El Federativismo, Federación y Confederación
Como
respuesta a las graves tensiones que se vienen progresivamente
acentuando entre las distintas comunidades Nacionales de Las Españas y
el Estado Centralista (ahora presentado como autonomista) que se impone
linealmente sobre ellas desde 1812, pero especialmente, entre este y la
mayoría de los vascos que como tales se reconocen en la Euskal Herria
peninsular (léase Comunidad Foral de Navarra/Reino de Navarra y la
llamada Comunidad autónoma Vasca/Euskadi), y también con Catalunya y los
autoproclamados Països Catalans, peninsulares.
Es por tanto a la perentoria solución que exigen los problemas aludidos, a
la que con humildad y buena voluntad, una vez más en nuestra historia,
intentamos aportar nuestro granito de arena, de la misma forma que en su
día lo hicimos contestando la implantación del foráneo sistema
provincial, o en la Gamazada, o con la elaboración del Proyecto de
Estatuto Catalán de 1930, que junto a otras aportaciones inspiraron el
Estatuto de Nuria, y del Vasco Navarro de Estella en 1931 para Euskal
Herria.
Y para hacerlo yo creo que nos debemos basar, solo en lo que hoy viene
reafirmando democráticamente, de forma clara, consistente y continuada,
más allá de cualquier hecho fortuito o circunstancial, la mayoría
ciudadana de esas comunidades, representada en algunos de sus
Parlamentos (Euskadi y Catalunya), y que es acompañada en sus
reivindicaciones por los diferentes movimientos socio culturales de las
mismas.
Resultando solo además, y en segundo lugar, un trabajo de reafirmación,
desarrollo, concreción, matización o actualización de nuestras
federativas bases forales. De modo que nadie debe buscar en esta labor
ningún afán partidista o principista, en defensa o contra, cualquier
forma de organización territorial del Estado, ya que a pesar de ser
nosotros ideológicamente federativistas, o precisamente por ello,
defendemos el derecho de Autodeterminación de los Pueblos, por el que
deben ser ellos quienes decidan voluntariamente la forma de sus
relaciones, entre ellos y con los demás.
Nuestro interés no es otro que el bien común, el de cada uno de los
Pueblos que forman Las Españas, y por tanto el de todos ellos. Buscando
encontrar solución democrática, viable y con posibilidades definitivas,
a una cuestión que venimos arrastrando desde hace ya 191 años, y que de
una u otra manera ha estado presente en todos los dramas que sin
solución de continuidad nos han venido enfrentando, demasiadas veces
sangrientamente, desde 1812.
Y lo tenemos que hacer por segunda vez en la reciente historia, por que en
1978 no fueron escuchados los planteamientos federativistas que
proponíamos para la creación de un Estado Federal que garantizara el
ejercicio de las originarias y actualizadas libertades Forales, y que de
haberse sometido entonces a la elección democrática, previsiblemente nos
hubiera evitado, el que hoy ya tengamos que plantearnos necesariamente
la Confederación, pues la solución federal ha sido invalidada a los ojos
y en el corazón de los Pueblos por el centralista derrotero impuesto al
híbrido sucedáneo federal de las Autonomías y por los miles de muertos,
encarcelados y exiliados que se han dado, y se siguen dando, por
distintos motivos fundamentados o no, pero en todo caso argumentados en
esa causa, y que enlutecen nuestras familias y nuestras comunidades
poniendo de relieve la traumática rotura, otra vez, de los fraternales
sentimientos supracomunitarios, que habían sido restañados entre todas
Las Españas desde el frente de lucha contra la dictadura. Pero no nos
dejaron participar, y una vez más nos ilegalizaron, esta
preventivamente, sin tan siquiera habernos llegado a legalizar, solo
para silenciar nuestras ideas y hurtarles a los Pueblos que pudieran
expresarse sobre ellas, y así pasar de matute el falso federalismo
autonomista que lejos de solucionar los problemas, los ha agravado de
tal modo que ya se sitúan en unos limites de difícil y riesgoso arreglo.
El caso es que la crisis a la que nos enfrentamos hoy, no pasa de ser un
cíclico episodio más de un conflicto que se viene manifestando desde
1812, al margen de la forma política que haya tomado el Estado Central
siempre centralista que entonces nos impusieron, y de las distintas
fuerzas sociales que lo han regido. En monarquías, repúblicas y
dictaduras, con gobiernos de derechas, izquierdas, centro, "liberales",
conservadores o frentepopulistas, se dieron nuestras tres guerras, la
Gamazada, la Setmana Tràgica, el golpe de Estado y la incivil guerra del
36, y movimientos armados como EGPGC, Terra Lliure, y las distintas ETAS,
por lo que es inevitable reconocer que el quid de la cuestión reside en
el unitarismo centralista del mismo, y no tanto en la forma como este se
interprete, aunque resulta evidente que con políticas exacervadamente
centrípetas como las que hoy vivimos, los síntomas se acentúan y
agravan.
