JUVENTUDES  CARLISTAS

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APUNTES SOBRE FEDERATIVISMO, FEDERACIÓN, CONFEDERACIÓN 

 

El Federativismo, Federación y Confederación

Como respuesta a las graves tensiones que se vienen progresivamente acentuando entre las distintas comunidades Nacionales de Las Españas y el Estado Centralista (ahora presentado como autonomista) que se impone linealmente sobre ellas desde 1812, pero especialmente, entre este y la mayoría de los vascos que como tales se reconocen en la Euskal Herria peninsular (léase Comunidad Foral de Navarra/Reino de Navarra y la llamada Comunidad autónoma Vasca/Euskadi), y también con Catalunya y los autoproclamados Països Catalans, peninsulares.

Es por tanto a la perentoria solución que exigen los problemas aludidos, a la que con humildad y buena voluntad, una vez más en nuestra historia, intentamos aportar nuestro granito de arena, de la misma forma que en su día lo hicimos contestando la implantación del foráneo sistema provincial, o en la Gamazada, o con la elaboración del Proyecto de Estatuto Catalán de 1930, que junto a otras aportaciones inspiraron el Estatuto de Nuria, y del Vasco Navarro de Estella en 1931 para Euskal Herria.

Y para hacerlo yo creo que nos debemos basar, solo en lo que hoy viene reafirmando democráticamente, de forma clara, consistente y continuada, más allá de cualquier hecho fortuito o circunstancial, la mayoría ciudadana de esas comunidades, representada en algunos de sus Parlamentos (Euskadi y Catalunya), y que es acompañada en sus reivindicaciones por los diferentes movimientos socio culturales de las mismas.

Resultando solo además, y en segundo lugar, un trabajo de reafirmación, desarrollo, concreción, matización o actualización de nuestras federativas bases forales. De modo que nadie debe buscar en esta labor ningún afán partidista o principista, en defensa o contra, cualquier forma de organización territorial del Estado, ya que a pesar de ser nosotros ideológicamente federativistas, o precisamente por ello, defendemos el derecho de Autodeterminación de los Pueblos, por el que deben ser ellos quienes decidan voluntariamente la forma de sus relaciones, entre ellos y con los demás.

Nuestro interés no es otro que el bien común, el de cada uno de los Pueblos que forman Las Españas, y por tanto el de todos ellos. Buscando encontrar solución democrática, viable y con posibilidades definitivas, a una cuestión que venimos arrastrando desde hace ya 191 años, y que de una u otra manera ha estado presente en todos los dramas que sin solución de continuidad nos han venido enfrentando, demasiadas veces sangrientamente, desde 1812.

Y lo tenemos que hacer por segunda vez en la reciente historia, por que en 1978 no fueron escuchados los planteamientos federativistas que proponíamos para la creación de un Estado Federal que garantizara el ejercicio de las originarias y actualizadas libertades Forales, y que de haberse sometido entonces a la elección democrática, previsiblemente nos hubiera evitado, el que hoy ya tengamos que plantearnos necesariamente la Confederación, pues la solución federal ha sido invalidada a los ojos y en el corazón de los Pueblos por el centralista derrotero impuesto al híbrido sucedáneo federal de las Autonomías y por los miles de muertos, encarcelados y exiliados que se han dado, y se siguen dando, por distintos motivos fundamentados o no, pero en todo caso argumentados en esa causa, y que enlutecen nuestras familias y nuestras comunidades poniendo de relieve la traumática rotura, otra vez, de los fraternales sentimientos supracomunitarios, que habían sido restañados entre todas Las Españas desde el frente de lucha contra la dictadura. Pero no nos dejaron participar, y una vez más nos ilegalizaron, esta preventivamente, sin tan siquiera habernos llegado a legalizar, solo para silenciar nuestras ideas y hurtarles a los Pueblos que pudieran expresarse sobre ellas, y así pasar de matute el falso federalismo autonomista que lejos de solucionar los problemas, los ha agravado de tal modo que ya se sitúan en unos limites de difícil y riesgoso arreglo.

