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JUVENTUDES |
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-CARLISMO UNA
MÍSTICA -
Pablo Antoñana Chasco Premio Príncipa de Viana de Literatura
Estoy diciendo que el
movimiento carlista fue un movimiento insurreccional movido por la
pasión de los ideales confusos, viscerales, que se encuentran
disfrazados o no, pero que en su substrato más profundo anida una fe
y lealtad a principios que no parece encontrar justificación al ser
defendidos con las armas en la mano. El caso es que ocurrió. Una
mística, un profetismo, animó a ello. Se llamó al pueblo a la
insurrección y acudió. Unánime, enardecido. Los testigos
presenciales como cesáreo Montoya escribe: “Hubo pueblos en los que
no quedó hombre capaz de sustentar el peso de las armas que no
corriera a empuñarlas. Las mujeres animaban a los tímidos, encendían
a los tibios, insultaban a los indiferentes o contrarios”. Debió de
leer este texto Valle Inclán cuando en las “Cruzadas de la Causa”
escribe: “ En las provincias donde hay guerra podría decirse que
todos son soldados, lo mismo los hombres que las mujeres, hasta las
piedras”. Hay discrepancias entre los historiadores a la hora de
interpretar este hecho inexplicable: Un pueblo en armas, festeja la
cogida al enemigo de un cañón que después de la batalla de Eraul, lo
pasean adornado con ramajes de lugar en lugar. Mujeres, viejos y
niños recogen después de una refriega los cartuchos vacíos para
volver a cargarlos. Un fervor que concierte en fantasma al
combatiente carlista; "En cada aldea, en cada posada, en cada
camino, hay atentos ojos, oídos que nos vigilan”, dice en el
comunicado el jefe de un batallón liberal.
Se dividen las opiniones sobre
los motivos reales de la insurrección que tuvo en jaque a todo un
ejército organizado y con el respaldo internacional. Dios, la
religión, una dinastía, las viejas leyes, temor ante lo nuevo, todo
junto, aun cuando la graduación de los ingrediente se altera según
los casos. Sir Vicent
Kennet Barringhton, médico inglés en el hospital de Irache, dice oír
de voca de los heridos que: “they are fighting for a noble cause,
the cause of de God and their King but they do not hesitate to admit
that they are also fighting for their liberties and fueros wich the
rest of the Spain do not feel disposed to allow them”.
Don Miguel de
Unamuno se queja (”En torno al casticismo”) “cuándo se estudiará
con amor aquel desbordamiento popular... lo encasillaron, formularon
y cristalizaron, y hoy no se ve aquel empuje laico, democrático,
popular, aquella protesta contra todo mandarinato, todo
intelectualismo y todo charlamentarismo, contra la aristocracia y la
centralización unificadora... se empantanó y, al adquirir programa y
forma, perdió su virtud”; “el carlismo
nació contra la desamortización, no sólo de los bienes del clero,
sino de los bienes del común”; “ hay dos carlismos, el popular de
fondo socialista y federal y hasta anárquico... otro, el
escolástico, esa miseria de bachilleres, canónigos, curas, barberos
ergotistas y raciocinadores...”; “
podría hacer un trabajo acerca de lo que puede llamarse socialismo
carlista”.
Quizá hubiera leído el Plan que Indalecio Caso, militante carlista,
envió a Carlos VII. Una exposición que consta de 62 puntos de los
que entresaco:
Quizá también le llegó
este Plan a Karl Marx cuando escribió: “ El tradicionalismo carlista
tenía unas bases auténticamente populares nacionales de campesinos,
pequeño hidalgos y clero, en tanto que el liberalismo estaba
encarnado en el militarismo, el capitalismo, la aristocracia
latifundista y los intereses secularizados”. Más tarde en nuestros
días, Antonio Elorza nos dice: “ como todos los jornaleros de la
tierra baja, donde el carlismo es opinión radicalmente democrática,
con puntos y ribetes socialistas era partidario acérrimo de don
Carlos” otra opinión que se le empareja es la de M. Puy Huici: “ El
carlismo hoy; (11-X-89), está totalmente asimilado al socialismo,
incluso puede ser una conciencia crítica del mismo”; y cita a
Vázquez de Mella apoyando su tesis: “cuando los carlistas pierdan
sus símbolos o se marcharán a casa o engrosarán las muchedumbres
socialistas”. No es descabellado pensar que el nuevo carlismo no se desangró en Montejurra 76, el de Carlos Hugo, buscase las originales raíces cuando habló de carlismo autogestionario. Y que el Partido Carlista del 2002 se llame de Euskalherria y que publique en junio d este mismo año El Federal, que llega hasta el Cantón federalista de Cartagena, 1872, con el que mantuvo relaciones. Es un regreso al carlismo socialista y popular. Los que salieron como las ratas del barco pertenecen a esa otra rama descrita por don Miguel, de canónigos, sacristanes y barberos raciocinadores.
Pablo Antoñana Chasco
Premio Príncipe de Viana
de Literatura
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