En el escenario actual pareciera que todo ha sido concienzudamente
preparado para el choque definitivo que pueda dar lugar a un nuevo
sometimiento de los Pueblos por la fuerza, con el inherente riesgo de
confrontación civil y desintegración. Y es por eso que ante esas
funestas perspectivas, todos estamos llamados a impedirlo, buscando
salidas dialogadas y democráticas, que más allá de dogmas
constitucionales puedan garantizar la solidaridad y la armónica
convivencia de todos cuantos hoy forzadamente formamos este Estado,
aunque para ello resulte necesario transformarlo o llegado el caso,
recrearlo o eliminarlo.
La Constitución que se nos impuso en 1978, sin otra alternativa que el
Franquismo mismo, carecía de cualquier legitimidad democrática en su
redacción y contenido ya que quienes le dieron forma no habían sido
elegidos para cumplir ese cometido. Y digo que se nos impuso por que no
hubo posibilidad de elección, si no de refrendo, y también por que en la
misma fueron incluidas todas las cargas que atadas y bien atadas nos
había legado el dictador. Pero la verdad es que hasta en la misma,
existen unas referencias legales a los Derechos históricos y Forales
preconstitucionales, que desde una lectura amplia y generosa pudieran
justificar los cambios necesarios que permitieran la recuperación de
soberanía de los Pueblos, que hoy es negada por las instancias jurídico
/ políticas que las interpretan, sin que por ello dejen de existir, ni
tampoco los caminos para que desde la exigida independencia judicial y
una distinta voluntad política, pudiera hacerse otra lectura de las
mismas. Por otra parte los mecanismos para la modificación o derogación
están también previstos en la misma, de modo que existen y están
disponibles todos los resortes legales para dar solución al problema,
cuando realmente sea eso lo que se quiere hacer. Solo hace falta
voluntad política, pues en una democracia, debe ser el Pueblo quien se
dé sus leyes y quien llegado el caso las modifique conforme a su
voluntad.
En este momento, estamos rebasando las masas críticas que pueden provocar
tensiones institucionales con proyección internacional, y se hace
urgente e indispensable abrir vías democráticas por las que puedan
quedar atendidas sus reivindicaciones. Es urgente buscar una distancia
que solo se puede dar desde el respeto mutuo y soberano, que permita a
las partes en litigio, libre y voluntariamente, explorar y valorar su
relación en función de los distintos intereses de las diferentes
Comunidades y de sus ciudadanos, y que necesaria y progresivamente nos
debiera conducir a todos, a reconsiderar y resituar nuestras actuales
posiciones en un marco de libertad y de solidaria y voluntaria relación.
El Estado rebautizado en 1978, resulta obvio que es la maquillada
continuación ininterrumpida de la dictadura franquista, salvo por el
referéndum que se nos impuso para decidir si debíamos seguir llamando,
también Generalísimo, al designado general sucesor, o simplemente Rey de
la monarquía que la dictadura había instaurado, y por la legalización de
unos partidos políticos que para lograr medios y posibilidades reales de
acceso al poder deben comportarse como antes lo hicieran las milicias de
FET y de las JONS. A pesar de ello, en 1978, tras 40 años de lucha
contra la tiranía, se habían creado lazos entre los perseguidos
luchadores por las libertades, que habían hecho renacer una hermandad
respetuosa entre los ciudadanos y sus Pueblos, que permitían augurar
desde la democracia un desarrollo Estatutario pleno, que facilitara la
convivencia Justa y Pacifica entre todos, ya que además de la pluri-
nacionalidad del Estado, en la Constitución se recogían los Derechos
Forales e Históricos preconstitucionales de las Nacionalidades o
Naciones, que en el caso concreto de Navarra son los de un Estado propio
y soberano, "libremente asociado" al Estado central, como lo fue de
Derecho hasta 1839. También los Estatutos fueron redactados y aprobados
para atender las competencias soberanas de los Pueblos, aunque las
nucleares solo fueron enunciadas y nunca han llegado a ser
traspasadas(1). Además esa Constitución tenía y tiene, como todas, las
previsiones legales para su modificación o derogación, que entonces
creímos permitirían adecuarla a cualquier necesidad no prevista. Pero no
ha sido así, la Constitución se redactó de una forma tan ambigua, en
todos los aspectos, que resulta susceptible de cualquier uso,
habiéndosele dado siempre el más restringido, el más centralista. Sin
posibilidad de recurso, dado el control político que han desarrollado
"legalmente" los partidos mayoritarios del sistema sobre el Poder
Judicial, rompiendo con la independencia de Jueces y Fiscales.