El caso es que la crisis a la que nos enfrentamos hoy, no pasa de ser un cíclico episodio más de un conflicto que se viene manifestando desde 1812, al margen de la forma política que haya tomado el Estado Central siempre centralista que entonces nos impusieron, y de las distintas fuerzas sociales que lo han regido. En monarquías, repúblicas y dictaduras, con gobiernos de derechas, izquierdas, centro, "liberales", conservadores o frentepopulistas, se dieron nuestras tres guerras, la Gamazada, la Setmana Tràgica, el golpe de Estado y la incivil guerra del 36, y movimientos armados como EGPGC, Terra Lliure, y las distintas ETAS, por lo que es inevitable reconocer que el quid de la cuestión reside en el unitarismo centralista del mismo, y no tanto en la forma como este se interprete, aunque resulta evidente que con políticas exacervadamente centrípetas como las que hoy vivimos, los síntomas se acentúan y agravan.

En el escenario actual pareciera que todo ha sido concienzudamente preparado para el choque definitivo que pueda dar lugar a un nuevo sometimiento de los Pueblos por la fuerza, con el inherente riesgo de confrontación civil y desintegración. Y es por eso que ante esas funestas perspectivas, todos estamos llamados a impedirlo, buscando salidas dialogadas y democráticas, que más allá de dogmas constitucionales puedan garantizar la solidaridad y la armónica convivencia de todos cuantos hoy forzadamente formamos este Estado, aunque para ello resulte necesario transformarlo o llegado el caso, recrearlo o eliminarlo.

La Constitución que se nos impuso en 1978, sin otra alternativa que el Franquismo mismo, carecía de cualquier legitimidad democrática en su redacción y contenido ya que quienes le dieron forma no habían sido elegidos para cumplir ese cometido. Y digo que se nos impuso por que no hubo posibilidad de elección, si no de refrendo, y también por que en la misma fueron incluidas todas las cargas que atadas y bien atadas nos había legado el dictador. Pero la verdad es que hasta en la misma, existen unas referencias legales a los Derechos históricos y Forales preconstitucionales, que desde una lectura amplia y generosa pudieran justificar los cambios necesarios que permitieran la recuperación de soberanía de los Pueblos, que hoy es negada por las instancias jurídico / políticas que las interpretan, sin que por ello dejen de existir, ni tampoco los caminos para que desde la exigida independencia judicial y una distinta voluntad política, pudiera hacerse otra lectura de las mismas. Por otra parte los mecanismos para la modificación o derogación están también previstos en la misma, de modo que existen y están disponibles todos los resortes legales para dar solución al problema, cuando realmente sea eso lo que se quiere hacer. Solo hace falta voluntad política, pues en una democracia, debe ser el Pueblo quien se dé sus leyes y quien llegado el caso las modifique conforme a su voluntad.

En este momento, estamos rebasando las masas críticas que pueden provocar tensiones institucionales con proyección internacional, y se hace urgente e indispensable abrir vías democráticas por las que puedan quedar atendidas sus reivindicaciones. Es urgente buscar una distancia que solo se puede dar desde el respeto mutuo y soberano, que permita a las partes en litigio, libre y voluntariamente, explorar y valorar su relación en función de los distintos intereses de las diferentes Comunidades y de sus ciudadanos, y que necesaria y progresivamente nos debiera conducir a todos, a reconsiderar y resituar nuestras actuales posiciones en un marco de libertad y de solidaria y voluntaria relación.

El Estado rebautizado en 1978, resulta obvio que es la maquillada continuación ininterrumpida de la dictadura franquista, salvo por el referéndum que se nos impuso para decidir si debíamos seguir llamando, también Generalísimo, al designado general sucesor, o simplemente Rey de la monarquía que la dictadura había instaurado, y por la legalización de unos partidos políticos que para lograr medios y posibilidades reales de acceso al poder deben comportarse como antes lo hicieran las milicias de FET y de las JONS. A pesar de ello, en 1978, tras 40 años de lucha contra la tiranía, se habían creado lazos entre los perseguidos luchadores por las libertades, que habían hecho renacer una hermandad respetuosa entre los ciudadanos y sus Pueblos, que permitían augurar desde la democracia un desarrollo Estatutario pleno, que facilitara la convivencia Justa y Pacifica entre todos, ya que además de la pluri- nacionalidad del Estado, en la Constitución se recogían los Derechos Forales e Históricos preconstitucionales de las Nacionalidades o Naciones, que en el caso concreto de Navarra son los de un Estado propio y soberano, "libremente asociado" al Estado central, como lo fue de Derecho hasta 1839. También los Estatutos fueron redactados y aprobados para atender las competencias soberanas de los Pueblos, aunque las nucleares solo fueron enunciadas y nunca han llegado a ser traspasadas(1). Además esa Constitución tenía y tiene, como todas, las previsiones legales para su modificación o derogación, que entonces creímos permitirían adecuarla a cualquier necesidad no prevista. Pero no ha sido así, la Constitución se redactó de una forma tan ambigua, en todos los aspectos, que resulta susceptible de cualquier uso, habiéndosele dado siempre el más restringido, el más centralista. Sin posibilidad de recurso, dado el control político que han desarrollado "legalmente" los partidos mayoritarios del sistema sobre el Poder Judicial, rompiendo con la independencia de Jueces y Fiscales.

