.N.E, y perfilan detalles sobre la operación, según testigos presenciales allí se comentó "No habrá problemas, la Guardia Civil tiene órdenes de no intervenir", ZULOAGA, Paloma y otros, "MONTEJURRA 76 ¿Hay más culpables?,   Opinión, 16, 22 de enero de 1977.

    [21]Que precisamente fueron los reconocidos por los miembros del Partido Carlista.

    [22]Al menos desde 1964, para facilitar la sucesión de Franco en la figura de Don Juan Carlos de Borbón, aunque esto supusiera que los sentimientos vasquistas y foralistas se canalizaran por una opción política, diferente del Partido Carlista, de contenido antiespañol. GÓMEZ ESCORIAL, A., "El informe que pidió Carrero Blanco", La Vanguardia, 8 de febrero de 1980.

    [23]Esta prohibición de informar sobre el Partido Carlista la reconoce explícitamente el periodista Lalo Azcona en Reporter, 29, 7 de diciembre de 1977.

    [24]Para el diputado de Izquierda Unida, Antonio Romero, la agresión de Montejurra es la "evidencia empírica" de que la Red Gladio y, por tanto, la C.I.A., operaba en España, La Alternativa. Boletín informativo de las áreas, Izquierda Unida, 5, diciembre de 1990.              

    [25]BERNÁLDEZ, J.Mª., El patrón de la derecha. Biografía de Fraga, Barcelona, 1985, pág. 187.

 

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