Los "padres" de la Constitución crearon un texto que manteniendo los
totems franquistas de la centralista unidad sagrada resguardada por los
Ejércitos, el Concordato, el sucesor, y la Ley de punto final, permitía
e invitaba a imaginar, que superados los momentos y las personas
iniciales, se abrían unas reales posibilidades democráticas de cambio,
incluso de esos principios totémicos. Y para hacerlas aun más reales,
fueron los herederos del dictador, quienes orquestaron la oposición a la
misma, acreditando como ciertas esas posibilidades, a las que todos
entendíamos que ellos se opusieran, sin darnos cuenta que solo querían
hacernos las verosímiles de manera que voluntariamente aprobáramos su
Constitución, que engañados creíamos nuestra, cuando lo único que
perpetuaba "y que democráticamente" era los designios del dictador, tal
como hoy crudamente lo observamos. Ignorantes, la votamos
afirmativamente!, salvo en Euskadi, en donde con toda razón no se
fiaron, como tampoco lo hicieron muchos carlistas en aquellos momentos y
llegaron a abandonar el Partido. Pero la mayoría votó aquellas
posibilidades de democracia y de libertad a pesar de la carga impositiva
de la que venía acompañada, aunque enseguida fueron mágicamente
castradas con el auto golpe del 23-F por el que los generales de Franco
nos devolvieron pragmáticamente al franquismo, rescatando la
"democrática" corona militar los ya depurados restos, sin que sufriera
macula internacional alguna el escaso lábel democrático recién
estrenado. Y hoy tras 25 años de un desarrollo estatutario miserable y
escandaloso, utilizado y sometido como moneda de cambio al servicio de
las necesidades de mayorías políticas para ejercer el gobierno de los
Partidos instalados en el poder en Madrid, o condicionado a la
proximidad o lejanía ideológica del gobierno autónomo y el central, nos
encontramos en una situación no solo llena de agravios comparativos, si
no que ha llegado a desquiciar y hacer perder las esperanzas depositadas
en él por la ciudadanía, especialmente en Catalunya y la llamada
Comunidad Autónoma del País Vasco. Fruto de esa política partidista y
egoísta, opuesta al más alto interés de conseguir mediante la plena y
eficaz aplicación de los Estatutos el desarrollo verdaderamente autónomo
y la convivencia de todos y cada uno de los distintos Pueblos que
conforman el Estado, tenemos hoy una situación de enfrentamiento y odio
entre comunidades como solo se dio en situaciones prebélicas que algunos
ya vienen intuyendo como inmediatas, y con un electorado que desde el
poder del Estado ha sido movilizado y radicalizado genéricamente contra
todo lo que suene a vasco o catalán, y por tanto contra los catalanes y
vascos que en defensa de sus derechos estatutarios y forales, se
resisten a los mangoneos que contra ellos vienen imponiéndoles los
leguleyos de Madrid. A la vez que en Catalunya y el llamado País Vasco,
ha sucedido lo mismo pero al revés, y no solo por parte de los partidos
y votantes nacionalistas, ya que esta política ha conseguido lo que
ninguna circunstancia o gobierno en los últimos 100 años, y es que las
mayorías democráticas de dos Comunidades, con tan alta tasa de
inmigración, sean nacionalistas, e incluso que las delegaciones de los
mismos Partidos estatales allí, muestren reivindicaciones si no cercanas
a las de los nacionalistas, sí distintas a las de sus centrales, e
incluso que algunas se posicionen políticamente junto a los
nacionalistas.
Es importante el señalar que tanto el Parlamento Catalán como el llamado
Parlamento Vasco, tienen aprobadas sendas mociones en defensa del
derecho de Autodeterminación y de la Carta de Derechos Civiles y
Políticos de la ONU. Igualmente la reciente aprobación del Plan
Ibarretxe por parte del Gobierno de la llamada Comunidad Autónoma del
País Vasco, así como el proceso judicial que se cursa desde el gobierno
central contra el llamado Parlamento Vasco, en las personas de su
Presidente y dos integrantes de la Mesa, la impugnación por parte del
Estado a las oficinas exteriores de Catalunya y Euskadi, y las graves
diferencias que vienen surgiendo en la interpretación y administración
del Cupo, entre otros muchos contenciosos.