Los "padres" de la Constitución crearon un texto que manteniendo los totems franquistas de la centralista unidad sagrada resguardada por los Ejércitos, el Concordato, el sucesor, y la Ley de punto final, permitía e invitaba a imaginar, que superados los momentos y las personas iniciales, se abrían unas reales posibilidades democráticas de cambio, incluso de esos principios totémicos. Y para hacerlas aun más reales, fueron los herederos del dictador, quienes orquestaron la oposición a la misma, acreditando como ciertas esas posibilidades, a las que todos entendíamos que ellos se opusieran, sin darnos cuenta que solo querían hacernos las verosímiles de manera que voluntariamente aprobáramos su Constitución, que engañados creíamos nuestra, cuando lo único que perpetuaba "y que democráticamente" era los designios del dictador, tal como hoy crudamente lo observamos. Ignorantes, la votamos afirmativamente!, salvo en Euskadi, en donde con toda razón no se fiaron, como tampoco lo hicieron muchos carlistas en aquellos momentos y llegaron a abandonar el Partido. Pero la mayoría votó aquellas posibilidades de democracia y de libertad a pesar de la carga impositiva de la que venía acompañada, aunque enseguida fueron mágicamente castradas con el auto golpe del 23-F por el que los generales de Franco nos devolvieron pragmáticamente al franquismo, rescatando la "democrática" corona militar los ya depurados restos, sin que sufriera macula internacional alguna el escaso lábel democrático recién estrenado. Y hoy tras 25 años de un desarrollo estatutario miserable y escandaloso, utilizado y sometido como moneda de cambio al servicio de las necesidades de mayorías políticas para ejercer el gobierno de los Partidos instalados en el poder en Madrid, o condicionado a la proximidad o lejanía ideológica del gobierno autónomo y el central, nos encontramos en una situación no solo llena de agravios comparativos, si no que ha llegado a desquiciar y hacer perder las esperanzas depositadas en él por la ciudadanía, especialmente en Catalunya y la llamada Comunidad Autónoma del País Vasco. Fruto de esa política partidista y egoísta, opuesta al más alto interés de conseguir mediante la plena y eficaz aplicación de los Estatutos el desarrollo verdaderamente autónomo y la convivencia de todos y cada uno de los distintos Pueblos que conforman el Estado, tenemos hoy una situación de enfrentamiento y odio entre comunidades como solo se dio en situaciones prebélicas que algunos ya vienen intuyendo como inmediatas, y con un electorado que desde el poder del Estado ha sido movilizado y radicalizado genéricamente contra todo lo que suene a vasco o catalán, y por tanto contra los catalanes y vascos que en defensa de sus derechos estatutarios y forales, se resisten a los mangoneos que contra ellos vienen imponiéndoles los leguleyos de Madrid. A la vez que en Catalunya y el llamado País Vasco, ha sucedido lo mismo pero al revés, y no solo por parte de los partidos y votantes nacionalistas, ya que esta política ha conseguido lo que ninguna circunstancia o gobierno en los últimos 100 años, y es que las mayorías democráticas de dos Comunidades, con tan alta tasa de inmigración, sean nacionalistas, e incluso que las delegaciones de los mismos Partidos estatales allí, muestren reivindicaciones si no cercanas a las de los nacionalistas, sí distintas a las de sus centrales, e incluso que algunas se posicionen políticamente junto a los nacionalistas.

Es importante el señalar que tanto el Parlamento Catalán como el llamado Parlamento Vasco, tienen aprobadas sendas mociones en defensa del derecho de Autodeterminación y de la Carta de Derechos Civiles y Políticos de la ONU. Igualmente la reciente aprobación del Plan Ibarretxe por parte del Gobierno de la llamada Comunidad Autónoma del País Vasco, así como el proceso judicial que se cursa desde el gobierno central contra el llamado Parlamento Vasco, en las personas de su Presidente y dos integrantes de la Mesa, la impugnación por parte del Estado a las oficinas exteriores de Catalunya y Euskadi, y las graves diferencias que vienen surgiendo en la interpretación y administración del Cupo, entre otros muchos contenciosos.

