El
Partit Carlista en un 9 de octubre agitado
La división entre los partidos caracterizó la celebración de la fiesta de los
valencianos
La pugna entre los partidos políticos, especialmente
entre los dos mayoritarios el PSPV-PSOE y la UCD, dio al traste con aquel
movimiento unitario del pueblo valenciano que en el año 1977 reclamó el
autogobierno para las tierras que conforman lo que fue el antiguo Reino de
Valencia. Si el 1978 ya apareció la división política motivada por la guerra
de los símbolos, en 1979 esa pugna derivó en una profunda fractura social que
incidió de forma especial en la ciudad de Valencia. La festividad del 9 de
octubre en 1979 se caracterizó por reflejar esa fractura, que por desgracia ha
perdurado, como una enfermedad crónica, durante los 25 años de democracia. Los
móviles de esta pugna fueron, y aún son, la personalidad idiomática del
valenciano y su relación con la lengua catalana, la franja azul en la Senyera,
propia hasta 1980 de la ciudad de Valencia, y la denominación del territorio
con una absurda lucha entre los que defendían país frente a reino.
En Castellón, el protagonismo a la hora de convocar un acto masivo de defensa
de la identidad valenciana lo tuvieron los partidos de izquierda como el Partit
Socialista d´ Alliberament Nacional, el Partit del Treball, el PCE y la
plataforma electoral Esquerra Independent de Castelló, que fue capaz de
conseguir hasta dos concejales en las primeras elecciones municipales que se
habían celebrado sólo unos meses antes, en junio 1979. Además se sumó a este
movimiento el Partit Carlista que se había deslizado desde el tradicionalismo
hasta posturas cercanas a la izquierda más radical. El acto que convocaron
estas formaciones políticas se celebró en la plaza Mayor y aunque el gobierno
municipal dirigido por el socialista Antonio Tirado no se quiso sumar, sí que
ofreció toda la infraestructura para que se celebrara esta fiesta
reivindicativa que tuvo como actuación estelar la de los vilarealenses Nyoki,
un grupo que fusionaba ya entonces el rock con el folk utilizando siempre el
valenciano.
Además, la plaza Mayor se transformó en una especie de mercado alternativo
donde se podía comprar desde artesanía hasta hierbas medicinales de muy
diverso tipo. En los parlamentos intervinieron Josep Archilés, uno de los
dirigentes de EIC, Dolors Arroyo, del PTE y los comunistas Xavier Molés y
Agustí Martínez, además del veterano dirigente carlista Carles Vilar. Todos
pidieron la promulgación inmediata del estatuto de autonomía, ya que su
tramitación se demoraba perdida entre el debate sobre la aplicación de los
artículos 143 o 151 de la Constitución.
Mientras, en Valencia, el presidente del Consell, Josep Lluis Albinyana, que
había publicado un manifiesto dirigido al pueblo valenciano, señalaba que su
consell era inoperante por la pugna entre la UCD y el PSOE, y claro está, él
como socialista responsabilizaba de todos los males de la UCD y especialmente a
uno de sus más destacados dirigentes, el vicepresidente económico del
gobierno, Fernando Abril Martorell.
Por su parte, las fuerzas más conservadoras de la ciudad de Valencia impulsaron
la creación de una plataforma, numerosa y muy activa en la capital, que
defendía la secesión idiomática, el azul en la Senyera, la denominación de
Reino y el himno del maestro Serrano para la futura comunidad autónoma. Con
motivo del 9 de octubre, esta plataforma puso en marcha una campaña para que se
colocara en los balcones la Senyera coronada. En Valencia tuvo un cierto éxito
pero en Castellón, donde estas luchas sonaban extrañas y ajenas, no tuvo la
mayor trascendencia.
El 9 de 0ctubre de 1979 tuvo como acto central el gran Aplec del Pais Valencia
que se celebró en la plaza de toros de la ciudad del Turia cuando cumplía su
XX edición.