EL
PROBLEMA:
ORIGEN:Político:
La falta de legitimidad democrática en la fundación del Estado
Plurinacional en 1978. El Estado se siguió imponiendo a los Pueblos como
desde 1812, y no se les reconoció, a los Pueblos, el derecho a crearlo o
recrearlo de acuerdo a su voluntad e intereses. Incumplimiento de
traspaso de competencias
Agravios comparativos Ataques a la cultura autóctona Intromisión en las
áreas privativas Histórico: La castración Foral :
con el "Sin perjuicio de la unidad constitucional de la monarquía"
LEGAL:
Constitución Título Preliminar -
Artículo 1.2.
La soberanía nacional reside en el pueblo español, del que emanan los
poderes del Estado. Artículo 2
La Constitución se fundamenta en la indisoluble unidad de la Nación
española, patria común e indivisible de todos los españoles, y reconoce
y garantiza el derecho a la autonomía de las nacionalidades y regiones
que la integran y la solidaridad entre todas ellas. Artículo 8.
1. Las Fuerzas Armadas, constituidas por el Ejercito de Tierra, la Armada
y el Ejercito del Aire, tienen como misión garantizar la soberanía e
independencia de España, defender su integridad territorial y el
ordenamiento constitucional.
Artículo 145
1. En ningún caso se admitirá la federación de Comunidades Autónomas. 2.
Los Estatutos podrán prever los supuestos, requisitos y términos en que
las Comunidades Autónomas podrán celebrar convenios entre sí para la
gestión y prestación de servicios propios de las mismas, así como el
carácter y efectos de la correspondiente comunicación a las Cortes
Generales. En los demás supuestos, los acuerdos de cooperación entre las
Comunidades Autónomas necesitarán la autorización de las Cortes
Generales.
DISPOSICIONES ADICIONALES - Primera La actualización general de dicho
régimen foral se llevará a cabo, en su caso, en el marco de la
Constitución y de los Estatutos de Autonomía
PUNTOS DE
ENCUENTRO Y PROPUESTAS:
CONSTITUCIÓN
DISPOSICIONES ADICIONALES
Primera
La Constitución ampara y respeta los derechos históricos de
los territorios forales.
CARTA DE DERECHOS CIVILES Y POLITICOS DE LA ONU-Suscrita por
el Gobierno Español.
La Autodeterminación y la recuperación de soberanía: Si bien
es un Derecho recogido en la Carta de Derechos civiles y políticos de la
ONU, en la misma existen unas precisiones que pueden ser, y son
interpretadas por algunos, para entenderlo como dirigido exclusivamente
hacia los Pueblos formalmente sometidos a colonización. Pero nunca será
la ONU la que impida que cualquier Estado reconozca el Derecho de
Autodeterminación a algún Pueblo que forme parte de él.
El
texto es el siguiente: Artículo I
1. Todos los pueblos tienen el derecho de libre determinación. En virtud
de este derecho establecen libremente su condición política y proveen
asimismo a su desarrollo económico, social y cultural.
2. Para el logro de sus fines, todos los pueblos pueden disponer
libremente de sus riquezas y recursos naturales, sin perjuicio de las
obligaciones que derivan de la cooperación económica internacional
basada en el principio de beneficio recíproco, así como del derecho
internacional. En ningún caso podrá privarse a un pueblo de sus propios
medios de subsistencia.
3. Los Estados Partes en el presente Pacto, incluso los que tienen la
responsabilidad de administrar territorios no autónomos y territorios en
fideicomiso, promoverán el ejercicio del derecho de libre determinación,
y respetarán este derecho de conformidad con las disposiciones de la
Carta de las Naciones Unidas.