EL PROBLEMA: 

ORIGEN:Político:

La falta de legitimidad democrática en la fundación del Estado Plurinacional en 1978. El Estado se siguió imponiendo a los Pueblos como desde 1812, y no se les reconoció, a los Pueblos, el derecho a crearlo o recrearlo de acuerdo a su voluntad e intereses. Incumplimiento de traspaso de competencias

Agravios comparativos Ataques a la cultura autóctona Intromisión en las áreas privativas Histórico: La castración Foral :  con el "Sin perjuicio de la unidad constitucional de la monarquía"

LEGAL:

Constitución Título Preliminar -
Artículo 1.2.
La soberanía nacional reside en el pueblo español, del que emanan los poderes del Estado. Artículo 2
La Constitución se fundamenta en la indisoluble unidad de la Nación española, patria común e indivisible de todos los españoles, y reconoce y garantiza el derecho a la autonomía de las nacionalidades y regiones que la integran y la solidaridad entre todas ellas. Artículo 8.
1. Las Fuerzas Armadas, constituidas por el Ejercito de Tierra, la Armada y el Ejercito del Aire, tienen como misión garantizar la soberanía e independencia de España, defender su integridad territorial y el ordenamiento constitucional.
Artículo 145
1. En ningún caso se admitirá la federación de Comunidades Autónomas. 2. Los Estatutos podrán prever los supuestos, requisitos y términos en que las Comunidades Autónomas podrán celebrar convenios entre sí para la gestión y prestación de servicios propios de las mismas, así como el carácter y efectos de la correspondiente comunicación a las Cortes Generales. En los demás supuestos, los acuerdos de cooperación entre las Comunidades Autónomas necesitarán la autorización de las Cortes Generales.
DISPOSICIONES ADICIONALES - Primera La actualización general de dicho régimen foral se llevará a cabo, en su caso, en el marco de la Constitución y de los Estatutos de Autonomía


PUNTOS DE ENCUENTRO Y PROPUESTAS:

CONSTITUCIÓN

DISPOSICIONES ADICIONALES


Primera

   La Constitución ampara y respeta los derechos históricos de los territorios forales.

   CARTA DE DERECHOS CIVILES Y POLITICOS DE LA ONU-Suscrita por el Gobierno Español.

   La Autodeterminación y la recuperación de soberanía: Si bien es un Derecho recogido en la Carta de Derechos civiles y políticos de la ONU, en la misma existen unas precisiones que pueden ser, y son interpretadas por algunos, para entenderlo como dirigido exclusivamente hacia los Pueblos formalmente sometidos a colonización. Pero nunca será la ONU la que impida que cualquier Estado reconozca el Derecho de Autodeterminación a algún Pueblo que forme parte de él.

  
El texto es el siguiente:  Artículo I

1. Todos los pueblos tienen el derecho de libre determinación. En virtud de este derecho establecen libremente su condición política y proveen asimismo a su desarrollo económico, social y cultural.

2. Para el logro de sus fines, todos los pueblos pueden disponer libremente de sus riquezas y recursos naturales, sin perjuicio de las obligaciones que derivan de la cooperación económica internacional basada en el principio de beneficio recíproco, así como del derecho internacional. En ningún caso podrá privarse a un pueblo de sus propios medios de subsistencia.

3. Los Estados Partes en el presente Pacto, incluso los que tienen la responsabilidad de administrar territorios no autónomos y territorios en fideicomiso, promoverán el ejercicio del derecho de libre determinación, y respetarán este derecho de conformidad con las disposiciones de la Carta de las Naciones Unidas.

