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JUVENTUDES |
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-Declaración del Partido Carlista en Montejurra 1975-
En esta Declaración como en muchas otras vemos que para definir el
Estado Carlista se habla de “federación de republicas” presidida
por la Corona. Esta es una vieja expresión que ya usaron los Carlistas
de finales del siglo XIX para incidir en el amplio autogobierno del que
gozarían las regiones bajo la Monarquía federal carlista. El Partido Carlista, desde este Montejurra 75, se reafirma en
su línea política expuesta en anteriores ocasiones. Este momento del Montejurra 75 también es ocasión para que
el Partido Carlista exprese su adhesión a su líder y Rey Don Carlos
Hugo, así como dar las gracias, con el cariño y el respeto que por él
sentimos, a nuestro viejo Rey Don Javier que, como él mismo ha dicho,
al abdicar en su hijo, seguirá siendo un soldado en la lucha por la
libertad. Nos ratificamos en la línea ideológica porque mantenemos
las afirmaciones que en ella se hacen y porque estas afirmaciones son
base de la construcción doctrinal del Carlismo. Afirmaciones de que el
Socialismo será plural y de autogestión global, que la federación de
los pueblos se configurará mediante un proceso revolucionario regional
en todo el Estado Español, y que la Monarquía será socialista y
federal. Si no, no habrá Monarquía.
El Socialismo
plural y de Autogestión Global
Para que el Socialismo pueda instaurarse, es necesario que el
proceso de la revolución económica y social nazca desde las mismas raíces
del Pueblo y que la libertad social permita la participación de todos
sobre unas bases de igualdad. De esta forma surgirá un pluralismo
socialista sin clases y sin grupos dominantes. La Revolución debe alcanzar todo los campos de la actividad
de los hombres, así el desarrollo político y económico de las
comunidad y los pueblos. De esta forma el pueblo, con el poder en sus
manos, hará posible el Socialismo. La socialización de los medios de producción; la
planificación económica orientada desde la misma sociedad a través de
los sindicatos y del pacto federal de las Repúblicas; la Revolución
que ponga en pie de igualdad de condiciones el acceso a la cultura para
hacer desaparecer las castas y las clases; la limitación de la
propiedad personal; la unidad sindical y la pluralidad de los partidos
políticos populares, constituirán la médula del Estado Socialista
Federal.
El proceso revolucionario regional base del federalismo socialista La liberación de los pueblos debe darse en las mismas
condiciones y presupuestos que aplicamos para la revolución política,
social y económica. Si no fuera así, caeríamos en grave contradicción. La revolución regional está haciendo cambiar el signo que
hasta ahora se le ha querido dar al regionalismo. La revolución regional que el Carlismo exige, se tendrá que
llevar a cabo mediante un proceso de autogestión, donde los hombres y
los pueblos participen, día a día, con su propia responsabilidad e
iniciativa, en la construcción de un federalismo socialista y libre. El federalismo deberá ser socialista, porque de nada serviría
la autonomía de los pueblos si estos quedasen sujetos a la misma tiranía
y servidumbre anterior, al no eliminar las estructuras políticas y económicas
capitalistas. El Estado Federal Socialista, por tanto, rechaza la
interpretación del federalismo burgués o capitalista, porque el
Federalismo Socialista nace de la revolución que los pueblos están
llevando a cabo, en cualquiera de sus manifestaciones, para liberarse de
la opresión y dominio de los grupos oligárquicos que constituyen el
actual Estado centralista y capitalista. El principio de autodeterminación debe partir del principio
revolucionario que haga desaparecer los grupos de poder o de clase que
utilizan el juego del regionalismo o federalismo para seguir disponiendo
del poder. No queremos estados independientes burgueses y capitalistas,
queremos estado socialistas federados en un plano de igualdad y
solidaridad. La revolución y el socialismo es para todos los hombres y
para todos los pueblos. La unidad de estos conceptos hará fuerte a
todos los pueblos que componen el Estado Español, ante la opresión del
capitalismo instalado en él.
La Monarquía
Socialista y Federal
La Monarquía, tal como el Carlismo la concibe, es el
instrumento al servicio de la Sociedad que puede mantener la unidad
federal dentro de la enorme diversidad y pluralidad de los pueblos. La Monarquía tiene que ser socialista y federal, porque de
esta manera representará, por un lado la garantía de la continuidad
revolucionaria, y por otro, actuará de arbitro equilibrador de las
distintas fuerzas que libremente mantienen la federación. Son los Pueblos los que mediante Pacto buscan ese arbitraje
superior que recae en el Rey. El papel del Rey nace del pacto, pacto que
se está renovando por la actividad y la participación constante de las
partes. Las prerrogativas del Rey son prerrogativas pactadas y que le
obligan para ser el Rey de las Republicas Socialistas Federadas.
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