Y puede ser ampliado en los documentos adjuntos 1 y 2
Aunque no pueda quedar duda para nadie de que ética y
democráticamente es un derecho general, y que si lo es especialmente
para los pueblos colonizados, no deja de serlo para todos los demás,
pues no tiene sentido que se les niegue a algunos por considerar que
están en una democracia, cuando esta no les permite ejercer sus derechos
como Pueblo, con lo que se evidencia que o no es tal democracia, por que
no ha sido decidida por los Pueblos, o que, si lo es, impide su
ejercicio a las mayorías de los Pueblos que ven negado el derecho a su
autodeterminación, con lo que queda establecido que no respeta la
voluntad democrática de esos Pueblos que como tal se reconocen, y que
por tanto están de hecho sometidos a una situación colonial. Es como si
dijéramos que la Ley solo reconoce el derecho a comer pan a los
legalmente reconocidos como pobres de necesidad, y por tanto dedujéramos
de eso que los demás no tienen derecho a comerlo. Sin lugar a dudas que
han sido los Estados que conforman la ONU, muchos de los cuales, y no
los menos importantes, tienen reclamaciones de ese tipo por parte de
minorías a las que de una forma u otra mantienen sojuzgadas, los que a
la vista de ellas, han forzado una interpretación a todas luces injusta
y que contradice el espíritu con el que fue creada la Carta de Derechos
Civiles y Políticos. Por otra parte Los Fueros, los Derechos históricos
que no casualmente asisten a los Pueblos, a las Comunidades a que nos
referimos, Catalunya y Euskal Herria, son la capacidad de esos Pueblos
para dotarse de las normas y el gobierno que ellos decidan, en sus
territorios y a sus ciudadanos. El Fuero es la expresión medieval del
actual Derecho a la Autodeterminación, y que como tal está reconocido
parcialmente en el Amejoramiento Foral de Navarra -pactado- con el
Estado, y que respeta la posibilidad de que los Navarros se unan a otra
comunidad, la llamada Comunidad Autónoma Vasca, si así lo decidieran
libremente. Reivindicando la Autodeterminación coincidimos la mayoría
democrática y los Parlamentos de ambas comunidades, e incluso aquellos
que apuestan por las vías del terror. Está claro que nos referimos a un
ejercicio con todas las garantías de libertad, de ausencia continuada de
violencia, de absoluta igualdad para todas las opciones y con la
supervisión de cuantos organismos internacionales sean requeridos, y
donde todas y cada una de las opciones posibles tengan cabida y
oportunidad sin son reclamadas por algún votante.
A la vez, los estudios sobre opinión que realizan los
organismos especializados, vienen repetidamente asegurando que lo que
exige la mayoría es la recuperación de soberanía, la capacidad para
decidir sobre lo propio sin ingerencias externas, y no la independencia
que es una opción hoy aun minoritaria, y sustentada en parte por los que
buscan, más que la independencia y la separación del resto de la
comunidad de Pueblos, la garantía de evitar seguir bajo la dependencia
de este Estado centralista y jacobino.
Estudios del Observatorio Vasco : Euskobarómetro-Mayo 2003:
LOS DESEOS DE INDEPENDENCIA DE LOS VASCOS SIGUEN SIENDO MINORITARIOS Y
DIBUJAN UN FUTURO INCIERTO Más allá de cuál sea la fórmula política del
autogobierno vasco, alrededor de uno de cada tres vascos (35%)
manifiesta tener deseos grandes de independencia, recuperándose
ligeramente (4 puntos) en los últimos meses. Así es como se expresan
casi todos los votantes de EH (95%), radicalizándose y homogeneizándose
al recuperar casi veinte puntos en el último año, y algo más de la mitad
de los de PNV-EA (55%). Frente a ellos, más de la mitad de los vascos
(el 51%), como hace seis meses, dicen tener pocos (24%) o ningún (27%)
deseo de independencia, sobre todo entre los votantes de los partidos
autonomistas (más de nueve de cada diez), pero también un tercio de los
votantes del PNV-EA y la mayoría de los de IU. Los vascos se vuelven a
dividir en partes casi iguales entre quienes piensan que en una Euskadi
independiente se viviría mejor (32%), peor (26%) o igual (23%) que
ahora. Si la posición pesimista predomina con claridad entre populares
(83%) y, en menor medida, socialistas (50%), el optimismo destaca en el
electorado de EH (89%) y, en mucha menor medida, en el del PNV-EA (50%),
en tanto que el de IU se muestra más dividido entre escépticos y
pesimistas. SE RECUPERA LA MAYORÍA QUE DEMANDA UN ACUERDO POLÍTICO SOBRE
LA AUTODETERMINACIÓN Sin embargo, lo más significativo es la
recuperación en el último semestre (7 puntos) de la demanda mayoritaria
(57%) de un acuerdo de los políticos sobre esta cuestión, tras el
retroceso del año pasado. Si hace algo más de un año esta mayoría, con
mayor o menor intensidad, se detectaba en todos los electorados, ahora
solo une a los nacionalistas y a los partidos del gobierno (entre el
mínimo del 58% de IU y el máximo del 85% de EH). El rechazo, aunque
sigue siendo minoritario en el conjunto de los vascos (30%), es
mayoritario entre los votantes socialistas (62%) y, sobre todo,
populares (70%). A la pregunta por los contenidos de la misma, más del
40% de los partidarios del acuerdo no tienen respuesta, una cuarta parte
(algo más de uno de cada diez vascos) la identifican con un referéndum
decisorio y sectores muy minoritarios, tanto con la independencia o la
pacificación, como con un nuevo consenso. En cuanto a los actores que
debieran intervenir en tal acuerdo, la confusión no es menor, destacando
relativamente (uno de cada cuatro) el mayor protagonismo de los partidos
sin exclusión y, en menor medida (12%), ambos gobiernos, aunque en total
solo estamos hablando de un tercio de los vascos.