Y puede ser ampliado en los documentos adjuntos 1 y 2

   Aunque no pueda quedar duda para nadie de que ética y democráticamente es un derecho general, y que si lo es especialmente para los pueblos colonizados, no deja de serlo para todos los demás, pues no tiene sentido que se les niegue a algunos por considerar que están en una democracia, cuando esta no les permite ejercer sus derechos como Pueblo, con lo que se evidencia que o no es tal democracia, por que no ha sido decidida por los Pueblos, o que, si lo es, impide su ejercicio a las mayorías de los Pueblos que ven negado el derecho a su autodeterminación, con lo que queda establecido que no respeta la voluntad democrática de esos Pueblos que como tal se reconocen, y que por tanto están de hecho sometidos a una situación colonial. Es como si dijéramos que la Ley solo reconoce el derecho a comer pan a los legalmente reconocidos como pobres de necesidad, y por tanto dedujéramos de eso que los demás no tienen derecho a comerlo. Sin lugar a dudas que han sido los Estados que conforman la ONU, muchos de los cuales, y no los menos importantes, tienen reclamaciones de ese tipo por parte de minorías a las que de una forma u otra mantienen sojuzgadas, los que a la vista de ellas, han forzado una interpretación a todas luces injusta y que contradice el espíritu con el que fue creada la Carta de Derechos Civiles y Políticos. Por otra parte Los Fueros, los Derechos históricos que no casualmente asisten a los Pueblos, a las Comunidades a que nos referimos, Catalunya y Euskal Herria, son la capacidad de esos Pueblos para dotarse de las normas y el gobierno que ellos decidan, en sus territorios y a sus ciudadanos. El Fuero es la expresión medieval del actual Derecho a la Autodeterminación, y que como tal está reconocido parcialmente en el Amejoramiento Foral de Navarra -pactado- con el Estado, y que respeta la posibilidad de que los Navarros se unan a otra comunidad, la llamada Comunidad Autónoma Vasca, si así lo decidieran libremente. Reivindicando la Autodeterminación coincidimos la mayoría democrática y los Parlamentos de ambas comunidades, e incluso aquellos que apuestan por las vías del terror. Está claro que nos referimos a un ejercicio con todas las garantías de libertad, de ausencia continuada de violencia, de absoluta igualdad para todas las opciones y con la supervisión de cuantos organismos internacionales sean requeridos, y donde todas y cada una de las opciones posibles tengan cabida y oportunidad sin son reclamadas por algún votante.

   A la vez, los estudios sobre opinión que realizan los organismos especializados, vienen repetidamente asegurando que lo que exige la mayoría es la recuperación de soberanía, la capacidad para decidir sobre lo propio sin ingerencias externas, y no la independencia que es una opción hoy aun minoritaria, y sustentada en parte por los que buscan, más que la independencia y la separación del resto de la comunidad de Pueblos, la garantía de evitar seguir bajo la dependencia de este Estado centralista y jacobino.

   Estudios del Observatorio Vasco : Euskobarómetro-Mayo 2003: LOS DESEOS DE INDEPENDENCIA DE LOS VASCOS SIGUEN SIENDO MINORITARIOS Y DIBUJAN UN FUTURO INCIERTO Más allá de cuál sea la fórmula política del autogobierno vasco, alrededor de uno de cada tres vascos (35%) manifiesta tener deseos grandes de independencia, recuperándose ligeramente (4 puntos) en los últimos meses. Así es como se expresan casi todos los votantes de EH (95%), radicalizándose y homogeneizándose al recuperar casi veinte puntos en el último año, y algo más de la mitad de los de PNV-EA (55%). Frente a ellos, más de la mitad de los vascos (el 51%), como hace seis meses, dicen tener pocos (24%) o ningún (27%) deseo de independencia, sobre todo entre los votantes de los partidos autonomistas (más de nueve de cada diez), pero también un tercio de los votantes del PNV-EA y la mayoría de los de IU. Los vascos se vuelven a dividir en partes casi iguales entre quienes piensan que en una Euskadi independiente se viviría mejor (32%), peor (26%) o igual (23%) que ahora. Si la posición pesimista predomina con claridad entre populares (83%) y, en menor medida, socialistas (50%), el optimismo destaca en el electorado de EH (89%) y, en mucha menor medida, en el del PNV-EA (50%), en tanto que el de IU se muestra más dividido entre escépticos y pesimistas. SE RECUPERA LA MAYORÍA QUE DEMANDA UN ACUERDO POLÍTICO SOBRE LA AUTODETERMINACIÓN Sin embargo, lo más significativo es la recuperación en el último semestre (7 puntos) de la demanda mayoritaria (57%) de un acuerdo de los políticos sobre esta cuestión, tras el retroceso del año pasado. Si hace algo más de un año esta mayoría, con mayor o menor intensidad, se detectaba en todos los electorados, ahora solo une a los nacionalistas y a los partidos del gobierno (entre el mínimo del 58% de IU y el máximo del 85% de EH). El rechazo, aunque sigue siendo minoritario en el conjunto de los vascos (30%), es mayoritario entre los votantes socialistas (62%) y, sobre todo, populares (70%). A la pregunta por los contenidos de la misma, más del 40% de los partidarios del acuerdo no tienen respuesta, una cuarta parte (algo más de uno de cada diez vascos) la identifican con un referéndum decisorio y sectores muy minoritarios, tanto con la independencia o la pacificación, como con un nuevo consenso. En cuanto a los actores que debieran intervenir en tal acuerdo, la confusión no es menor, destacando relativamente (uno de cada cuatro) el mayor protagonismo de los partidos sin exclusión y, en menor medida (12%), ambos gobiernos, aunque en total solo estamos hablando de un tercio de los vascos.