AUTONOMISMO Y FEDERALISMO SIGUEN AGLUTINANDO LAS ASPIRACIONES
MAYORITARIAS DE LOS VASCOS, AUNQUE LA SEGUNDA OPCIÓN VUELVE A SUPERAR A
AQUÉLLA En un contexto de gran estabilidad de las opciones ante la forma
de organización territorial del Estado, el desarrollo del autogobierno
según una fórmula federal es apoyado por algo más de uno de cada tres
vascos, manteniéndose por segundo semestre consecutivo como la principal
alternativa. Esta es la opción mayoritaria de los votantes de IU (60%),
pero con apoyos importantes en los nacionalistas (43%) y socialistas
(37%). Casi en paralelo, algo menos de uno de cada tres vascos siguen
apoyando el actual modelo autonómico. Esta opción es mayoritaria entre
los electorados del PP-UA (77%) y PSE-EE (56%). Frente a estas fórmulas
descentralizadoras e integracionistas, el independentismo se mantiene en
los últimos seis meses, situándose por detrás de los anteriores (30%) y
obteniendo un apoyo casi unánime (94%) entre los votantes de EH (93%) e
importante entre los del PNV-EA (43%). En el otro extremo, el
centralismo sigue sin pasar del apoyo del 1% de los vascos, siendo ésta
una opción muy residual, incluso entre los votantes del PP-UA y del PSE-EE.
Puede deducirse, fácilmente, que la nueva coyuntura política del último
año ha debilitado las posiciones autonomistas de los partidos
democráticos, reforzando las federalistas, en tanto que se han estancado
las opciones independentistas de los votantes nacionalistas.
La
opinión de los catalanes:
NACIONALISTAS CATALANES PIDEN LA "SOBERANÍA COMPARTIDA" QUE
TENÍAN EN 1714 El presidente de la 'Generalitat', el gobierno autónomo
catalán, el nacionalista Jordi Pujol, reclamó ayer que Cataluña pueda
volver a la situación de co-soberanía o soberanía compartida de que
disfrutaba en 1714, "aunque puesta al día, porque en algunos aspectos se
ha mejorado". Pujol dijo que la situación de Cataluña y la del Peñón
"son fruto de una misma coyuntura política", surgida del Tratado de
Utrech de 1713.
PULSÓMETRO CATALUNYA 10/11/2003
¿CÓMO SE SIENTE USTED PRINCIPALMENTE?
%Unicamente Catalán 19,3
Mas Catalán que Español 22,5
Tanto Catalán como Español 40,7
Mas Español que Catalán 9,4
Únicamente Español 6,4
No sabe 0,8No responde 1,0
¿ESTÁ USTED SATISFECHO CON EL ESTATUTO DE AUTONOMÍA ACTUAL O
CREE QUE HAY QUE REFORMARLO? %Esta satisfecho 25,8Hay que reformarlo
54,4No sabe 19,2No responde 0,6 ¿APOYARÍA USTED UN CAMBIO CONSTITUCIONAL
PARA POTENCIAR EL AUTOGOBIERNO CATALÁN? %Si 55,8No 27,0No sabe 15,0No
responde 2,2 ¿APOYARÍA USTED LA INDEPENDENCIA DE CATALUÑA? %Si 30,0No
61,2No sabe 8,1No responde 0,7
La Autodeterminación y Europa:
Europa es una realidad política todavía en formación y en la
que hoy aun falta por definir muchas cosas, como es por ejemplo el
derecho a abandonar la Unión, o los motivos que podrán dar lugar a la
expulsión, planteado por los Países Bálticos pero que es de interés para
todos. La verdad es que se empezó proyectando la Europa de Los Pueblos,
que es la que podría llevar ese nombre con propiedad y además haber
resuelto los muchos problemas enquistados durante siglos en nuestras
comunidades, pero la realidad es que estamos hablando de un club
económico, que solo para asegurar y perfeccionar esa economía, se ve
precisado a transformarse también en comunidad política, y por tanto es
a los interés económicos a los que responde y pretende atender y no a
las necesidades políticas de sus ciudadanos, y por ello aquel proyecto
de Los Pueblos, ha dado paso a la Europa de los Estados, y son estos los
que lo han aprovechado para vetar cualquier posible modificación de sus
fronteras. Aunque esto aún no está cerrado, y aunque la Constitución
Europea tendrá que contemplar, como todas, las previsiones para su
modificación, sin dejar de luchar por cambiarla ahora que aun es
posible, podemos considerar a efectos de esta ponencia que esa va a ser
la realidad europea. Derechos navarros reconocidos en la U.E: Fiscales
como un Estado más de la UE
CONCLUSIONES:
Dado que la
Constitución contempla el respeto a los derechos históricos y forales,
preconstitucionales, no debiera haber objeción a que estos fueran
ejercidos por los distintos sujetos acreedores de ellos, cuyos
ciudadanos hoy lo están reclamando mayoritariamente, o cuando puedan
hacerlo en el futuro, y que en el llamado País Vasco, son los de los
territorios históricos de Vizcaya, Guipúzcoa y Álava, o el resultante de
la suma de los tres llamado Comunidad Autónoma del País Vasco, cuya
historicidad también se da por el Estatuto de 1936. Los ciudadanos de la
comunidad Foral de Navarra, cuyo Amejoramiento Foral no ha sido sometido
al refrendo popular, a pesar de haber sido solicitado por fuerzas
políticas como Batzarre, Aralar o el mismo Partido Carlista, tenemos el
pleno Derecho a ejercerlo de la misma forma que lo han hecho en otras
comunidades, aunque ello hoy no parezca ser exigido por la mayoría
representada en el gobierno, y también a recuperar nuestro Estado
soberano en plenitud tal como se dio hasta 1839 en que de hecho mantenía
una relación de Confederación con Castilla, hoy el Estado central.
Siendo un requisito indispensable para que una Ley de ese rango encaje
en un cuerpo legal que se pretende democrático. Y no es que se trate de
votar unos Derechos soberanos que son irrenunciables, si no de
contrastar si los navarros reconocemos que son esos Derechos recogidos
en el Amejoramiento los que nos corresponden, como nos corresponden, y
si no falta alguno. Desde luego que la disposición adicional 2ª del
Amejoramiento, la Disposición Transitoria 4ª de la Constitución, los
artículos 2 y 47 del Estatuto de Autonomía del País Vasco deberían
convertirse en reversibles, haciendo que también sean los ciudadanos de
los Herrialdes de la llamada Comunidad Autónoma Vasca los que pudieran,
si así lo decidieran democráticamente, incorporarse a Navarra mediante
la reintegración foral, actualizada en forma confederal, tal como se dio
antes de que por distintos motivos se vieran privados de su nacionalidad
navarra. Creemos que tras la inacabable fractura y
deconstrucción(Decretos de Nueva Planta, División provincial, Etc.) a
que históricamente han sido sometidos los Pueblos que forman el Estado
con el fin de domesticarlos, desguazarlos y someterlos fiscal y
políticamente, se hace imprescindible un periodo reconstituyente que
posibilite, la reagrupación de aquellas distintas unidades
administrativas actuales, que formen parte de los mismos y que sea
democrática y mayoritariamente reclamada por sus ciudadanos.
Reagrupación en la forma que decidan, pero que podría empezar con una
relación confederal entre los mas cercanos, (que pudiera ser
reconsiderada en un plazo concreto y cerrado, (5 años, 15 años, Etc.), y
que a su vez pudieran confederarse con el Estado residual, formado por
aquellos que quieran mantener el unitarismo junto a los partidarios del
federalismo.
ACABAR CON LA IMPOSICION MILITAR Y EMPEZAR LA DEMOCRACIA:
Romper el Yugo propio de los bueyes y dar paso al humano y libre círculo
donde voluntariamente se van dando la mano cuantos en él muestran
interés en participar. La imposición unitaria y militar que pudo tener
su sentido en un lejano momento de amenaza islámica, de ambiciones
imperiales, de feudalismo, no tiene ningún sentido mantenerla en un
Espacio Europeo que nada tiene que ver con aquellos presupuestos, y que
lejos de imposiciones militares basa su unidad en el interés reciproco
de sus voluntarios miembros. No es de recibo que en un sistema que se
llama democrático se siga manteniendo al ejercito como garante de una
unidad que debe ser decidida o reafirmada en todo caso democráticamente
por los ciudadanos, y que nadie pondría en duda en una verdadera
democracia respetuosa de los derechos de los Pueblos. Por otra parte esa
cláusula llegado el momento no ha tenido el menor efecto, en casos como
el del abandono de la provincia española del Sahara, y por tanto no
tiene razón de ser, menos aun en la actual Comunidad Europea.