   AUTONOMISMO Y FEDERALISMO SIGUEN AGLUTINANDO LAS ASPIRACIONES MAYORITARIAS DE LOS VASCOS, AUNQUE LA SEGUNDA OPCIÓN VUELVE A SUPERAR A AQUÉLLA En un contexto de gran estabilidad de las opciones ante la forma de organización territorial del Estado, el desarrollo del autogobierno según una fórmula federal es apoyado por algo más de uno de cada tres vascos, manteniéndose por segundo semestre consecutivo como la principal alternativa. Esta es la opción mayoritaria de los votantes de IU (60%), pero con apoyos importantes en los nacionalistas (43%) y socialistas (37%). Casi en paralelo, algo menos de uno de cada tres vascos siguen apoyando el actual modelo autonómico. Esta opción es mayoritaria entre los electorados del PP-UA (77%) y PSE-EE (56%). Frente a estas fórmulas descentralizadoras e integracionistas, el independentismo se mantiene en los últimos seis meses, situándose por detrás de los anteriores (30%) y obteniendo un apoyo casi unánime (94%) entre los votantes de EH (93%) e importante entre los del PNV-EA (43%). En el otro extremo, el centralismo sigue sin pasar del apoyo del 1% de los vascos, siendo ésta una opción muy residual, incluso entre los votantes del PP-UA y del PSE-EE. Puede deducirse, fácilmente, que la nueva coyuntura política del último año ha debilitado las posiciones autonomistas de los partidos democráticos, reforzando las federalistas, en tanto que se han estancado las opciones independentistas de los votantes nacionalistas.

  
La opinión de los catalanes:

   NACIONALISTAS CATALANES PIDEN LA "SOBERANÍA COMPARTIDA" QUE TENÍAN EN 1714 El presidente de la 'Generalitat', el gobierno autónomo catalán, el nacionalista Jordi Pujol, reclamó ayer que Cataluña pueda volver a la situación de co-soberanía o soberanía compartida de que disfrutaba en 1714, "aunque puesta al día, porque en algunos aspectos se ha mejorado". Pujol dijo que la situación de Cataluña y la del Peñón "son fruto de una misma coyuntura política", surgida del Tratado de Utrech de 1713.

   PULSÓMETRO CATALUNYA 10/11/2003

  ¿CÓMO SE SIENTE USTED PRINCIPALMENTE?

%Unicamente Catalán 19,3

Mas Catalán que Español 22,5

Tanto Catalán como Español 40,7

Mas Español que Catalán 9,4

Únicamente Español 6,4

No sabe 0,8No responde 1,0

   ¿ESTÁ USTED SATISFECHO CON EL ESTATUTO DE AUTONOMÍA ACTUAL O CREE QUE HAY QUE REFORMARLO? %Esta satisfecho 25,8Hay que reformarlo 54,4No sabe 19,2No responde 0,6 ¿APOYARÍA USTED UN CAMBIO CONSTITUCIONAL PARA POTENCIAR EL AUTOGOBIERNO CATALÁN? %Si 55,8No 27,0No sabe 15,0No responde 2,2 ¿APOYARÍA USTED LA INDEPENDENCIA DE CATALUÑA? %Si 30,0No 61,2No sabe 8,1No responde 0,7

  
La Autodeterminación y Europa:

   Europa es una realidad política todavía en formación y en la que hoy aun falta por definir muchas cosas, como es por ejemplo el derecho a abandonar la Unión, o los motivos que podrán dar lugar a la expulsión, planteado por los Países Bálticos pero que es de interés para todos. La verdad es que se empezó proyectando la Europa de Los Pueblos, que es la que podría llevar ese nombre con propiedad y además haber resuelto los muchos problemas enquistados durante siglos en nuestras comunidades, pero la realidad es que estamos hablando de un club económico, que solo para asegurar y perfeccionar esa economía, se ve precisado a transformarse también en comunidad política, y por tanto es a los interés económicos a los que responde y pretende atender y no a las necesidades políticas de sus ciudadanos, y por ello aquel proyecto de Los Pueblos, ha dado paso a la Europa de los Estados, y son estos los que lo han aprovechado para vetar cualquier posible modificación de sus fronteras. Aunque esto aún no está cerrado, y aunque la Constitución Europea tendrá que contemplar, como todas, las previsiones para su modificación, sin dejar de luchar por cambiarla ahora que aun es posible, podemos considerar a efectos de esta ponencia que esa va a ser la realidad europea. Derechos navarros reconocidos en la U.E: Fiscales como un Estado más de la UE

  
CONCLUSIONES: Dado que la Constitución contempla el respeto a los derechos históricos y forales, preconstitucionales, no debiera haber objeción a que estos fueran ejercidos por los distintos sujetos acreedores de ellos, cuyos ciudadanos hoy lo están reclamando mayoritariamente, o cuando puedan hacerlo en el futuro, y que en el llamado País Vasco, son los de los territorios históricos de Vizcaya, Guipúzcoa y Álava, o el resultante de la suma de los tres llamado Comunidad Autónoma del País Vasco, cuya historicidad también se da por el Estatuto de 1936. Los ciudadanos de la comunidad Foral de Navarra, cuyo Amejoramiento Foral no ha sido sometido al refrendo popular, a pesar de haber sido solicitado por fuerzas políticas como Batzarre, Aralar o el mismo Partido Carlista, tenemos el pleno Derecho a ejercerlo de la misma forma que lo han hecho en otras comunidades, aunque ello hoy no parezca ser exigido por la mayoría representada en el gobierno, y también a recuperar nuestro Estado soberano en plenitud tal como se dio hasta 1839 en que de hecho mantenía una relación de Confederación con Castilla, hoy el Estado central. Siendo un requisito indispensable para que una Ley de ese rango encaje en un cuerpo legal que se pretende democrático. Y no es que se trate de votar unos Derechos soberanos que son irrenunciables, si no de contrastar si los navarros reconocemos que son esos Derechos recogidos en el Amejoramiento los que nos corresponden, como nos corresponden, y si no falta alguno. Desde luego que la disposición adicional 2ª del Amejoramiento, la Disposición Transitoria 4ª de la Constitución, los artículos 2 y 47 del Estatuto de Autonomía del País Vasco deberían convertirse en reversibles, haciendo que también sean los ciudadanos de los Herrialdes de la llamada Comunidad Autónoma Vasca los que pudieran, si así lo decidieran democráticamente, incorporarse a Navarra mediante la reintegración foral, actualizada en forma confederal, tal como se dio antes de que por distintos motivos se vieran privados de su nacionalidad navarra. Creemos que tras la inacabable fractura y deconstrucción(Decretos de Nueva Planta, División provincial, Etc.) a que históricamente han sido sometidos los Pueblos que forman el Estado con el fin de domesticarlos, desguazarlos y someterlos fiscal y políticamente, se hace imprescindible un periodo reconstituyente que posibilite, la reagrupación de aquellas distintas unidades administrativas actuales, que formen parte de los mismos y que sea democrática y mayoritariamente reclamada por sus ciudadanos. Reagrupación en la forma que decidan, pero que podría empezar con una relación confederal entre los mas cercanos, (que pudiera ser reconsiderada en un plazo concreto y cerrado, (5 años, 15 años, Etc.), y que a su vez pudieran confederarse con el Estado residual, formado por aquellos que quieran mantener el unitarismo junto a los partidarios del federalismo.

  
ACABAR CON LA IMPOSICION MILITAR Y EMPEZAR LA DEMOCRACIA:

Romper el Yugo propio de los bueyes y dar paso al humano y libre círculo donde voluntariamente se van dando la mano cuantos en él muestran interés en participar. La imposición unitaria y militar que pudo tener su sentido en un lejano momento de amenaza islámica, de ambiciones imperiales, de feudalismo, no tiene ningún sentido mantenerla en un Espacio Europeo que nada tiene que ver con aquellos presupuestos, y que lejos de imposiciones militares basa su unidad en el interés reciproco de sus voluntarios miembros. No es de recibo que en un sistema que se llama democrático se siga manteniendo al ejercito como garante de una unidad que debe ser decidida o reafirmada en todo caso democráticamente por los ciudadanos, y que nadie pondría en duda en una verdadera democracia respetuosa de los derechos de los Pueblos. Por otra parte esa cláusula llegado el momento no ha tenido el menor efecto, en casos como el del abandono de la provincia española del Sahara, y por tanto no tiene razón de ser, menos aun en la actual Comunidad Europea. Necesitamos un Estado en todo caso al servicio de los Pueblos y creado por ellos, un Estado cuya función esencial sea constituirse en garante de las libertades de los Pueblos. Un Estado que represente y administre las facultades que le sean cedidas por los Pueblos y bajo el control de ellos, Estado o Dieta cuya función no sea otra que el velar por el cumplimiento de las normas generales comunes a todos, y nunca el obstaculizar o impedir lo que son Derechos y prerrogativas de cada Pueblo.

  
TIPO DE FEDERATIVISMO:

Aunque por principio reivindicamos que la formula del Estado debe ser decidida democráticamente por los ciudadanos de Los Pueblos tras haberse autodeterminado los que así lo exijan, no dejamos de tener nuestras preferencias pues Los Fueros son el nervio central de nuestra ideología, que establece nuestras querencias federativistas. Si bien desde antes de 1978 venimos defendiendo que, tras la autodeterminación, las formulas federativas, a nuestro entender, resultan las más adecuadas para regir la convivencia de los Pueblos que voluntariamente así lo acepten ( Y que todos los estudios demuestran que son todos, sin excepción), es verdad que hasta ahora era el Estado Federal, la que entre ellas nos parecía más adecuada, pues de alguna forma garantizaba una solidaridad social y territorial que pudiera evitar los egoísmos de los mas ricos. Sin embargo el nefasto desarrollo que hemos venido observando en este régimen autonómico con infulas de federal, además de desacreditar la fórmula ante la ciudadanía, ha dejado claro que cuando existe una fuerza superior que se impone a las demás y que ostenta el mando sobre el ejército y los poderes del Estado, tiende a hacer tabla rasa de las libertades, sin que nada ni nadie pueda ofrecerle resistencia. Y es por ello que hoy somos muchos los que reclamamos la vuelta al sistema original, convenientemente actualizado y sometido a la voluntad popular, por el que se regían Las Españas hasta los decretos de Nueva Planta y la Constitución de 1812, y que no era otro que la Confederación de Estados soberanos cuyo único nexo era la persona natural de un mismo Rey, que reconocido como distinta persona jurídica y títulos en cada uno, lo era a la vez de todos, y que hoy podría ser perfectamente sustituido por una dieta. Además la nueva integración en la UE con los fondos para el equilibrado desarrollo territorial y las previsibles garantías de mínimos sociales, hace que pierdan sentido las prevenciones que al respecto teníamos y que pretendíamos evitar con el Estado Federal, y por otra parte tanto los Derechos Históricos, como la destrozada realidad actual de algunos Pueblos exigen de la formula confederal para posibilitar la reagrupación de los mismos y permitir que en un futuro no lejano podamos volver a acercarnos a una situación similar a la actual, pero a la que se habrá llegado como el resultado de un proceso verdaderamente democrático, de abajo hacia arriba, de los ciudadanos y de sus Pueblos, que asegure el respeto entre ellos y la pacifica, solidaria e interesante convivencia.

 

PUNTOS ANEXOS:

 FEDERALISMO Vs. CONFEDERACION

Mientras que en el Federalismo no caben más alternativas a la previa autodeterminación que, mantenerse en el Estado unitario, federarse, o independizarse, con la confederación se abren otras opciones más flexibles, y que no obligan a fijar una relación determinada y lineal, si no que esta puede variar en función de los distintos intereses, y también del momento. Nada impide que desde una confederación se pueda acceder al Estado Federal, e incluso al Estado Unitario, y hay suficientes ejemplos de ello. Desde la confederación caben soluciones mixtas en que pueden convivir tanto los que quieren seguir manteniendo un Estado unitario, como los que prefieren el Estado Federal, y todos ellos con los confederados. Por el contrario desde el Federalismo, eso no es posible, pues todos los federados deben estar sometidos al Estado federal. La Confederación es la representación de los Estados que la forman, que siguen manteniendo su soberanía plena, en el organismo que reúne a los representantes de los mismos. Mientras que en el Estado Federal(Federalismo) se crea un nuevo Estado con la parte de soberanía cedida por los Estados federados, Estado Federal superior jerárquicamente y que se impone a los federados.

 

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