Necesitamos un Estado en todo caso al servicio de los Pueblos y creado
por ellos, un Estado cuya función esencial sea constituirse en garante
de las libertades de los Pueblos. Un Estado que represente y administre
las facultades que le sean cedidas por los Pueblos y bajo el control de
ellos, Estado o Dieta cuya función no sea otra que el velar por el
cumplimiento de las normas generales comunes a todos, y nunca el
obstaculizar o impedir lo que son Derechos y prerrogativas de cada
Pueblo.
TIPO DE FEDERATIVISMO:
Aunque por principio reivindicamos que la formula del Estado debe ser
decidida democráticamente por los ciudadanos de Los Pueblos tras haberse
autodeterminado los que así lo exijan, no dejamos de tener nuestras
preferencias pues Los Fueros son el nervio central de nuestra ideología,
que establece nuestras querencias federativistas. Si bien desde antes de
1978 venimos defendiendo que, tras la autodeterminación, las formulas
federativas, a nuestro entender, resultan las más adecuadas para regir
la convivencia de los Pueblos que voluntariamente así lo acepten ( Y que
todos los estudios demuestran que son todos, sin excepción), es verdad
que hasta ahora era el Estado Federal, la que entre ellas nos parecía
más adecuada, pues de alguna forma garantizaba una solidaridad social y
territorial que pudiera evitar los egoísmos de los mas ricos. Sin
embargo el nefasto desarrollo que hemos venido observando en este
régimen autonómico con infulas de federal, además de desacreditar la
fórmula ante la ciudadanía, ha dejado claro que cuando existe una fuerza
superior que se impone a las demás y que ostenta el mando sobre el
ejército y los poderes del Estado, tiende a hacer tabla rasa de las
libertades, sin que nada ni nadie pueda ofrecerle resistencia. Y es por
ello que hoy somos muchos los que reclamamos la vuelta al sistema
original, convenientemente actualizado y sometido a la voluntad popular,
por el que se regían Las Españas hasta los decretos de Nueva Planta y la
Constitución de 1812, y que no era otro que la Confederación de Estados
soberanos cuyo único nexo era la persona natural de un mismo Rey, que
reconocido como distinta persona jurídica y títulos en cada uno, lo era
a la vez de todos, y que hoy podría ser perfectamente sustituido por una
dieta. Además la nueva integración en la UE con los fondos para el
equilibrado desarrollo territorial y las previsibles garantías de
mínimos sociales, hace que pierdan sentido las prevenciones que al
respecto teníamos y que pretendíamos evitar con el Estado Federal, y por
otra parte tanto los Derechos Históricos, como la destrozada realidad
actual de algunos Pueblos exigen de la formula confederal para
posibilitar la reagrupación de los mismos y permitir que en un futuro no
lejano podamos volver a acercarnos a una situación similar a la actual,
pero a la que se habrá llegado como el resultado de un proceso
verdaderamente democrático, de abajo hacia arriba, de los ciudadanos y
de sus Pueblos, que asegure el respeto entre ellos y la pacifica,
solidaria e interesante convivencia.
PUNTOS ANEXOS:
FEDERALISMO
Vs. CONFEDERACION
Mientras que en el Federalismo no caben más alternativas a la previa
autodeterminación que, mantenerse en el Estado unitario, federarse, o
independizarse, con la confederación se abren otras opciones más
flexibles, y que no obligan a fijar una relación determinada y lineal,
si no que esta puede variar en función de los distintos intereses, y
también del momento. Nada impide que desde una confederación se pueda
acceder al Estado Federal, e incluso al Estado Unitario, y hay
suficientes ejemplos de ello. Desde la confederación caben soluciones
mixtas en que pueden convivir tanto los que quieren seguir manteniendo
un Estado unitario, como los que prefieren el Estado Federal, y todos
ellos con los confederados. Por el contrario desde el Federalismo, eso
no es posible, pues todos los federados deben estar sometidos al Estado
federal. La Confederación es la representación de los Estados que la
forman, que siguen manteniendo su soberanía plena, en el organismo que
reúne a los representantes de los mismos. Mientras que en el Estado
Federal(Federalismo) se crea un nuevo Estado con la parte de soberanía
cedida por los Estados federados, Estado Federal superior
jerárquicamente y que se impone a los federados.